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Producido por Roger Glover

Más allá de su existencia musical al lado de Ritchie Blackmore, bien en Deep Purple, bien en Rainbow, Roger Glover desarrolló una labor como productor a lo largo de docenas de álbumes y singles. Ganó fama a los mandos tras «abandonar» en el verano de 1973 Deep Purple; entre ese momento y hasta su regreso al lado de Blackmore en la primavera de 1979, para producir y tocar en Down to earth, se encargó de una fantástica colección de canciones que hoy vamos a repasar.

Antes aún, mientras era uno de los tipos que tocaban en una de las bandas más grandes del Universo roquero, se encargó del debut de Rupert Hine, Pick up the bone (1971), y su continuación, Unfinished picture (1973) para el sello discográfico creado por los mánager de Deep Purple y que, con poca originalidad, llamaron Purple Records. En 1972 produjo el debut de Elf, banda en la que cantaba Ronald Padavona, quien poco después se haría famoso con el nombre artísitico Ronnie James Dio. Glover colaboró también en los dos siguientes (Carolina County Ball, 1974, y Trying to burn the sun, 1975). Poco después Dio se enroló en los Rainbow de Ritchie Blackmore, comenzando su ascenso a los cielos.

En el verano de 1973 Roger Glover fue «despedido» de su banda amada: junto a Ian Gillan, cantante, recibió una patada de su adorado Blackmore. En el último concierto de aquella gira el guitarrista le dijo: «no es nada personal, tan solo son negocios». Este «nada personal» despido no impidió que, años después, los dos retomaran su relación profesional. Aquellos (casi) seis años de travesía los aprovechó Roger para hacerse con los mandos de numerosos proyectos, propios y ajenos.

Uno de sus grandes clientes fueron los escoceses Nazareth. Tras dos álbumes con poco éxito y muchas ganas de ser famosos, recurrieron a nuestro protagonista en las postrimerías de 1972 para grabar Razamanaz (1973), donde comenzaron a formar su sonido característico con temas determinantes como Woke up this morning, la propia Razamanaz o Broken down angel. Repitieron fórmula en Loud’n’proud (1973) y Rampant (1974).

Curiosamente, otro de sus clientes importantes fue David Coverdale, quien entrara en Deep Purple según salió Roger. Tras la muerte del guitarrista Tommy Bolin, el grupo desapareció y Coverdale recurrió a Glover para arrancar su carrera en solitario. Produjo el debut White Snake (1977) y su continuación Northwinds (1978); él mismo toca los teclados y la mandolina y recurrió a Dio para los coros. Micky Moody tocaba las guitarras con un feeling bestial, gracias, mucho, a la magia técnica de Roger, quien, oh, sorpresa, se encargó su disco con Bob Young (The Young & Moody Band, 1977). Como la «vida púrpura» es pequeña, dos excompañeros, el teclista Jon Lord y el batería Ian Paice, acabaron formando con David la banda Whitesnake, haciendo, de nuevo, historia.

Entre el 76 y el 77 alcanzó un pico de popularidad. Tuvo ocasión de colaborar con su colega expulsado Ian Gillan en el álbum de este titulado Child in time (1976) bajo el paraguas The Ian Gillan Band. En septiembre de ese mismo año se metió al estudio con otra bestia de las seis cuerdas, Rory Gallagher, para registrar Calling card (1977). Quizá Rory quiso retomar el pulso roquero con la adición de Roger o, simplemente, lograr un sonido final distinto, pero lo cierto es que el álbum está entre los mejores de su carrera. También grabó en los Rampton Studios con unos aún desconocidos Judas Priest, resultando una de sus primeras gemas, Sin after sin (1977), con canciones como Sinner o Diamonds and rust.

Tuvo tiempo de grabar un single con Status Quo (Wild side of life, 76) y meter mano a numerosos artistas, más o menos desconocidos: Strapps, Eddie Hardin, Grand Theft, entre otros. Grabó dos discos en solitario. El primero, The butterfly ball and the grasshopper´s feast (1974), un álbum conceptual basado en el poema infantil del mismo título, contó con una colección impresionante de colaboradores; como ejemplo, cantaron David Coverdale, Gelenn Hughes, John Lawton, Eddie Hardin o Ronnie James Dio, quien dio voz al single Love is all. Para su segundo largo también intentó otro salto mortal, incluyendo a la orquesta filarmónica de Munich: canciones dedicadas a los cuatro elementos y un pequeño final, composiciones progresivas llenas de sintes, cambios y atmósferas distintas. Elements (1978) se tituló.

Con todo esto, alcanzamos la primavera de 1979, cuando su ex-compañero Blackmore le reclama para producir el que sería cuarto trabajo de Rainbow. De inicio, la labor de Glover no iba a ir más allá, pero el baile de músicos en aquellos meses hizo que tuviera que grabar la mayor parte de las líneas de bajo y hacerse cargo de las letras y las melodías vocales durante la composición. Así, apoyado por Cozzy Powell (batería) y Don Airey (teclista) acabó siendo miembro permanente de la banda y responsable, al final, de la producción no solo de Down to Earth (1979), si no también de los siguientes cuatro largos del grupo: Difficult to cure, 81, Straight between the eyes, 82, y Bent out of shape, 83. Cuando en 1984 decidieron retomar el trabajo con Deep Purple junto a Ian Gillan, Ian Paice y Jon Lord, volvió a encargarse de la producción; no dejó los controles en los siguientes seis álbumes, cuando ya fue «sustituido» por Michael Bradford, primero, y Bob Ezrin, después.

En medio, se permitió pocas licencias. En 1980 acudió en ayuda de Michael Schenker para su debut como The Michael Schenker Group y diez años después se lo hizo con Pretty Maids y su extraordinario Jump the gun.

Un tipo de inquietudes musicales, como demuestran sus obras en solitario, que fabricó un estilo tras los mandos que ha dejado una excelente discografía, digan de pasar una buena tarde con las orejas atentas.

Recordando a Vinnie Vincent: el hombre que pudo reinar

Vinnie Vincent fue el nombre de guerra de Vincent John Cusano, guitarrista, compositor, cantante, productor que tuvo un éxito tan veloz como efímero en los años ochenta. Entre su ascenso a la primera línea del hard&heavy y su caída en desgracia apenas transcurrieron seis años. ¡Pero qué buena música dejó! Hoy repasamos aquellos pasos de gigante.

