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Iggy Pop – Lust for life – 1977

La vida artística en solitario de Iggy Pop comenzó cuando debió haber terminado, cuando terminó la de muchos coetáneos suyos. Tras el último concierto de The Stooges en 1974, Iggy desaparecio del mapa; vivía en una vorágine de drogas de todo tipo y desfase permanente que acabó con sus huesos en una institución psiquiátrica, de dónde salió todo lo cuerdo que se podía salir y todo lo limpio que se podía ser. Durante aquellos años, David Bowie estuvo pendiente de él, visitándole y ayudando al flaco económicamente. Tras ciertos problemas con la policía y sus posesiones de autoconsumo acabaron conviviendo los dos en un apartamento de Berlín. Era el año 1977 y Bowie componía y grababa a todas horas. Por entonces, Iggy firmó un contrato con RCA y mano a mano con Bowie compuso y grabó en unos pocos meses sus dos primeros discos: The Idiot y este Lust for life.

Contaron para la producción con Colin Thurston (Bewlay Bros se llamaron los tres) y como músicos colaboraron Hunt Sales a la batería, su hermano Tony al bajo y Carlos Alomar y Ricky Gardiner a las guitarras. El propio Bowie se encargó del piano. El proceso de composición y grabación apenas llevó ocho dias; querían un disco barato para poder quedarse el dinero de la discográfica. Además, al comenzar solo tenían parte de las letras y la mayoría de las melodías y los arreglos sin construir. ¿Qué podía salir mal? Afortunadamente para ellos la magia de las letras, la capacidad de improvisación y la musicalidad de Iggy y Bowie junto a la soberbia interpretación de los músicos, en especial esa sección rítmica, nos regaló una obra definitiva.

Contiene dos de sus canciones más conocidas. The passenger tiene una melodía sencilla con un fraseo de seis versos repetidos a lo largo de la canción sobre una guitarra compuesta por Gardiner. Pop es el pasajero de la vida, contemplando cómo pasan las cosas de copiloto, de espectador. En el estribillo pegajoso escuchamos el famoso la-la-la-la con Bowie y Pop cantando a destiempo. Dicen que se inspiró en un poema de Jim Morrison (The Doors). Lust for life, que abre el disco, se basa en un ritmo endiablado de batería que Hunt Sales improvisó sobre el riff de David Bowie, repetitiva a lo largo del tema. El bajo y la guitarra completan el cuadro sonoro del lujurioso que vive a base de drogas y sexo su vida, dinero fácil y drogas. En 1996 el director Danny Boyle la rescató para Trainspotting: un jovencísimo Ewan McGregor huye de la policía mientras suena esta canción a todo volumen. Una semblanza de los años con Bowie y supuestamente basada en un amigo de ambos: «Here comes Johnny Yen again/with the liquor and drugs/and the flesh machine».

Uno de los puntos fuertes del disco es la capacidad de variar y añadir detalles sobre composiciones en apariencia simples, alargando los temas sin desgastarlos o reforzando con fluidez el mensaje. Eso ocurre en el final de Lust for life y en Sixteen, la única firmada en solitario por Iggy, la más roquera, con la distorsión en la voz y la guitarra, una historia de amor desesperado. El resto de la cara A original la completan dos canciones compuestas a medias por Bowie y Pop. En Some weird sin el rock alegre y brillante toma posesión de otro estupendo ritmo para confesar sin tapujos la necesidad de un pecado extraño, diferente, prohibido: «I feel stuck/stuck on a pin/(…)/and the sight of it all/makes me sad and ill/that’s when I want/some weird sin». En Tonight, una de las más misteriosas, por su temática y por su desarrollo, volvemos al tema de las drogas, a los años de heroína: «I saw my baby(…)everything will be alright tonight/no one moves/no one talks/no one thinks/no one walks/tonight». Desarrollada con un sentimiento lapidario, la voz de Iggy se acuerda de Ziggy Stardust. Incluye un estupendo solo de Alomar.

En la otra mitad del disco encontramos el único single editado, el tema Success. La letra se enfrasca en la condena y la contradicción del éxito: «here comes the zoo/here comes success/(…)/I’m moved, man, i’m widged/(…)/i’m gonna go crazy/(…)/i’m gonna hop like a frog». El coro va devolviendo las frases principales y la repetición de versos («here comes…») y palabras da un ritmo pegajoso a la canción. Los detalles, como las palmas o el punteo de guitarra, adornando la melodía vocal se va complicando hacia el final de la canción. Por necesidad, o por convicción, rescataron un corte que intentaron terminar y, en cierto modo, grabaron en 1975. Turn blue, con música de Bowie y Warren Peace y letra de Iggy y Walter Lacey, resurge de las tinieblas de la heroína. «Jesus: this is Iggy» y allá voy. Melodiosa a la par que oscura y terriblemente desnuda, una epopeya de más de seis minutos.

