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Canciones que odio y vosotr@s amáis.

Lo

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No me malinterprete nadie. Todas estas canciones son excelentes, algunas verdaderos imprescindibles del rock. Pero soy incapaz de pincharlas por mi propia voluntad. Alguna ha sonado hasta la saciedad en cierta época de mi vida, igual que si me hubiera alimentado de solomillos con patatas durante meses, les he cogido tirria. Otras han sido «disneyzadas»: son bandas sonoras del falso rock (death to false metal!), canciones apijadas, aceptadas socialmente que lo mismo te pillan en un ascensor que en el supermercado. Y alguna otra simplemente la odio, sin más razón. Una de ellas la amé hasta que lo nuestro fue imposible, una ex…

En fin, colegas, aquí está mi pequeña lista de esas canciones que, por el momento, vosotros y vosotras amáis.

Deep Purple – Smoke on the water

Nirvana – Smells like teen spirit

Miguel Ríos – Himno a la alegría

Queen – Bohemian rhapsody

U2 – With or without you

Extremoduro – El día de la bestia

The Clash – Should I stay or should I go

Barricada – Okupación

Kiss – I was made for lovin’ you

Dire Straits – Money for nothing

Las mejores canciones de Barricada… en el siglo XXI

Barricada siglo XXI

Barricada en el siglo XXI… Sus mejores canciones.

En el año 2000 Barricada fichó por la compañía DRO y editó un fenomenal Acción Directa. Desde entonces, cinco álbumes en estudio, más de sesenta canciones de las que seleccionamos estas quince, nuestra muestra de lo mejorcito que «los Barri» ha creado en este siglo.

Víctima (Acción directa)

 

La marea (Bésame)

 

Por la libertad (La tierra está sorda)

 

Sean bienvenidos (Hombre mate hombre)

 

Pétalos (La tierra está sorda)

 

Voy muriendo (Bésame)

 

Sin poderlo controlar (Acción directa)

 

Bésame (Bésame)

 

Suela de alpargata (La tierra está sorda)

 

El trompo (Bésame)

 

Acción directa (Acción directa)

 

El sapo del cuento (Hombre mate hombre)

 

Donde se rompe (Hombre mate hombre)

 

Es una carta (La tierra está sorda)

 

Sofokao (Hombre mate hombre)

Algunos discos de AQUÍ que cumplen 30 años (2)

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Algunos discos en español que cumplen 30 años (2)

Si en la anterior entrega de esta serie en la que recordamos algunos discos que llevan treinta años entre nosotros nos centrábamos en el heavy (pincha aquí para verla), hoy buscamos otra cara del dado roquero, la del rock más clásico, el rock urbano, el rock de influencias donde lo mismo escuchábamos un deje blues, que un toque cantautor, que una guitarra rolling, que un guitarrazo punkarra. De ese saco gigantesco, escogemos cuatro obras dispares pero con cierta relación entre sí. A disfrutar…

 

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Barricada – Barrio conflictivo

Segundo álbum de los navarros, disco de gran cambio y clave en su trayectoria futura. La muerte de Mikel Astraín y la marcha de Sergio Osés dejó a Javier Hernández «Boni» (voz y guitarra) y a Enrique Villarreal «El Drogas» (voz y bajo) la tarea de tirar para adelante. Reclutaron a Alfredo Piedrafita (guitarra y voz) y a Fernando Coronado (batería) y grabaron Barrio conflictivo a las órdenes de Rosendo. Poco más de media hora y diez cortes completan un trabajo de tránsito donde destacan Callejón sin salida, clasicazo con enormes guitarras, la blusera Nacido en un tobogán o la imprescindible Pon esa música de nuevo, homenaje a su amigo caído. El tema del ama de casa decepcionada, a veces maltratada, reincidente en sus letras posteriores, aparece en Mañana será igual. La canción Lentejuelas (dicen las malas lenguas) está dedicada a Ramoncín. No de sus mejores obras pero un recuerdo interesante, un retazo de rock urbano de época.

