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Elvis Presley en diez versiones

El rey blanco del rock, el hombre que cambió para siempre la música popular, uno de los iconos del pasado siglo XX. Y aquí rebuscamos entre sus cientos de canciones y las miles de versiones tan solo diez. De diez grupos o artistas que quisieron homenajear su legado, ganar unos euros con su memoria o, simplemente, recrear la gran música que tan bien supo interpretar Elvis Presley.

Diez de diez. Dale al play.

Guns N’Roses – Heartbreak hotel

Los chicos malos de Axl y compañía la grabaron en las primeras sesiones de su Appetite for destruction (1987) a las órdenes del productor Manny Charlton (Nazareth) durante 1986. Esas canciones (25 para ser exactos) quedaron en el olvido cuando Manny desapareció del proyecto y la compañía puso a Mike Clink al mando. Permaneció inédita hasta la reciente edición a todo lujo del álbum. Elvis la editó como single en enero de 1956; alcanzó el primer puesto en Estados Unidos y el segundo en el Reino Unido.

Alvin Lee – Don’t be cruel

Genial interpretación de Alvin Lee, que parece el mismo Elvis. Formó parte de su directo de 1974 titulado In flight. La original fue editada como single en 1956 junto a Hound dog, alcanzando el primer puesto de ventas en Estados Unidos y un discreto puesto 24 en el Reino Unido… veinte años después.

Danzig – Trouble

Parece alejado en estilo, pero Danzig es un reconocido fan de Elvis. Aquí tenéis un enlace a Bandcamp con su última obra, un tributo con catorce canciones de «El Rey». Nosotros escogemos, sin embargo, Trouble, que completó el EP Thrall-Demonsweatlive de 1993. Uno de los temas que Elvis hizo suyos de Jerry Leiber y Mike Stoller, en este caso parte de la banda sonora de King Creole (1958).

Mötley Crüe – Jailhouse rock

Un poco de white thrash homenajeando al rey blanco del rock. «Los Crüe» se marcaron este falso directo para su álbum de 1987 Girls, girls, girls. También de Leiber y Stoller, apareció en el EP del mismo título editado en 1957. Alcanzó el número uno a ambos lados del Atlántico.

Jeff Healey – Mess o’blues

La canción dio título al álbum póstumo del fantástico guitarrista (y cantante) Jeff Healey en el año 2008, compuesto de grabaciones en directo. La original se editó como single en 1960, junto a It’s now or never; alcanzó el número 2 en el Reino Unido.

Spearfish – In the ghetto

Una versión curiosa de una canción hiperexpuesta, quizá una de las más homenajeadas. La ejecuta el grupo sueco de hard rock Spearfish y aparece en su álbum de versiones Back for the future (2003). La original cerró el From Elvis in Memphis (1969).

Blackmore’s night – Can’t help falling in love

Y, como la anterior, otra versión muy personal. Ritchie Blackmore, el guitarrista que ayudó con sus riffs y sus solos a construir la partitura de la guitarra hard&heavy, junto a su amada Candice Night, la grabó para el álbum de 2008 titulado Secret voyage. La original formó parte de la banda sonora de Blue Hawaii (1960), una de sus más vendidas hasta la fecha. No puedo dejar de poner aquí el enlace a la versión con la que UB40 conquistaron las listas de éxito en 1993.

Status Quo – Way down

Fue un exitazo en 1977 como parte del último álbum publicado en vida por Elvis y titulado Moody Blue, alcanzando como single el primer puesto de las listas en el Reino Unido. Quizá por ello la eligieron Status Quo para su disco de versiones Famous in the last century (2000), llevándola con maestría a su propio estilo. También grabaron para ese mismo álbum Hound dog.

Graham Bonnet – Danny

Mr. Graham Bonnet escogió este corte «secreto» para su debut en solitario. La canción tiene una curiosa historia. Elvis la grabó para la banda sonora de King Creole en 1958, pero permaneció inédita hasta después de su muerte, el mismo año 1977 en que Graham la grabó. Fue en la voz de Cliff Richards, primero, y de Conway Titti, bajo el título Lonely blue boy, cuando Danny alcanzó el éxito a finales de los cincuenta.