Ricky Gardiner participa en la composición de Neighborhood threat, dando a la guitarra un endiablado protagonismo en la fluidez del tema y en el final con ese solo distorsionado que ocupa la coda final. Quizá el tema más amargo, con Iggy sintiendo el aislamiento social. El cierre con Fall in love with me es curioso, pues se basa en una improvisación en el estudio sobre una idea de Bowie; la mayoría de la letra está cantada en directo y retocada después. Aunque en apariencia está dedicada a su por entonces novia, la letra habla de la necesidad de sentirse querido por las personas con las que compartes tu vida: «fall in love with me/I wish you would/you look so good/when you’re young at heart».

Un viaje breve pero intenso de dos genios en lo suyo en plena hecatombe creativa. Pudo ser un fiasco, una bala perdida, pero quedó como el disco definitivo de Iggy Pop, el que permitió al flaco cantante desarrollar cuarenta años de carrear musical.

Sexo en el rock (19): strippers, bailarinas y otras danzas exóticas

El arte del baile en barra fija no se inventó en un bar de luces llamativas y señores acodados al escenario. Su origen como elemento del mundo del espectáculo comienza en el cabaret y formaba parte, más o menos frecuente, de cualquier revista picarona de principios del siglo XX. ¿Alguien recuerda a Mata Hari? Lo curioso es que las bailarinas digamos exóticas abundaron en cualquier época, pero parece que su cenit musical en nuestra Historia del rock se alcanza en los años 80. Por aquí os dejamos una muestra de lo tentadora que ha sido la stripper para nuestros artistas.

Dale al play…

Rosie – Richie Sambora

La más traidora de las mujeres, según Sambora, bailaba en un escenario: «Rosie, Rosie, I want to make you mine some day/Rosie I went with you for that rose tattoo/You promised no-one else would see». Pero la muchacha le enseñaba el tatuaje a mucha gente. Incluida en el álbum Stranger in this town (1991).

Bad girlfrind – Theory of a Deadman

¿Qué tendrán las bailarinas? En su Scars and souvenirs de 2008 estos fornidos tipos caen enamorados ante los encantos de esta chica que adora «mover su culo» en el escenario. Porque «you know what she is, no doubt about it/she’s a bad, bad girlfriend».


Pornstar dancing – My Darkest Days

En el debut de estos canadienses allá por 2010, Zakk Wylde presta su guitarra para esta confesión amorosa: ninguna de mis amantes ha sido tan buena y ninguna pena puede durar, porque «I got a girl who can put on a show/The dollar decides how far you can go». Si tienes dinero, tienes su amor y su fidelidad. El vídeo se grabó en el Hard Rock de Las Vegas con unas cuantas amigas.

Gardenia – Iggy Pop

En su último Post pop depression (2016) el bueno de Iggy nos cuenta su aventura con una stripper de color a la que se llevó a la cama; él se creía que era amor; ella quería drogas. Una canción que convirtió a este álbum en el más exitoso de su carrera. Curioso.

House of lies – Adrenaline Mob

Y solo un par de años antes, la panda formada por Russell Allen (cantante), Mike Orlando (guitarra) y Mike Portnoy (batería) se confiesan seguidores de estas casas de la mentira donde te hacen sentir bien. ¡Miénteme, cariño! Ese baile: «Your moves they hypnotize me/I wanna fuck you till you scream». Del álbum Men of honor.

Stripper girl – Steel Panther

En su carrera por ser la mejor reencarnación del Sunset Strip de los ochenta, Steel Panther confiesan su historia de amor con una bailarina: «Stripper girl I love you, all my friends really love you too». Bizarra y multitudinaria. Del Feel the steel de 2009.

Stripper- Alcatrazz

Desconozco si Graham Bonnet era realmente aficionado a los clubes de bailarinas, pero en su segundo álbum, Disturbing the peace (1985), ya con Steve Vai a las guitarras, canta esta oda al amor por una muchacha especial: «She walks on the stage(…) Her sweet cheap perfume, reminds them that/She’s why they came».

Girls, girls, girls – Mötley Crüe

La canción homenaje a los locales de baile sin ropa por excelencia. Hasta siete strip clubs se nombran en la canción; el vídeo promocional se grabó en uno de ellos, The Seventh Veil, y la fiesta presentación del álbum Girls, girls, girls (1987) se realizó en otro, The Body Shop. Unos incondicionales.

Y por aquí os dejo a Mata Hari…

Heroína y rock: quince canciones sobre agujas, cucharas y sobredosis.