 

 

Ramoncín – Como el fuego Ramoncín - Como el fuego

El álbum anterior al éxito masivo. Sexto disco en estudio de Ramoncín, grabado en los estudios británicos Ridge Farm, de los que hemos hablado aquí, con una producción bastante compacta que se aleja de la crudeza de los anteriores trabajos, buscando, quizá, un público más amplio. Contiene, sin embargo, temas roqueros como La cita, con un buen estribillo y un piano molón, o Tormenta en la carretera, sobre la constante rutina del artista (es curioso enfrentar la letra de esta canción a la (supuesta) dedicatoria de Barricada en Lentejuelas). Interesante historia de drogas titulada Polvo blanco. Junto con En el espejo o Ella es perversa, a rescatar de su discografía. Con Ramoncín sonaban Antonio Molina y Julio Strombaker a las guitarras, Cristóbal Delgado a los teclados, Miguel Sarrazín a la batería y Basilio Montes al bajo.


Burning - Hazme gritarBurning – Hazme gritar

La banda madrileña se despachó con un disco cargado de sus propios clichés, es decir, canciones de rock and roll con letras sobre chichas y fiesta mezcladas con baladas sobre desamor y abandono. No hay que despreciar el álbum, que, aunque flojo en su conjunto, en especial el sonido final, contiene joyas como No pares de gritar o Dieron las diez. Rock bailón en Déjate llevar o Entre tus brazos. Un poco de reflexión en Tiempo atrás (pocas bandas pueden presumir de hacer baladas tan sencillas y tan bien acabadas al mismo tiempo). Johnny Cifuentes, voz inconfundible, teclista, y el nunca suficientemente valorado Pepe Risi a las guitarras se lo montan junto a Miguel Slingluff al saxo, Esteban Cabezos al bajo y Arturo Terriza a la batería.

 

 

Rosendo – Loco por incordiar Rosendo loco por incordiar

El primero en solitario del maestro Rosendo, tal vez su mejor obra, quizá la más famosa. En cualquier caso, re-escribió las normas del rock urbano del que había sido adalid, tratándolo con mimo, introduciendo cuidados arreglos, jugando con el protagonismo de los teclados y currándose una elaborada producción en Alemania a cargo de Carlos Narcea. Curioso que no comandara su propio álbum mientras sí lo hizo con Barricada. Junto a Sergio Castillo a la batería, Tato Gómez al bajo y Andreas Schmidgen a los teclados, Rosendo graba algunos de sus imprescindibles, aún hoy, en directo, como Agradecido, Callejones, Loco por incordiar o Pan de higo. Me gustan, particularmente, ¡…y dale! o Corazón. Como anécdota, que une definitivamente a los protagonistas de hoy, Ramoncín colabora en la composición de dos temas. Todo queda en casa.

 

Invitando a Aurora Beltrán: sus mejores colaboraciones

Aurora Beltran

Las mejores colaboraciones de Aurora Beltrán

Musa transgeneracional, admirada por su voz, por su entrega, por la forma en la que entiende la música, Aurora Beltrán ha sido inspiración y apoyo para una bandada de músicos variopintos. Desde famosillos de postín hasta desconocidos de barrio. Todos queremos a Aurora. Por su voz particular. Por su presencia firme.

Una pequeña dedicatoria con esta selección de canciones, algunas de sus mejores colaboraciones con tunantes, artistas y genios locos que siguen dedicándose, con pasión, a la música.

Enrique Búnbury – Silencio (2008)

En su álbum Clases de Baile se marcó algunas colaboraciones buenas, como esta con Enrique Búnbury (Héroes del Silencio).

 

Desalojo – Bajo la piel (2014 )

Hermosa letra, arreglos muy trabajados y la voz personal de Aurora. Gran tema.

 

Lilith – Todo es nada (2009) 

Del álbum Sal si puedes, con Iker Piedrafita a la guitarra. Lo bien empastadas que están dos voces tan diferentes como la de Aurora y Lilith. Estupendo vídeo.

 

Estrago – Algún día (2004) 

En el mejor disco de Estrago, Aurora colaboró en un tema de letra muy dura pero acertada. Buen uso de las acústicas.