Los orígenes: Vincent Cusano.

A Vincent Cusano le regalaron una guitarra para su décimo cumpleaños. En 1987 contó “dormía con mi guitarra cuando era un niño y apenas sabía tocarla, pero amaba aquella guitarra más que nada y desde entonces siempre he necesitado tocar”. En su Bridgeport natal se hizo conocido por llevarla a todos lados. Su primera grabación fue un sencillo titulado Happy birthday U.S.A. en 1976 junto al cantante David Wolff; ambos lo editaron con seudónimo: Kid Cashmir & Winnie LeCoux. En 1977 con Felix Cavaliere forma la banda Treasure, grabando un álbum homónimo. En ella Cusano compone dos temas (Innocent eyes y Turn yourself around) y graba todas las guitarras. Cavaliere recuerda: “Vincent hacía muchos conciertos solo en Connecticut; se subía a los escenarios de bares y restaurantes y podía tocar cualquier cosa”. Los siguientes años colabora con diversos artistas (Laura Nyro, Dan Hartman) hasta que decide, con el cambio de década, y dos hijos a su cargo, mudarse a Los Angeles, una ciudad donde un tipo con inquietudes y talento podrá, quizá, tener mejor fortuna.

Asentado en la ciudad comenzó a colaborar con diversos músicos. Formó parte de la banda que Carmnie Appice montó y que en directo acabó llamándose Carmine Appice and The Rockers; incluso compuso una canción (Drum city rocker) para el álbum homónimo de 1981. Por esa época comienza a componer con Adam Mitchell y graba una demo con canciones como Tears, Back on the Street, More than Friends o My love goes with you que mueven por distintas productoras. Una de estas canciones, Tears, acabó en el disco de Peter Criss, exbatería de Kiss, titulado Let me rock you (1982).

El año que cambió todo.

En 1982 ocurrió una casualidad que llevó a nuestro protagonista del hoyo a la cima del rock en apenas unos meses.

La situación para las sesiones del que sería el décimo álbum de Kiss no podía ser más caótica. Durante la grabación, los continuos problemas con el guitarrista Ace Frehley obligó a reclutar a un sinfín de amigos y colaboradores a las seis cuerdas. Por allí pasaron músicos de todo tipo. Adam Mitchell sugirió a su colega Cusano que colaborara con alguna de sus canciones y le llevó al estudio. Allí conoció a Gene Simmons. Vincent recordaba: “Le dije a Gene “es un placer, yo siempre he sido fan vuestro” y le di mi número de teléfono para que me llamase. Estuve una semana sin apenas comer y dormir. Al final me llamó y las primeras canciones que hicimos fueron Killer y I love it loud. Luego me presentó a Paul y con él escribí I still love you y un par de temas más”. Así, en aquellas sesiones tocó las guitarras en, al menos, cinco cortes: Danger, Keep me comin’ (compuestas por su colega Mitchell), Killer, War machine y I love it loud. Lo cierto es que Vinnie enseñó lo mejor de su arsenal a los dos cerebros de Kiss, intentando impresionarles. Pero ni Gene ni Paul veían que el “bajito” de Vincent pudiera encajar en la banda.

En aquellas, sucedió otro acontecimiento que cambió el destino de nuestro protagonista. Paul Stanley había producido (junto a Mike Stone) el debut de una banda llamada New England tres años antes y se había llevado a los chicos de gira con la banda. Ante la huida de su líder, John Faldo, tres miembros del grupo, el teclista Jimmy Waldo, el batería Hirsh Gardner y el bajista Gary Shea, llaman a Paul pidiéndole ayuda; buscaban “un guitarrista que componga y pueda cantar”. Stanley les recomendó que probaran con Vincent y los tres músicos viajaron a Los Angeles. Se instalaron en los estudios SIR, en una sala contigua a la que Kiss usaba para componer, ensayar y, al mismo tiempo, audicionar guitarristas. Vinnie comienza a tocar con sus nuevos colegas algunas de sus viejas canciones y surgen otras nuevas: Boys gonna rock, It ain’t pretty being easy, Baby oh why, Hot nights. El nombre elegido para la banda fue Warrior. Stanley se pasó a saludar a sus colegas de New England. Y escuchó lo que por allí se cocía. Aunque Vincent seguía sin ser el tipo que querían Simmons y Stanley para el grupo, acabó siendo la decisión obvia. Por cierto, Faldo y Shea acabaron formando Alcatrazz con Malmsteen y Graham Bonnet.

Nace Vinnie Vincent.

La salida de Creatures of the night (1982) coincidió con el adiós definitivo de Ace Frehley. Una presentación breve de Vincent ante los medios oficializó el cambio. En ella Simmons afirmó: “es una pena que Ace no pueda tocar con nosotros, pero es fantástico tocar con Vinnie. Es un guitarrista increíble. Realmente no creo que hayamos perdido algo imprescindible. De hecho, creo que hemos ganado mucho”. Como el propio Vinnie dijo: “mi entrada en Kiss fue una historia impresionante llena de giros del destino”.

Igual que unos años antes se hizo con el batería Eric Carr, Vinnie necesitaba un personaje para formar parte del espectáculo. El elegido por Stanley fue el guerrero egipcio Ankh y el maquillaje incluía una cruz dorada. Simmons sugirió cambiarle el nombre: Vincent significa «vencedor»; veni vidi vici, pensó Simmons. Y a partir de entonces se le concoció como Vinnie Vincent («vino y venció»). No a todo el mundo le bautiza una estrella del rock. Así, el 28 de diciembre, en Bismarck, Vinnie Vincent, el guerrero Ankh, se subió por primera vez a un escenario. La gira se extendió hasta finales de junio por Estados Unidos, Europa y Sudamérica, donde batieron el récord de asistencia a un concierto en Maracaná. Aquellas fueron las últimas actuaciones de la banda con el maquillaje. Y, en realidad, iban a ser las últimas con Vincent.

