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Versioneando: Led Zeppelin en diez versiones.

Ya tardaban en salir por aquí. Tronco glorioso del hard&heavy del que crecieron miles de ramas a lo largo de los años. Ramas de las que cuelgan algunos de los frutos que hoy compartimos con vosotros, músicos que dedicaron homenajes a sus ídolos. Como de costumbre, intentamos mezclar algunos obvios con otros disonantes, de variedad está el gusto hecho, huyendo, en la medida de lo posible, de sus clones, de los que ya hablamos en este otro post.

Y, por favor, no te olvides de dar al play y disfrutar de la buena música.

Puddle of Mudd – D’yer Mak’er

La canción original ya resultó curiosa, por ese acercamiento al reggae, pero en manos de unos tipos tan distintos a los Zep como Puddle of Mudd os aseguro que es una experiencia, al menos, que debes escuchar. La original apareció en Houses of the Holy (1973) y la versión del 2011 en Re:(disc)overed.

Nuclear Assault – Good times, bad times

Y para escucha sin prejuicios, esta interpretación de los thrashers neoyorquinos en su segundo largo Survive (1988). La original formó parte del debut Led Zeppelin I de 1969.

Primal Fear – The rover

Y una tercera, bien heavy también. Algunas canciones en el catálogo de Led Zeppelin han sido más populares que otras, obvio, y The rover (Physical graffity, 1975) tiene muy pocas covers. Pero esta de Primal Fear resuena potente, rompedora y personal. La escuchamos en Devil’s ground (2004).

Beth Hart – Black dog

Cambiando de rollo, nos subimos al tren de Beth Hart, una favorita por aquí, quien ha dedicado todo un álbum tributo a nuestros protagonistas (A tribute to Led Zeppelin, 2022). Seleccionamos la que abre el disco, todo potencia y músculo, y que formó originalmente parte del mítico Led Zeppelin IV (1971). Lo más cerca del Robert Plant setentero que vais a escuchar.

Joe Bonamassa – Tea for one

Otro crack del blues rock moderno hizo una extraña elección para You & me (2006). Escogió una canción «menor» de la que, prácticamente, no hay versiones. Rehízo el corte a su gusto convirtiéndolo en una joya de su catálogo. Zeppelin cerró con ella Presence (1976).

Dolly Parton – Stairway to heaven

Una curiosidad para valorar la trascendencia de estos tipos. Más allá de las ramas de aquel árbol, más allá del rock, el metal y sus reconfiguraciones, una artista tan famosa en otros campos como Dolly Parton les cantó una de sus tonadas en Halos & Horns (2002). Y no le quedó nada mal. La original completaba Led Zeppelin IV (1971).

Tesla – Thank you

Vayamos con algo de hard rock. Esta de Tesla aparecida en su álbum de versiones (muy recomendable) titulado Reel to reel (2007). De las mejores que podréis encontrar. Editaron un vídeo-single. Escucha la original en Led Zeppelin II (1969).

Europe – Since I’ve been loving you

Los suecos se marcaron este pedazo de homenaje en (semi)acústico para Almost unplugged (2008). Joyita. En Led Zeppelin III (1970) puedes oír la original.

Great White – Ramble on

No podía faltar aquí una de las bandas que más versiones se ha marcado de «los Zep». Le dedicaron un álbum entero titulado Great Zeppelin (1999) y han sido asiduos de homenajes en directo y en estudio. Ya les lavamos la cara en aquél post que titulamos Clon Zeppelin. Así que dejamos una de nuestras preferidas, original del Led Zepelin II (1969).

The Black Crowes – Celebration day

Imposible evitar una de estos. Experiencia única, los «cuervos» de gira con el mismo Jimmy Page tocando una selección enorme del cancionero zeppeliano que registraron en Live at the Greek (2000). Pena que no consiguieran editar un álbum en estudio juntos. La original apareció en Led Zeppelin III (1970).

Y, aunque ya llevamos diez, no podemos dejar de compartir aquí, en contra de nuestras costumbres, una banda de versiones. Porque Zepparella es otra cosa, es un renacimiento de la música de Page, Plant, Jones y Bonham. Dadles una escucha.

Retornos sonados del rock.

