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Canciones basadas en 1984 de George Orwell

Algunas obras literarias trascienden sus propias páginas y se convierten en mitos incluso para quienes jamás se acercaron a ellas. Algunas, como 1984 de George Orwell, siembran un poso de obsesión entre sus lectores, aquellos que creyeron a lo largo de los años que sus vaticinios se harían realidad. No acertó del todo Orwell con la fecha, pero sí con los hechos fundamentales. Lo curioso es que, publicada en 1949, el autor trataba de compartir su visión del absolutismo de los regímenes comunistas y fascistas, a la vez que avistaba el futuro de cualquier sociedad que dejase el poder en manos de una élite. El control de unos pocos sobre el comportamiento y los pensamientos del resto: la erradicación de la propia persona, del amor, de las decisiones, del individualismo. Al fin y al cabo, una novela sobre la libertad y la condición humana. Una fábula de lo que el mundo es, en cierto modo, hoy en día.

Esta narración anticipatoria caló en las cabezas de muchos de nuestros artistas. Algunos se obsesionaron con 1984 dedicándole canciones de manera más o menos directa. Otros escogieron personajes, frases o escenas emblemáticas de la novela como lema o razón de sus propios mensajes. Y aquí os presentamos una pequeña selección de canciones inspiradas en la obra de George Orwell, 1984.

David Bowie – We are the dead

En 1973 Bowie estaba enfrascado en musicar el libro con (hasta) una veintena de canciones. Por motivos legales, el proyecto no salió adelante y el cantante decidió grabar un álbum «tradicional» que acabó titulándose Diamond dogs (1974). Sin embargo, al inicio iba a llamarse como esta canción, We are the dead. Junto a 1984 y Big Brother salieron de ese fallido proyecto. En esta, Bowie toma una frase de Winston Smith, personaje que trabaja en el Ministerio de la Verdad corrigiendo el pasado.

Spirit – 1984

La banda de Randy California editó este single en 1969 y lo incluyó en su álbum Clear del mismo año. Reflexionan sobre la pérdida de la libertad, del propio pensamiento, tan presente en el libro: «Oh just where will you be when your freedom is dead/Won’t you listen tonight?» para implorar en el estribillo a modo de advertencia «1984/Knockin’ on your door/Will you let it come?».

Muse – Resistance

Muse dedicaron buena parte de su álbum The Resistance (2009) a las historias de la novela. El tema Resistance nos sitúa en una escena íntima y prohibida donde dos amantes (Winston y Julia) esconden sus sentimientos «Is our secret safe tonight/And are we out of sight/Or will our world come tumbling down?». Un amor prohibido, pero, a la vez, su única forma de resistir «Love is our resistance/They’ll keep us apart and they won’t stop breaking us down».

Rage Against the Machine – Testify

En esta ocasión, los RATM utilizan la idea de control total de la obra («We found your weakness/And it’s right outside your door») y la acercan a la realidad de su época. Parte del éxito hoy en día de 1984 radica en la fuerza de algunas de sus imágenes y lo cercanas que son a nuestra propia vida. Utiliza el lema de el Partido (The Party) como colofón y resumen: «Who controls the past now, controls the future/Who controls the present now, controls the past». ¿Una idea descabellada?

Elton John – Restless

Supongo que no fue casual en en el año 1984, el de la publicación de esta canción en el álbum Breaking hearts, Bernie Taupin y Elton John hicieran un alegato anticomunista utilizando el ideario de la novela de Orwell: «The walls have ears, Big Brother’s watching/They tell us that we’re poisoned from everything that we’re touching». La canción se inspiró, también, en la situación de Alemania, por entonces dividida, y la tensión producida por el debilitamiento paulatino del bloque comunista: «they’re breaking down doors in foreign countries».

Incubus – Talk shows on mute

En su álbum de 2004 A crow left of the murder… reflexionan sobre la importancia del control y la imagen «Come one, come all/Into nineteen-eighty four/Yeah, three, two, one…/Lights! camera! Yeah!» y cómo condicionan nuestros gustos, una pesadilla «Gran Hermano» dentro de nuestras cabezas. Muy curioso el vídeo.

Todd Rundgren – Sons of 1984

Relectura del mito de la obra. Rundgren avisa a los jóvenes que el control y la falta de libertades ya está aquí: «Open your eyes and see/the world I couldn’t change for you» y les invita a revelarse «You are the only ones/there is nobody left but you». Ellos son los hijos del control, de 1984, pero tienen la oportunidad de cambiarlo «but the brothers broke stride, the sisters cried/now you have to start all over again». Grande Rundgren.