 

La Fuga – La balada del despertador (2001) 

De estas colaboraciones que os muestro, de mis favoritas. Sencilla, ebria de esperanza y angustia. Aurora no tiene un papel principal, pero su voz le da un toque mágico al tema.

 

Básico – Canciones (2009)

Lejos de las baladas y las canciones lentas a las que habitualmente se invita a Aurora, Básico la metió en un rock sobre la composición y el artista anónimo, con guitarras agudizadas y buen trabajo rítmico.

 

Rosendo y Barricada – Otra noche sin dormir (2008)

La colaboración máxima: canción, gira y discoDVD con Rosendo y Barricada. Una joyita el concierto. Aquí el tema que grabaron para la ocasión entre todos.

Txarrena – Txarrena – 1992 – Primera aventura de «El Drogas»

Txarrena

 

Txarrena – Txarrena – 1992

Enrique Villarreal, más conocido por su apodo, El Drogas, cantante y bajista de Barricada, se lanzó en 1992 a su primera aventura en solitario, dando forma a un álbum personal lleno de buenas canciones. La música se grabó en los estudios Iz de Donosti con la producción de Enrique y Kaki Arkarazo a los controles. Además de El Drogas a la voz (mete algunas guitarras también, ningún bajo) aparecen numerosos colaboradores, entre ellos Alfredo y Boni de sus Barricada, y una banda más o menos permanente, compuesta por Txema Arteta (guitarra), Juanjo Ojeta (guitarra), Luis Chaves «Piti» (bajo) y José Landa (batería). La portada y el artwork lo realizó Ángela Moreno.

Entre las trece canciones encontramos temas como No paran de acariciar o El charco que contienen elementos diferentes a lo queEl-Drogas Barricada venían haciendo, con otra construcción, producción más oscura y la voz muy trabajada en el estudio, influencias de la música que por aquellos años sonaba en el rock internacional. Pero, sobre todo, abundan los estribillos made in El Drogas, melodías que viven con éxito en el álbum. Directo a la cabeza y Déjalo muñeca hubieran cabido en cualquier disco de la banda madre, mientras El lobo ferozPoca luz (menuda armónica guapa) o El peldaño más cercano rezuman esa especial manera de Enrique para encajar estrofas, puente y estribillo en un crescendo que engancha, muy bien arregladas. Un aire pop gustoso en Algo más que su cariño y la versión Frío de Alarma, una más de las canciones que aún perduran en sus directos. Momentos de encantadores arreglos en Nada sin ti (menudo solo de guitarra).

Y, cómo no, las genuinas letras de un tipo único en el panorama musical nacional. Frases contundentes como «es posible que nadie cuente el regreso creado con escombros de lo innecesario» o «quizá la respuesta del imbécil sea la mejor, pasar una cuerda por el cuello y dejarse caer». Deja de lado las temáticas de carácter político o social y hace un trabajo introspectivo: el suicidio y la depresión (Piel de gato), la incomprensión (Empujo pa’kí), el amor o el sexo (Nada sin ti, Déjalo muñeca!!!).

Una obra para rescatar de vez en cuando, una rareza en la discografía de un tipo muy particular, el nunca imitable Enrique Villarreal, El Drogas.

Txarrena – Empujo pa’kí

Txarrena – Frío

Cuernos y cornudos del rock (2).

Cuernos y cornudos

Los cornudos del rock (2): ataque de cuernos… musical.

Resulta sorprendente, a veces, lo mal que se llevaban los componentes de algunas bandas. Hoy día sabemos cada movimiento de nuestros héroes del rocanrol, incluso hablamos con ellos a través de las redes sociales. Pero en los setenta y los ochenta la imagen lo era todo y esconder las malas relaciones resultaba sencillo: el cantante no se trataba con el guitarrista, este se lo montaba con la mujer del batería, aquel llegaba borracho a todos los conciertos… Jugosas historias detrás de rupturas que, a veces, propiciaron la salida de pata en forma de disco en solitario. He aquí otra pequeña selección de cuernos y cornudos musicales del rock.