Porque Simmons y Stanley no acababan de encajar la maniática personalidad de un Vincent que comenzaba a creerse imprescindible. Y lo que sucedió el año siguiente, quizá, le dio la razón. En verano de 1983 entraron a grabar su nuevo álbum en los estudios Record Plant con Michael James Jackson a los controles. Por primera vez desde Dressed to kill (1975) todas las canciones habían sido compuestas por miembros de la banda, sin ayuda de escritores externos; eso sí, Vincent ponía su sello en ocho de las diez canciones. Su forma de componer y el sonido de su guitarra marcan el álbum sin ninguna duda, casi como una Kiss-Vincent Band: Not for the innocent, Young and wasted, A million to one o Gimme more sirvan de ejemplo. En septiembre de aquel año se publicó Lick it up, el primero sin el maquillaje, presentado con una sobria portada. El álbum escaló pronto al puesto 24 en Estados Unidos convirtiéndose en disco de oro antes de las Navidades, su mayor éxito en siete años. Incluso en Europa, gracias al sencillo Lick it up, despegaron las ventas hasta el punto de embarcarse en una gira de seis semanas y cuarenta y nueve conciertos.

Esas semanas fueron determinantes para que Simmons y Stanley decidieran prescindir de Vincent. Según Simmons: “la persona más auto-destructiva que he conocido, ese chico se colgaría así mismo si alguien le diese las llaves del cielo”. Pero la premura de las fechas por Estados Unidos obligó a que permaneciera con ellos hasta el 17 de marzo de 1984. Ese día fue despedido. Paul expresaría: “no existe otra forma mejor de decirlo, había problemas con él, personales y musicales”. Este despido no sentó nada bien a Vinnie: “mi química con la banda ayudó a devolverles a los primeros puestos y a darles una credibilidad musical que nunca habían tenido”. Detrás de todo esto, había una pelea por los royalties de las canciones, pues Vincent consideraba que no se estaba reconociendo su aportación a la banda.

La Vinnie Vincent Band.

Chrysalis fue la compañía que ofreció a Vincent un contrato muy jugoso para su nueva aventura: ocho discos y nada menos que 4 millones de dólares. Así que comenzó a buscar compañeros de aventuras. El primero en subirse al carro fue Dana Strum, ambicioso músico, bajista, guitarrista, cantante, lo que hiciera falta, quien acabó siendo la herramienta imprescindible en el estudio para lograr alcanzar el nivel estratosférico de locura que Vinnie llevaba en sus dedos por entonces. Audicionaron a numerosos baterías, siendo el elegido el musculoso Bobby Rock. Y para la voz, llamó a un antiguo amigo, Robert Fleishman, efímero cantante de Journey, que había sido candidato ya a participar en Warrior. La maqueta de Warrior fue determinante para que la compañía insistiera en Fleishman.

El álbum se grabó en un estudio pequeño en Hollywood, los Baby-O Recorder, que inspiraron el cambio de nombre de una de las canciones. La grabación fue tan abrumadora como el sonido que se buscaba, con Vincent creciendo en su obsesión y descontrol. Bobby Rock cuenta que tuvo que grabar hasta cuatro veces sus partes ya que cambiaba diariamente de arreglos las canciones, recordando que “ha sido la peor experiencia en un estudio”. El cantante Robert Fleishman afirma que un día se volvió literalmente loco: “intentaba hacer un solo durante varios minutos, finalmente se paró, destrozó su guitarra contra el suelo y se meó en ella. Y ahí estaba, meándose en su guitarra y en un suelo de madera. Fue una locura”.

El album: Vinnie Vincent Invasion (1986)

El disco se publicó, finalmente, en mayo de 1986 con una advertencia: “made 2B played at maximum volume”. Contenía diez canciones hiperproducidas con grandes momentos como Boyz are gonna rock, Shoot U fool of love, su versión de Back on the streets o I wanna be your victim. Los solos hipérboles y las capas de guitarras, teclados y voces convirtieron el debut de la banda en un disco (más o menos) icónico, casi padre de un estilo alocado y sobrecargado que tendría imitadores (Nitro, Tygertailz).

Fleishman no sobrevivió a la grabación y fue sustituido por un joven Mark Slaughter. De hecho, Mark pone cara a la voz de Robert en el único vídeo del disco, Boyz are gonna rock. El sustituto, en realidad, iba a ser Göran Edman, quien audicionó y grabó una maqueta, pero Strum apostó por el desconocido Mark. Las disputas por elegir al cantante retrasaron la promoción y el tour, rebajando las expectativas creadas por el álbum. Aun así, cuando todo estuvo dispuesto, giraron por pequeños clubes e hicieron de teloneros para Alice Cooper y Iron Maiden. El álbum se mantuvo seis meses en listas y recibió bastante atención de la MTV (Vinnie tuvo temporalmente un programa en el que comentaba vídeos y hacía entrevistas).  

Después de la invasión.

La compañía apretaba a Vinnie para que compusiera canciones más vendibles e insistía, por lo visto, en que dejara a Dana escribir con él. Los meses siguientes fueron confusos. Vincent grabó una maqueta con canciones nuevas, pero con la voz de Jeff Scott Soto (había cantado en los dos primeros discos de Malmsteen). Volvió al estudio con sus antiguos camaradas y nuevas canciones. Se prestó a ser algo más comedido, menos exagerado, quizá convencido de que el camino al éxito era ese, quizá presionado por la compañía, que confiaba en Strum como elemento catalizador. La producción acabó con All systems go (1988) en la calle. Quizá por la voz de Dana, menos chillona, quizá por unas canciones más centradas, vendió mejor que su antecesor y alcanzó rápidamente el disco de oro. La compañía apostó por la ellos, metió una canción en la banda sonora de Pesadilla en Elm Street IV (y entonces una banda sonora era un escaparate excepcional), grabó dos vídeos.

