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Black Sabbath en diez versiones.

¿Quién no adora a estos clásicos de los sonidos oscuros? Más de cincuenta años desde que dieran sus primeros conciertos y grabaran su debut, luz seminal para la evolución del hard rock y el heavy metal. Les contemplan diecinueve álbumes de estudio y una treintena de músicos colaboradores de modo más o menos permanente, todo bajo la supervisión del jefe, el único que ha grabado todas las canciones: Mr. Tony Iommi. Ya era hora de hacerles un homenaje a través de otros músicos. Porque su legado, enorme, se diluye y se expande en las manos y las voces de sus hijos bastardos. Algunas, obvias; otras, curiosas.

He aquí nuestro pequeño decálogo de versiones más o menos acertadas de Black Sabbath. Como siempre…

dale al play!

Stryper – After forever

Los cristianos del metal por excelencia haciendo una versión de sus metaleras deidades. Curiosa la asociación entre satanismo y Black Sabbath, cuando en más de una canción han rendido homenaje al Dios cristiano, como en esta ocasión: «Could it be you’re afraid of what your friends might say/If they knew you believe in God above?/They should realize before they criticize/That God is the only way to love». En otras cambiaron de tercio, pero eso es otra historia. La original formó parte de Master of Reality (1971) y la versión apareció en Fallen (2015).

Iced Earth – Electric funeral

En su The melancholy EP (1999) los de Florida reflexionan sobre un fin del mundo atómico: «dying world of radiation/victims of man’s frustration/burning globe of obscene fire/like electric funeral pyre». La original formó parte del imprescindible Paranoid (1970).

Queensryche – Neon knights

La primera gran metamorfosis de la banda llegó con el despido de Ozzy Osbourne y el fichaje de Ronnie James Dio. El resultado se tituló Heaven&Hell (1980) e incluyó el single Neon knights. Queensrÿche lo incluyó en su álbum de versiones Take cover (2007), recomendable escucha donde los aguerridos muchachos recrean tonadas de, entre otros, Peter Gabriel, U2 o Pink Floyd.

Overkill – Never say die

Y en otro álbum de versiones titulado Coverkill (1999) los de New Jersey se marcaron este pedazo de recuerdo a uno de los álbumes menos apreciado de los años setenta, Never say die! (1978). En el mismo disco incluyeron versiones de otros dos cortes del grupo: Changes y Cornucopia, ambos del Vol. 4 (1972).

Cathedral – Wheels of confusion

Y, precisamente, de ese Vol. 4 (1972) los reyes del doom metal de los noventa tomaron prestado un corte para el álbum tributo Master of Misery: an Earache tribute (1992). Los años de felicidad fueron un espejismo: «Lost in the wheels of confusion/running thru valleys of tears/eyes full of angry delusion/hiding in everyday fears». Cathedral le da una impronta fantástica. Por cierto, esta (y dos más) aparecieron poco después en diferentes versiones de otro disco tributo imprescindible del que luego hablaremos, Nativity in black (1994).

Kyuss – Into the void

¿Cómo no iba a recordar a Black Sabbath uno de sus hijos predilectos? Estaban Kyuss en transición (o desmembramiento) cuando grabaron en 1995 esta cover que apareció como single al siguiente año. Después se incluyó en un curioso EP titulado Kyuss/Queen of the Stone Age (1997). «Everywhere is misery and woe/pollution kills the air, the land and sea/man prepares to meet his destiny» y una vía de escape al espacio, fuera de este planeta que se consume. La original la escuchamos en Master of Reality (1971).

Rata Blanca (con Glenn Hughes) – No stranger to love

Hay muy pocas versiones (decentes) de los discos que la banda publicó sin Ozzy o Dio a la voz. Rescatamos por aquí una curiosa y muy lograda. En el álbum Sabbath Crosses (2004), un tributo de la escena argentina, principalmente, Walter Giardino y sus muchachos contaron con la voz del mismísmo Glenn Hughes para (re)interpretar el tema que él mismo cantó en el polémico Seventh star (1986).

Fates Warning – The sign of the southern cross

En otro disco tributo, en este caso a Ronnie James Dio, los progresivos Fates Warning incluyeron uno de los mejores cortes de Mob rules (1981). El susodicho disco homenaje se titulaba Holy Dio: a tribute (1999). «Sail away to the sign!».