Cuernos

La mayoría de las veces dicen volver por amor: se echan de menos o que tenían ganas de trabajar juntos de nuevo o que ahora ha surgido la chispa adecuada. O que me muero de aburrimiento y, mira tú, vuelvo a cas a que mejor que me pelen a que me ignoren. Pero, en verdad, el dinero ronda por todas estas reuniones más o menos genuinas, más o menos insinceras. ¿A nosotros, aficionados, oyentes, acaso nos importan las razones? Que nos saquen el dinero haciendo buenos discos y ruidosos conciertos. Si luego se aman o se odian, para ellos queda. Aunque en ocasiones segundas (y hasta terceras) partes no solo no son buenas, casi indeseables. Claro, que alguna excepción siempre encontramos.

He aquí una selección de esas vueltas y revueltas en el universo sonoro del rock y el metal. Tú dirás qué te parecen.

1. El retorno clásico

La banda se cerró. No hubo más discos, ni más conciertos. Pero un buen día se encuentra. En una boda, en una barbacoa. Y deciden aceptar un encargo, tal vez para un evento concreto. Y esa coincidencia les anima. Igual murió la razón del odio. Retornos clásicos hay donde elegir. Algunos se curran uno o varios discos juntos; sirvan de ejemplo los de Deep Purple (el Mark II de 1984) o Europe (2003). Otros hacen caja con una gira y «adiós muy buenas», como Héroes del Silencio (2007). Algunas bandas continúan su periplo desde entonces. Quizá el miembro díscolo fue expulsado definitivamente. Y no nos gusta señalar a nadie.

2. El retorno temporal

Esta variedad de retorno se da cuando una banda más o menos conocida mantiene su actividad de conciertos y álbumes perdiendo eso que llamamos «miembros originales». Pasados unos años, y cuando la situación lo permite, el line-up considerado original se reúne y nos deleita con una gira o alguna grabación. Tras el arrebato inicial o el llenado de caja esos miembros reciben de nuevo la patada y la banda continúa contratando en su lugar a otros músicos. Ejemplos de este retorno, el de Barón Rojo (2011) y el de Kiss (1996). Barón Rojo reunió la formación de sus primeros álbumes para una gira y una película documental durante varios meses; después Sherpa (bajista) y Hermes Calabria (batería) no fueron invitados a continuar en el grupo y los hermanos de Castro (Armando y Carlos) llamaron a otros músicos. En el caso de Kiss, tras varias giras y un álbum de estudio, los miembros originales Ace Frehley (guitarra) y Peter Criss (batería) fueron expulsados y sustituidos por otros músicos (y hasta hoy).

3. El retorno del hijo pródigo

Por alguna razón uno de los miembros principales del grupo se larga o es expulsado. Pasados unos años, tras el fracaso de ambos por separado, se produce el regreso. A veces vuelven a romper, otras continúan con más o menos amor y éxito (inseparables). Yo propongo como ejemplos el retorno de Rob Halford a Judas Priest (2003), el de Joey Belladona a Anthrax (dos veces, que ya tiene mérito, en 2005 y 2010) o el doble regreso de Bruce Dickinson y Adrian Smith a Iron Maiden (1999).

4. El retorno con muerto

Uno de los retornos más difíciles: uno de los miembros está muerto. ¿Qué hacemos? Hay dos variedades: sustituimos al muerto por otro músico o usamos un fantasma. Grupos que han regresado sustituyendo al desparecido hay varios, entre otros Led Zeppelin (en un par de ocasiones, la última en 2007 con Jason Bonham en la batería), aunque hay que reconocerles su cuidado con la memoria del Bonham original, o Alice in Chains (William Du Vall ocupó el puesto de Layne Staley en 2005 y hasta hoy). El retorno con fantasma más famoso lo protagonizaron The Beatles con su ficticia reunión de 1995: Paul McCartney (bajista), Ringo Starr (batería) y George Harrison (guitarra) grabaron una «nueva» canción con John Lennon (cantante para la ocasión y asesinado quince años antes) utilizando una maqueta de este último. Y no olvidemos a los Thin Lizzy sin Phil Lynott, tela.