Judas Priest – Electric eye

Los británicos usaron el nombre y la idea del ojo omnipresente de la obra que vigila constantemente a la población: «Up here in space/I’m looking down on you/my lasers trace/everything you do». Nadie puede escapar al control «I am perpetual/I keep the country clean/I’m elected electric spy». El Gran Hermano que todo lo controla. Del Screaming for vengeance de 1982.

Death – 1000 eyes

Los brutotes Death también recogieron esta falta de privacidad, esa obsesión por el control de la obra de Orwell: «Privacy and intimacy as we know it will be a memory/among many to be passed down/to those who never knew/living in the pupil of 1,000 eyes». Donde el control y el espionaje son lo más importante. De su álbum Symbolic (1995).

Thrice – Doublespeak

En el imaginario de 1984, una élite de personas fingen ignorar lo que ocurre alrededor, toleran la situación para conservar su estatus a expensas de otros: «Honey if think you have seen a crime/you just look the other way». Mira para otro lado, organiza tu cabeza, aquí no pasa nada «I slowly cut my soul away/and piece by piece I sacrificed/tTo comfort and piece of mind». Montaña de feedback sobre una progresión de piano en el séptimo álbum de Thrice titulado Beggars (2009).

Radiohead – 2+2=5

En Hail to the thief (2003) Radiohead siguen con la misma idea, los que conocen y no se oponen porque creen que así no hacen nada malo. No creo que haya un ejemplo más clarividente de los falsos dogmas impuestos por la élite gobernante en 1984. ¿Es posible negar la razón lógica más básica? Esta expresión matemática irracional debe ser creída como si fuera cierta. Por que así es el mundo que os proponemos, un tiempo y un espacio donde todo será como nosotros queramos, porque todo fue como nosotros queremos.

Bad Religion – Boot stamping on a human face forever

El título está extraído literalmente de una frase de la obra: «If you want a picture of the future, imagine a boot stamping on a human face… FOREVER!». La canción enfoca la dificultad del individuo para decidir libremente en una sociedad tan controladora, el miedo a ser un ente individual. «Sometimes it’s never a crime to spend the day in bed» y eso es exactamente lo que Winston y Julia hacían cuando fueron detenidos. En el álbum The Empire strikes first (2004), al que pertenece esta canción, utiliza varias referencias de la obra de Orwell.

Invitando a Roy Bittan: sus mejores colaboraciones

Cuando en el verano de 1974 un veinteañero llamado Roy J. Bittan leyó en el Village Voice un anuncio reclamando un pianista que supiera tocar «desde clásico a Jerry Lee Lewis» poco podía imaginarse que aquel momento cambiaría su vida. Se presentó junto a otros muchos a las audiciones y acabó siendo elegido para acompañar al por entonces aún poco célebre Bruce Springsteen en la grabación del que sería su espaldarazo definitivo al éxito, el álbum Born to run (1975). Y se ganó su puesto a pulso; no solo tocó un sinfín de pianos y metió coros, si no que ayudó al jefe a convertir sus composiciones en inmortales canciones: escucha, por ejemplo, Jungleland o Meeting across the river. Desde entonces ha sido pieza imprescindible de la E Street Band.

Es difícil saber como hubiera sonado Springsteen sin Bittan. Lo más seguro que peor, con menos emoción. O quizá no. Su capacidad de creación y sus dotes musicales le han llevado a trabajar como músico de estudio para un buen puñado de artistas, que hoy repasamos y seleccionamos.

Como siempre… dale al play.

David Bowie

Un encuentro casual con el guitarrista Earl Slick le llevó al estudio con David Bowie. Comenzó tocando en TVC 15 y acabó llenando de teclas todo Station to station (1976). Cinco años después volvió a colaborar en tres cortes de Scary Monsters (and Super Creeps).

Meat Loaf

Con su colega Max Weinberg a la batería, su admirado Todd Rundgren a la guitarra y Kasim Sultan en el bajo montaron una buena orquesta en el álbum Bat out of hell (1977). El tono operístico, bombástico, de las composiciones de Jim Steinman cuadró bien con el piano de Bittan, y, siempre que pudo, Steinman contó con él. Así, aparece también en Dead ringer (1981) y Bat out of hell II: back into hell (1993).

Jackson Browne

En pleno éxito tras Born to run y en espera de Springsteen para meterse de nuevo en el estudio, recibió una llamada del productor Jon Landau y colaboró en el cuarto disco de Browne, titulado The Pretender y editado en 1976.