Venom – Megalomania

Que el lado más duro y negro del metal ha bebido de las enseñanzas de Iommi lo corrobora, por ejemplo, esta versión de Venom. Los (casi) vecinos se marcaron en el Prime evil (1989) esta barbaridad de uno de los álbumes de la época Ozzy, de mítica portada: Sabotage (1975). Fantástica.

Bruce Dickinson and Godspeed – Sabbath bloody sabbath

Y acabamos este decálogo escogiendo un tema de uno de los mejores discos homenaje a Black Sabbath; se tituló Nativity in black (1994) y contó con una segunda parte en el año 2000. En este caso, curiosa mezcla de Bruce Dickinson con unos nóveles Godspeed. La original formó pare, cómo no, de otro imprescindible: Sabbath bloody Sabbath (1973).

Pero la lista es inmensa. ¿Nos recomiendas alguna?

La resurrección de Glenn Hughes (1991-1996)

La década de los ochenta fue un continuado descenso a los infiernos para Glenn Hughes, el niño prodigio del rock apenas unos años antes. Enganchado a diversas sustancias atravesó todos los estadíos del buen yonqui: cualquier cosa por la siguiente dosis. En 1985 grabó cuatro canciones para Gary Moore y su fantástico Run for cover, pero fue incapaz de girar con él. Unos meses después, Toni Iommi le reclutó para su proyecto en solitario, que acabaría titulándose Seventh star y se publicó bajo el paraguas de Black Sabbath en enero de 1986. Iommi intentó sacar adelante la gira con Glenn, pero tras cuatro conciertos le sustituyó Ray Gillen. Desaparecieron los proyectos ¿formales? Un buen manager y muchos amigos le llevaron a hacer coros aquí y allá; en 1987, con su colega Mel Galley, consiguió completar las voces de tres cortes del álbum Phenomena II y una canción más para la banda sonora de The Highlanders II ya en 1990. El resto, vacío profesional. Ese tobogán acabó una mañana de 1991 con Hughes mirando a un desconocido en el espejo sucio de un motel: la paranoia se le quedó grabada, como un aviso. Horas después sufrió un ataque al corazón que casi acaba con su vida. Tenía, exactamente, cuarenta años. Al salir del hospital, Glenn decidió que había acabado su matrimonio con los excesos. Y, aunque le costó sudor, dinero, dolor y tiempo, el hombre resucitó. Y este fue el camino de la redención musical.

A finales de ese mismo año, grabó una de las voces de la canción America: what time is love? del grupo dance y electrónico The KLF. Unos meses más tarde esa canción sería un éxito de ventas en el Reino Unido. Se mudó a California. A comienzos de 1992 otro amigo, el guitarrista Pat Thrall, le reclutó para el proyecto cooperativo L.A. Blues Authority, donde cantó Messin’ with the kids, una versión de Junior Wells. En ese proyecto conoció a Mike Varney, fundador de Shrapnel Records y admirador de Glenn. Tan buena impresión le causó que decidió financiarle un disco. Llamó a un hombre de su confianza, el guitarrista Craig Erickson, para componer y dirigir esta apuesta. El álbum se tituló L. A. Blues Authority II: Glenn Hughes – Blues. Nuestro protagonista cantó con fuerza, con convicción, tocó el bajo en la mitad de los cortes. Se sintió de nuevo músico. Varney, además de componer dos canciones, tiró de agenda, y completó con numerosos invitados el trabajo: Warren DeMartini, Richie Kotzen, Tony Franklin, Mick Mars y John Norum. Esos mismos meses compuso y grabó maquetas con Don Dokken y una de esas canciones, When love finds a fool, acabó en Up from the ashes, el primero en solitario de Don. Hughes hizo coros y allí estaba, de nuevo, John Norum.

La química entre Norum y Hughes les llevó a colaborar en el siguiente escalón hacia el cielo en forma de nuevo disco. Ya lo había intentado Norum en 1988, tras su debut en solitario, pero Glenn no estaba en buenas condiciones y el tour que prepararon se fue a la basura antes de la primera fecha. Para Face the truth (1992), sin embargo, compusieron siete canciones juntos, que cantó Glenn, más una versión de su época en Hughes/Thrall titulada Still the night (grabada por primera vez en el debut de Phenomena). Más allá del éxito o la calidad (enorme) de este álbum, a Glenn le permitió abrir una puerta por la que seguir creciendo: su conexión sueca.