5. El retorno sin nombre

Una formación se reúne tras varios años pero ¡oh, sorpresa! no pueden usar su antiguo nombre. El ejemplo arquetípico lo ofrecen Heaven&Hell: los miembros de Black Sabbath entre 1980 y 1982  no pudieron utilizar el nombre de la banda en su reunión de 2006, por lo que utilizaron el de su álbum más famoso. Los miembros de Yes son expertos en esto.

John Norum – Face the truth – 1992

John Norum - Face the truth

El guitarrista noruego John Norum editó en 1992 el álbum Face the truth con la colaboraicón de Glenn Hughes.

La conexión Norum-Hughes

John Norum conoció de manera casual a Glenn Hughes en algún momento de 1987, tras su marcha de Europe y la publicación de su debut Total control de aquel año. Tras unas cuantas conversaciones telefónicas, el guitarrista le invitó a ver un concierto en el Hammersmith Odeon en marzo del 88. La idea de compartir escenario y una banda surgió enseguida: Norum era muy fan de la voz de Hughes y Glenn andaba algo canino por entonces. Pero los planes para realizar un tour juntos aquel verano se fueron al traste por los aún severos problemas con las drogas del cantante, aunque hicieron un bolo juntos. El tiempo pasó; Glenn comenzó en 1991 una definitiva rehabilitación de sus adicciones camino de la resurrección y de su compleja vida personal y volvieron a coincidir a comienzos de 1992 en el álbum coral L. A. Blues Authority II: Glenn Hughes – Blues. Norum metió guitarras en uno de los cortes. Andaba el sueco intentando grabar su segundo disco, tras la gira para promocionar el primero en solitario de Don Dokken (Up from the ashes), y pensó que era el momento de quitarse la espina del pasado. La compañía quería que Norum grabara todas las voces, pero él se opuso. Buscó a un nuevo cantante y eligió a Glenn (su segunda opción era un tal David Coverdale), quien escuchó el material y compuso con John un tema nuevo,  que acabaría dando título al álbum, además de retocar o cambiar las letras y las armonías de varios más. Poco después viajaron a California dispuestos a grabar un disco de hard rock a la antigua usanza.

La conexión con Don Dokken

Antes de meternos de lleno en el álbum, hay que volver a la historia de Norum y Don Dokken. El guitarrista formó equipo con Peter Baltes al bajo, Miky Dee a la batería y Billy White a la guitarra como banda del cantante; tocaron en su Up from the ashes e hicieron la gira posterior. Durante ese periodo, John compuso varias canciones, pensando en una segunda obra de Don, con la ayuda de White y de Baltes. La relación con sus compañeros le llevó a reclutarles de diferentes modos. Además de usar esas composiciones para Face the truth llamó a White para meter guitarras en un corte y a Dee para que hiciera lo propio con la batería, mientras Baltes se convirtió en el bajista titular. Y, para rematar el asunto, el productor elegido fue Wyn Davis, el mismo del disco en solitario de Don, y se grabó en el mismo estudio californiano. Todo muy familiar.

La composición

De las once canciones que finalmente llenaron el álbum solo una fue compuesta expresamente por los dos protagonistas de esta historia, la que da título al álbum. Del resto, Glenn, además, firma en otras cinco: In your eyes, Time will find the answer y Distant voices, iniciadas en la gira de Up from the ashes y con la colaboración de Baltes o White, Counting on your love, que compuso con Goran Edman durante la gira de presentación de su debut, y Good man shining. De la etapa Hughes-Thrall rescatan Still the night, inédita en aquel disco, parte importante del álbum Phenomena. Se marcan una versión de Thin Lizzy, Opium Trail.  Completan el álbum otros tres cortes: una composición de Norum con su esposa, la guitarrista Michell Meldrum, titulada Night Buzz, otra a medias con Joey Tempest, su colega de Europe, con quien, además, la cantará, y un instrumental breve, hecho con Peter Baltes.

Las canciones

Cuando Norum y Hughes se metieron en el estudio Total Accesising Recording de Redondo Beach, California, tenían un plan: hacer el mejor disco de hard rock que estuviera a su alcance.

