Lo mejor de Blackfoot

En el año 1982 se editó Highway Song Live, quizá uno de los mejores directos de southern (hard) rock, un compendido de canciones que resumen los primeros cinco discos de Blackfoot y trece años de esfuerzo continuado. Aunque la Historia musical del grupo comienza en 1969, cuando cuatro amigos de Jacksonville, Florida, deciden formar una banda, no fue hasta 1975 cuando grabaron en los estudios Muscle Shoals un estupendo debut de southern, blues y rock a partes iguales de título No reservations. Los cuatro amigos eran la dupla guitarrera de Rickey Medlocke y Charlie Hargrett, como protagonistas, la batería de Jackson Spires y el bajo de Greg Walker. La influencia del sonido Lynnyrd Skynnyrd se hace notar (no en vano Medlocke y Walker formaron un tiempo con ellos). A destacar I stand alone, Railroad song y Born to rock.

El grupo insistió al año siguiente. Flyin’ high, que así se llamó su segundo largo, viaja en los mismos caminos pero con menos inspiración, y aunque Medlock canta con ímpetu las guitarras suenan menos atronadoras. Island of life, Flyin’ high, Try a little harder o las dobles guitarras de Stranger on the road destacan sobre el conjunto. En esta época pudieron girar con gente de alto rango y tocar ante multitudes acompañando a Kiss o Ted Nudgent. Pero ni por esas consiguieron vender bien. Decidieron tomarse un tiempo fuera del estudio, madurar su propuesta en ensayos y más conciertos.

Strikes (1979) se llamó el tercer disparo y esta vez sí dieron en la diana, subiendo al número 42, alcanzando el disco de oro y comandando su propia gira. Quizá su mejor obra, que ya rescatamos por aquí, con su tema más conocido, Highway song, hard rock melancólico sobre la vida en la carretera, de concierto en hotel, alejado de la amada. Contaron con varias colaboraciones, como el teclista Pat McCaffrey, el percusionista Henry Blind Baby y las armónicas de Cub Koda y Shorty Medlocke, padre de Rick y compositor del primer single de Strikes, una de sus más conocidas canciones, por otro lado: Train, train. Junto a ellas, cómo no destacar Left turn on the red light o las versiones Wishing well (Free) y Pay my dues (Blues Image).

Los buenos resultados les animaron a mantener a los productores y a insistir en la misma línea, aunque quizá algo más endurecidos, más volcados al hard rock. Temazos como Gimme, gimme, gimme, Warped, Fox chase, la blusera Spendin’ Cabbage o el slide de Every man should know (Queenie) hacen que merezca la pena cada minuto de Tomcattin (1980). Poco después se lanzaron a por Marauder (1981) haciendo una trilogía imprescindible del souther y el hard rock. Contiene su single de mayor éxito, Fly away. Momentos rabiosos en Good morning, Searching o Dry county junto a otros más calmados como la balada Diary of a workingman.

Lamentablemente la buena vida se acabó con aquella gira de 1982. Tensiones en la banda, cambios de intenciones y estilos musicales hicieron muy duro permanecer en Blackfoot. Para empezar, añadieron a un teclista de renombre, Ken Hensley (Uriah Heep), y dieron un cambio a su estilo. Había que vender más, ser más grandes, más jóvenes. Eso del rock sureño estaba pasado de moda. La obra se editó en 1983 y se llamó Siogo; se aleja de esa raíz southern para adentrarse en el hard y el AOR. Parecen unos Survivor de Jacksonville en Teenage idol o Goin’ in circles, resultones, pero mantiene su fuerza en Heart’s grown cold (de Nazareth), We’re goin’ down o Send me an angel.

Charlie Hargrett es el primero en abandonar el barco antes del siguiente y, a la postre, último álbum de Blackfoot, titulado Vertical smiles (1984), con una portada horrorosa y una propuesta musical llena de sintetizadores, característico de la época (ya os hablamos por aquí de ello, el heavy poppy). Aunque suenan extraños, hay que rescatar Get it on, In for the kill, Heartbeat and Heels o Young girl . La falta de éxito y más tensiones hicieron que la banda se deshiciera, quedando Medlocke como único «miembro». En realidad decidieron dejarlo, pero el cantante retomó el nombre y giró como Rickey Medlocke and Blackfoot, hasta el momento que se unió a Lynnyrd Skynnyrd.

Un legado de veinte años con un trío de ases en estudio (Strikes-Tomcattin-Marauder) que pocas bandas pueden presumir de poseer en su discografía. Han llenado pabellones con su propia gira, han vivido muy bien de su arte y se han codeado con algunos de los grandes. No está mal para unos chavales que comenzaron tocando en un bar de topless llamado Dub’s.

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