Sin embargo, 1993 resultó un año de transición. Colaboró con varios músicos: Marc Bonilla le llamó para una versión de A whiter shade of pale para su American Matador, con George Lynch grabó dos cortes en Sacred groove y no faltó en el álbum de versiones de Stevie Salas titulado The electric Pow Wow. Todos estos meses los dedicó a preparar su próximo movimiento, el que le limpiara definitivamente el lastre del pasado. Y lo hizo en Suecia. Allí había conseguido cierto éxito con Face the truth y su nombre resultaba muy conocido. Además, su novia de entonces era de allí. Su colega Norum le recomendó unos estudios y varios músicos. Las guitarras de Thomas Larsson y Eric Bojfeld y los colegas de Europe alrededor: John Levén al bajo, Mic Michaeli a los teclados y Ian Haughland a la batería.

El disco se llamó, significativamente, From now on… (de ahora en adelante). Recién comenzado 1994 se editó en Suecia y Europa a través de Empire Records y unos meses después en Japón, donde Zero Corporation se tomó en serio el regreso de Glenn. Los dos mercados que le dieron el impulso económico. El éxito en Japón le llevó a una gira con llenazos que grabó y publicó bajo el título Burning Japan Live ese mismo verano. Glenn tira de archivo para el setlist, con siete cortes de Deep Purple, tres de Trapeze y cuatro de su reciente álbum y demuestra que su recuperación como cantante había sido total. Los colegas suecos le hacen un acompañamiento brutal también. Un directo definitivo en aquel momento: no solo compone, produce y canta; ahora también es un torbellino en directo, sólida máquina de hacer dinero. Esta doble conexión Suecia-Japón le mantendría durante muchos años. Músicos de Suecia le ayudarían y acompañarían en directo y en estudio y el público japonés siempre le trató como a una estrella. En este vídeo él mismo explica qué significaba ese momento de su vida.

Con las cosas más claras, Glenn llama a su amigo Pat Thrall para el siguiente escalón. El disco, que se tituló Feel y salió en el verano de 1995, se revuelca en el soul, el funk, el rock y el pop, con Hughes desatado. Como curiosidad, es el primer disco en que toca el bajo en todas las canciones desde 1977. De nuevo se publica en Europa (SPV) y Japon (Zero) y gira por ambos territorios. Además, sigue colaborando en otros proyectos (Live and learn de Brazen Abbot). Sin embargo, son meses duros en lo personal, pues aunque va encauzando su vida, queda el paso definitivo: reconocer, hablar, compartir, renunciar, liberarse de las últimas sombras.

Y estas sombras son iluminadas con rabia casi metalera en la composición, grabación y edición de Addiction en 1996. Exactamente como indica el título, Hughes, con la ayuda de Joakim Marsh (compañero los siguientes veinte años) y Marc Bonilla en las guitarras y la composición (este último además produce), se lanza a hablar de su pasado y los monstruos que aún entonces le devoraban. El misil liberador final. Ese mismo año sucede otro hecho discográfico paralelo: se publica el recopilatorio The voice of Rock a lo grande.

Cinco años le costó a Hughes retornar a la primera línea musical, a volver a ser respetado, a ganarse la confianza de músicos, público y promotores, pero, lo más importante, dejar atrás un pasado que le conducía a la muerte prematura y comenzar una segunda vida de la que lleva disfrutando desde entonces.

Larga vida a la voz del rock…

Thin Lizzy en diez versiones

Thin Lizzy es una de las bandas habituales de este blog. Nos encanta su música y hasta hemos alabada la biografía que de su alma y principal compositor, Phil Lynott, hizo Graeme Thomson. Así que, al final, teníamos que rendir un homenaje en nuestra sección de versiones. Y, ¿qué manera mejor que recrear su música en la voz y la creatividad de otros músicos favoritos? Fans, al fin y al cabo, de Thin Lizzy. La selección no ha sido nada fácil, por cierto.

Dale al play y disfruta…

Iron Maiden – Massacre

Esta canción tiene todos los ingredientes que hicieron grandes a Thin Lizzy: dobles guitarras armonizadas, una línea melódica pegadiza, un buen solo y una letra con gancho. Iron Maiden, hijos bastardos suyos, no se lo pensaron en 1988 como cara B del single Can I play with madness?. La original en Johnny the Fox (1976).

