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Algunos discos que sigo escuchando: buceando en los años noventa.

No murió el hard rock, el AOR y el rock melódico un día a finales de 1991. Muchas bandas siguieron trabajando el estilo tal como habían hecho los años anteriores, con más o menos éxito, y otras nuevas surgieron después. Hoy seleccionamos una pequeña muestra de discos hardroqueros que se grabaron y editaron en los áridos años noventa (comerciales, ojo).

Como siempre… dale al play!

Axxis – The Big thrill – 1993

Tras dos discos grabados para la compañía EMI alemana, dan el salto a los Estados Unidos y graban con Joe Balin (Doro, Treat) en Filadelfia. Mantienen su filosofía sonora, aunque con un toque más «americano». Año equivocado quizá, pero lograron mantener sus ventas y despegar en Japón. Bernhard Weiß (voz principal y guitarra) junto a Walter Pietsch (guitarras) componen la mayoría de los cortes. Werner Kleinhans (bajista), Richard Michalski (baterista) y Harry Öllers (teclista) rellenan el quinteto. Pegajosas con el inconfundible estilo de la banda suenan Road to never Neverland, Living in the dark, Staty don’t leave me (más calmada) y Little war ; arriesgan en No advice o Heaven’s 7th train y con más velocidad en Against a brick wall y The wolf; no puede faltar el momento mechero al aire con Water drop y Love dosn’t know any distance. Un disco de guitarras. En Spotify y Deezer.

Atlantic – Power – 1994

Lo peor de este álbum está en la portada. El resto, una joya. Al frente de esta única referencia de Atlantic se encuentra Phil Bates (por entonces en aquella reencarnación de la ELO que se llamó Electric Light Orchestra part II), quien compone, canta, produce y toca guitarras, teclados y no sé qué más. Colaboran con él diversos músicos, entre otros Paul Hoare al bajo, Andy Duncan a la batería o Simon Harrison a las guitarras. Buena mandanga. Power over me es un modelo AOR con todo lo sabroso del género; tremendo hard rock en Bad blood; When the war is over resulta una balada emotiva, con un toque Journey; grandioso estribillo y gran trabajo en la armonización de las voces, con su momento a capella, en Dangerous game; comienza muy suave, pero termina arriba Nothing to lose (igual demasiado teclado); cierra la extraña y adictiva Heart’s on fire, puro hard ochentero. Bates volvió a intentarlo con Naked dos años más tarde, ya bajo su propio nombre, con un aire más popero y con el mismo éxito. Escúchalo en este enlace.

Skagarack – Big time – 1993

Tras tres discos publicados en Skagarack, el cantante Torben Schmidt lo intentó en solitario con un muy recomendable A bit on the side (1991), para, después, reformar la banda con Allan Gade a las guitarras, Steen Boel a los teclados, Lars Daugaard a la batería y Jens Brockhoff al bajo. El álbum se convirtió en el último de Skagarack y del propio Torben en muchos años. Schmidt y sus nuevos amigos ahondaron en las melodías, los arreglos profusos y los estribillos pegajosos. A destacar Never too late (delicioso estribillo, gran apoyo del sintetizador), Somebody like me (buen solo de Gade), el rollo Foreigner de I want you, buen guitarreo en Hold you, Love you, Give you o lo que debería haber sido un single de éxito Hold on just one more time. Hay que reconocer el buen hacer de Torben, el excelente sonido del disco y la calidad que atesora. En Spotify y Deezer.