Eddie Vedder: Into the wild (2007)

Los otros miembros de Pearl Jam se habían destapado con historias paralelas y parecía que no pasaba nada, como si el grupo fuera de Vedder y ellos pasaran por allí. Cuando completó un álbum completo en solitario para la película homónima, las alarmas se dispararon. Unos cuernos bien puestos… pero volvió a casa.

Keith Richards: Talk is cheap (1988)

No fue hasta bien entrados los ochenta cuando el maestro del riff le tronchó la espalda a los Rolling Stones y se marcó este buen álbum en solitario. Mejor que los producidos bajo la banda madre. Seguro que a Jagger no le gustó tanto.

Richie Sambora: Stranger in this town (1991)

Las aguas no llegaron a mayores y Bon Jovi se reunió pocos meses después para grabar Keep the faith, pero Jon andaba jugando con sus historias y Richie se marcó un pedazo de álbum y comenzó una gira. La reunión apaciguó las cornamentas y todo siguió más o menos como antes.

Enrique Villarreal, El Drogas: Txarrena, Azulejo frío (2011)

Tras más de veinte años de carrera en Barricada, El Drogas se marcó su segundo disco en solitario con su proyecto Txarrena. Lo que iba a ser un parón temporal significó el principio del fin para la banda. Unos cuernos con consecuencias, vaya.

Roger Daltrey: Daltrey (1973)

El caso de Roger Daltrey con su banda The Who puede ponerse como ejemplo de cuernos consentidos. Reincidente durante veinte años, se mantuvo en lo bueno y lo malo con sus colegas de grupo. Una carrera en solitario bastante recomendable, desde luego.

Barricada – Rojo -1988

Barricada Rojo

El quinto disco de Barricada pertenece al periodo más popular de la banda, aquellos años entre la publicación del álbum No hay tregua en 1986 (vendió, por entonces, algo más de 10.000 copias) y la consecución en 1991 del disco de platino con Por instinto (más de 100.000 copias) . ¿Qué pasó aquellos cinco años para que cuatro tipos de un barrio de Pamplona se convirtieran en la banda de rock más importante del país? Los mismos músicos que cantaban para un puñado de adeptos Okupación en garitos de barrio cantaban para miles de personas En blanco y negro.

No tengo ninguna duda al señalar como el álbum clave de este salto Rojo, una buena parte por su calidad musical y otra por la eclosión comercial que el paso a una compañía grande les facilitó. Quinto largo de los barri, el segundo con Polygram, lo produjo Dennis Herman junto con la banda en los estudios Mediterráneo de Ibiza. El sonido global, más limpio, gana con respecto a su antecesor, otro inolvidable No sé qué hacer contigo, sobre todo porque supieron dar un paso adelante y llenar de su propia personalidad y nuevas influencias todo el rollo barriobajero tan genial que les caracterizaba, lo hicieron más grande, más amplio, tanto en la música como en las letras, donde los dobles sentidos se imponen al enfrentamiento. Lo que había empezado de manera tímida, se convierte en una vorágine de experimentación, pruebas y regrabaciones, nada hay prohibido. 

Todos estos años, Barricada fueron los mismos que grabaron Rojo: Enrique Villarreal, “El Drogas”, al bajo y la voz; Alfredo Piedrafita a la guitarra y la voz; Javier Hernández, “Boni”, a la guitarra y la voz; Fernando Coronado, a la batería.

Las temáticas de las letras también se amplían: hablan de la violencia de género, de prostitución, del SIDA, del genocidio, de la (in)justicia (cada vez más lenta), del (ab)uso de armas y de tauromaquia y maltrato animal. La paleta sónica se abre con mucha influencia anglosajona, poco del viejo aroma barriobajero, excelente trabajo de guitarras (hasta seis suenan en algunos cortes) y algunos aciertos melódicos brillantes. Se editó con una portada curiosa: la palabra “rojo” ocupando todo el espacio y la sombra de un toro en ella, con un matiz sangriento. Y consiguieron el éxito. Duplicaron las ventas, el merchandising de la banda empezó a generar beneficios y los escenarios crecieron; cada vez se encontraban más chavales con camisetas de la banda, cada vez más gente abarrotando los conciertos.