Y tras All systems go y la posterior gira, el contrato de Vinnie se fue al garete. Hay quien dice que Dana y Mark se lo robaron; hay quien dice que la compañía se cansó de los excesos y los caprichos del guitarrista; hay quien dice que Vincent lo rompió cansado de la censura y el control de los ejecutivos. Lo cierto es que, sin sus compañeros de fechorías, se dedicó a buscar un cantante. Grabó maquetas con Göran Edman a la voz, Chris Lee al bajo y Andre Labelle a la batería. Yngwie Malmsteen le robó a Edman. Después lo intentó con el colega Fleishman, pero el proyecto no salió adelante. A principios de la nueva década, se acercó a Gene Simmons para intentar retomar su colaboración con Kiss; el bajista aceptó componer con él nuevas canciones, que acabaron en el álbum Revenge (1992). Pero nuevos problemas con el contrato y el dinero convirtieron a Vincent en persona non grata durante más de veinte años en el Universo Simmons-Stanley.

El genio de Vincent imaginó un mega-álbum de guitarras imposibles al que primero tituló Revenge (adivina quién le pidió prestado el título), luego Guitars from Hell y finalmente Guitarmageddon. Nunca se acabó. La última publicación oficial, de 1996, fue el EP Euphoria.

Y ahí se acaba esta historia. Un tipo que pudo reinar. Buen compositor y excelente guitarrista, que, además, cantaba con buen tino. Pero no supo gestionar su genialidad ni su genio y la misma industria que lo aupó rápidamente lo tiró a la basura con igual velocidad.

Band of brothers (4): los Abbott y los Van Zant.

Un repaso a la curiosa relación de hermanos musicales a lo largo de la larga Historia del Rock.

Los Van Zant

Tres hermanos, tres cantantes. Ronnie, el mayor, el más famoso, a quien debemos este artículo, Donnie, el mediano, y Johnny, obviamente el pequeño. No se comieron en casa la cabeza con los nombres. Nuestro Ronnie formó a finales de los sesenta una banda que acabó llamándose Lynnyrd Skynnyrd para convertirla en uno de los grupos más famosos del southern rock desde su debut en 1973. En la compañía MCA editaron cinco álbumes de estudio hasta 1977. Ese año se produjo el «famoso» accidente: Ronnie falleció junto a otros miembros de la banda cuando el aeroplano en el que viajaban entre dos conciertos se quedó sin combustible en mitad del vuelo. El grupo permaneció en silencio hasta que en el año 1987 el pequeño de la familia, Johnny, decidió resucitarlo y convertirse en su cantante y compositor principal. Desde entonces han editado nueve discos más de estudio y giran habitualmente por el planeta Tierra. Antes, había grabado cinco discos bajo el nombre de The Johnny Van Zant Band. El mediano, Donnie, formó 38 Special en 1974 y ha permanecido de manera continua en ella hasta el año 2013, publicando doce álbumes. El grupo tuvo cierto éxito comercial durante los primeros ochenta con varios singles multiventas. Los hermanos menores colaboraron juntos de manera puntual hasta que editaron el muy recomendable Brother to brother (1998). En este siglo nos han regalado otras tres entregas de su proyecto Van Zant. Una estirpe de músicos alrededor del mito del hermano mayor, pero con una carrera de indiscutible calidad. Por cierto, puedes pasar la noche en la casa donde se criaron, en Jacksonville, Florida, por un módico precio.

Los Abbott

Darrell Lance Abbot, alias Dimebag, y Vincent Paul Abbott, conocido como Vinnie Paul, son famosos en el mundo de la música por formar parte de Pantera. A los catorce años Vinnie comenzó a tocar la batería; su hermano, dos años menor, intentó emularle, pero el bueno de Vinnie no le dejaba tocar su instrumento, así que Darrell se agenció una guitarra. Se pintaba como Ace Frehley y hacía poses delante del espejo. Unos meses más tarde, los dos tocaron su primera canción juntos: Smoke on the water (Deep Purple). Y desde entonces permanecieron unidos en lo personal y en lo musical. A principios de los ochenta formaron Pantera (Vinnie, 17 años, Dimebag, 15). Su padre, Jerry Abbot, músico country y compositor, quien tenía un estudio, les produjo sus primeros cuatro discos y les hizo de manager hasta que firmaron con Atco Records. A principios de los noventa se convirtieron en un icono del metal con Cowboys from hell (90), Vulgar display of power (92) y Far beyond driven (94). Permanecieron unidos en Pantera hasta el año 2003: los problemas de su cantante, Phil Anselmo, les empujó a formar Damageplan y editar New found power (2004). Pocos meses después un pirado asesinó a tiros en el escenario a Dimebag. Los dos hermanos colaboraron en 2000 con el cantante country David Allen Coe en un extraño proyecto al que llamaron Rebel Meets Rebel; grabaron un disco que se editó de manera póstuma en el 2006. La guitarra de Dimebag se hizo habitual en los discos de Anthrax durante los noventa. Vinnie volvió al negocio musical como baterista de Hellyeah, donde permaneció hasta su muerte en 2018 editando cinco álbumes de estudio. El amor entre ambos hermanos siempre fue profundo y sincero. Cuentan que Darrell rechazó unirse a Megadeth, antes de hacerse famoso, porque no podía llevarse a Vinnie al grupo. Descansan ambos juntos en el cementerio de Moore, en Texas.

Recordando a Les Dudek

Seguramente no sabes quién es. O quizá sí, ya que estás leyendo esto. El caso es que Les Dudek no pasa de ser un casi famoso del mundillo roquero. Aunque en su página web afronta esto diciendo «Les Dudek es un verdadero tesoro americano que es reconocido y admirado por sus iguales como un talento genuino, un músico magistral y reverenciado como un guitarrista de leyenda por los aficionados a la guitarra». ¿Tampoco te suena? Con estas credenciales deberías postrarte a sus pies.

Sus primeros pinitos profesionales los realizó de forma casual en el álbum Brothers & sisters (1973) de The Allman Brothers Band. Toca en Ramblin’ man y en Jessica. De hecho, afirma ser co-compositor de esta última: ¡aún espera el cheque de Dickey Betts con los royalties! El joven Les, 21 años tenía, y su colega Peter (ambos en una banda llamada Power) se enteraron que Betts quería comenzar en solitario tras la muerte de Duane Allman. Se acercaron a su casa, probando suerte, y acabaron tocando todo el fin de semana con él. Encajaron. Hicieron algunas demos unos días más tarde, pero, finalmente, Gregg Allman y Betts decidieron retomar el camino de The Allman Brothers Band. Esa amistad hizo que Betts le llamara para tocar en el disco y, según Dudek, colaborar en la composición de Jessica un día de barbacoa familiar. A saber.