Cinderella – Still climbing – 1994

Se retrasó el cuarto de Cinderella por los problemas vocales de Tom Keifer, líder, guitarrista y, obviamente, cantante. A su lado se mantuvieron Jeff LaBar a la guitarra y Eric Brittingham al bajo. El puesto de batería lo ocupó en el estudio Kenny Aronoff y de los teclados y pianos se encargó John Purdell, coproductor del álbum junto a Duane Baron y el propio Keifer. Las canciones no se acercan a los sonidos de moda entonces, como hicieron otras bandas, si no que ahonda en las influencias bluseras, con cortes directos y sin complicaciones, llenos de feeling. Escucha las guitarras y los slide de Bad attitude shuffle, All comes down o Talk is cheap; aprieta el corazón con Hard to find the words y Through the rain; disfruta de su lado más eighties con Hot & bothered o Easy come easy go. Escúchalo entero en este enlace.

House of Lords – Demons down – 1992

Tras dos excelentes discos, se quedaron sin contrato; se acabó Simmons Records y se acabó BMG. Greg Giuffria (teclista) y James Christian (cantante) se quedaban solos. Reclutaron a una nueva banda, compusieron y grabaron una maqueta con la ayuda de Mark Baker (38 Special, Triumph, Hardline) y lograron un último contrato con Victory Records. El disco lo produjo David Thoener y contó con las guitarras de Tim Pierce, Danny Jacobs y Dennis Chick, el bajo de Sean McNabb y la batería de Tommy Aldrige. Su apuesta tuvo pocos medios y poca difusión y Christian y Giuffria se dieran un tiempo. Y es una pena. Contiene hard rock magnífico en O father, Can’t fight love, Talkin’ ‘bout love o Johnny’s got a mind of his own, épica electroacústica en Demons down, preciosas baladas como What’s forever for (de fabuloso estribillo) o Spirit of love y una gloriosa Metallic blue. Escúchalo entero en este enlace.

Fair Warning – Go! – 1997

Una de las bandas de hard rock más interesantes surgidas en los 90, supieron aguantar la década «maligna» con cuatro discos excelentes. Los dos primeros editados por WEA y con gran éxito en Europa y, sobre todo, en Japón. Pero el tercero tuvieron que grabarlo de manera independiente y publicarlo con la pequeña Gun. Obtuvo el galardón a disco del año en la revista japonesa Burnn y alcanzó el disco de oro en aquel país, por cierto. Frontiers los rescató para su cuarto álbum y reeditó este Go! en el año 2000. La banda la formaban Tommy Heart a la voz, Helge Engelke y Andy Malecek a las guitarras, Ule W. Ritgen al bajo y C. C. Behrens a la batería. El disco no tiene ni un minuto de desperdicio, pero conviene destacar las roqueras Somewhere, Save me, I’ll be there o Angel of heaven; más calmados, en el rollo Beatle (si hicieron AOR) de Man on the moon, la delicadeza in crescendo de Without you (cómo canta Heart) o el baladón Follow my heart. Por cierto, hoy va esto de portadas feas. Puedes escucharlo entero aquí.

Bon Jovi – These days – 1995

Siempre es difícil defender un álbum de «los bonjovi» posterior a los años ochenta, pero merecen estar aquí. Su viaje lejos del hard/glam con el que se hicieron famosos y millonarios ya comenzó en su anterior Keep the faith (1992) y las ventas impresionantes del recopilatorio Crossroads (1994) les armó de argumentos para seguir evolucionando. Jon Bon Jovi a la voz y ya erigido como jefe supremo, con Richie Sambora a las guitarras, Tico Torres a la batería y David Bryan a los teclados, más un montón de colaboradores. Producidos por Peter Collins (Rush, Gary Moore, Queensryche) crearon un disco ecléctico que les mantuvo en lo alto. Y eso ya es meritorio. Roquean en Hey God, Damned o These days; mecheros (móviles) al aire en This ain’t a love song, Hearts breaking even y Diamond rings; pop-rock estupendo en Something for the pain, If that’s what it takes o Something to believe in. Curiosidad: el álbum más vendido de la banda en Japón y el único que metió cuatro singles en el top 10 británico.

11 canciones sobre doctores del amor y sus medicinas.