Las canciones dedicadas al consumo de heroína en la Historia del Rock son incontables. Resulta triste ver que el tema se extiende a través de las décadas y músico tras músico se arrastran al infierno de la aguja y la cuchara. Y en todos los géneros. Country, rock, blues, jazz. En España hay cantidad de temas de diversos palos (rumba, flamenco, pop, rock, heavy) sobre todo de finales de los setenta y los primeros ochenta. Solo hacer un acercamiento a ellas y querer reducirlas a una lista pequeña resulta imposible, así que hemos lanzado al aire todas las que habíamos elegido en primera instancia para escoger las primeras en llegar al suelo. Más o menos. Quince canciones con la heroína como tema, en algunas muy directo, en otras muy oculto.

Hay más… ¿Qué canción echas en falta?

Red Hot Chilly Peppers – Under the bridge (1991)

Pink Floyd -Comfortably numb (1979)

Miguel Ríos – Un caballo llamado muerte (1979)

Neil Young – The needle and the damage done (1972)

Los Rodriguez – Me estás atrapando otra vez (1993)

Lou Reed – Perfect day (1972)

The Black Crowes – She talks to angels (1990)

Savoy Brown – The needle and the spoon (1970)

Stone Temple Pilot – Interstate love song (1994)

Héroes del Silencio – Maldito duende (1990)

Alice in Chains – Junkhead (1992)

Ministry – Just one fix (1992)

La Fuga – Heroína (2005)

America – Horse with no name (1971)

Obús – Complaciente o cruel (1986)

Iggy Pop – Lust for life (1977)

Banzai – No te enganches (1983)

Y por si quieres más… Canciones dedicadas a los proveedores: pásame un gramo.

El arte del plagio (en el rock)

Y el título no es un error: el arte es un plagio y el plagio es un arte. También en el rock. La Historia de la música ha evolucionado mediante el copieteo, el reciclaje, la revisión de métodos y estructuras anteriores y, claro, la creación absolutamente original. El plagio surgió con la propiedad privada y los derechos de autor. Dicho esto, hay algunos «homenajes» casuales, otros «robados» y la mayoría indiscretos, cuando menos. Pero ¿qué es plagio? dices mientras clavas en mi pupila tu pupila azul… plagio ¡eres tú!

En fin, como listas de plagios hay muchas yo aquí he seleccionado algunos curiosos, raros o tan indisimulados que dan hasta pena. ¿Qué hace un roquero de pro copiando a un cantante brasileiro? ¿Y un grupo de moda adolescente fusilando un éxito masivo de los ochenta? Espero que te lleves alguna sorpresa. Primero pongo el vídeo copiado y luego el copiador.

Agrega en los comentarios tus plagios preferidos del rock.

Y recuerda: robar está muy feo.

Metallica contra Excel 

Las similitudes entre el mega-éxito Enter sadman y le tema Tapping into the emotional void de una banda undergruound como Excel llaman mucho la atención: riff principal, entrada y parte del puente.

Rod Stewart contra Jorge Ben

Que el bueno de Rod se apoderara de la melodía vocal de un tema desconocido de un cantante brasileño de título Taj Mahal hubiera quedado en una fruslería si la canción no se hubiera conocido en todo el mundo. Si comparáis la de Jorge Ben a partir del segundo 50 queda todo dicho.

One Direction contra Def Leppard

En la búsqueda de plagios raros o poco conocidos he encontrado que la banda pop de moda One Direction está a la cabeza de los últimos homenajes no autorizados. Me quedo con este, donde fusilan de manera poco disimulada el éxito Pour some sugar on me de los también británicos Def Leppard en su canción Midnight memories. Si hasta el vídeo le da un homenaje…

Tom Petty contra Red Hot Chili Peppers

Si la copia se toma con humor y se arregla con unos eurillos fuera de las cámaras y las redes sociales, tanto mejor. El bueno de Dani California se inspiró en Mary Jane’s last dance. Aunque intentaron arreglarlo, la melodía y el ritmo se parecen mucho, mucho.

Buckcherry contra KISS

Para qué componer un riff bueno para Lit up si podemos copiarlo. Descarado homenaje a la guitarra de Ace Frehley en Shock me.

Green Day contra The Kinks

Si coges el ritmo y el riff de Picture book y le cambias la letra y la melodía vocal compones un tema nuevo, por ejemplo Warning. Casi da risa. A veces el problema está en la poca oreja y en la cada vez más lamentable incultura musical. Del oyente, digo.

Coldplay contra Joe Satriani

De verdad, en todos lados hay donde rascar. Se libran pocos grupos. Los archi-admirados Coldplay se sacaron de la manga un single de título Viva la vida que se pega a la melodía y al ritmo de If I could fly de Joe Satriani. Vaya, que le han puesto letra al instrumental del virtuoso guitarrista.