La vida profesional de nuestro protagonista se quedó allí atascada unos años hasta que Boz Scaggs le contrató para tocar en Silk degrees (1976) al lado de la mitad de Toto (los hermanos Porcaro y David Paich). Se fue de gira con él coincidiendo con Steve Miller Band; en esa gira acabó tocando con ambos músicos en cada concierto. Con Miller grabó en los magníficos Fly like an angel (1976) y Book of dreams (1977).

Ese año 76 resultó clave en la vida de Les: dice que recibió ofertas de The Rolling Stones y de unos aún incipientes Journey. Pero aceptó la oferta de Columbia Records para lanzarse en solitario y allá que fue. Grabó tres excelentes álbumes: Les Dudek (1976), Say no more (1977) y Ghost town (1978). Imprescindible ese debut, donde toca la batería Jeff Porcaro y el piano el colega David Paich. Aunque consiguió cierto éxito menor con algunos singles, acabó volviendo a colaborar con otros artistas de Columbia para rellenar el jornal. Tocó con Mike Finnigan, Richard Bear o Maria Muldar.

Dando vueltas por el mundo, conoció a Cher. Las casualidades de Dudek. Se presentó a la audición que la famosa cantante hacía buscando músicos que le ayudaran a relanzar su carrera. El tipo debió caerle bien: se pasaron los siguientes tres años de relación sentimental. Ambos formaron el grupo Black Rose; un álbum y una breve gira después se convencieron de que ese invento no iba a funcionar. Dudek afirma (igual empieza a parecer un poco fanfarrón) que le recomendó a la diva que se pasara al celuloide. En este periodo, el guitarrista publicó otro disco magnífico, Gypsy ride (1981) y montó un trío con Mike Finnigan y Jim Krueger, ambas aventuras con poco éxito también.

Tras la ruptura sentimental y profesional, comenzó un periodo algo oscuro para nuestro artista del que salió gracias a su ex. Participó como actor en la película Mask (1984) y compuso tres cortes para su banda sonora. Ese pequeño impulso le acercó a Steve Nicks, con quien grabó el álbum Rock a little (1985) y realizó la gira Whole lot of trouble tour.

Ni con esas consiguió ganarse la fama que creía merecer. Y decidió apartarse del ruido de los escenarios, de la ruina del rock de bandas y divas. Se reconvirtió en compositor de bandas sonoras y música para programas de televisión. Ahí sí comenzó a sonarle el teléfono: NBC, ESPN, ABC, todas las cadenas querían su toque. Diez años estuvo apartado del gusanillo de grabar un disco hasta que en 1994 lanzó el interesante Deeper shadow of blues. Desde entonces ha ido alternando su labor compositiva para la televisión con la edición de discos y breves giras. En 2003 grabó Freestyle y en 2013 el también recomendable Delta breeze.

Un guitarrista excelente y un buen compositor con varios discos en solitario recomendables y algunas colaboraciones muy jugosas. Dale un repasito a su discografía. No tiene un disco malo. Ni abuela que le tenga que alabar: se autodenomina «una leyenda de la guitarra cuyo trabajo ha influenciado la Historia del Rock and Roll». Casi nada.

Band of brothers (3): los Davies y los Bachman.

Un repaso a la curiosa relación de hermanos musicales a lo largo de la larga Historia del Rock.

Los Davies

Ray (el mayor) y Dave Davies pasaran a la Historia de la música por ser miembros fundamentales de una de las más grandes e influyentes bandas de pop rock: The Kinks. Juntos y casi siempre revueltos mantuvieron la nave durante treinta y dos años, despachando más de 50 millones de discos, conseguir meter cinco singles en el Top-10 estadounidense y cinco álbumes entre los más vendidos en el Reino Unido. Cifras aparte, su calidad compositiva desde los inicios a mitad de los sesenta hasta principios de los setenta valen ya un monumento. Fuera de la nave nodriza, Ray ha editado seis discos en solitario, comenzando con Return to Waterloo en 1985 (incluyendo una película que él mismo dirigió) hasta Our country: American act II del 2018. Ha compuesto canciones para bandas sonoras (Absolute beginners) y ha participado en varios musicales: Chorus Girls (1981) o Around the world in 80 days (1988) son dos de ellos. Le nombraron caballero en 2017 por su labor artística. El pequeño Dave editó varios singles en solitario durante 1967; Death of a clown y Susannah’s still alive vendieron bien, pero no llegó a grabar un álbum completo y no fue hasta 1987 (The album that never was) y 2011 (Hidden treasures) cuando se recopilaron estos singles junto a caras B y canciones «perdidas» por la discografía de The Kinks compuestas por Dave. Ya en los ochenta se decidió a grabar de verdad, debutando con AFL1-3603 (toca todos los instrumentos). Hasta su último Rippin’ up time (2014) ha editado siete discos. Dave sufrió un ictus en 2004, por cierto, pero ahí sigue. Ambos hermanos fueron incluidos en el Rock and Roll Hall of Fame en 1990 por sus trabajos con The Kinks. Larga vida.