¿Sientes fiebre repentina al caer la noche? ¿Abandono? ¿Un hueco en tu alma que no te imagespuede rellenar otra persona? O, por el contrario, tienes tú el remedio para el mal ajeno… Seas de los que sufren por amor o un sabio con un ungüento casero, puedes encontrarte en esta pequeña selección de canciones sobre doctores, curanderos, medicamentos y remedios de todo tipo para las fiebres del corazón. Porque el rock y el metal todo lo solucionan.

Dale al play…

Whitesnake – Medicine man (1979)

Lo tiene claro David Coverdale, nena «Now don’t you ever worry/
If you feel the fever rise/(…)/I’m the medicine man/Your doctor of love». No explica si atiende a domicilio pero supongo que así será. De guardia 24 horas en su álbum Lovehunter.

John Mayall & The Bluesbreakers (1965)

Compuesto y cantado por John Mayall, producido por Jimmy Page y con la guitarra de Eric Clapton. Casi nada. Single caliente donde Mayall se ofrece como curandero (o brujo): «Gonna teach you love at the midnight hour/Gonna feel you burning like a passion flower». El trío calabera.

KISS – Calling Doctor Love (1976)

No podía faltar Gene Simmons repartiendo su medicina. En este tema del Rock and roll over se autoproclama experto, así que, nena, «so if you please get on your knees/there are no bills, there are no fees/baby, I know what your problem is/the first step of the cure is a kiss». Por lo menos no te va a cobrar…

George Thorogood & The Destroyers – Love Doctor (2006)

¿Quién necesita estudiar para tener un título por aquí? Porque Thorogood aclara que «I never went to doctor school/I’m a love doctor/(…)/If you need love, I’d love to operate on you». A pecho descubierto y sin anestesia, vaya. Escuchada en el álbum The hard stuff.

Jackyl – She loves my cock (1992)

¿Y si yo soy la medicina? Eso creía Jesse Dupree en el debut de Jackyl, pues ella ha intentado curarse, ha ido al médico, pero no tiene remedio porque «she loves my cock». Censurada en la edición original «limpia» y cerrando la edición «sucia». ¿De qué hablo? Pincha aquí.

Van Halen – Somebody get me a doctor (1979)

El bueno de David Lee Roth se siente enfermo y necesita urgentemente una cura. No creo que se refiera a ninguno de los doctores anteriores, pero sería curioso si en medio de sus fiebres aparece un melenudo Coverdale o Simmons con su remedio de arrodillarse. De su segundo álbum Van Halen II.

J. J. Cale – Call me a doctor (1972)

En su álbum Naturally también reclama la ayuda de un profesional, porque una dama «took all my bread/ravished my body, lord/and messed with my head». Una semana lleva así el tipo y ya no puede más.

Bon Jovi – Bad medicine (1988)

Y si Roth y Cale andaba buscando un médico, Jon Bon Jovi se resigna a su enfermedad crónica: «I ain’t got a fever, got a permanent disease/And it’ll take more than a doctor to prescribe a remedy». Y es que no hay ningún médico que le pueda curar porque «your kisses is the drug». Del multiplatino New Jersey.

UFO – Doctor Doctor (1974)

Quién iba a imaginar en aquel debut de Michael Schenker con UFO que los dolores y las fiebres de Phil Mogg iban a ser tan legendarios. Un clásico que reclama al médico de guardia porque «she walked up to me/and really stole my heart», vamos que según se arrimó destrozó mi cuerpo y mi alma.

B. B. King – Bad case of love (1961)

Y la cosa sigue empeorando. Un hombre sabio como King decide ir al médico porque se siente enfermo. El doctor en cuestión le diagnostica su mal de amor, pero le advierte «Son, I know just how you feel/you love your baby and you always will/but your wind is short, your pulse is weak/it won’t be long before you’re six feet deep». Un caso incurable.