ZZ Top – Viva las Vegas

Quizá una de las más famosa en el mundo del rock y aledaños. Los barbudos de ZZ Top la hicieron a su estilo multiventas para su recopilatorio de 1992 titulado Greatest Hits, con verdadero éxito. En el vídeo aparece el fantasma de Elvis y la guitarra de cristal. La original se editó como single en 1964.

Han pasado más de cuarenta años y hay quien dice que Elvis está vivo. Al menos en sus canciones sigue más que vivo.

Discos que cumplen 40 años (2)

40 h

Discos que cumplen 40 años (2)

Ya por aquella época decían que el rock estaba muerto y el punk y la música disco por poco lo consiguen unos años después. Sin embargo, hace 40 años se editaron algunos clásicos que no pueden faltar en tu discografía. En Rockologia.com hacemos una nueva selección muy nuestra de esta cosecha que alcanza la crisis de los cuarenta.

 

Scorpions-Fly_To_The_RainbowScorpions – Fly to the rainbow

El disco que comenzó el camino del éxito, el que dejó de lado la psicodelia y les introdujo en el camino del hard rock. Primero en el que Uli Jon Roth aparece. Junto con Rudolf Schenker y Klaus Meine fabrican un puñado de canciones con tintes prog como Speedy’s coming o Fly to the rainbow y un tufazo a Hendrix que tira para atrás sobre todo en Drifting sun. Un álbum algo irregular, sin embargo, con cierta falta de coherencia. Pero a partir de estas bases, los Scorpions de los setenta se hicieron cada vez más grandes, cuadrando sus estribillos, jugando con los riffs y las intros y dejando unas cuantas gemas inolvidables para la discografía de cualquier fan del género. En este enlace le dedicamos un artículo a la etapa setentera de la banda.

 David Bowie – Diamond DogsBowie 

¿Quién puede resistirse a la atracción de esta portada? Ziggy convertido en perro callejero y cantando sobre el futuro apocalíptico de George Orwell… El primer álbum sin Mick Robson, un álbum, en cierto modo, de transición, con reminiscencias glam y toques roqueros, con aromas jazz y mucho teatro. Canciones estupendas como Rebel, rebel, Rock’n’Roll with me o la propia Diamond Dogs. Además, Tony Visconti y el Camaleón se reencontraron y mezclaron juntos el álbum. Comenzaba así una unión que perduraría varios años y varios discos. El resultado, aunque no tan redondo como Aladdin Sane, merece la pena; algunas de las interpretaciones vocales más logradas de Bowie se escuchan aquí.

Supertramp

 Supertramp – Crime of the century

 Por fin, a la tercera, Supertramp consiguió el éxito comercial a ambos lados del Atlántico (aún modesto, lo mejor estaba por venir). Las canciones de Rick Davis y Roger Hodgson se intercalan en una continua mezcla de influencias, estilos y arreglos. Singles de éxito como Dreamer (con su pegajoso estribillo) y Bloody well right se mezclan con una preciosa Hide in your shell o la retumbante Crime of the century. El primero en el que aparece colaborando en la producción Ken Scott.

Deep Purple – Burn Burn

Deep Purple estaban en lo más alto del mainstream rockero cuando perdieron (más bien echaron) a Ian Gillan y Roger Glover. En su lugar entraron David Coverdale y Glenn Hughes, y la máquina Purple se puso a trabajar de nuevo para crear uno de sus mejores discos. La mezcla del estilo hard rock de Ritchie Blackmore con las nuevas voces, la más blues de Coverdale y la más soul de Hughes, no fue fácil, y, aunque pasaron por momentos duros, acabaron las ocho canciones que finalmente se editaron en Burn. Inolvidable riff en la canción que da título al álbum, junto con clásicos del repertorio purpeliano como Mistreated o Might just take your life. La posterior por Estados Unidos en limusina y avión privado les mantuvo en la cumbre un año más y después todo se acabó. Blackmore huyó con sus Rainbow y la banda se disolvió tras el siguiente Stormbringer (que también cumple 40 años) hasta bien entrados los ochenta. Otro que no puede faltar en tu discoteca.