Los Bachman

Tres hermanos, los de la foto, famosos por su carrera musical al frente de Bachman-Turner Overdrive (BTO). Tim, el mediano, y Robbie, el pequeño, acompañaron a Randy en su intento de crear una nueva banda tras abandonar The Guess Who, primero como Brave Belt y después, cuando se les unió Fred Turner, como Bachman-Turner Overdrive. Estos tipos grabaron juntos dos álbumes en 1973 que alcanzaron el disco de oro en Estados Unidos. Justo en ese momento Tim recibió la patada por sus excesos (él dice que ese largó en busca de mejor vida) y fue sustituido por Blair Thorton. Consiguieron su mayor éxito al año siguiente con el álbum Not fragile. Robbie y Randy siguieron en la banda juntos hasta 1977; Randy se piró a intentar una carrera en solitario y el grupo permaneció un par de años más en la carretera y desapareció. Desde entonces han habido varias reuniones: la mala relación entre los hermanos (especialmente entre Tim y Robbie) ha imposibilitado que pudieran trabajar de manera constante: en 1983 se reunieron Randy y Tim para grabar un álbum y girar; en 1988 fue Robbie quien se juntó con Randy para girar, pero fueron incapaces de grabar un disco; Randy se largó y Robbie comandó BTO hasta el 2005 solo para conciertos. Randy se juntó en 2009 con Fred Turner (este hombre quiere a todos los hermanos), grabaron un disco (Bachman & Turner) y se fueron de gira, pero Robbie no les dejó usar el nombre de BTO. Y así siguen. Fuera de la banda madre, ni Tim ni Robbie han tenido proyectos. Randy, más inquieto, presenta un largo currículum que le convierte en uno de los músicos más famosos de Canadá. Comenzó en The Guess Who entre 1965 y 1970, consiguiendo alcanzar el número 1 en Estados Unidos con la canción American woman; siete discos en cinco años y se fue. Grabó su debut en solitario, Axe (1970), repitió con Survivor (1978), tras abandonar BTO, y volvió a retomarla en los años noventa, terminando, por ahora, con Heavy blues (2015) y el homenaje a George Harrison titulado By George By Bachman (2018). Creo que estos no se juntan ni en Navidad.

Band of brothers (2): los Robinson, las Wilson y los Hawkins.

Un repaso a la curiosa relación de hermanos musicales a lo largo de la larga Historia del Rock.

Los Robinson

Muy populares últimamente por su (aparente) reencuentro y vuelta a los escenarios, Chris (el mayor) y Rich Robinson formaron a mitad de los ochenta una banda que acabó debutando en 1990 con el álbum Shake your money maker bajo el nombre de The Black Crowes. Uno de los últimas clásicos. A lo largo de poco más de una década consiguieron dinero, fama y muchas aventuras. Tras siete discos de estudio, con el nuevo siglo, decidieron dejar de aguantarse y vivir otras historias. Rich grabó en solitario, se enroló en Bad Company una temporada y formó The Magpie Salute. Chris, por su parte, grabó en solitario (The magnificient distance), formó Chris Robinson Brotherhood y acabó haciendo versiones de sí mismo con As the Crow Flies. Una primera reunión en 2005, otra en 2010 y una tercera en el 2019. Se quieren y se odian, pero lo cierto es que juntos han logrado más éxito y dinero que por separado. Igual por eso están condenados a entenderse. Larga vida a las reuniones navideñas de los hermanos Robinson.

Las Wilson

Pocas historias tan épicas en la formación y el éxito de una banda como la de estas hermanas. Ann y Nancy han compuesto y grabado todos los discos de Heart desde el debut de 1975, titulado Dreamboat Annie, hasta el último Beautiful broken (2016). Sus primeros pasos fueron tortuosos: emparejadas con los hermanos Fisher (Mike, batería, y Roger, guitarrista), acabaron exiliadas en Vancouver, Canadá. Desde allí comenzaron a tocar en locales diversos hasta que Mike Flicker y Howard Leese grabaron su primera maqueta. Al poco tenían un disco, una llave que abrió las puertas del mercado estadounidense. En un año pasaron de malvivir de sus conciertos a tener un número 3 en las listas de singles y despachar un millón de copias de su debut. Flicker produjo sus cinco primeros discos y Leese se convirtió en miembro del grupo durante más de veinte años. Desde aquel debut, han grabado dieciseis largos juntas que han sido éxito de ventas en los setenta, los ochenta y los noventa. Hasta en el Rock and Roll Hall of Fame las adoran. Nancy se casó con el cineasta Cameron Crow y colaboró en la composición musical de algunos de sus films (Almost famous, Jerry Maguire); se aficionó al cine y fue habitual de bandas sonoras a finales de los noventa (Vanilla Sky, Elisabethtown). Ann, por su parte, sufrió muchos problemas de alimentación y sus vicios con la cocaína y el alcohol arrastraron buena parte de su vida, que se tornó inestable. Más allá de Heart, editó dos discos en solitario (Hope & glory, 2007; Immortal, 2018). Las dos hermanas tuvieron una banda paralela llamada The Lovemongers: grabaron para la banda sonora de Singles y editaron el álbum Whirlygig. Debaneos a parte, escucha su arte en Little queen (1977), Heart (1985) o Brigade (1990), por escoger uno de cada época.

Los Hawkins

Otra pareja de hermanos condenada a entenderse. Juntos formaron The Darkness a comienzos del milenio: Justin se encargaba de la voz principal y de las guitarras y Dan le acompañaba a las voces y como guitarrista de apoyo. Su ascensión fue meteórica: en 2003 publicaban su debut (Permission to land) y se hicieron de platino, los chicos de moda, con más de un millón de discos vendidos en el Reino Unido. Giras y un segundo largo (One way ticket to hell… and back, 2005) que pudo catapultarles a lo más alto del Olimpo roquero. Pero Justin no podía más, dejó la banda y se esforzó en limpiarse de su dependencia, cocaína y alcohol principalmente. Sin su genio compositivo, ni la voz, Dan montó Stone Gods con el resto de los miembros de The Darkness, editaron un disco (Silver spoons & broken bones, 2008) y estuvieron de gira, pero no consiguieron dar el salto. Por su parte, Justin, ya rehabilitado, lo intentó por su cuenta con Hot Legs, editó un álbum (Red light fever, 2008), con cierto éxito, pero, igual que su hermano, acabó cerrando el quiosco. Así, en 2011 decidieron probar suerte juntos girando ese verano; el asunto funcionó y, hasta hoy, han editado cuatro discos más, siguen girando y, parece, limpios y amistosos.

Band of brothers (1): los Porcaro, los De Leo y los Shulman.

Un repaso a la curiosa relación de hermanos musicales a lo largo de la larga Historia del Rock.