Anthrax – Cowboy song

El álbum Jailbreak de 1976 fue el momento de mayor popularidad y éxito del grupo. De ese disco encontramos varias covers aquí. Esta, con un tinte de far west, la clavaron a su estilo Anthrax como parte del single Black lodge de 1993.

Bon Jovi – The boys are back in town

Precisamente el single más popular de ese Jailbreak (1976) fue este tema, llevado al terreno eighties por Bon Jovi para el recopilatorio Starway to heaven/Highway to hell de 1989. Pierde parte del rollo roquero pero gana en la interpretación vocal.

Raven – The rocker

Sin duda la banda de Dublín supo llegar a los corazones y las orejas de artistas variopintos. Los británicos Raven se marcan su particular viaje en el tiempo marcándose The rocker en su álbum Glow de 1994. La original fue single y apareció en el álbum Vagabounds of the western world de 1973.

Sodom – Cold sweat

Hasta una banda en apariencia tan alejada del Universo de Phil Lynott y sus secuaces como los alemanes Sodom se dejaron engañar para hacer esta versión incluida en su cuarto largo Better off dead (1990). La original podemos escucharla en el último largo de la banda, Thunder and lightning (1983).

John Norum & Glenn Hughes – Opium trail

La pareja formada por el guitarrista sueco John Norum y el hiperactivo Glenn Hughes se marcaron un extraordinario trabajo titulado Face the truth en 1992. Incluye esa joya, tema emblemático y polémico sobre drogas que aparece en el imprescindible Bad reputation de 1977.

Tesla – Bad reputation

De ese mismo álbum se marcaron Tesla un homenaje, exactamente del tema título, para su primer álbum de versiones titulado Real to real del 2007. Tan buena que da miedo. Menudo riff. Y ojito al solo.

Def Leppard – Don’t believe a word

Y solo un año antes los británicos Def Leppard editaron su álbum de versiones titulado Yeah! en la que también se permitieron el lujo de redondear su propia visión de una canción emblemática de Thin Lizzy. En esta ocasión, famosa también en la voz y la guitarra de Gary Moore, la original se escucha en Johnny the Fox (1976).

Ace Frehley y Slash – Emerald

No podía faltar una de mis favoritas de Thin Lizzy, también del álbum Jailbreak de 1976, en las guitarras de dos cracks como Slash y Ace Frehley. La grabaron para el disco de versiones de este último, titulado Origins, vol.1 y publicado en 2016.

Gamma Ray – Angel of death

Curiosa elección la de los germanos Gamma Ray para acompañar el single del tema Heaven or hell de 2001. Tema de un disco menor del grupo, Renegade (1981), cobra una nueva vida en las manos y la voz de Kai Hansen.

Y con esto completamos las diez canciones de una difícil selección. Para redondear nuestro trabajo, os dejamos la inevitable y archifamosa versión del Whiskey in the jar de Metallica. Aunque los arreglos y la cover de Phil se ha convertido en el estándar del que todos tiran, no es suya, si no una canción tradicional irlandeses. En este enlace os lo contamos.

Metallica – Whiskey in the jar

Discos que cumplen 40 años (2)

40 h

Discos que cumplen 40 años (2)

Ya por aquella época decían que el rock estaba muerto y el punk y la música disco por poco lo consiguen unos años después. Sin embargo, hace 40 años se editaron algunos clásicos que no pueden faltar en tu discografía. En Rockologia.com hacemos una nueva selección muy nuestra de esta cosecha que alcanza la crisis de los cuarenta.

 

Scorpions-Fly_To_The_RainbowScorpions – Fly to the rainbow

El disco que comenzó el camino del éxito, el que dejó de lado la psicodelia y les introdujo en el camino del hard rock. Primero en el que Uli Jon Roth aparece. Junto con Rudolf Schenker y Klaus Meine fabrican un puñado de canciones con tintes prog como Speedy’s coming o Fly to the rainbow y un tufazo a Hendrix que tira para atrás sobre todo en Drifting sun. Un álbum algo irregular, sin embargo, con cierta falta de coherencia. Pero a partir de estas bases, los Scorpions de los setenta se hicieron cada vez más grandes, cuadrando sus estribillos, jugando con los riffs y las intros y dejando unas cuantas gemas inolvidables para la discografía de cualquier fan del género. En este enlace le dedicamos un artículo a la etapa setentera de la banda.