Y la carta con la que abren no puede ser más clara. Face the truth tiene todo lo que una buena canción de hard rock debe tener: un gran riff, una línea melódica pegadiza, un buen puente-estribillo, una base rítmica contundente, un solazo de guitarra y un final apoteósico. La letra no puede ser más clara sobre el momento personal de uno de nuestros protagonistas: enfréntate a la verdad de tu vida/dime que tú puedes/ruego que estés esperando aún por mí/tira los dados y verás que yo estaré esperando por ti. La voz de Norum en Night buzz no desentona en absoluto, aunque no resulta tan poderosa maneja muy bien el tono y tiene ese feeling roquero y el corte suena muy seventies. Buen estribillo, canción sobre vivir el momento, aprovechar la noche: quiero vivir esta noche nada más/te veo al otro lado, estás triste, cuando me llamas al final de la noche. La preciosa balada (de manual) In your eyes quizá hubiera funcionado en la voz de Don Dokken, pero Glenn hace una interpretación impresionante, jugando con sus registros más suaves y su poderosa presencia; en las estrofas iniciales hace una mágica imposición de sentimientos (tú prometiste que siempre estarías ahí) para romperse en el estribillo (en tus ojos nadie puede ver que tú estas tan sola, nena). Sigue la versión de Thin Lizzy, Opium trail, muy parecida a la original, con algo más de brío, y Norum, de nuevo en la voz, imitando al “maestro” Lynnot. Y los guitarrazos de Gorham y Downey con éxito. Por entonces parecía una “marca de la casa”, pues en el debut John había tocado y cantado Wild one (apareció como cara B de singles y bonus track) y en el EP en directo posterior incluyeron Don’t believe a word. La banda de Lynnot la grabó en 1977 para su disco Bad reputation.

El single estrella fue We will be strong, el dúo formado con Tempest y que hizo pensar en una reincorporación de Norum a su banda común, Europe; no llegó a suceder, principalmente porque la banda acabó tomándose un descanso poco después (y por un largo periodo). El tema está marcado por el intercambio de voces protagonistas: primero Tempest sobre una guitarra semiacústica, más suave, sigue Norum más roquero, con una guitarra dura detrás, y, por fin, el estribillo, de nuevo para Norum. Una de mis favoritas es Good man shining por su intro, el ritmazo de todo el tema y la fascinante impronta que Glenn deja en el corte, cantando con agresividad sobre otra letra de reconversión: parece que la virgen maría respondió a mis plegarias/estoy de nuevo en circulación/una mala reputación ha marcado mi piel. Pero el colega Hughes lo tiene claro: voy a cambiar de dirección, soy el hombre brillante. Escuchar después otra joya como Time will find the answer y pensar que este disco no mereció la atención mediática que merecía. Sentida introducción de Norum para un tema muy Malmsteen. Y lo que hace Hughes cantando debería enseñarse en todas las escuelas de cantantes de rock el primer día de clase. Por cierto, Billy White mete guitarras en este corte.

A veces una canción necesita un largo recorrido para acabar en un disco, atravesar todas las cribas, y eso, más o menos, le pasó a Countin on your love: además de Norum, firman la canción Joey Tempest, Goran Edman y el propio Glenn. La canción pasó los años de mano en mano hasta que acabó finalizada tal como aparece aquí. Más hard que el resto, con un estribillo destacado y un riff muy Purple, sería, más o menos, la canción “de follar” del disco: déjame ser tu juguete privado/déjame ser tu amante/opérame con tus manos de cirujana/manipúlame, quémame. El instrumental Endica siempre me pareció incompleto, una lástima que no hubieran metido voces, y eso hizo con Kelly Kelling a la voz para su disco de 1996 Worlds away. Curioso. Norum afirmó en una entrevista que Pat Thrall había sido el mejor guitarrista con el que Glenn había colaborado nunca. Con eso por delante, no podían de otro modo que grabar uno de sus temas y eligieron Still the night, que habían compuesto Huges y Thrall pero que no acabó formando parte del álbum que ambos editaron en 1982 (Huges-Thrall), pero sí se rescató para el proyecto Phenomena en 1985. Norum-Hughes mantienen la estructura y le dotan de más garra, reduciendo el peso de teclados y efectos y acrecentando el poder guitarrero de la composición, lo que, en mi opinión, hace mejor esta versión. Cerramos este viaje con el tema más largo y otro de los puntos fuertes. Un áurea muy Whitesnake, en mi opinión, rodea Distant voices, ese riff recuerda a Sykes una barbaridad, aunque, quizá, también un poco a Lynch. La batería la toca Mikey Dee. Canción aguerrida sobre los malos recuerdos en la que Hughes hace otro alarde vocal, en especial en ese puente con los teclados haciendo armonías y el buen estribillo. Grande el solo, inspirado. Y fantástico épico final.