En Rojo nos hablan, con algo de ambigüedad, sobre la “fiesta nacional”, desde la perspectiva del toro, haciendo un alegato, más o menos velado, de la defensa del animal; Fernando, baterista, gustaba de ir a los toros y compuso la canción con la idea de poner «en valor» la tauromaquia, pero a los demás no les gustó y cambiaron la letra para que tuviera este tono algo más crítico «juez y vengador de tu propia ley». Mantienen sus raíces más callejeras en ¿Quién es? con un ritmo machacón de batería y un riff de guitarras y bajo algo punkarra para contar la historia de un ajuste de cuentas. En Obsesión abordan el maltrato familiar poniendo en la mesa el asunto de la venganza («en la silla sentado/borracho está como siempre/un buen golpe en el corazón/ojalá nunca despierte»), con una estupenda melodía y un arreglo en el estribillo de lo mejorcito y tremendo final. El sabor de la derrota nos inunda En el suelo, con nueva dosis de agresividad, poniendo en las orejas otro caso de violencia física; la víctima quiere huir sin saber muy bien qué hacer «por el suelo/debajo del zapato/en el suelo/la última quizá/quién te lo iba a decir». Continúa en Abrir y cerrar con otra perdedora, una prostituta cansada de esperar; otro temazo, tanto por la estructura como por la impronta del sonido que repetirían hasta la saciedad en posteriores trabajos, especialmente por el trato que dan a las guitarras. En Bajo control nos cuentan la historia del que abusa de la noche, del exceso, del que depende, amaneciendo en la ciudad perdido y desfasado; adoro esa línea de guitarra y ese estribillo. En aquellos años el consumo de speed y cocaína estaba aumentando en la banda velozmente.

La hora del carnaval nos habla de genocidios, poniendo como ejemplo más directo América y la creación del Imperio «donde no se ponía el sol», en una época en la que se preparaba la celebración del mal llamado quinto centenario del descubrimiento; melodía muy lograda, buenos arreglos y un trabajo vocal donde destacan unos coros tras el estribillo. Vuelven a correr en El último vagón y su historia de maltrato carcelario «la violencia anduvo vestida de uniforme/en una celda de Carabanchel/desayunó demasiado temprano/quiso dejar claro quién es quién». El comienzo con el estribillo le da un toque distinto al corte. En la funda interior, la canción indica «mil novecientos setenta y ocho. Mes de marzo en cualquier lao. Pudo amanecer gris». Otro estribillo para llevar siempre en la mochila nos ataca en Tiempos que arden, temazo sobre el SIDA, la marginación de los enfermos de, por entonces, esa enfermedad aún desconocida: «la iluminación divina/llega en forma de virus/cáncer de la moralidad/escondido en jeringuillas/y relaciones aberrantes/cáncer de la moralidad». Para cuando comienza con unos golpes de tambor Animal caliente, canción ineludible en los directos, ya estamos rendidos. Este single casi perfecto por la forma en la que nos cuentan una experiencia sexual de lo más vigorosa («segura de sí misma/te utiliza para ganar/sin cerrar los ojos/déjate enamorar») o quizá cualquier otra historia de medianoche, con una melodía muy pegadiza y una interpretación bien sentida. Y, como colofón, dos historias de pistolas. En Cuidado con el perro la peligrosa mezcla de pólvora y alcohol («jaleo asegurado»), donde el ritmo marca una pauta rompecuellos sobre la que Alfredo y Boni crean otro buen rugido de guitarras «solo cuando no está cargada/de nada vale su suerte». Por cierto, suena un Hammond al fondo. Esta noche (¡cómo crece en directo!) te la juegas a la ruleta rusa, ya sabes, una bala trae la suerte y otra la muerte.  

Y con el estribillo de esta canción («esta noche no es para andar por esas calles») hasta la letanía final sonando en las orejas cerramos un disco, para mí, imprescindible.