Robert Plant – Bad case of loving you (1979)

Y el mismo mal padece Robert Palmer, así que insiste a su médico: «Doctor Doctor, gimme the news/I got a bad case of lovin’ you/no pill’s gonna cure my ill/I’ve got a bad case of lovin’ you». Pero Robert no se va a morir como King y pone remedio a su enfemedad «Shake my fist, knock on wood/I’ve got it bad, and I got it good». Un caballero.

 

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Thin Lizzy en diez versiones

Thin Lizzy es una de las bandas habituales de este blog. Nos encanta su música y hasta hemos alabada la biografía que de su alma y principal compositor, Phil Lynott, hizo Graeme Thomson. Así que, al final, teníamos que rendir un homenaje en nuestra sección de versiones. Y, ¿qué manera mejor que recrear su música en la voz y la creatividad de otros músicos favoritos? Fans, al fin y al cabo, de Thin Lizzy. La selección no ha sido nada fácil, por cierto.

Dale al play y disfruta…

Iron Maiden – Massacre

Esta canción tiene todos los ingredientes que hicieron grandes a Thin Lizzy: dobles guitarras armonizadas, una línea melódica pegadiza, un buen solo y una letra con gancho. Iron Maiden, hijos bastardos suyos, no se lo pensaron en 1988 como cara B del single Can I play with madness?. La original en Johnny the Fox (1976).

Anthrax – Cowboy song

El álbum Jailbreak de 1976 fue el momento de mayor popularidad y éxito del grupo. De ese disco encontramos varias covers aquí. Esta, con un tinte de far west, la clavaron a su estilo Anthrax como parte del single Black lodge de 1993.

Bon Jovi – The boys are back in town

Precisamente el single más popular de ese Jailbreak (1976) fue este tema, llevado al terreno eighties por Bon Jovi para el recopilatorio Starway to heaven/Highway to hell de 1989. Pierde parte del rollo roquero pero gana en la interpretación vocal.

Raven – The rocker

Sin duda la banda de Dublín supo llegar a los corazones y las orejas de artistas variopintos. Los británicos Raven se marcan su particular viaje en el tiempo marcándose The rocker en su álbum Glow de 1994. La original fue single y apareció en el álbum Vagabounds of the western world de 1973.

Sodom – Cold sweat

Hasta una banda en apariencia tan alejada del Universo de Phil Lynott y sus secuaces como los alemanes Sodom se dejaron engañar para hacer esta versión incluida en su cuarto largo Better off dead (1990). La original podemos escucharla en el último largo de la banda, Thunder and lightning (1983).

John Norum & Glenn Hughes – Opium trail

La pareja formada por el guitarrista sueco John Norum y el hiperactivo Glenn Hughes se marcaron un extraordinario trabajo titulado Face the truth en 1992. Incluye esa joya, tema emblemático y polémico sobre drogas que aparece en el imprescindible Bad reputation de 1977.

Tesla – Bad reputation

De ese mismo álbum se marcaron Tesla un homenaje, exactamente del tema título, para su primer álbum de versiones titulado Real to real del 2007. Tan buena que da miedo. Menudo riff. Y ojito al solo.

Def Leppard – Don’t believe a word

Y solo un año antes los británicos Def Leppard editaron su álbum de versiones titulado Yeah! en la que también se permitieron el lujo de redondear su propia visión de una canción emblemática de Thin Lizzy. En esta ocasión, famosa también en la voz y la guitarra de Gary Moore, la original se escucha en Johnny the Fox (1976).

Ace Frehley y Slash – Emerald

No podía faltar una de mis favoritas de Thin Lizzy, también del álbum Jailbreak de 1976, en las guitarras de dos cracks como Slash y Ace Frehley. La grabaron para el disco de versiones de este último, titulado Origins, vol.1 y publicado en 2016.

Gamma Ray – Angel of death

Curiosa elección la de los germanos Gamma Ray para acompañar el single del tema Heaven or hell de 2001. Tema de un disco menor del grupo, Renegade (1981), cobra una nueva vida en las manos y la voz de Kai Hansen.

