Archivo de la etiqueta: Ben Harper

El rock de la ciudad: canciones sobre París.

El personaje de Leonardo DiCaprio decía en la película Titanic (1997): «es lo bueno de París, muchas mujeres quieren desnudarse». Humphrey Bogart, en Sabrina (1954), afirma que «París es para los enamorados; tal vez por esa razón solo estuve allí 35 minutos». Ciudad del amor, de las fantasías sexuales, de la libertad y la cultura, ciudad con un fantástico escaparate donde la vida transcurre de modo parecido a cualquier otra gran urbe del mundo. Pero, oh, el mito que tiene a su alrededor. Ese no se lo puede quitar nadie. El propio Bogart, en la escena final de Casablanca (1942), junto a Ingrid Bergman, dejó una de las frases antológicas de la ciudad y del cine: «Siempre nos quedará París». Siempre tendremos el recuerdo.

Y un poco de todo esto hay en la selección de canciones sobre la ciudad de la luz (y de las sombras, pues). Hay amor perdido, amor encontrado y amor no correspondido. Pero también hay algo de historia (que «París bien vale una misa»), alguna epopeya personal y hasta una de espías.

Como de costumbre… dale al play.

Gary Moore – Parisienne walkways

Tenía que ser la primera. Canción romántica, llena de nostalgia, rememorando los paseos por París con la persona amada. En la versión primigenia cantaba Phil Lynnot (también tocaba el bajo) y la batería corrió a cargo de Brian Downey, ambos compañeros de Moore en Thin Lizzy. Se editó en 1979 como single alcanzando el número 8 en las listas británicas.

Ben Harper – Paris sunrise #7

¿Y por qué no rememorar el pasado con un tema instrumental? Increíble interpretación, sentida melodía. Recibió una nominación a los Grammy. Harper la grabó con sus Innocent Criminals para el álbum del 2007 titulado Lifeline. En el vídeo toca seguidas Paris sunrise #7 y la propia Lifeline, dando un hermoso sentido a la canción: «I don’t want to wait a lifetime/not yours, not mine/can you see me reaching/for the lifeline».

Stephen Stills – Midnight in Paris

Compuesta por la (entonces) esposa de Stills, Véronique Sanson, cantante y compositora nacida en París, rememora una cita romántica una noche de otoño: «I want to tell you ‘bout all I see/Stars in my eyes that you would not believe/I’m a little funky wearin’ out my shoes/Don’t mean anything unless I’m dancin’ with you/Midnight, midnight in Paris». Parte del álbum Illegal Stills (1976).

Dokken – Paris is burning

Una ruptura amorosa en la ciudad del amor: «I can’t believe/You’d throw it all away/You know you played me for a fool». La canción tuvo una primera versión en la edición original europea del álbum Breakin’ the chains (1981) titulada, simplemente, Paris. Para la reedición de 1983 en Estados Unidos, con el título alargado, se sustituyó por una fantástica versión en directo grabada en Berlín en 1982.

Tako – París 1968

Pero no todo va a ser amor y nostalgia. En la ciudad de París también se anclan hechos históricos, y a uno de ellos viajan los zaragozanos Tako en su álbum El club de los inquietos (1999), al mes de mayo de 1968. Mezclando una letra en francés y en inglés, pasean con su guitarra y su música dando paz y amor.

Rush – Bastille day

Los canadienses Rush viajan a otro de esos momentos: la revolución francesa. «And we’re marching to Bastille Day/The guillotine will claim her bloody prize». Camino de La Bastilla a cortar algunas cabezas y hacer un poco de justicia (más o menos). Abría el tercer y definitorio Caress of steel (1975).

Streetheart – Action

Y otros canadienses, Streetheart, disfrutaron de las mieles del éxito locales con este single que abría su debut Meanwhile back in Paris de 1978. En la banda figuraba Paul Dean a las guitarras, quien daría el salto poco después a Loverboy. Una historia de agentes secretos: «I’m afraid now, I’m going to phone the base now/Yeah maybe the master really gonna pay, yeah».

