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Sexo en el rock (9): amor adolescente (teenage sex machine)

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Sexo en el rock (9): ¿amor? adolescente… 

Siempre ha sido un tema complejo para nuestra moral la práctica sexual entre adolescentes y con adolescentes. Sin ánimo de ofender y con la sana intención de compartir un poco de música, os dejo unas canciones que relatan diversos episodios sobre el amor, el sexo, la diferencia de edad y lo prohibido. El deseo, cierto o inventado para la galería, de algunos de nuestros músicos favoritos.

Como siempre… dale al play.

Rick Derringer – Teenage love affair

El gran Rick nos cuenta porqué le gustan las adolescentes… Un antiguo rollo adolescente le dejó marcado y ahora prefiere a chicas jóvenes. No es lo que parece. O sí. Porque no deja claro si habla de lo que se acuerda o de lo que le pasa. Grabada por Derringer en su disco debut.

M-Clan – Carolina

Me gusta imaginar a Carlos Tarque (cantante) en la tesitura de echar a Carolina de su casa, pues «no tiene edad para hacer el amor». Y aunque «su madre la estará buscando» al final no va a poder evitar caer. Lo grabaron en el directo Sin enchufe, abrió el álbum y se convirtió en uno de sus temas más populares.

Iggy Pop – Sixteen

En el imprescindible Lust for life canta Iggy a una adolescente con tacones y cuero para que calme su hambre. Igual quiere ir a por hamburguesas.

Frank Zappa and the Mothers – The mud shark

Zappa recrea en este número de vodevil el famoso «incidente del tiburón» que miembros de Led Zeppelin y Vanilla Fudge protagonizaron un par de años antes. The mud shark es una improvisación narrada sobre cómo ciertas personas pescaron una cría de tiburón y la utilizaron para ¿jugar? con una groopie adolescente en un hotel… En el vídeo una versión en directo del Fillmore.

Kiss – Domino

En la discografía de KISS se comparten multitud de encuentros y relaciones sexuales, entre ellos varios con adolescentes. En Domino, aparecida en el disco Revenge, Gene Simmons nos cuenta que resulta problemático «si ella no tiene suficiente edad para votar». Incorregible lengua larga.

Los Rodríguez – Hace calor

«Dulce como el vino, salada como el mar» nuestros muchachos no se corta en reconocer que «podrían acusarme, ella es menor de edad». Ahí dejan su historia de sexo cómplice…

PKM – Teenage sex machine

Una banda desconocida de Carolina del Norte (Estados Unidos) grabó un estupendo álbum de hard rock melódico en 1986 de título homónimo. La canción, que abría el disco, loaba las capacidades sexuales de una adolescente. Las guitarras de Michael Gardner juguetean con la voz lacerante de Pee Wee Watson. Ahí está.

Blackfoot – Young girl

En su adorable viaje a la comercialidad, los sintes y los coros azucarados, Blackfoot compartió en su Vertical smiles (1984) el deseo salvaje por una chica de diecisiete años que aparecía «provocando» en las revistas. Sé que va a acabar con mi reputación, pero no puedo evitarlo.

La verdadera historia de Frank Zappa (Memorias) – Frank Zappa

la-verdadera-historia-de-frank-zappa-memorias La verdadera historia de Frank Zappa (Memorias) – Frank Zappa – Malpaso Ediciones – 2014

Este no es, en realidad, un libro de memorias al uso. Ni siquiera lo ha escrito Frank Zappa, la verdad, no le gustan los libros. El periodista Peter Occhiogrosso cocinó este texto en base a diversas entrevistas, recortes de prensa y una tonelada de amistad con el músico. Frank se dedicó durante semanas a dar largas, revisar los textos, quejarse y meter historias según le iba entrando en gana. ¿El resultado? Un compendio de ideas, anécdotas y reflexiones al estilo Zappa. Un tipo «raro de cojones», aunque él prefiere definirse como dadaísta y ejemplo del absurdo.

Si quieres saber cómo era el músico y el compositor te vas a empapar. Repasa tanto sus aventuras con The Mothers of Invention como sus composiciones «serias» para orquesta, cuanto más grande mejor. Reconoce haber perdido en grabaciones de cámara e intentos de llevar a la realidad sus obras el dinero que ganó con sus discos de rock. Lo intentó una y otra vez hasta que lo consiguió: tan poco le gustó el resultado final que dijo «ahí os quedáis» y mantuvo inéditas la mayoría de sus partituras. ¿Alguna vez las escucharemos?

Se destapa con críticas ácidas hacia todo lo que se menea. Frank era un músico que participaba en la opinión pública, con sus letras, con su actitud. Un tipo inteligente que adoraba «la verdad», que intentó remover y descuajaringar lo establecido a través de su creatividad musical, con su «rock de guitarras», con su inmensa capacidad compositiva.

Da caña, sobre todo, a la cultura (incultura) musical de su país. Según él la gente no quiere buena música y mucho menos las compañías de discos. Quieren una melodía, cuanto más familiar mejor, cuanto más reconocible más fácil, y si le pones «un ritmo superconocido» (bum-bap, bum-bum-bap: 120 pulsaciones, 4/4) mejor, eso se vende. ¿La música que le gusta a Zappa? Esa se la ha tenido que pagar él mismo. Porque Frank afirma que un compositor va «por ahí forzando a su voluntad las moléculas del aire incautas, a menudo con la asistencia de músicos incautos» y cualquiera puede ser compositor «en cualquier momento, en cualquier lugar, sin motivo alguno».

Sus encuentros y encontronazos con otros famosos del gremio resultan curiosos. Cómo convenció a Simon y Garfunkel para que le telonearan, sus escarceos con Hendrix, cómo se lo montaba con Jagger o el día que Eric Clapton le presentó a Cynthia Plaster-Caster y su colección de penes de escayola. Y no puedes perderte sus teorías sobre los músicos del rock y «la gran mamada».

Pero, para raros, algunos de los tipos con los que se codeó en su vida, sobre todo en los sesenta. Para muestra, Bill: su hobby era recoger maniquíes, pintarlos y vestirlos como una familia (incluída una niña), ponerles prótesis para poder follárselos y compartirlos con sus amistades cuando organizaba fiestas en casa. Bizarro a más no poder.

Y, para el final, su crítica a los críticos del rock: «los críticos con conocimientos técnicos para analizar la música no suelen dedicarse al rock and roll» y «si hay algo aburrido en el rock and roll, aparte de los programadores de las emisoras de radio (…) no es otra cosa que los textos de los periodistas de rock». Pues eso, tomemos nota.