Y con esto completamos las diez canciones de una difícil selección. Para redondear nuestro trabajo, os dejamos la inevitable y archifamosa versión del Whiskey in the jar de Metallica. Aunque los arreglos y la cover de Phil se ha convertido en el estándar del que todos tiran, no es suya, si no una canción tradicional irlandeses. En este enlace os lo contamos.

Metallica – Whiskey in the jar

Las mejores canciones de Bon Jovi… en el siglo XXI

Bon Jovi

Las mejores canciones de Bon Jovi en el siglo XXI

Entró Bon Jovi en el nuevo milenio con un disco ecléctico e irregular de título Crush donde se mezclaban grandes canciones roqueras con fallidos medios tiempos y baladas; consiguió un gran número uno en singles y buenas ventas. Siguió dos años después con algo más de músculo, pero Bounce resultó decepcionante por insípido y esa producción sobrecargada, asfixiante en ciertos momentos, aunque, de nuevo, los temas más hard (y alguna balada) podían salvarse. El, para mi gusto, mejor álbum del presente siglo, Have a nice day, vio la luz en 2005: buen single, producción y composición más homogéneas, menos electrónica y más punch, aunque algo plano por momentos. La ilusión se rompió con (no sé en qué estarían pensando) Lost highway, lleno de imaginería pop-country y temas de relleno. Un empujón hacia el rock melódico en 2009 con el más que aceptable The circlealgunos temas bien trabajados y ciertos momentos de inspiración. El final (hasta el momento) What about now volvió a dejar un sabor de boca raro, como mezclar palomitas con sardinas, un pie en el pop y otro en no se sabe dónde.

Lo que no puede negarse es la inconfundible forma de cantar y componer de Jon Bon Jovi, quien se ha convertido en el líder único y responsable de la dirección musical del grupo todos estos años. Aun con álbumes mediocres, siempre nos entrega canciones estupendas. Y mantiene el tipo en los directos, a pesar de los años. La pérdida de carácter y protagonismo de Richie Sambora (guitarrista) hasta terminar fuera del grupo ha significado una merma musical, sin duda, pero, sobre todo, una falta de equilibrio en el sonido de Bon Jovi, acentuando la personalidad de Jon y sus necesidades como músico y hombre de negocios.

Con todo esto, hemos seleccionado los que consideramos las diez mejores canciones de este siglo. Ahí van.

It’s my life

Two story town

Just older

Next 100 years

The distance

Have a nice day

Complicated

Last cigarette

Thorn in my side

Live before you die

 

 

Versioneando: las mejores versiones de Bon Jovi

Bon Jovi

Las mejores versiones de Bon Jovi

No son una banda dada a meter covers en sus álbumes, prefieren sacar adelante sus composiciones (aunque sea con ayuda de gente de fuera de la banda). Sin embargo, a lo largo de los 30 años que Bon Jovi lleva en marcha han publicado algunas excelentes versiones, sobre todo en singles y en ediciones especiales de sus trabajos. Nosotros seleccionamos cinco que nos parecen especialmente acertadas. Compáralas con las originales y opina.

Las mejores versiones de Bon Jovi según Rockología.

She don’t know me (1984)

La única en álbum oficial, el de su debut, fue compuesta por Mark Avsec y apareció un año antes en un álbum de Peter Emmet.

 

The boys are back in town (1989)

En la cumbre de su fama inentaron esta de Thin Lizzy para su álbum New Jersey. Al final no entró en el disco pero la cedieron para el Starway to heaven/Highway to hell. La original apareció en el álbum Jailbreak de 1976.

 

I don’t like mondays (1996)

Quizá la más conocida canción de Bob Geldof, quien consiguió un número 1 en el Reino Unido con ella y sus Boomtown Rats en 1979. La de Bon Jovi la puedes escuchar en la edición especial de These days.