¡Intruso! Cantantes de paso en grandes bandas del rock.


Micrófono

Cantantes de paso en grandes bandas del rock.

En el devenir histórico de las bandas suceden a veces actos curiosos, cómo no, y en especial si la historia del grupo se alarga en el tiempo. En este caso, vamos a dar protagonismo a cantantes más o menos famosos que pasaron por grupos conocidos para no volver. Grabaron un disco, quizá aguantaron la gira posterior y adiós muy buenas. La mayoría de estos álbumes se quedan como una rareza en la discografía y, en el mejor de los casos, un buen recuerdo para los fans. Ejemplos hay muchos. Nosotros nos quedamos con estos.

Ian Gillan – Black Sabbath – Born again – 1983

Al principio iba a ser un proyecto en solitario de Tony Iommi con el ex-cantante de Deep Purple, Ian Gillan, pero motivos contractuales y el dinero llevaron a desarrollarlo como un álbum de Black Sabbath. La verdad, vendió muy bien, alcanzando el número 4 en el Reino Unido. El disco contiene buenas canciones como Zero the hero, la propia Born again o Trashed. Tras una breve gira, Gillan volvió a reunirse con sus antiguos camaradas de Deep Purple y la historia no tuvo continuidad. Por cierto, el último disco en que grabó Bill Ward.

Graham Bonnet – The Michael Schenker Group – Assault attack – 1982

El paso de Graham Bonnet por la banda de Michael Schenker fue tan breve que apenas grabaron el álbum y tocaron juntos en medio concierto: en un bolo de calentamiento para el festival de Reading el alemán se cabreó con el cantante y le mandó al paro. Bonnet entró en el grupo recomendado por el batería Cozy Powell, compañeros ambos en la breve estancia de Graham en Rainbow. El batería salió por patas incluso antes de la grabación, que ya resultó problemática, en el Château d’Hérouvelle, en Francia, pues hasta tuvieron que mudarse a Munich para grabar las voces. Total, que el álbum, con otra magistral producción de Martin Birch, salió a la venta con su cantante despedido. Un caso curioso. A destacar temas como Dancer, Rock you to the ground o Assault attack.

Joe Lynn Turner – Deep Pruple – Slaves and masters – 1990

En la historia de Deep Purple el vaivén de voceras ha sido interesante, sobre todo porque ha contado con varios ciertamente carismáticos. La polémica elección «a dedo» de Joe Lynn Turner, imposición de Richie Blackmore, como  sustituto de Ian Gillan (otra vez por aquí) dio lugar a un álbum que encaja más en la discografía de Rainbow, y en donde podemos escuchar buenos temas: King of dreams, Fortuneteller o Love conquers all. No vendió, recibió malas críticas y la tensión en el seno del grupo llevó a Turner a recibir la patada.

 

Gary Cherone – Van Halen – Van Halen III – 1998

La verdad, todo en este álbum suena a catástrofe. Las canciones, la producción, el cantante y ¡hasta el propio Eddie parece un imitador! Pasaba por malos momentos personales el genial guitarrista y eso lastró al grupo. No podemos echar toda la culpa a Cherone, que tampoco lo hace mal, le pone ilusión y recibió muy buenas críticas durante la gira. Pero no vendió y Van Halen se acabó durante muchos años. Pueden rescatarse algunos momentos, como From afar o Fire in a hole. Sin duda, el peor álbum de este post.

 

Jon Corabi – Mötley Crüe – Mötley Crüe – 1994

Tras cuatro años sin grabar, tras haber subido a lo más alto de las listas de éxitos con Dr. Feelgood, tras sobrepasarse en excesos y reingresos en centros de desintoxicación, Vince Neil fue despedido. Nikki Sixx y Tommy Lee buscaron un cantante de registro más acorde a los tiempos, que supiera tocar la guitarra y componer, y que no discutiera a la hora de repartir los royalties (acababan de firmar un contrato por 25 millones con Elektra). El elegido fue Jon Corabi, de unos desconocidos The Scream. El cuarteto tardó diez meses en recoger las canciones que conformaron el álbum de título homónimo a la banda, el sexto, que debutó en el puesto 7 de ventas pero cayó muy rápido en las listas. El cambio de gustos y la falta de promoción por parte de muchos medios, en especial la MTV, relegó este estupendo trabajo al cajón de los desechos. Canciones a recuperar como Power to the music, Uncle Jack, Misunderstood o ‘Til death do as part.