Jet contra Iggy Pop

Esta no iba a ponerla por que resulta muy conocida pero me ayudó a ganar una apuesta. Iggy Pop renacido en Trainspotting no se olvida fácilmente. El riff y parte de la estrofa coinciden, además del descaro del ritmo inicial y la línea de bajo. Inspiración.

Led Zeppelin contra el mundo

Una de las bandas siempre bajo sospecha, llena de pleitos por sus continuos homenajes. Algunos temas han cambiado de autores tras las decisiones de los jueces, otras no. La (quizá) banda más grande del rock pasa por ser la gran plagiadora (por ahí anda Oasis midiéndose de igual a igual). Os dejo este pequeño vídeo no exento de polémica.

Canciones para un domingo de rock

domingo_de_rock

Música para un domingo roquero. Día para amar, para estar tirado en el sofá todo el día, para ir a la iglesia, para arrepentirse de lo que ayer hicimos, para hacer planes. Pero, siempre, un buen día para poner la música a tope y mover el culo. Once canciones donde nuestros músicos nos cuentan qué hacer un domingo cualquiera.

Scorpions – Loving you sunday morning

Faith No More – Easy like sunday morning

Mago de Oz – Domingo de gramos

Iggy Pop – Sunday

The Small Faces – Lazy sunday afternoon

M-Clan – Domingo de mayo

Sonic Youth – Sunday

Blackberry Smoke – Six ways to sunday

No Doubt – Sunday morning

Siddhartha – Domingo

Green Day – Church on sunday

The Cranberries – Sunday

Buffalo Tom – Sunday night

Jethro Tull – Black sunday

Queen – Lazing on a sunday afternoon

Sexo en el rock (9): amor adolescente (teenage sex machine)

corazón

Sexo en el rock (9): ¿amor? adolescente… 

Siempre ha sido un tema complejo para nuestra moral la práctica sexual entre adolescentes y con adolescentes. Sin ánimo de ofender y con la sana intención de compartir un poco de música, os dejo unas canciones que relatan diversos episodios sobre el amor, el sexo, la diferencia de edad y lo prohibido. El deseo, cierto o inventado para la galería, de algunos de nuestros músicos favoritos.

Como siempre… dale al play.

Rick Derringer – Teenage love affair

El gran Rick nos cuenta porqué le gustan las adolescentes… Un antiguo rollo adolescente le dejó marcado y ahora prefiere a chicas jóvenes. No es lo que parece. O sí. Porque no deja claro si habla de lo que se acuerda o de lo que le pasa. Grabada por Derringer en su disco debut.

M-Clan – Carolina

Me gusta imaginar a Carlos Tarque (cantante) en la tesitura de echar a Carolina de su casa, pues «no tiene edad para hacer el amor». Y aunque «su madre la estará buscando» al final no va a poder evitar caer. Lo grabaron en el directo Sin enchufe, abrió el álbum y se convirtió en uno de sus temas más populares.

Iggy Pop – Sixteen

En el imprescindible Lust for life canta Iggy a una adolescente con tacones y cuero para que calme su hambre. Igual quiere ir a por hamburguesas.

Frank Zappa and the Mothers – The mud shark

Zappa recrea en este número de vodevil el famoso «incidente del tiburón» que miembros de Led Zeppelin y Vanilla Fudge protagonizaron un par de años antes. The mud shark es una improvisación narrada sobre cómo ciertas personas pescaron una cría de tiburón y la utilizaron para ¿jugar? con una groopie adolescente en un hotel… En el vídeo una versión en directo del Fillmore.

Kiss – Domino

En la discografía de KISS se comparten multitud de encuentros y relaciones sexuales, entre ellos varios con adolescentes. En Domino, aparecida en el disco Revenge, Gene Simmons nos cuenta que resulta problemático «si ella no tiene suficiente edad para votar». Incorregible lengua larga.

Los Rodríguez – Hace calor

«Dulce como el vino, salada como el mar» nuestros muchachos no se corta en reconocer que «podrían acusarme, ella es menor de edad». Ahí dejan su historia de sexo cómplice…

PKM – Teenage sex machine

Una banda desconocida de Carolina del Norte (Estados Unidos) grabó un estupendo álbum de hard rock melódico en 1986 de título homónimo. La canción, que abría el disco, loaba las capacidades sexuales de una adolescente. Las guitarras de Michael Gardner juguetean con la voz lacerante de Pee Wee Watson. Ahí está.

Blackfoot – Young girl

En su adorable viaje a la comercialidad, los sintes y los coros azucarados, Blackfoot compartió en su Vertical smiles (1984) el deseo salvaje por una chica de diecisiete años que aparecía «provocando» en las revistas. Sé que va a acabar con mi reputación, pero no puedo evitarlo.