Peter Gabriel

Otra fantástica banda: además de Gabriel y Bittan escuchamos a Robbert Fripp a la guitarra y Tony Levin al bajo y el Chapman stick. Producido por el propio Fripp, Peter Gabriel II (1978) fue un álbum adelantado a su tiempo.

Dire Straits

El productor Jimmy Iovine (ingeniero en los discos de Springsteen) le reclamó para el tercero de Dire Straits, Making movies (1980), y redondear las composiciones de Mark Knopfler. Un acierto.

Stevie Nicks

Y de nuevo Jimmy Iovine le llevó a colaborar con Stevie Nicks por primera vez para el álbum Bella Donna (1981). Grabó sus partes en directo durante unos pocos días, pero se enganchó a la cantante hasta el punto de salir con ella de gira; la única vez sin Bruce. Con Nicks grabó también en The wild heart (1983) y Street angel (1994). Algo había.

Donna Summer

El décimo y homónimo álbum de la diva publicado en 1982 debe de ostentar el record de la mayor cantidad de colaboradores por segundo de canción: además de nuestro protagonista, gente como Michael Jackson, Stevie Wonder, los hermanos Porcaro, Steve Lukather, Bruce Springsteen (quien compuso el tema que aquí acompaña) y un largo etcétera, vaya.

Bob Seger

Y ese mismo año 82 (los descansos entre discos y giras con Bruce se hacían largos) colaboró con un maduro Bob Seger en dos cortes de The distance. Volvieron a trabajar juntos en The fire inside (1991) y en It’s a mistery (1995).

Bonnie Tyler

El amor que sentía Jim Steinmann por nuestro hombre le llevó a una de la producción de más éxito de Bonnie Tyler, el álbum Faster than the speed of light (1983) donde se encontraba el single Total eclipse of the heart. Roy enganchó con Tyler y produjo y tocó en otros discos, como Secret dreams and forbidden fire (1986) o Bitterblue (1991).

Patty Smyth

Roy produjo el álbum homónimo de 1992 de esta cantante estadounidense (no confundir con Patti Smith) y grabó el piano y los teclados. Consiguió cierto éxito con el single que pinchamos a continuación, aunque la carrera de Patty no fue a más.

Revolver – Calle mayor

No deja de ser una curiosidad, pero la banda de Carlos Goñi puede presumir de haber contado con Bittan en uno de sus discos. Participó en la canción Calle mayor. El álbum se grabó en Los Ángeles y por allí se pasó nuestro protagonista.

Lucinda Williams

También como productor y como músico de sesión contribuyó a redondear el quinto de «la Williams» titulado Car wheels on a gravel road (1998) y convertirla en un éxito masivo. Además de las teclas se encarga del acordeón.

Iggy Pop – Lust for life – 1977

La vida artística en solitario de Iggy Pop comenzó cuando debió haber terminado, cuando terminó la de muchos coetáneos suyos. Tras el último concierto de The Stooges en 1974, Iggy desaparecio del mapa; vivía en una vorágine de drogas de todo tipo y desfase permanente que acabó con sus huesos en una institución psiquiátrica, de dónde salió todo lo cuerdo que se podía salir y todo lo limpio que se podía ser. Durante aquellos años, David Bowie estuvo pendiente de él, visitándole y ayudando al flaco económicamente. Tras ciertos problemas con la policía y sus posesiones de autoconsumo acabaron conviviendo los dos en un apartamento de Berlín. Era el año 1977 y Bowie componía y grababa a todas horas. Por entonces, Iggy firmó un contrato con RCA y mano a mano con Bowie compuso y grabó en unos pocos meses sus dos primeros discos: The Idiot y este Lust for life.

Contaron para la producción con Colin Thurston (Bewlay Bros se llamaron los tres) y como músicos colaboraron Hunt Sales a la batería, su hermano Tony al bajo y Carlos Alomar y Ricky Gardiner a las guitarras. El propio Bowie se encargó del piano. El proceso de composición y grabación apenas llevó ocho dias; querían un disco barato para poder quedarse el dinero de la discográfica. Además, al comenzar solo tenían parte de las letras y la mayoría de las melodías y los arreglos sin construir. ¿Qué podía salir mal? Afortunadamente para ellos la magia de las letras, la capacidad de improvisación y la musicalidad de Iggy y Bowie junto a la soberbia interpretación de los músicos, en especial esa sección rítmica, nos regaló una obra definitiva.