 

Rockin’ in the free world (2001)

Se atrevieron con Neil Young y este tema que el genio grabó en 1989 para su Freedom. La editaron en directo en su One wild night: live 1985-2001.

 

Hallelujah (2007)

Aparece como acompañamiento del single Lost highway. Versión de Leonard Cohen, quien nos la dejó en su Various positions de 1984.

Cuernos y cornudos del rock (2).

Cuernos y cornudos

Los cornudos del rock (2): ataque de cuernos… musical.

Resulta sorprendente, a veces, lo mal que se llevaban los componentes de algunas bandas. Hoy día sabemos cada movimiento de nuestros héroes del rocanrol, incluso hablamos con ellos a través de las redes sociales. Pero en los setenta y los ochenta la imagen lo era todo y esconder las malas relaciones resultaba sencillo: el cantante no se trataba con el guitarrista, este se lo montaba con la mujer del batería, aquel llegaba borracho a todos los conciertos… Jugosas historias detrás de rupturas que, a veces, propiciaron la salida de pata en forma de disco en solitario. He aquí otra pequeña selección de cuernos y cornudos musicales del rock.

Eddie Vedder: Into the wild (2007)

Los otros miembros de Pearl Jam se habían destapado con historias paralelas y parecía que no pasaba nada, como si el grupo fuera de Vedder y ellos pasaran por allí. Cuando completó un álbum completo en solitario para la película homónima, las alarmas se dispararon. Unos cuernos bien puestos… pero volvió a casa.

Keith Richards: Talk is cheap (1988)

No fue hasta bien entrados los ochenta cuando el maestro del riff le tronchó la espalda a los Rolling Stones y se marcó este buen álbum en solitario. Mejor que los producidos bajo la banda madre. Seguro que a Jagger no le gustó tanto.

Richie Sambora: Stranger in this town (1991)

Las aguas no llegaron a mayores y Bon Jovi se reunió pocos meses después para grabar Keep the faith, pero Jon andaba jugando con sus historias y Richie se marcó un pedazo de álbum y comenzó una gira. La reunión apaciguó las cornamentas y todo siguió más o menos como antes.

Enrique Villarreal, El Drogas: Txarrena, Azulejo frío (2011)

Tras más de veinte años de carrera en Barricada, El Drogas se marcó su segundo disco en solitario con su proyecto Txarrena. Lo que iba a ser un parón temporal significó el principio del fin para la banda. Unos cuernos con consecuencias, vaya.

Roger Daltrey: Daltrey (1973)

El caso de Roger Daltrey con su banda The Who puede ponerse como ejemplo de cuernos consentidos. Reincidente durante veinte años, se mantuvo en lo bueno y lo malo con sus colegas de grupo. Una carrera en solitario bastante recomendable, desde luego.

Cuernos y cornudos del Rock (1)

Algunos tardaron largos años en buscar fuera del grupo de toda la vida otra cosa, ese gusanillo perdido, o, simplemente, decidieron hacer una escapadita. A otros les pilló por sorpresa, ellos no querían, pero les obligaron. En fin, que de todo hay en el cuernamundo del rock. Aquí os presentamos algunos ejemplos de infidelidad manifiesta… más o menos.

Mick Jagger: She’s the boss (1985)

Tras un largo matrimonio, Jagger se decide a echar una cana al aire con este álbum. A Keith Richards no le gustó.

Jon Bon Jovi: Blaze of glory (1990)

Aprovechando un descuido de sus colegas, Jon se metió con Aldo Nova en la banda sonora de la película Blaze of glory. El resultado, el primer álbum bajo su propio nombre. Vendió muy bien y desató los rumores de separación.

Bruce Dickinson: Tattoed millonaire (1990)

El mismo año, Bruce se decidió, por fin, a darse un paseo sin la Doncella por el mundo del hard rock y los sonidos setenteros junto a Janick Gers, quien, por aquello de los recuernos, acabaría en Iron Maiden conformando un trío (de guitarras).