 David Bowie – Diamond DogsBowie 

¿Quién puede resistirse a la atracción de esta portada? Ziggy convertido en perro callejero y cantando sobre el futuro apocalíptico de George Orwell… El primer álbum sin Mick Robson, un álbum, en cierto modo, de transición, con reminiscencias glam y toques roqueros, con aromas jazz y mucho teatro. Canciones estupendas como Rebel, rebel, Rock’n’Roll with me o la propia Diamond Dogs. Además, Tony Visconti y el Camaleón se reencontraron y mezclaron juntos el álbum. Comenzaba así una unión que perduraría varios años y varios discos. El resultado, aunque no tan redondo como Aladdin Sane, merece la pena; algunas de las interpretaciones vocales más logradas de Bowie se escuchan aquí.

Supertramp

 Supertramp – Crime of the century

 Por fin, a la tercera, Supertramp consiguió el éxito comercial a ambos lados del Atlántico (aún modesto, lo mejor estaba por venir). Las canciones de Rick Davis y Roger Hodgson se intercalan en una continua mezcla de influencias, estilos y arreglos. Singles de éxito como Dreamer (con su pegajoso estribillo) y Bloody well right se mezclan con una preciosa Hide in your shell o la retumbante Crime of the century. El primero en el que aparece colaborando en la producción Ken Scott.

Deep Purple – Burn Burn

Deep Purple estaban en lo más alto del mainstream rockero cuando perdieron (más bien echaron) a Ian Gillan y Roger Glover. En su lugar entraron David Coverdale y Glenn Hughes, y la máquina Purple se puso a trabajar de nuevo para crear uno de sus mejores discos. La mezcla del estilo hard rock de Ritchie Blackmore con las nuevas voces, la más blues de Coverdale y la más soul de Hughes, no fue fácil, y, aunque pasaron por momentos duros, acabaron las ocho canciones que finalmente se editaron en Burn. Inolvidable riff en la canción que da título al álbum, junto con clásicos del repertorio purpeliano como Mistreated o Might just take your life. La posterior por Estados Unidos en limusina y avión privado les mantuvo en la cumbre un año más y después todo se acabó. Blackmore huyó con sus Rainbow y la banda se disolvió tras el siguiente Stormbringer (que también cumple 40 años) hasta bien entrados los ochenta. Otro que no puede faltar en tu discoteca.

Invitando a Glenn Hughes: sus mejores colaboraciones

GlennHughes

Invitando a Glenn Hughes: sus mejores colaboraciones

Desde que debutara en 1968 con un single (Finders Keepers se llamaba la banda) y comenzara su carrera grande un año más tarde con Trapeze, Glenn Hughes ha atravesado toda la historia del hard rock: formando parte de grandes bandas, como Deep Purple o Black Sabbath, y poniendo en marcha sus propios combos, como los recientes Black Country Communion o la fenomenal experiencia del Hughes Turner Project.

Pero si algo destaca en la carrera de Glenn es su facilidad para participar en todo tipo de historias musicales, a veces por convicción otras por necesidad (aquellos años de dependencia). Ahí están esperando un centenar de canciones para ser escuchadas, de las que seleccionamos un buen puñado.

Espero que os gusten.

Joe Bonamassa – Heartbreaker – 2011

Heaven & Earth – See that my grave is kept clean

Phenomena – Still the night – 1985

Vargas Blues Band – Sad eyes – 2005

George Lynch – Cry of the brave – 1993

Gary Moore – All messed up – 1982

Brazen Abbot – Live and learn – 1995

Gov’t Mule – No reward – 2013

Ken Hensley – Romance – 2012

John Norum – Face the truth – 1992

John Norum - Face the truth

El guitarrista noruego John Norum editó en 1992 el álbum Face the truth con la colaboraicón de Glenn Hughes.