Contiene dos de sus canciones más conocidas. The passenger tiene una melodía sencilla con un fraseo de seis versos repetidos a lo largo de la canción sobre una guitarra compuesta por Gardiner. Pop es el pasajero de la vida, contemplando cómo pasan las cosas de copiloto, de espectador. En el estribillo pegajoso escuchamos el famoso la-la-la-la con Bowie y Pop cantando a destiempo. Dicen que se inspiró en un poema de Jim Morrison (The Doors). Lust for life, que abre el disco, se basa en un ritmo endiablado de batería que Hunt Sales improvisó sobre el riff de David Bowie, repetitiva a lo largo del tema. El bajo y la guitarra completan el cuadro sonoro del lujurioso que vive a base de drogas y sexo su vida, dinero fácil y drogas. En 1996 el director Danny Boyle la rescató para Trainspotting: un jovencísimo Ewan McGregor huye de la policía mientras suena esta canción a todo volumen. Una semblanza de los años con Bowie y supuestamente basada en un amigo de ambos: «Here comes Johnny Yen again/with the liquor and drugs/and the flesh machine».

Uno de los puntos fuertes del disco es la capacidad de variar y añadir detalles sobre composiciones en apariencia simples, alargando los temas sin desgastarlos o reforzando con fluidez el mensaje. Eso ocurre en el final de Lust for life y en Sixteen, la única firmada en solitario por Iggy, la más roquera, con la distorsión en la voz y la guitarra, una historia de amor desesperado. El resto de la cara A original la completan dos canciones compuestas a medias por Bowie y Pop. En Some weird sin el rock alegre y brillante toma posesión de otro estupendo ritmo para confesar sin tapujos la necesidad de un pecado extraño, diferente, prohibido: «I feel stuck/stuck on a pin/(…)/and the sight of it all/makes me sad and ill/that’s when I want/some weird sin». En Tonight, una de las más misteriosas, por su temática y por su desarrollo, volvemos al tema de las drogas, a los años de heroína: «I saw my baby(…)everything will be alright tonight/no one moves/no one talks/no one thinks/no one walks/tonight». Desarrollada con un sentimiento lapidario, la voz de Iggy se acuerda de Ziggy Stardust. Incluye un estupendo solo de Alomar.

En la otra mitad del disco encontramos el único single editado, el tema Success. La letra se enfrasca en la condena y la contradicción del éxito: «here comes the zoo/here comes success/(…)/I’m moved, man, i’m widged/(…)/i’m gonna go crazy/(…)/i’m gonna hop like a frog». El coro va devolviendo las frases principales y la repetición de versos («here comes…») y palabras da un ritmo pegajoso a la canción. Los detalles, como las palmas o el punteo de guitarra, adornando la melodía vocal se va complicando hacia el final de la canción. Por necesidad, o por convicción, rescataron un corte que intentaron terminar y, en cierto modo, grabaron en 1975. Turn blue, con música de Bowie y Warren Peace y letra de Iggy y Walter Lacey, resurge de las tinieblas de la heroína. «Jesus: this is Iggy» y allá voy. Melodiosa a la par que oscura y terriblemente desnuda, una epopeya de más de seis minutos.

Ricky Gardiner participa en la composición de Neighborhood threat, dando a la guitarra un endiablado protagonismo en la fluidez del tema y en el final con ese solo distorsionado que ocupa la coda final. Quizá el tema más amargo, con Iggy sintiendo el aislamiento social. El cierre con Fall in love with me es curioso, pues se basa en una improvisación en el estudio sobre una idea de Bowie; la mayoría de la letra está cantada en directo y retocada después. Aunque en apariencia está dedicada a su por entonces novia, la letra habla de la necesidad de sentirse querido por las personas con las que compartes tu vida: «fall in love with me/I wish you would/you look so good/when you’re young at heart».

Un viaje breve pero intenso de dos genios en lo suyo en plena hecatombe creativa. Pudo ser un fiasco, una bala perdida, pero quedó como el disco definitivo de Iggy Pop, el que permitió al flaco cantante desarrollar cuarenta años de carrear musical.

Canciones inspiradas por Edgar Allan Poe

Uno de los escritores más famosos, creador por sí mismo de un estilo de terror romántico que ha sido copiado hasta el infinito, vividor, adicto al opio, enamoradizo de muchachitas, un genio de la pluma. Se acaban de cumplir 210 años de su nacimiento y nos ha parecido una excelente razón para dedicarle un hueco en el blog. Cómo no, haciendo una selección de canciones inspiradas en sus cuentos.

Dale al play y disfruta…

Queen – Nevermore

Aparece en el álbum Queen II (1974) como parte del «Lado negro» del álbum, la cara B compuesta en su totalidad por Mercury. La canción Nevermore está inspirada en el poema «El cuervo».