 

Lo mejor de Bob Daisley

Bob Daisley

Lo mejor de Bob Daisley

Ocurre que hoy me he encontrado escuchando el bajo de Bob Daisley en dos discos diferentes, uno acompañando de Richie Blackmore y otro acompañando a Zakk Wylde. Y revisando en mi discoteca he recordado que este australiano ha compartido estudio y escenario con algunos de mis (y tus) guitarristas favoritos: Gary Moore, Malmsteen, Tony Iommi y Randy Rhoads. Casi nada las malas compañías. Si le añades a los cantantes y demás músicos, incluyamos a Ozzy Osbourne, Cozy PowellRonnie James Dio, Jon Lord y, en fin, vamos a repasar un poco los mejores temas de Bob Daisley, bajista, compositor y letrista.

Su carrera musical  comenzó en los primeros setenta, pasando por varios grupos (Chicken Shack, Mungo Jerry) hasta enrolarse en Widowmaker, junto a Lutter Grosvenor (Mott the Hopple). Editaron dos largos entre el 75 y el 77. Aunque no tuvieron mucho éxito, conoció a Don Arden, de la compañía que les editó, Jet Record. Arden le presentó a Black Sabbath y a quien sería su jefe más adelante, Ozzy Osbourne.

Widowmaker – Straight facer fighter

Disgregado el grupo, Bob se enroló en los Rainbow de Richie Blackmore para girar durante el verano del 77 junto a Ronnie James Dio y Cozy Powel. Aquel mes de diciembre viajaron a Francia para terminar el monumental Long live rock’n’roll (1978). Tras la gira posterior, Blackmore le suplió por Roger Glover y, de nuevo, se quedó sin trabajo.

Rainbow – Gates of Babylon

Por casualidad se encontró durante el verano de 1979 con Ozzy «a la deriva» Osborne, quien le ofreció formar parte de su proyecto  junto a Randy Rhoads. Al invento lo llamaron Blizzard of Ozz y se pusieron a componer las canciones de un primer disco. Junto al batería Lee Kerslake grabaron lo que, al final, se convirtió en el primero de Ozzy Osbourne en solitario (eso sí, con el título Blizzard of Ozz). Compuso varias canciones y la mayoría de las letras para este y el siguiente Diary of a Madman… pero Ozzy se cansó de él y le echó antes de que fuera publicado. 

Ozzy Osbourne – Crazy train

La historia con Ozzy y señora tiene tela. Ha colaborado en la mayoría de los discos del Madman como compositor y/o músico pero muchas veces no le acreditaban, otras le despedían y le volvían a contratar, a veces todo salía bien… Toca el bajo y compone en Bark at the moon (83), comenzó a componer para The ultimate sin (86) pero le despidieron antes de grabarlo, volvió a la banda para el No rest for the wicked (88) pero le despidieron de nuevo y no hizo la gira, y, siguiendo con el culebrón, fue contratado para grabar No more tears (1991) cuando ya tenía a Mike Inez para el puesto. Y, por supuesto, volvieron a despedirle.

Concluyendo el asunto: en las memorias de Bob te enteras del asunto. En cualquier caso, nos dejó su arte en un buen puñado de discos imprescindibles.

¿A qué se dedicó entre tanto entra y sale nuestro buen amigo? Primero se enroló en Uriah Heep para grabar dos discos: Abominog (82) y Head first (83). Después fue parte importante de la carrera de Gary Moore al participar en todos sus discos desde 1984 a 1992, esto es, desde Victims of the future hasta Afterhours, pasando por los enormes Run for cover (85), Wild frontier (87) y Still got the blues (90).