Los Porcaro

Tres hermanos que, en la foto, posan sonrientes junto a un padre, suponemos, orgulloso del legado musical de sus chiquillos. La fama de estos tipos radica en su contribución al éxito de Toto, y a todo lo que a partir de entonces consiguieron. Jeff (batería) y Steve (teclista) formaron parte de Toto desde sus inicios en 1976 y Mike (bajista) se sumó en 1982 tras el abandono de David Hungate. Los tres permanecieron unidos en la banda hasta 1987, cuando Steve decidió tomarse un tiempo libre. Jeff falleció en 1992 y Mike en el 2015. A Steve le podéis aún invitar a cenar. Tocan juntos en Isolation (1984) y Fahrenheit (1986). El más aclamado fue Jeff: tocó en Thriller con Michael Jackson, con David Gilmore (sonó como miembro de Pink Floyd), Eric Clapton, Dire Straits o Bruce Springsteen (Human touch). Mike permaneció fiel a la banda hasta que en 2007 una esclerosis lateral amiotrófica le obligó a dejar la música; falleció mientras dormía. El último hermano, Steve, lanzó un disco en 2016 titulado Someday/somehow con viejas y nuevas canciones e incluyendo contribuciones de sus dos hermanos.

Los DeLeo

Dean y Robert DeLeo, guitarrista y bajista respectivamente, formaron una banda llamada Mighty Joe Young a finales de los ochenta. Después de un puñado de conciertos consiguieron un contrato con Atlantic Records, se renombraron Stone Temple Pilots y grabaron en 1992 uno de los discos más vendidos de la época, Core, junto al cantante Scott Weitland y el batería Eric Krethz. El conjunto de los cinco títulos bajo el paraguas de Stone Temple Pilots suma más de 40 millones de copias en todo el mundo. En 1997 editaron un álbum llamándose Talk Show; básicamente sustituyeron a Weitland, pasado con sus adicciones. El poco éxito relativo del experimento les llevó a intentarlo de nuevo con Weitland, pero en 2002 rompieron definitivamente con él y formaron Army of Anyone junto al cantante Richar Patrick (Filter) y Ray Luzier (Korn, David Lee Roth); aunque editaron dos singles de cierto éxito (Goodbye, Father figure) y un álbum con buenas críticas, en 2007 volvieron a reunirse en el seno de Stone Temple Pilot y hasta el día de hoy. Dos de los cantantes de la formación han fallecido: Scott Weitland en 2015 y Chester Bennington en 2017. Actualmente siguen en la brecha con la banda materna y Jeff Gutt a la voz (cuídate Jeff). Robert comparte su tiempo como músico de Hollywood Vampires (con Alice Cooper, Joe Perry y Johnny Deep). Han hecho algunos pinitos como productores (Alien Aint Farm) con poco éxito.

Los Shulman

Otro trío curioso de músicos multi-instrumentistas, conocidos como «los tres mosqueteros del prog» por su obra en Gentle Giant. Phil, Derek y Ray comenzaron sus pinitos musicales a mitad de los sesenta formando distintas bandas que derivaron en Simon Dupree and the Big Sound. Grabaron un álbum (Without reservations, 1967) y diversos singles (recopilados en Part of my past) con los que lograron cierta notoriedad: entraron en las listas de ventas del Reino Unido (Kites alcanzó el puesto 9), aparecieron en programas musicales como Top of The Pop y recibieron cierta atención mediática. Sin embargo, decidieron cambiar de registro, al parecer cansados de «la superficialidad» de la música pop que practicaban y por sentirse un one hit wonder. En 1969 nació Gentle Giant, banda que mantuvieron activa hasta 1980, aunque Phil se desmarcó en 1973 tras cuatro discos desapareciendo del panorama. La complejidad de su propuesta excede este homenaje, pero recomendamos escuchar Octopus (72), Three friends (72), In a glass house (73) o Acquiring the taste (71) para entender lo enormes que eran estos tipos como músicos. Derek se convirtió en un importante ejecutivo: durante los años ochenta, para Polygram, fichó a gente como Bon Jovi, Cinderella o Kingdom Come; se pasó a ATCO y puso en primera línea a Dream Theater y Pantera y relanzó a AC/DC; fue después presidente de Roadrunner Records dando paso a gente como Slipknot o Nickelback. ¿Cuántos millones de discos suma esto? Ray, más modesto, trabajó como productor y compositor (en especial de música para videojuegos). Ahí en la foto los tenéis hace apenas unos meses.

¿Y si… Rob Halford se hubiera unido a Black Sabbath?

En noviembre de 1992 Rob Halford, cantante de Judas Priest como ya sabéis por aquí, se unió en dos conciertos a Black Sabbath, formado entonces por el inmortal Tony Iommi a las guitarras, Geezer Butler al bajo, Vinny Appice a la batería y Geoff Nicholls a los teclados. Los shows, de poco más de una hora, quedaron inmortalizados en bootlegs y vídeos caseros, que podéis repasar por aquí. Por entonces Halford pasaba una crisis existencial a la que se sumaba la distancia musical con sus compañeros de banda, en la ola del éxito tras un formidable Painkiller. Así que, de algún modo, los rumores que ya habían sobre la separación de Judas Priest se acrecentaron. ¿Se uniría Rob a Iommi y compañía? Al fin y al cabo, Black Sabbath estaban sin cantante…

Pero no sucedió. No llegó a existir Black Priest.

La causa de estos conciertos fue curiosa. Por un lado, tenemos a Ozzy Osbourne (cantante de los primeros años del grupo, ya sabéis) en la gira que, supuestamente, acababa con su carrera en los escenarios. A Ozzy (y señora) se les ocurrió contratar a la banda para telonear dos fechas de esta gira y, quizá, subirse al final del show para tocar juntos. En su cabeza ya estaban preparando una reunión que acabaría ocurriendo varios años después. Por otro lado, tenemos a Black Sabbath con Dio al frente girando con su disco Dehumanaizer. Cuando Iommi aceptó tocar con Ozzy el pequeño gran Dio declinó viajar: él ya se olía la tostada. Así que, deprisa y corriendo, contactaron con Rob Halford, sustituto de oro. Y, efectivamente, al final del segundo concierto los Black Sabbath «casi originales» se unió Ozzy a sus excolegas tocando cuatro canciones.

Lo curioso es que Rob Halford volvió a unirse a Black Sabbath en el año 2004 sustituyendo al propio Ozzy Osbourne. El loco se había quedado afónico y ya sabéis que la máquina nunca para, así que en New Jersey volvieron a disfrutar del Metal God junto a Iommi.