Rotting Christ – The raven

Y también inspirada por The raven (El cuervo), para su álbum de 2019 The Heretics, desarrollan Rotting Christ esta fantástica composición en la que mezclan su música con partes cantadas y otras declamadas. Queda tan siniestro… Un vídeo estupendo, por cierto.

Lou Reed & David Bowie – Hop frog

En el año 2003 Lou Reed dedicó un álbum, The raven, a la obra de Poe. La edición doble contenía treina y seis cortes y la sencilla veintiuno. En ambos se incluye la historia del enano Hop-Frog en la que colabora David Bowie.

The Alan Parsons Proyect – The cask of amontillado

Tales of mystery and imagination, el debut de Alan Parsons no pudo encontrar mejor inspiración. Un álbum dedicado por entero al Universo Poe. Lúgubre, maravilloso, terrible. Cualquier tema sería bienvenido en esta selección, y nosotros nos quedamos con The cask of amontillado.

Iron Maiden – Murders in the Rue Morgue

Una de los personajes más populares de Poe, C. Auguste Dupin, protagonista de» Los crímenes de la calle Morgue», inspiró esta canción de unos inciáticos Iron Maiden. Parte de su segundo largo de 1981 titulado Killers.

Annihilator – Ligeia

En su fantástico disco debut, Alice in hell (1989), los canadienses Annihilator encontraron inspiración en este cuento macabro para componer Ligeia, y su historia de «reencarnación».

Crimsom Glory – Masque of the red death

Una de las historias más populares de Poe en el mundo del rock y el metal, «La máscara de la muerte roja», formó parte con esta canción del segundo largo de Crimson Glory, Transcendence (1988).

The White Stripes – Red death at 6:14

También inspirada en La máscara de la muerte roja, un jovenzuelo Jack White, en el dúo famosos The White Stripes, se atrevió a contar su propia versión del cuento. En el Sympathetic sounds of Detroit del 2000.

Crack – Descenso en el Mahëllstrong

Escrito de esta manera tan particular, los asturianos arrancaban su único álbum Si todo hiciera crack (1979) con este tema instrumental que mantiene el pulso narrativo con sus momentos de cordura y desesperación. Interesante escucha.

Metal Church – Of unsound mind

Con letra de John Marshall y música de Craig Wells, los metaleros Metal Church se marcaron una versión muy particular de «El corazón delator» para su trabajo de 1989 titulado Blessing in disguise.

Soda Stereo – Corazón delator

Como el propio título indica, también está inspirada en «El corazón delator». Aparece en el disco de 1988 titulado Doble vida.

Radio Futura – Annabel Lee

Otro de los relatos más populares en el circo musical es la triste historia de «Annable Lee». En este caso, la versión de Radio Futura en su excelente La canción de Juan Perro (1987)

Symphony X – King of terrors

Michael Romeo, mente pensante de Symphony X, ha tirado de la inspiración Poe en varias ocasiones; de hecho, compuso un álbum instrumental (The dark chapter) con varias canciones inspiradas en su obra. Aquí rescatamos King of terrors, del álbum The Odyssey, basada en «El pozo y el péndulo».

Nightwish – The poet and the pendulum

Igual que la anterior, se basa en «El pozo y el péndulo». Tuomas Holopainen, líder del grupo, reconoce su adoración por la obra de Poe y, además de en este tema, se ha inspirado en algunas ideas y temáticas del genio para sus composiciones. Aparece en Dark passion play (2007).

Y no podemos terminar este repaso sin nombrar una obra mastodóntica hecha con amor y mucho ingenio: Legado de una tragedia. Ópera rock compuesta por Joaquín Padilla (con la ayuda de Jacobo García) y que cuenta con grandes colaboraciones del rock y el metal en español. Concebida como una trilogía, la primera parte narra la vida tras la muerte de Edgar Allan Poe (reencarnado en un gato negro) y repasa algunas de sus narraciones más famosas.

Hay muchas más, incluso canciones inspiradas en sus personajes o en el propio autor, como Bob Dylan en Just like Tom Thumb’s blus, The Beatles en I am the Walrus o Tool en Sweat.

Versioneando: las mejores versiones de David Bowie

Ya tardaba en aparecer por esta sección el amigo Bowie. Y lo hace con una colección de canciones muy de nuestro gusto, aquellas que consideramos sus mejores versiones. Mucho decir de un tipo que acumuló a lo largo de su carrera más de ochenta homenajes entre grabaciones de estudio y directos oficiales. Así que, repasa nuestra lista y dinos cuál nos hemos dejado fuera.

Dale al play…

Across the Universe – 1975

Rescató este tema de The Beatles para su álbum Young americans. La original, compuesta, cómo no, por Lennon y McCartney, la grabaron los de Liverpool en 1968.

Let’s spend the night together – 1973

En este caso se mete en la piel de Mick Jagger, co-autor, junto a Keith Richards, de esta canción. La original se editó como single en 1966 y la de Bowie formó parte del fantástico Aladdin Sane.

God only knows – 1984

Se atreve con The Beach Boys en su álbum Tonight, y nada menos que con un tema incluido en uno de sus mejores discos: Pet sounds (1966).

Pictures of Lily – 2001

Se mete en el papel del «mirón de fotos» que The Who retrató en 1967, para un recopilatorio homenaje a los británicos de título Substitute: the songs of The Who.

I feel free – 1993

Estupenda lectura de un tema de Cream, compuesto por Jack Bruce y Pete Brown, y editado en 1966 dentro de su Fresh Cream. Bowie lo grabó para Black tie White noise.

Waterloo sunset – 2003

Encaja en esta canción de The Kinks a la perfección. Grabada en las sesiones de Reality, apareció como regalo en la edición especial de la gira. La original, compuesta por Ray Davis, la escuchamos por primera vez en 1965, como single y formando parte del Something else by The Kinks.

Friday on my mind – 1973

Dedicó un álbum de versiones al que tituló Pins up y dejó en el tintero el proyecto de un segundo disco. Rescatamos este corte original de The Easybeats y compuesto por George Young y Harry Vanda en 1966.

I’ve been waiting for you – 2002

Un grande suplantando la voz de otro grande. Neil Young la compuso en 1968 para su debut y Bowie la re-compuso para su Heathen.

Dancing in the street – 1985

No podía faltar. Cantada a medias con Mick Jagger, se editó como single de éxito mundial. Un tema con más de cien versiones grabada por primera vez en 1964 por Martha & The Vandellas.

Michael Chapman – Fully qualified survivor – 1970

 Michael Chapman – Fully qualified survivor – 1970

Este álbum de Michael Chapman tiene el honor de haber unido a Elton John y David Bowie al inicio de sus carreras, tanto por las influencias sonoras y compositivas de este Fully qualified survivor como por los personajes que acompañan al cantante, compositor y guitarrista: tenemos al productor, Gus Dudgeon, y al arreglista, Paul Buckmaster, de Elton John y al futuro guitarrista y alma fuerte de David Bowie, Mick Ronson. Junto a ellos, el bajista Rick Kemp y el batería Barry Morgan.

La mezcla del estilo virtuoso de la guitarra acústica de Chapman con los arreglos de cuerda de Buckmaster y el toque blues-rock de la guitarra eléctrica de Ronson, alrededor de una voz armoniosa y fluida, consigue fabricar un collage sonoro de difícil acople, pero que funciona a la perfección, gracias sobre todo al trabajo de Dudgeon. Las letras contribuyen a ese tono introspectivo, centradas en la reflexión, la pérdida, la memoria y el paso del tiempo.

El comienzo con Aviator no puede ser más arriesgado y apoteósico. Una canción de nueve minutos con una estructura repetitiva en la que se van sumando instrumentos y armonías. Comienza con violín, cello y acústica para crecer en densidad; el ritmo y la estructura mantiene la coherencia, como en casi todo el disco; el bajo de Kemp se escapa y vuelve en aparente desobediencia frente a esas cuerdas brillantes. La letra sobre los buenos y los malos momentos vividos encaja a la perfección. En esa misma línea viaja Postcards of Scarborough, quizá el tema más conocido, con su pequeña introducción acústica y ese desarrollo sobre los recuerdos, dulces y amargos. No puedo evitar pensar en Bowie cuando canta Chapman «Postcards from Scarborough to keep in my mind/to hide from where I’ve been/to help remind/of time passed and time passing». Las canciones melifluas, las baladas, son ciertamente protagonistas del álbum. Rabbit hills, por ejemplo, o March rain, con uno de los mejores arreglos de violín.

En otro espectro, el rock de Robson asoma protagonista en Soulful Lady, un riff arrastrado que conjuga con la acústica de Chapman y el bajo de manera armoniosa, un impass vocal y el estribillo para volver a lucir músculo, con un delicado solo, vuelta a repetir el bloque y cierre con otro solo, más crudo esta vez. También en Stranger in the room escuchamos esa mezcla folk-rock sobre la experiencia de Chapman al confiar en una mujer que le dejó en medio de una habitación algo colocado, sintiéndose extraño; estupendo crescendo. Y el genial slide de Kodak ghosts da vida a una canción de por sí oscura sobre el amor perdido (¿el fantasma de las fotos?).

Un imprescindible trabajo, sin arrugas, sin desperdicio, para escuchar (y disfrutar) atentamente. Bowie lo hizo.

Versioneando: las mejores versiones de Motörhead

Lemmy

Iconos del rock, monstruos adorados, lo mismo encantan a nietos que a abuelos, a roqueros de medio pelo que a heavies de negras sotanas, a punkarras de viejo puño que a enamorados del metalcore. Algo tiene esta banda, único: Lemmy Kilminster. En su larga discografía de cuarenta y pico años han dejado numerosas versiones, algunas sorprendentes, arrastradas a su particular Universo.

Aquí os dejamos nuestra pequeña selección.

Leaving here (1976)

Una cover de Eddie Holland original de 1963 que Lemmy retomó para editarlo como primer single de Motörhead.

Heroes (2017)

La última, publicada poco antes de la muerte de Lemmy, con David Bowie como homenajeado. Por si alguien no lo recuerda, la original se editó en el álbum del mismo título cuarenta años antes.

The train kept a-rollin’ (1977)

En su primer álbum se atrevieron con un tema que acumula ya más de cincuenta versiones diferentes. La grabó por primera vez Tiny Bradshaw en 1951.

Beer drinkers & hellraisers (1980)

Se montaron un EP con el título de esta canción que se acompañaba, también, de otra versión de John Mayall. Esta que los ZZ Top grabaron para su Tres hombres de 1973 se lleva el premio.

Enter sandman (1998)

Una de las curiosas. Metallica se hicieron multimillonarios con este single del álbum «negro» en 1991 y Lemmy se la apropió para el recopilatorio ECW-extreme music.

Hoochie Coochie man (1983)

En el breve periodo que Brian Robertson formó parte de la banda grabaron este corte original de Willie Dixon (1954 nada menos) que acompañó al single Shine.

Breaking the law (2008)

Se vinieron arriba para homenajear a uno de sus cohetáneos, Judas Priest, para el disco de tributo Hell bent forever. Uno de los más famosos temas del British steel de 1980.

Jumpin’ Jack Flash (1993)

Grabado durante las sesiones del Bastards, apareció de manera oficial en la re-edición en cedé del 2001. Los algo famosos The Rolling Stones consiguieron con ella un número 1 en 1968.

God save the queen (2000)

Homenaje a unos irreverentes Sex Pistols y la vorágine punk del 77 para el cambio de milenio en el álbum We are Motörhead.

 

 

 

 

 

 

Lo mejor de Mick Ronson

mXzaXtWQFCAe1OnvxthQ_hr_02¿Que quién es Mick Ronson? Bueno, tampoco es extraño hacerse esa pregunta, porque, en realidad, Ronson no ha sido más que uno de los mejores guitarristas de los setenta y uno de los secundarios imprescindibles. Tan solo ha pertenecido a dos de las más famosas (y extraordinarias) bandas «de acompañamiento» del género: The Spiders from Mars (junto a David Bowie) y The Rolling Thunder Revue (junto a Bob Dylan).

Mick nació y creció en Hull, Inglaterra, de donde salió en 1970 para grabar con Michael Chapman el álbum Fully qualified survivor (alcanzó el puesto 45 de ventas), demostrando ya lo que llegaría a hacer en canciones como Stranger in a room o Soulful lady. Tras este primer trabajo serio como profesional, David Bowie le metió en su camino para su tercer largo, The man who sold the world. Junto a Tony Visconti arregló la mayoría de los temas, además de tocar guitarras y piano. Mick y Bowie seguirían juntos los siguientes tres años, en los que grabaron del tirón Hunky Dory, The rise and fall of Ziggy Stardust and the Spiders from Mars y Aladdin Sane. Entre las canciones imprescindibles de la Historia del rock que Ronson compuso, arregló y/o tocó incluimos Changes, Life on Mars?, Queen bitch, Starman, Rock and roll suicide o Drive-in Saturday. En mitad de esta vorágine de canciones, conciertos y grabaciones, se metió unas guitarras en otro gran álbum, el Transformer de Lou Reed, que además produjo junto al «jefe» Bowie. Escucha Vicious, I’m so free o Perfect day (donde toca el piano).

Cuando Bowie decidió prescindir de él y cambiar de aires, pertenecer a una de las bandas más famosas de la época abrió muchas puertas. El que más insistió fue Ian Hunter. En 1975 grabaron y produjeron juntos el debut del cantante, donde se escuchan Once bitten, twice shy (que alcanzó el número 14 en la lista de singles), Boy o Lounge lizard. Su colaboración no tuvo continuidad aunque coincidieron ocasionalmente, como en 1979 para You’re never alone with a schizophrenic.

Por allí pasaron también Bob Dylan (formó parte de su Rolling Thunder Revue y tocó en Maggy’s farm), Morrisey, Elton John, Roger McGuinn (en su Cardiff rose) y, en fin, un largo etcétera que redondean una carrera increíble hasta su temprana muerte en 1993 por cáncer.

Entre tanta ida y venida, fue capaz de lanzar tres discos en solitario, uno de ellos finalizado póstumamente: Slaughter on 10th avenue (1974), Play don’t worry (1975) y Heaven and hull (1994).

Si quieres repasar esta colección de canciones, por aquí dejamos una pequeña muestra. Lo mejorcito de Mick Ronson, uno de los guitarristas más infravalorados del rock.

 

 

Algunas canciones de sábado: rock and roll saturday.

Rock-and-Roll-Sat

Llegó el sábado, tradicional emblema de fiesta, sexo y rocanrol. Algunos aprovechan a adorar a sus dioses mientras otros están de resaca. Como de todo hay por este blog, aquí nuestra pequeña selección para un sábado ruidoso.

Happy rock and roll saturday!

Lynyrd Skynyrd – Saturday night special

David Bowie – Drive-in-saturday

Powerwolf – Saturday Satan

Def Leppard – Hig’n’dry (saturday night)

La Polla – Sábado 14

Danger Danger – Saturday night

Flotsam & Jetsam – Saturday nights allright for fighting

Miguel Ríos – Sábado a la noche

The Jam – Saturday kids

Malaugurio – Sábado negro

 

…y cómo no…

Black Sabbath – Sabbath bloody sabbath

Marte y rocanrol: canciones rock inspiradas en el planeta rojo.

marte

Marte y rock and roll.

El planeta Marte ha inspirado canciones, películas, libros, en fin, a todo tipo de artistas a lo largo de los siglos. Hoy queremos traer una pequeña recopilación de canciones rock inspiradas en Marte que no tienen que ver directamente con los viajes espaciales o los utilizan como justificación para tratar otro tema (amor, crítica social). Hay muchos y resulta difícil escoger un puñadito, pero, como siempre, para gustos los colores… del planeta rojo.

Nuestra pequeña selección de rocanrol marciano.

Sammy Hagar – Marching to Mars

Una verdadera odisea marciana con cierta ironía: «here we go marching to Mars (…) to solve the problems on Earth (…) Hollywood is marching to Mars for a grand new movie». Editado en el álbum de 1997 de mismo título.

Stone Temple Pilots – First kiss on Mars

Jugando con las palabras, Scott Wiland (cantante) sitúa su pregunta «can we really find love?» en un escenario marciano donde «super magic robots set the solar sistem free». Una pasada de vueltas, pero extrañamente funciona. De su álbum Stone Temple Pilots de 2010.

The Misfits – Teenager from Mars

Grabada para el álbum Static age de 1978, juega con el doble significado de ser un adolescente raro e inadaptado con ser un invasor del planeta Marte: «our cause, unjust and ancient in this B-film born invasion (…) teenagers from Mars and we don’t care».

Hawkwind – Uncle Sam’s on Mars

Los reyes de la música «espacial» se ponen irónicos en este tema. El «tío Sam» se va al espacio pero: «I hope you brough your credit car with you» porque «McDonald Hamburguer Construction works».

Rob Zombie – Mars needs women

«Mars needs women, angry red women, Mars need women, fuck in outer space» canta Rob Zombie en esta extraña canción que puede admitir una doble interpretación. De su Hellbilly Deluxe 2 del 2010.

Coldplay – Moving to Mars

Con un aire de doloroso amor mezclado con ciencia ficción, en su EP de título Every teardrop is a waterfall narran el dolor de la separación de los amantes con cuenta atrás incluida. Un viaje forzoso.

Bad Religion – Fields of Mars

Tan irreverentes como de costumbre, en su disco de 2007 New maps from hell grabaron este alegato anti-bélico: «I’ll see you high above the fields of Mars (…) he knelt down before the unholy and cried: War is God».

David Bowie – Life on Mars?

Esta de Bowie no podía faltar con Mick Ronson haciendo de las suyas. Un año antes de transformarse en Ziggy Stardust metió este tema en su álbum de 1971 Hunky Dory.

Y de regalo, una sonrisa… La reina de Marte de Phineas & Ferb.