Uriah Heep – Rollin’ the rock

Gary Moore – Over the hills and far away

Y nos queda aún varias colaboraciones grandes. Bob tuvo tiempo en 1987 para acompañar a Tony Iommi  y Black Sabbath en su The Eternal idol, uno de los mejores del genial guitarrista en los ochenta. Junto a ambos, Eric Singer a la batería, Geoff Nichols a los teclados y Tony Martin a la voz. Y al año siguiente contribuyó al Odissey de Yngwie Malmsteen.

Black Sabbath – The shining

Menudo currículum tiene el amigo Bob. ¿Cuántos discos suyos tienes en tu discografía?

Versioneando: las mejores versiones de Ritchie Blackmore

Ritchie Blackmore

Las mejores versiones de Ritchie Blackmore

La sección del Versioneando de hoy se monta en dos grandes grupos: Deep Purple y Rainbow. Hemos escogido cinco versiones del mago Blackmore en ambas formaciones. Esperamos que disfrutéis escuchándolas tanto como nosotros seleccionándolas.

Still I’m sad (1975)

Publicada en 1965 por The Yardbirs como cara B del single Evil hearted you, cerraba el primero de Rainbow de manera soberbia, con Ronnie James Dio a la voz.

Since you been gone (1979)

Uno de los temas más famosos de Blackmore en la voz de Graham Bonnet. Apareción en el álbum Down to earth. Una canción con muchas versiones, la original le corresponde a su autor, Russ Ballard, quien la estrenó apenas tres años antes.

Hush (1968)

Salto en el tiempo para sacar del debut discográfico de Deep Purple una cover compuesta por Jo South y que un año antes subió en las listas en la voz de Billy Joe Royal. Un clásico del repertorio Purple.

Kentuchy woman (1969)

En el siguiente eligieron este tema de Neil Diamond quien apenas lo había editado unos meses antes. Fue el primer single de The Book of Taliesyn.

Difficult to cure (1981)

Blackmore, junto a Roger Glover y Don Airey, reconstruyó un fragmento de la novena sinfonía de un tal Beethoven. La cosa quedó muy arregladita.

Deep Purple – In rock – 1970

Deep Purple – In rock

Si por un momento ponemos nuestras orejas en 1970 y escuchamos por primera vez Speed king, el tema que abre el álbum, descubriríamos algo nuevo, duro, alejado del estándar acústico, emparentado con los primerísimos Led Zeppelin o el Jimmy Hendrix más aguerrido. Este álbum significó una ruptura, un nuevo comienzo para una banda que andaba buscando el éxito y que no acababa de arrancar.

Tras tres álbumes Ritchie Blackmore (guitarra), Jon Lord (Hammond y lo que lleve teclas) y Ian Paice (batera) deciden fichar un nuevo cantante, un tal Ian Gillan, y un nuevo bajista, Roger Glover. Con esta formación, el llamado Mark II, graban dos singles antes de entrar de lleno con In rock: Hallelujah y Black night. Animados por el éxito, In rock sale a la palestra en junio de 1970 y permitió a la banda girar por Europa, Japón y Estados Unidos durante un año entero.  

Abre el álbum Speed king con un ritmo endiablado, Gillan cantando como un demonio y la guitarra de Blackmore machacando al paso fiero del combo rítimico. Una letra tremenda y el doble solo de guitarra y Hammond simplemente inolvidable. Esta es una manera devastadora de comenzar un álbum.

Bloodsucker es una de las joyas ocultas, un tema poco conocido y poco usado en los directos de la banda. Gillan comienza a mostrar sus agudos y es Blackmore quien se lleva el gato al agua con un riff repetitivo que por momentos recuerda lo que años después harían en Machine Head. Destaca la parte instrumental, con un solo de Lord corto pero preciosista, y los cambios rítmicos apoyando el gustazo de trabajo de Blackmore.

La antigua cara A del vinilo se cerraba con una de las imprescindibles, señoras y señores, Child in Time. No hay palabras para describir esta epopeya de más de diez minutos que evoluciona como un animal metamórfico. Hay que disfrutarla de pie y sin parar de sonreir.

Deep Purple – Child in time

Flight of the rat abría la cara B, temazo hard rock basado en un riff de Blackmore sensacional y esa pareja Glover-Paice haciendo de las suyas. Tema rápido y directo. Contiene uno de mis solos favoritos del álbum.

