Barricada – Rojo -1988

Barricada Rojo

El quinto disco de Barricada pertenece al periodo más popular de la banda, aquellos años entre la publicación del álbum No hay tregua en 1986 (vendió, por entonces, algo más de 10.000 copias) y la consecución en 1991 del disco de platino con Por instinto (más de 100.000 copias) . ¿Qué pasó aquellos cinco años para que cuatro tipos de un barrio de Pamplona se convirtieran en la banda de rock más importante del país? Los mismos músicos que cantaban para un puñado de adeptos Okupación en garitos de barrio cantaban para miles de personas En blanco y negro.

No tengo ninguna duda al señalar como el álbum clave de este salto Rojo, una buena parte por su calidad musical y otra por la eclosión comercial que el paso a una compañía grande les facilitó. Quinto largo de los barri, el segundo con Polygram, lo produjo Dennis Herman junto con la banda en los estudios Mediterráneo de Ibiza. El sonido global, más limpio, gana con respecto a su antecesor, otro inolvidable No sé qué hacer contigo, sobre todo porque supieron dar un paso adelante y llenar de su propia personalidad y nuevas influencias todo el rollo barriobajero tan genial que les caracterizaba, lo hicieron más grande, más amplio, tanto en la música como en las letras, donde los dobles sentidos se imponen al enfrentamiento. Lo que había empezado de manera tímida, se convierte en una vorágine de experimentación, pruebas y regrabaciones, nada hay prohibido. 

Todos estos años, Barricada fueron los mismos que grabaron Rojo: Enrique Villarreal, “El Drogas”, al bajo y la voz; Alfredo Piedrafita a la guitarra y la voz; Javier Hernández, “Boni”, a la guitarra y la voz; Fernando Coronado, a la batería.

Las temáticas de las letras también se amplían: hablan de la violencia de género, de prostitución, del SIDA, del genocidio, de la (in)justicia (cada vez más lenta), del (ab)uso de armas y de tauromaquia y maltrato animal. La paleta sónica se abre con mucha influencia anglosajona, poco del viejo aroma barriobajero, excelente trabajo de guitarras (hasta seis suenan en algunos cortes) y algunos aciertos melódicos brillantes. Se editó con una portada curiosa: la palabra “rojo” ocupando todo el espacio y la sombra de un toro en ella, con un matiz sangriento. Y consiguieron el éxito. Duplicaron las ventas, el merchandising de la banda empezó a generar beneficios y los escenarios crecieron; cada vez se encontraban más chavales con camisetas de la banda, cada vez más gente abarrotando los conciertos.

En Rojo nos hablan, con algo de ambigüedad, sobre la “fiesta nacional”, desde la perspectiva del toro, haciendo un alegato, más o menos velado, de la defensa del animal; Fernando, baterista, gustaba de ir a los toros y compuso la canción con la idea de poner «en valor» la tauromaquia, pero a los demás no les gustó y cambiaron la letra para que tuviera este tono algo más crítico «juez y vengador de tu propia ley». Mantienen sus raíces más callejeras en ¿Quién es? con un ritmo machacón de batería y un riff de guitarras y bajo algo punkarra para contar la historia de un ajuste de cuentas. En Obsesión abordan el maltrato familiar poniendo en la mesa el asunto de la venganza («en la silla sentado/borracho está como siempre/un buen golpe en el corazón/ojalá nunca despierte»), con una estupenda melodía y un arreglo en el estribillo de lo mejorcito y tremendo final. El sabor de la derrota nos inunda En el suelo, con nueva dosis de agresividad, poniendo en las orejas otro caso de violencia física; la víctima quiere huir sin saber muy bien qué hacer «por el suelo/debajo del zapato/en el suelo/la última quizá/quién te lo iba a decir». Continúa en Abrir y cerrar con otra perdedora, una prostituta cansada de esperar; otro temazo, tanto por la estructura como por la impronta del sonido que repetirían hasta la saciedad en posteriores trabajos, especialmente por el trato que dan a las guitarras. En Bajo control nos cuentan la historia del que abusa de la noche, del exceso, del que depende, amaneciendo en la ciudad perdido y desfasado; adoro esa línea de guitarra y ese estribillo. En aquellos años el consumo de speed y cocaína estaba aumentando en la banda velozmente.

La hora del carnaval nos habla de genocidios, poniendo como ejemplo más directo América y la creación del Imperio «donde no se ponía el sol», en una época en la que se preparaba la celebración del mal llamado quinto centenario del descubrimiento; melodía muy lograda, buenos arreglos y un trabajo vocal donde destacan unos coros tras el estribillo. Vuelven a correr en El último vagón y su historia de maltrato carcelario «la violencia anduvo vestida de uniforme/en una celda de Carabanchel/desayunó demasiado temprano/quiso dejar claro quién es quién». El comienzo con el estribillo le da un toque distinto al corte. En la funda interior, la canción indica «mil novecientos setenta y ocho. Mes de marzo en cualquier lao. Pudo amanecer gris». Otro estribillo para llevar siempre en la mochila nos ataca en Tiempos que arden, temazo sobre el SIDA, la marginación de los enfermos de, por entonces, esa enfermedad aún desconocida: «la iluminación divina/llega en forma de virus/cáncer de la moralidad/escondido en jeringuillas/y relaciones aberrantes/cáncer de la moralidad». Para cuando comienza con unos golpes de tambor Animal caliente, canción ineludible en los directos, ya estamos rendidos. Este single casi perfecto por la forma en la que nos cuentan una experiencia sexual de lo más vigorosa («segura de sí misma/te utiliza para ganar/sin cerrar los ojos/déjate enamorar») o quizá cualquier otra historia de medianoche, con una melodía muy pegadiza y una interpretación bien sentida. Y, como colofón, dos historias de pistolas. En Cuidado con el perro la peligrosa mezcla de pólvora y alcohol («jaleo asegurado»), donde el ritmo marca una pauta rompecuellos sobre la que Alfredo y Boni crean otro buen rugido de guitarras «solo cuando no está cargada/de nada vale su suerte». Por cierto, suena un Hammond al fondo. Esta noche (¡cómo crece en directo!) te la juegas a la ruleta rusa, ya sabes, una bala trae la suerte y otra la muerte.  

Y con el estribillo de esta canción («esta noche no es para andar por esas calles») hasta la letanía final sonando en las orejas cerramos un disco, para mí, imprescindible.

6 comentarios en “Barricada – Rojo -1988”

  1. Yo de Noche de Rock and Roll a Rojo no tengo ni puta idea de cual es mi disco favorito de Barricada, eso si, aquí sonaba Animal caliente y eso tiene un positivo.
    Abrazo.

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s