La publicación de Face the truth

El álbum no alcanzó el éxito esperado. Editaron la canción We will be strong como adelanto. Pero no consiguieron publicarlo en los Estados Unidos ni Canadá hasta 1994, con dos canciones cambiadas, por cierto. Sin el mercado de Norteamérica, que ya viraba al grunge y al groove metal, se reducían las oportunidades de éxito. La distribución en Europa y Japón fue buena, pero solo en el mercado sueco, un poco en el alemán, y en el japonés tuvo cierta repercusión. Se editaron otros dos singles: In your eyes y la inicial Face the truth.

La conclusión

Un gran álbum de hard rock, un cantante en estado de gracia con muchas ganas de demostrar su valía y un virtuoso guitarrista en su mejor momento. Para qué quieres más.


Y aquí un par de regalos:

Recordando a Nikolo Kotzev

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Nikolo Kotzev

No se puede negar el empeño de este guitarrista búlgaro nacido en 1961 por intentar labrarse un nombre en el mundo del hard rock. Compositor de óperas rock y alma mater del supergrupo Brazen Abbot, comenzó su carrera en un combo llamado Impulse, que tras una gira por centroeuropa se disolvió. Nikolo emigró a Finlandia donde se unió al grupo Baltimoore. Grabó dos discos, Double density (1992)  y Thought for food (1994).

Baltimoore – Bite my bait

Descontento con la situación decide motar un proyecto por su cuenta al que bautiza como Brazen Abbot. Cuenta con la base de Europe, entonces en paro: Mic Michaeli (teclista), Ian Haughland (batería) y John Leven (bajista). Contrata a Glenn Hughes como cantante, quien, por problemas contractuales, solamente puede participar en tres temas. Ante esta disyuntiva ficha a otro monstruo, Goran Edman, pero vuelve a suceder lo mismo y debe recurrir a un tercer voceras, Thomas Vikström. El sonido del grupo es deudor de Purple y Rainbow, con un Kotzev emulando a Blackmore en cada solo. Live and learn sale en 1995, el conjunto gusta y Nikolo lo intenta de nuevo dos años después.

Brazen Abbot – Clean up man

Decide contar con Joe Lynn Turner, como no podía ser de otro modo, además del line up del anterior trabajo (incluyendo a Thomas y Goran), es decir, mantiene la estructura de tres cantantes. Eye of the storm (1996) y Bad religion (1997) le dan cierta notoriedad pero, sobre todo, mucha autoestima y Nikolo decide comenzar su gran obra. Nostradamus, ópera rock donde mantiene a los mismos músicos y colaboran cantantes como Jorn Lande o Alannah Myles, ve la luz en 2001. Aunque tiene buenos momentos, no pasa de ser una sobrecargada demostración de la ambición de Nikolo: hay que reconocerle el mérito. Pasó bastante desapercibida.

Nostradamus – The Eagle

A partir de ahí la carrera de Nikolo ha ido menguando. En 2003 publicó el último álbum de Brazen Abbot con Turner, los músicos de Europe y el esquema de tres cantantes, un interesante Guilty as sin. Al año siguiente editó un directo conmemorando los diez años de la banda cuya historia finalizó con My resurrection en 2005, ya con nuevos músicos; en eesta ocasión también participa  Tony Harnell (TNT).

Los siguientes años los ha dedicado a otro proyecto operístico, aún sin terminar, titulado Draconia, ha producido y colaborado con diversos grupos y, cuando ha podido juntarse con Turner ha girado por Bulgaria.

Como decía al principio, no se puede negar que el bueno de Nikolo lo ha intentado. A pesar de haber compuesto buenos temas, de haberse rodeado de grandes y conocidos músicos, nunca ha alcanzado el reconocimiento que él esperaba.