El siguiente Into the fire me trae el recuerdo de Hendrix y su Experience tamizado por la voz de Gillan y las teclas de Lord. El tema más corto del álbum, conciso y de ritmo cadencioso.

Deep Purple – Into the fire

Un poco de tranquilidad, aunque no mucha, con una melodía un poco envenenada, la de Living wreck. Me gusta especialmente el trabajo de Glover y de Gillan, sobrio, efectivo. Estribillo delicioso coronado por Lord y Blackmore, como en todo el álbum, perfectos.

Y cerramos con Hard Lovin’ man. Con sus siete minutos es un muestrario completo de las habilidades Purple. Todos se comprometen con la canción y encuentran su hueco al lucimiento. Cambios de ritmo, solos y un frenesí eléctrico como final maravilloso.

Escucha el disco entero en este enlace.

Deep Purple – Burn – 1974


Deep Purple – Burn – 1974

Deep Purple estaban en lo más alto del mainstream rockero cuando perdieron (más bien echaron) a Ian Gillan (cantante) y Roger Glover (bajista). ¿Cómo continuar después de trallazos como In rock, Machine Head o Made in Japan? Ian Paice (superbatera), Jon Lord (teclista) y Ritchie Blackmore (quién no conoce al hombre de negro de la guitarra, por favor) reclutaron a dos jovencísimos cantantes, a falta de uno, llamados David Coverdale (el genio que formaría Whitesnake) y Glenn Hughes (a la sazón bajista).

Este quinteto se metió a ensayar y grabar a finales del 73 un álbum nuevo que estuviera a la altura del mito que ya conformaban y les permitiera seguir avanzando y llenando estadios. La mezcla del estilo hard de Deep Purple con las nuevas voces, la más blues de Coverdale y la más soul de Hughes, no fue fácil, y, aunque pasaron por momentos duros, en noviembre acabaron las ocho canciones que finalmente se editaron en febrero de 1974.

Comenzamos con el pelotazo de Burn. Tema rapidísimo con un riff de guitarra épico y machacón. Los cantantes intercambian voces, la batería machaca adornos bestiales y la banda al completo es un pelotazo. La versión en directo, demoledora. Fabuloso trabajo de guitarra de Blackmore, de mis favoritos.

Sigue Might just take your life de manera más relajada y un toque funk en el ritmo. Salió como primer single y destaca el trabajo vocal, en especial el estribillo, y el gran Jon Lord, manteniendo el tipo de la canción y marcándose un solo preciosista. Letra autobiográfica sobre la experiencia de David y Glenn en la banda.

El toque funk se mezcla de maravillas en una de las favoritas Lay down, stay down, de vuelta a la velocidad del primer tema. Brutal parte central con el piano, la base rítmica y las dos voces intercambiándose roles. Esta canción le pega más al tono de Glenn, pero David no se queda atrás. Se convirtió en una de las favoritas de la posterior gira.

Palabras mayores para Sail away, donde encontramos al David Coverdale que formaría los primeros Whitesnake sobre una guitarra hipnotizante. Muy en la línea de los temas Purple de etapas anteriores, recoge ese toque blues y hard rock para crear un tema con el que no puedes dejar de agitar la cabeza. Un solo con guitarra sintetizada y el solo final, con slide, soberbio. Tremenda letra (sail away tomorrow…).

You fool no one se basa en un patrón rítmico de batería y bajo fabuloso y complejo, veloz (en la línea Woman from Tokyo), con una portentosa melodía vocal cantada a pachas por los dos voceras (con Hughes destacando en la parte del estribillo). De nuevo estupendo Blackmore.

La canción más floja del álbum quizá sea este What´s goin´on here. Aunque pueden entreverse todas las virtudes del resto de canciones, falta un poco de punch para rematarla, se queda algo floja entre tanta enormidad. Lord destaca por su trabajo al piano y el trasteo de Ritchie aporta un toque diferencial. Buena voz de Glenn, muy a su estilo.