Y tampoco hubo continuidad. Rob Halford acababa de volver a Judas Priest tras casi doce años de separación y los Sabbath con Ozzy tenían una gira que cubrir.

Pero… ¿cómo hubiera sonado esa unión demoníaca? Nunca lo sabremos. O quizá sí. Porque hay rumores de una posible colaboración este año. Quién sabe…

 

¿Y si… Eddie Van Halen se hubiera unido a Kiss?

¿Y si… David Coverdale se hubiera unido a Michael Schenker?

 

Chinnichap: la máquina de éxitos de los 70

La máquina de componer éxitos que formaron Mike Chapman y Nicky Chinn consiguió A-376350-1335823235.jpeg.jpgcolocar más de treinta temas en el top 10 británico en la década de los setenta. En una semana de 1974 tuvieron tres canciones copando las ventas de singles: Tiger feed (Mud), Tinage rampage (The Sweet) y Devilgate drive (Suzy Quatro), que, además, copó el número uno la siguiente semana. En total vendían casi una cuarta parte de los éxitos aquellos meses.

A pesar de su éxito, o precisamente por ello, su estilo fue menospreciado por la crítica sesuda, ya sabéis, metiéndolo en el cajón de bubblegum music (música chicle), música de mascar y tirar, música cuyo encanto o sabor dura lo que un chicle. El estilo Chinnychap: melodías pegajosas, letras sencillas con dobles sentidos, ritmos bailables, armonías simples, notas repetitivas, estribillos a varias voces. Sin embargo, el tiempo ha mantenido aquellas canciones en la memoria del rock y el pop como parte fundamental del éxito glam. Grupos como Sweet o Suzi Quatro mantenían la esencia de Bowie o Bolan sin su aire andrógino o su mística, pero con una simplicidad adorable.

Cuando el glam se desinfló en las Islas Británicas, justo cuando llegó el punk, se mudaron a los Estados Unidos y, como compositores o productores, juntos o por separado, se encargaron de elevar a los altares (principalmente Chapman) a Blondie (Hanging on the telephone y su álbum superventas Parallel lines), The Knack (My Sharona), Pat Benatar (Love is a battlefield) o Tina Turner (The best).  Su último éxito, en este caso de Chinn, data de 2010 y lo cantó Selena Gomez.

Así pues, la máquina que formaron Chapman y Chinn creó un estilo multiventas que alcanzó las listas de ambos lados del Atlántico. Vamos con nuestro pequeño homenaje a estos rompelistas.

The Sweet – The ballroom blitz – 1973

Arrows – Touch too much – 1974

Smokie – Needles and pins – 1977

Suzi Quatro – Can the can – 1973

New World – Living next door to Alice – 1972

Mud – Tiger feed – 1974

Tina Turner – (Simply) the best – 1990

Exile – Kiss you all over – 1978

Pat Benatar – Love is a battlefield – 1983

Producido por Jimmy Miller

Jimmy Miller

Producido por Jimmy Miller

Incluso si no reconoces al señor de la foto o no eres capaz de recordar de qué te suena el nombre de Jimmy Miller, ya te adelanto que has escuchado cientos de veces las canciones en las que ha metido la mano como productor, ingeniero o compositor. Y no digamos la influencia que ejerció en otros talentos de la producción de finales de los sesenta y principios de los setenta. Sus años de gloria comenzaron en 1965 y se extendieron hasta 1973.

Músico de segunda, batería y cantante, comenzó en pequeños clubes, como muchos. Descubrió pronto que lo suyo era estar al otro lado: componer y grabar demos para otros artistas que interpretaban sus composiciones fue su primer trabajo bien remunerado (un decir). Así, poco a poco, metió la nariz en los estudios hasta conseguir su primer éxito. Se encargó de remezclar y arreglar Gimme some lovin de Spencer Davis Group.

Spencer Davis Group – Gimme some lovin

 

Conoció y trabó amistad con Steve Winwood, del que no se separaría los siguientes años como colega, compositor y productor. Winwood fundó Traffic y Miller se encargó de sus primeras tres obras: Mr. Fantasy, Traffic y Last exit. Pero su fama mundial llegó de la mano de The Rolling Stones. Durante las sesiones de grabación de la ópera prima del grupo se pasaron por allí, de buen rollo, Mick Jagger y su, por entonces, ingeniero y mago tras los controles, Glyn Johns, con tan buen ojo que le reclutaron para el que acabaría siendo el álbum Beggars Banquet. La buena sintonía duró los siguientes cinco años. Puso ambas manos en Let it bleed, Sticky fingers, Exile on Main St. y Goats head soup. El cowbell que suena al incio de Honky Tonk Women es suyo, por curiosidad.  Como casi todo lo que atraviesa el torbellino Rolling Stones, Miller pagó su condena: acabó quemado y con problemas de drogas. Las adicciones tanto como el mal rollo de la propia banda le sacó del siguiente disco del grupo.

The Rolling Stones – Honky tonk women

 

No contento con este currículum, aquellos años colaboró en la creación de dos grupos de cierto éxito: Family, con el guitarrista Dave Mason de Traffic, y Spooky Tooth. Y fue reclutado por su amigo Winwood para pegar su (mal) genio con Eric Clapton, Ginger Baker y Rick Greach. Jimmy Miller produjo el único álbum de Blind Faith. La banda duró poco pero el buen trabajo de nuestro protagonista le llevó a encargarse de lo siguiente de Baker (Air force) y de Clapton (Delaney & Bonnie on tour with Eric Clapton).

Desde mitad de los setenta continuó tras los controles sin alcanzar el brutal éxito previo, pero dejando su buen hacer en discos tan diversos como los de Beck, Boger & Appice, The Plasmatics, Billy Falcon y dos excelentes pelotazos de Motörhead: Overkill y Bomber.

Motörhead – Overkill

 

A partir de los ochenta su estrella declinó y, salvo contadas ocasiones, fue desapareciendo del mundillo. Falleció en 1994 a la edad de 50 años. Ahora sí que puedes decir que sabes quien es el señor de la foto y escuchar sus obras maestras.