Fito: A puerta cerrada (1999)

Entre concierto y concierto de Platero y Tú, Fito se dedicaba a exhibirse por los garitos de Bilbao con otras canciones. El asunto llegó a mayores y editó su primer disco en solitario. Los cuernos ayudaron a acabar con los Platero, lanzando un par de años después a Fito y Fitipaldis a lo más alto de las listas.

Freddie Mercury: Mr. Bad guy (1985)

Otro que tal: un largo periplo en familia tras el que decide desenfundar el fular y lanzarse a los placeres prohibidos. El primero en solitario de Mercury nos mostró el genio que era aún sin sus compañeros de Queen.

Producido por Peter Collins.

PeterCollins

Producido por Peter Collins

Este británico todo terreno, que lo mismo hace un disco de rock que de folk o de pop, empezó su carrera en los años setenta como productor en Decca y componiendo jingles para la radio.

Su primer devaneo con el rock le llegó en 1982 al hacerse cargo del fenomenal The cage de Tygers of Pan Tang. Collins estaba metido en los sonidos sintetizados, por entonces de moda, y eso se hace notar en el resultado final de este álbum.

Tyger of Pan Tang – Paris by air

La falta de perspectivas profesionales le hizo mudarse a Los Ángeles a principios de los ochenta, donde se cocía el negocio. Su gran oportunidad le vino en 1985 y significó su gran salto al rock: la particular manera de trabajar las baterías, los teclados y las guitarras sintetizadas y, sobre todo, su habilidad para crear ambientes claros y potentes, llamó la atención de dos monstruos como Gary Moore y Rush.

Con Rush hizo cuatro álbumes en dos etapas distintas: Power windows (1985), Hold your fire (1987), Counterparts (1993) y Test for Echo (1995). Lo curioso de esta relación tiene que ver con la propia evolución de Peter Collins como productor. Desde los primeros álbumes con Rush fue perdiendo ese sonido pop y haciendo un sonido más pesado, algo más denso, menos dependiente del sinte y más centrado en voces y guitarras. En cualquier caso, Rush vendió muy bien a finales de los ochenta y eso le sirvió para hacerse un hueco en la industria.

Rush – The big money

A Gary Moore le produjo tres clasicazos: Run for cover (1985), Wild frontier (1987) y After the war (1989). Sobra decir que al bueno de Gary la mano de Collins le sentó muy bien y le ayudó a convertirse en un artista radiable y multiplatino. El sonido de Peter lo encontremos en temas como Ready for love o la propia Over the hills and far away.

Gary Moore – Ready for love

Otros que le deben un buen trozo de su fama son Queensryche. No en vano les produjo sus dos obras maestras Operation: mindcrime (1988) y Empire (1990).

Queensryche – Best I can

Pero si este currículum no fuera suficiente, aún le dio tiempo en los noventa a poner su sello en otros dos deliciosos trabajos. Alice Cooper le escogió en 1991 para hacer Hey stoopid y Bon Jovi se lo trajeron para These days (1994). Uno de los singles más vendidos de los de New Jersey lo produjo este señor: Always.

Alice Cooper – Feed my Frankenstein

Bon Jovi – These days

A finales de los noventa se centró en el pop (con Jewel consiguió su álbum más vendido), las bandas sonoras, el folk (en especial Indigo girls) y los recopilatorios. Su último acercamiento al rock fue en 2012 con Flying colors.

Flying colors – Blue ocean

Un recuerdo a un tipo que supo encontrar su estilo y mezclarlo con el talento de gran cantidad de músicos, un tipo camaleónico que consiguió hacer de su pasión un modo de vida multiplatino.