Por fin llegamos a otro pelotazo atemporal. Señoras y señores, Mistreated. Esta canción ha sido recuperada por todas las variantes posibles post-Mark III (Coverdale con Whitesnake, Hughes en sus diferentes re-encarnaciones, incluso el mismo Ronnie James Dio). Tempo lento y machacón sobre la que brillan la voz de Coverdale y el fabuloso trabajo de Blackmore. Toda la banda borda su papel. Una canción mítica. La versión en directo se alargaba lo que hiciera falta.

El disco se cierra con el instrumental «A» 200 donde se luce especialmente Jon Lord con sus teclados y sintetizadores.

La posterior por Estados Unidos en limusina y avión privado les mantuvo en la cumbre un año más y los conciertos se centraban en las mejores canciones de Burn. Un álbum para escuchar con placer roquero…

Rainbow – Rising – 1976

Rainbow – Rising – 1976

En una época en la que los músicos o eran grandes o se iban al paro, uno de los más grandes decidió dejar su puesto seguro y confortable de guitarrista de Deep Purple y lanzarse a una aventura que denominó Rainbow. Ritchie Blackmore grabó un álbum con los miembros del grupo Elf, casi como un disco en solitario, al que tituló Ritchie Blackmore’s Rainbow. Expulsó a todos los músicos a excepción del cantante, un tal Ronnie James Dio, con quien compuso todos los temas del siguiente Rising.

El disco se grabó en los estudios Musicland de Munich en febrero de 1976 con el mítico Martin Birch como productor. La banda la formaban (redoble de tambores y cornetas, por favor): Blackmore a la guitarra, Dio a la voz, Cozy Powell en la batería, Jimmy Bain al bajo y Tony Carey en los teclados. Contó con la Orquesta Filarmónica de Munich para redondear el trabajo.

En general, este grandioso monumento musical une lo mejor del hardrock setentero con la épica que haría famoso a Dio, construyendo canciones complejas con fabulosas instrumentaciones y letras preciosistas.

Comenzamos con Tarot woman. Intro de teclado, riff de guitarra apoyado en una batería bestial y Ronnie entra matando al personal con una línea vocal como una metralleta. Curiosamente esta canción no la hacian en directo porque resultaba difícil llevar el tempo al directo y no le gustaba a Balckmore. Dio la recuperó años después y se convirtió en un habitual de sus conciertos.

Run with the wolf, una canción menor en un disco soberbio, presenta una estructura muy Dio, con una base rítmica (Bain-Powell) especialmente inspirada, estructura sencilla, muy de la época y Blackmore más comedido que en el resto. La canción va en crescendo y el final con todos a tope y la guitarra loca de fondo acaba rompiendo cuellos.

Llegamos a una de las más mejores de todos los tiempos: Starstruck. Aunque tiene un regusto Purple (no en vano hablamos del hombredenegro), Dio sabe llevarla a su terreno y en sus apenas cuatro minutos contiene todos los elementos que han hecho al hardrock una música eterna y universal: ritmo, arreglos, voz y guitarra de primera. Si tienes un grupo del género  y no clavas esta canción, piénsatelo.

La antigua cara B se abría con Do you close your eyes, un tema más comedido pero efectivo, tanto por su estribillo como por su ritmo trepidante. La interpretaban asiduamente en directo, donde se extendían varios minutos jugando con las líneas melódicas y rítmicas del tema.

Y llegamos a la canción por excelencia del rock épico: Stargazer. Esta canción marcó a Dio, siendo un modelo para su carrera posterior. Soberbia, cargada de fuerza y arreglos, todos los elementos se entrelazan (incluída la orquesta) para dar un cuadro musical impresionante. Blackmore realiza uno de sus mejores trabajos y Dio escribió una letra simplemente perfecta. Quien no ame esta canción que se lo haga mirar.

El álbum se cierra con otra canción perfecta que vive a la sombra de la anterior, pero lleva al grupo a través de un tempo más rápido a una composición rompedora. A light in the black tiene el ritmo y la estructura más Purple de todas. Contiene el mejor solo de Carey junto a un Cozy Powell soberbio. La parte central pone los pelos de punta roma. Apoteosis.

Y pensar que se dejaron fuera Kill the king y Long live rock’n’roll, a la postre dos de los mejores temas del siguiente disco…

Veredicto: ya estás tardando en escucharlo