La conexión Norum-Hughes

John Norum conoció de manera casual a Glenn Hughes en algún momento de 1987, tras su marcha de Europe y la publicación de su debut Total control de aquel año. Tras unas cuantas conversaciones telefónicas, el guitarrista le invitó a ver un concierto en el Hammersmith Odeon en marzo del 88. La idea de compartir escenario y una banda surgió enseguida: Norum era muy fan de la voz de Hughes y Glenn andaba algo canino por entonces. Pero los planes para realizar un tour juntos aquel verano se fueron al traste por los aún severos problemas con las drogas del cantante, aunque hicieron un bolo juntos. El tiempo pasó; Glenn comenzó en 1991 una definitiva rehabilitación de sus adicciones camino de la resurrección y de su compleja vida personal y volvieron a coincidir a comienzos de 1992 en el álbum coral L. A. Blues Authority II: Glenn Hughes – Blues. Norum metió guitarras en uno de los cortes. Andaba el sueco intentando grabar su segundo disco, tras la gira para promocionar el primero en solitario de Don Dokken (Up from the ashes), y pensó que era el momento de quitarse la espina del pasado. La compañía quería que Norum grabara todas las voces, pero él se opuso. Buscó a un nuevo cantante y eligió a Glenn (su segunda opción era un tal David Coverdale), quien escuchó el material y compuso con John un tema nuevo,  que acabaría dando título al álbum, además de retocar o cambiar las letras y las armonías de varios más. Poco después viajaron a California dispuestos a grabar un disco de hard rock a la antigua usanza.

La conexión con Don Dokken

Antes de meternos de lleno en el álbum, hay que volver a la historia de Norum y Don Dokken. El guitarrista formó equipo con Peter Baltes al bajo, Miky Dee a la batería y Billy White a la guitarra como banda del cantante; tocaron en su Up from the ashes e hicieron la gira posterior. Durante ese periodo, John compuso varias canciones, pensando en una segunda obra de Don, con la ayuda de White y de Baltes. La relación con sus compañeros le llevó a reclutarles de diferentes modos. Además de usar esas composiciones para Face the truth llamó a White para meter guitarras en un corte y a Dee para que hiciera lo propio con la batería, mientras Baltes se convirtió en el bajista titular. Y, para rematar el asunto, el productor elegido fue Wyn Davis, el mismo del disco en solitario de Don, y se grabó en el mismo estudio californiano. Todo muy familiar.

La composición

De las once canciones que finalmente llenaron el álbum solo una fue compuesta expresamente por los dos protagonistas de esta historia, la que da título al álbum. Del resto, Glenn, además, firma en otras cinco: In your eyes, Time will find the answer y Distant voices, iniciadas en la gira de Up from the ashes y con la colaboración de Baltes o White, Counting on your love, que compuso con Goran Edman durante la gira de presentación de su debut, y Good man shining. De la etapa Hughes-Thrall rescatan Still the night, inédita en aquel disco, parte importante del álbum Phenomena. Se marcan una versión de Thin Lizzy, Opium Trail.  Completan el álbum otros tres cortes: una composición de Norum con su esposa, la guitarrista Michell Meldrum, titulada Night Buzz, otra a medias con Joey Tempest, su colega de Europe, con quien, además, la cantará, y un instrumental breve, hecho con Peter Baltes.

Las canciones

Cuando Norum y Hughes se metieron en el estudio Total Accesising Recording de Redondo Beach, California, tenían un plan: hacer el mejor disco de hard rock que estuviera a su alcance.

Y la carta con la que abren no puede ser más clara. Face the truth tiene todo lo que una buena canción de hard rock debe tener: un gran riff, una línea melódica pegadiza, un buen puente-estribillo, una base rítmica contundente, un solazo de guitarra y un final apoteósico. La letra no puede ser más clara sobre el momento personal de uno de nuestros protagonistas: enfréntate a la verdad de tu vida/dime que tú puedes/ruego que estés esperando aún por mí/tira los dados y verás que yo estaré esperando por ti. La voz de Norum en Night buzz no desentona en absoluto, aunque no resulta tan poderosa maneja muy bien el tono y tiene ese feeling roquero y el corte suena muy seventies. Buen estribillo, canción sobre vivir el momento, aprovechar la noche: quiero vivir esta noche nada más/te veo al otro lado, estás triste, cuando me llamas al final de la noche. La preciosa balada (de manual) In your eyes quizá hubiera funcionado en la voz de Don Dokken, pero Glenn hace una interpretación impresionante, jugando con sus registros más suaves y su poderosa presencia; en las estrofas iniciales hace una mágica imposición de sentimientos (tú prometiste que siempre estarías ahí) para romperse en el estribillo (en tus ojos nadie puede ver que tú estas tan sola, nena). Sigue la versión de Thin Lizzy, Opium trail, muy parecida a la original, con algo más de brío, y Norum, de nuevo en la voz, imitando al “maestro” Lynnot. Y los guitarrazos de Gorham y Downey con éxito. Por entonces parecía una “marca de la casa”, pues en el debut John había tocado y cantado Wild one (apareció como cara B de singles y bonus track) y en el EP en directo posterior incluyeron Don’t believe a word. La banda de Lynnot la grabó en 1977 para su disco Bad reputation.