Brazen Abbot – I will rise again

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Las mejores canciones de Europe

Lo mejor de Europe

La historia de Europe puede dividirse en tres periodos: el primero abarca desde sus orígenes al megaéxito y el abandono de John Norum, guitarrista; el segundo, la etapa americana, con Kee Marcello, hasta su separación en 1993; la tercera, desde el retorno a los directos y el estudio en 2003 hasta la actualidad.

Durante varios años Joey Tempest, cantante, y John Norum, guitarrista, vagaron por los escenarios suecos con su banda Force. En 1982 adoptaron el nombre de Europe y, por fin, tras ganar un concurso de talentos estatal, grabaron su primer álbum titulado como la banda. Escuchamos la juventud, las influencias de Thin Lizzy y la sencillez de unas canciones primigenias; estaban aún en proceso de formación como compositores e intérpretes. Además de Tempest y Norum formaban la banda Tony Reno a la batería y John Léven al bajo.

Europe – Seven doors hotel

 

En 1984 editaron su primer disco maduro, Wings of tomorrow, con canciones para su propia historia como Open your heart, Dreamer, Dance the night away o Stormwind. Para la gira posterior se incorporó el teclista Mic Michaeli y un nuevo batería, Ian Haugland.

Europe – Stormwind

 

La CBS se fijó en ellos y les ofreció un contrato internacional. Con la alineación clásica al completo entraron en el estudio con Kevin Elson para lo que sería el superventas The final countdown (1986). Contenía temazos del nivel de Carrie, Ninja, Rock the night  y la propia The final countdown (¡número 1 en 25 países!). El álbum alcanzó el triple platino en los Estados Unidos y unas ventas globales superiores a los ocho millones de copias.

Europe – Rock the night

 

Pero como todo no puede ser felicidad, en la cima del éxito John Norum abandonó la nave y comenzó su carrera en solitario. Aquí podemos comenzar la segunda parte de la historia de Europe. El sustituto fue Kee Marcello. Tras dos años de interminable gira el nuevo line-up escogió a Ron Nevison para producir Out of this world (1988). Aunque habían perdido parte de la fuerza mantenían buenas melodías y funcionó bien en el mercado. Un disco que gana con las escuchas.

Europe – More than meet the eyes

 

Decidieron contar con compositores externos y el productor Beau Hill para el siguiente Prisoners in paradise (1991), con resultados irregulares. Contiene temazos (Halfway to heaven, I’ll cry for you o Girl from Lebanon) al lado de medianías y el conjunto perdió en el resultado final. El auge de los nuevos sonidos grunge lo alejó del escaparate y la banda decidió tomarse un respiro que, al final, duró casi diez años.

Europe – Halfway to heaven

 

Tras una breve reunión en 2000 para celebrar el cambio de milenio, los cinco miembros de The final countdown comenzaron a considerar volver por sus fueros. Tres años después lo oficializaron y se dieron una gira de prueba. La buena acogida animó al combo a editar Start from the dark (2004) mezclando sonidos pasados con nuevas tendencias, como buscando su nuevo yo. Dos años después ahondaron en melodías y arreglos más modernos y duros en Secret society.

Europe – Always the pretenders

 

Con el siguiente Last look at eden (2009) consiguieron por fin aunar su sonido ochentero con el actual creando una obra excepcional donde con acierto se acercan a sonidos más ásperos (The beast, Gonna get ready) con los más suaves (No stone unturned, New love in town) y proporcionó otro puñado de buenas canciones. Tras una exitosa gira buscaron acercarse a sonidos más setenteros con Bag of bones (2012) y la producción de Kevin Shirley, donde regalaron trallazos como Firebox, Demon Head o Mercy you Mercy me.

Europe – New love in town

Europe – Firebox

 

Europe han vuelto para quedarse y lejos de hacer un autocomplaciente monumento a su propia historia están buscando nuevos caminos para su música, a diferencia de otros coetáneos que se conforman con vivir de las rentas o elaboran trabajos mediocres carentes de talento o buenas intenciones. Os dejo, cómo no, con el inevitable.