Dark Moor – Bells of Notredame

En su muy recomendable The Hall of the olden dreams (2000) hacen una semblanza del mítico jorobado y campanero de Notredame:»We see the hunchback in Notre Dame/Dancing on the tallest towers». Un personaje despreciado por la sociedad que encuentra entre las torres de la iglesia la soledad «Looking at the bells he thinks about his tragic fate/Wants to be a rock or metal like his souless mates».

Queensrÿche – Last time in Paris

Una (supuesta) historia real que le ocurrió a Geoff Tate, cantante de la banda, en un concierto en París. La noche se complicó, una cosa llevó a la otra y acabó durmiendo más de la cuenta. Al llegar al concierto no le dejaron entrar: «took the metro out to Avignon/Man at the backstage, didn’t know my name/Said hey, I’m with the band!/You and everyone today». Alguien le reconoció y pudo entrar al backstage. Corte grabado en la época del Empire (1990), que no formó parte de la edición original, y debutó en la banda sonora de The Adventures of Ford Fairlan.

Elton John – Paris

Tercer single del álbum de 1986 Leather jackets. Para Elton no todas las ciudades son iguales y en Paris puede pintar el cuadro más colorido con su amor: «But when I get to Paris/We’ll paint all our portraits/In brush-strokes of yellow/And christen the canvas».

Place Vendome – Place Vendome

Y para cerrar, banda, canción y disco con nombre parisino: «So just hold my hand and I’ll show you my second home/Down at the Place Vendome». Plaza célebre del París clásico, lugar de paseos y, por lo visto en la canción, algo más que besos. La banda, fabricada en un despacho de Frontiers Records, editó su estupendo debut en el año 2005.

Ben Harper – Diamonds on the inside – 2003

Ben Harper 1

Ben Harper – Diamonds on the inside – 2003

Ben Harper compone, produce, canta, toca las guitarras, algún bajo, baterías, algún piano… Diamonds on the inside es el producto de su genio, de su corazón, de su capacidad de creación especial, llena de blues, rock, funk, gospel, reggae, pop… Todo le vale a este tipo para redondear catorce canciones en su quinto largo.

With my own two hands introduce estupendamente el álbum; tema rítmico con una guitarra y un hammond marcando el paso a una letra animosa de Harper, de esas que se disfrutan en compañía y mucho humo: tú puedes cambiar el mundo con tus propias manos. Las canciones de Ben giran en torno al amor, a la religiosidad (y lo religioso) y a las elecciones vitales. En este último grupo, una de las favoritas titula el álbum. Diamonds on the inside, dedicada a «una chica llamada verdad», suena a gloria con una melodía sencilla pero pegadiza y un arreglo de pedal steel brutal a cargo de Greg Leisz; tampoco te pierdas la guitarra de Nicky Panicci.

Ben Harper – Diamons on the inside

Este tipo también mete un solo brutal en So high so low, Ben aquí suena a un Page efervescente, el mellotron le da un sonido de otras décadas. Temporary remedy nos habla de los «remedios ocasionales que corren por las venas» arrollados por el mejor riff del álbum, solo cojonudo y una slide que te parte en dos. En Touch from your lust te metes en una ambientación lisérgica, con una gitarra que el mismo Mike McCready (Pearl Jam) firmaría gustoso. Y del rock nos pasamos al funk eléctrico en Brown eyed blues y Bring the funk, con un ritmo que necesitarás bailar.

Ben Harper – Temporary remedy

Sin duda, las canciones intimistas dan un punto especial al disco. Everything, Picture of Jesus y Amen Omen nos acercan a la religiosidad de Harper, profunda, sencilla, agradecida. Casi al contrario que en las canciones amorosas, donde se muestra rendido y expectante: tremenda When she believes, bien arreglada con una pequeña orquesta, y la que cierra esto, She’s only happy in the sun.

Si no has escuchado nunca a Ben Harper aprovecha para darle una escucha atenta a Diamons on the inside. Si ya le conoces… aprovecha para recuperarlo. Siempre es un gusto.

Ben Harper