Compuesto por Jack Ponti

Jack-and-Jon-Bon-JoviJack Ponti

La foto con la que encabezamos este artículo presenta a nuestro protagonista de hoy, Jack Ponti, con su colega del instituto John Bongiovi, actuando con su banda Rest. El poco éxito que tuvieron en aquellos primeros ochenta disolvió el grupo pero no así la amistad que ambos se profesaron. Durante años Jack y Jon se ayudaron mutuamente. En el primer álbum de Bon Jovi, Jon aprovechó una vieja canción compuesta con Ponti.

Bon Jovi – Shot through the heart

Por entonces Jack Ponti se percata de sus pocas posibilidades como guitarrista y decide meterse en el mundo de la composición y el arreglo de temas para otros artistas. Esos años conoce a Michael Wagener y juntos forman una curiosa alianza. En 1987 Ponti compone con unos alemanes deseosos de comerse el mercado yanqui y producidos por Mr. Wagener.

Bonfire – Sweet obsession

Al año siguiente Jack es el centro de un curioso triángulo formado por Skid Row, Jon Bonjovi y Michael Wagener. Jon descubre a Skid Row en los garitos de Nueva York y se los presenta a Jack, que andaba metido en la compañía Atlantic. Jack Ponti insta a Wagener a escuchar la maqueta de la banda y el resto es historia. Sí, amigos, le debemos a Jack Ponti un cachito del megapelotazo debut de Skid Row.

Animado por su buen olfato se mete en harina y a finales de los ochenta y principios de los noventa ayuda a componer varios éxitos y algunos fiascos que suenan decididamente bien.

Alice Cooper – Hey Stoopid

Babylon AD – The kids goes wild (Robocop 2)

Kane Roberts – Dance little sister

En 1993 decidió poner fin a su actividad musical y se dedicó a los negocios: una cadena de gimnasios, unos restaurantes y mucha vida familiar. Al comienzo del milenio volvió como manager y propietario de su propio sello con músicos «urbanos», es decir, rap y hiphop básicamente. No le ha ido mal: vaios Grammy y unos cuantos millones en la cuenta corriente.

Nosotros le recordaremos por su quehacer entre las bambalinas del hard rock ochentero. Salud, Jack.

Doro – Bad blood

Richie Sambora – Aftermath of the lowdown

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No siempre más es mejor y en este álbum algunos temas tienen una excesiva producción, demasiadas capas de instrumentos que parecen ocultar el corazón de las canciones. Y no hace falta. La inicial Burn that candle down tiene unas fantásticas guitarras con Sambora luciéndose en un par de solos geniales: ¿hacía falta distorsionar tanto la voz o cargar la producción del tema? Una buena canción que no necesitaba tanto ruido.

Richie Sambora – Burn that candle down

Es obvio que su voz no tiene la fuerza de los noventa, pero conserva el feeling y la melodía. Cuando se pone a ello y se deja de adornos nos regala los mejores temas. Ahí están Weathering the storm, I’ll always walk beside you o la final World (esos Beatles).

Richie Sambora – I´ll always walk beside you

Los sonidos de Bon Jovi (siglo XXI) se cuelan en Every road homes to you y experimenta con atmósferas country (Takin’ a chance, muy buen tema) o con sonidos más «modernos», como en Nowadays o Sugar daddy.

El trabajo de guitarras es bueno, aunque no tan deslumbrante como Richie podría dar de sí. Sambora tiene más calidad que la que últimamente nos ofrece en Bon Jovi y lo escuchamos grande en ritmos y arreglos en Weathering the storm, Seven years gone o Learning how to fly with a broken wing.

Richie Sambora – Seven years gone

No me engaño, Richie no ha fabricado otro Stranger in this town. Entre sus problemas personales (la muerte de su padre, su divorcio, sus adicciones y rehabilitaciones) y otras zarandajas lleva dando bandazos demasiado tiempo. Ojalá este álbum signifique su retorno a sí mismo, al gran guitarrista y compositor que (espero) sigue siendo. En definitiva, un buen artefacto que contiene algunas composiciones excelentes.