Europe – The final countdown

Producido por Ron Nevison

Producido por Ron Nevison

Como tantos otros mitos de la producción, Ron Nevison comenzó como ingeniero de sonido. En los primeros setenta trabajó en discazos como el debut de Bad Company, Quadrophenia de The Who o el Physical Graffity de Led Zeppelin (ahí es nada). A mitad de década dio el salto a la producción con Thin Lizzy y su Nightlife.

Thin Lizzy – Still in love with you – 1974

Trabajo tras trabajo comenzó a depurar su estilo. Uno de los grupos con los que subió como la espuma fue UFO. A ellos les produjo  Lights out (77) y Obsession (78), así como el imprescindible directo Strangers in the night (78), uno de los fundamentales en cualquier discoteca roquera.

UFO – Lights out

A principios de los ochenta, el bueno de Ron se especializó en sonidos llenos de melodía pegajosa y teclados, una mezcla de pop marchoso y rock familiar, que consiguió bastante éxito de ventas con Survivor (Vital signs, 1984) o Heart (Heart, 1985).

Heart – If looks could kill

Este éxito y la deriva comercial de la música rock a mitad de la década de los ochenta hizo que estrellas consagradas con ansias de recuperar ventas o nuevos talentos deseosos de conquistar el mercado yanqui se pusieran en sus manos. Entre ellas, Ozzy Osbourne (Ultimate sin, 86), Kiss (Crazy nights, 87), Europe (Out of this world, 88) o el supergrupo Damn Yankees (1990) .

Ozzy Osbourne – Shot in the dark

Europe – Superstitious

Damn Yankees – High enough

Este éxito masivo le fue abandonando progresivamente en los noventa, aunque consiguió clientes de renombre (Meat Loaf, Night Ranger, Foghat), alguna superbanda (Bad English) y varios nuevos pipiolos (Firehouse, Candlebox).

Si hacemos caso al propio Nevison, ha trabajado como ingeniero y/o productor en álbumes que han vendido más de cien millones de copias. Casi nada. Disfrutad de este genio de la producción.

Kiss – Crazy crazy nights

¡Ah, y se encargó de la música de Karate Kid! Por si fuera poco revival ya esta entrada…

Survivor – The moment of truth

Europe – Bag of Bones

Europe – Bag of bones

Tras el anterior álbum (Last look at Eden) y las correspondientes giras, Europe anunció un disco basado en el blues y en sus «raíces», lo que prometía una mezcla indigesta. Para ello contaron en la producción con Kevin Shirley, quien ha trabajado estos últimos años con el nuevo dios del bluesrock, Mr. Joe Bonamassa; aparte, en su currículum puede presumir de ser habitual en trabajos con Dream Theater o Iron Maiden (por ejemplo). En general, el sonido no se acerca al blues, ni siquiera a bluesrock , si no más bien al hardrock setentero, con claras reminiscencias a grandes como Zeppelin o Paul Rodgers. Esto, mezclado con el extenso bagaje de los cinco músicos, ha dado un platillo suculento, para paladares exquisitos, vaya.

Temazos roqueros como Riches to rag, Demon Head (llena del espíritu Page&Plant) o Firefox deberían bastar para hacernos saltar por los aires y menear el culo, además de contar con unos solos bestiales. Destaca el trabajo impresionante de Mic Michaeli con las teclas (y mucho Hammond), quien mantiene el sonido clásico de Europe y sostiene el álbum de principio a final. Si le añades el poder del tema-título, con la aportación de Bonamassa, ya hemos justificado la escucha.

Las canciones que más se acercan al sonido del disco anterior son las pegadizas Beautiful Disaster y Mercy you Mercy me, que hubiera quedado genial como single. No olvidemos las baladas y medio tiempos marca de la casa: My woman My friend, con un crescendo bestial, y la más sencilla  Bring it all home. Los demás temas flojean un poco. Destaca el single (Not supposed to sing the blues) que da una idea completa del sonido de todas las canciones: la sección rítmica, el sonido grueso pero a la vez melódico de la guitarra de Norum (qué grande), el buen trabajo de teclas y la impresionante (una vez más) voz de Tempest, a sus casi cincuenta tacos.

Veredicto: muy recomendable