El single estrella fue We will be strong, el dúo formado con Tempest y que hizo pensar en una reincorporación de Norum a su banda común, Europe; no llegó a suceder, principalmente porque la banda acabó tomándose un descanso poco después (y por un largo periodo). El tema está marcado por el intercambio de voces protagonistas: primero Tempest sobre una guitarra semiacústica, más suave, sigue Norum más roquero, con una guitarra dura detrás, y, por fin, el estribillo, de nuevo para Norum. Una de mis favoritas es Good man shining por su intro, el ritmazo de todo el tema y la fascinante impronta que Glenn deja en el corte, cantando con agresividad sobre otra letra de reconversión: parece que la virgen maría respondió a mis plegarias/estoy de nuevo en circulación/una mala reputación ha marcado mi piel. Pero el colega Hughes lo tiene claro: voy a cambiar de dirección, soy el hombre brillante. Escuchar después otra joya como Time will find the answer y pensar que este disco no mereció la atención mediática que merecía. Sentida introducción de Norum para un tema muy Malmsteen. Y lo que hace Hughes cantando debería enseñarse en todas las escuelas de cantantes de rock el primer día de clase. Por cierto, Billy White mete guitarras en este corte.

A veces una canción necesita un largo recorrido para acabar en un disco, atravesar todas las cribas, y eso, más o menos, le pasó a Countin on your love: además de Norum, firman la canción Joey Tempest, Goran Edman y el propio Glenn. La canción pasó los años de mano en mano hasta que acabó finalizada tal como aparece aquí. Más hard que el resto, con un estribillo destacado y un riff muy Purple, sería, más o menos, la canción “de follar” del disco: déjame ser tu juguete privado/déjame ser tu amante/opérame con tus manos de cirujana/manipúlame, quémame. El instrumental Endica siempre me pareció incompleto, una lástima que no hubieran metido voces, y eso hizo con Kelly Kelling a la voz para su disco de 1996 Worlds away. Curioso. Norum afirmó en una entrevista que Pat Thrall había sido el mejor guitarrista con el que Glenn había colaborado nunca. Con eso por delante, no podían de otro modo que grabar uno de sus temas y eligieron Still the night, que habían compuesto Huges y Thrall pero que no acabó formando parte del álbum que ambos editaron en 1982 (Huges-Thrall), pero sí se rescató para el proyecto Phenomena en 1985. Norum-Hughes mantienen la estructura y le dotan de más garra, reduciendo el peso de teclados y efectos y acrecentando el poder guitarrero de la composición, lo que, en mi opinión, hace mejor esta versión. Cerramos este viaje con el tema más largo y otro de los puntos fuertes. Un áurea muy Whitesnake, en mi opinión, rodea Distant voices, ese riff recuerda a Sykes una barbaridad, aunque, quizá, también un poco a Lynch. La batería la toca Mikey Dee. Canción aguerrida sobre los malos recuerdos en la que Hughes hace otro alarde vocal, en especial en ese puente con los teclados haciendo armonías y el buen estribillo. Grande el solo, inspirado. Y fantástico épico final.

La publicación de Face the truth

El álbum no alcanzó el éxito esperado. Editaron la canción We will be strong como adelanto. Pero no consiguieron publicarlo en los Estados Unidos ni Canadá hasta 1994, con dos canciones cambiadas, por cierto. Sin el mercado de Norteamérica, que ya viraba al grunge y al groove metal, se reducían las oportunidades de éxito. La distribución en Europa y Japón fue buena, pero solo en el mercado sueco, un poco en el alemán, y en el japonés tuvo cierta repercusión. Se editaron otros dos singles: In your eyes y la inicial Face the truth.

La conclusión

Un gran álbum de hard rock, un cantante en estado de gracia con muchas ganas de demostrar su valía y un virtuoso guitarrista en su mejor momento. Para qué quieres más.


Y aquí un par de regalos: