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Canciones con un solo de batería.

Siempre caracterizamos el hard rock y el heavy metal como una música basada en guitarras, y es cierto, pero también es una música percusiva, con patrones rítmicos característicos. Y detrás de eso, siempre hay un baterista. El minimalismo de algunas propuestas no les olvida; ahí tenemos a The White Stripes como ejemplo reciente (podemos incluir a The Black Keys o Royal Blood, entre otros). Hoy queremos destacar a varios de nuestros pega-parches favoritos, y añadimos alguna sorpresa, rescatando canciones con un solo de batería en su interior. Una pequeña y jovial selección para, como siempre, darle al play y disfrutar.

Led Zeppelin – Moby Dick

Una de las más legendarias de la lista. Instrumental donde John Bonham se luce, con sus compañeros y solo a partir del minuto 1. Formó parte del imprescindible Led Zeppelin II (1969).

Iceberg – La muerte

La guitarra de Max Sunyer y las teclas de Kitflus dominan el debut de Iceberg (Tutankhamon, 1975), pero en el tema La muerte el batería Jordi Colomer tiene su espacio para desarrollar un buen solo de batería.

Chicken Shack – Telling your fortune

El poder de la batería en Chicken Shack está por encima de toda duda, y el trabajo que hace Paul Hancox en Imagination Lady (1972) resulta abrumador. En este corte de más de once minutos se marca un extenso solo para muestra.

Golden Earring – Radar love

Pocas canciones con solo de batería tan populares para el gran público como esta, aunque en la versión single recortaran la parte instrumental. Alcanzó el puesto 13 en Estados Unidos y se coló en el top de varios países europeos en 1973. Apareció en el álbum Moontan del mismo año. El responsable de esta joya percusiva se llama Cesar Zuiderwijk, quien maneja el ritmo de maravilla y hace dos pequeños pasajes solistas.

Santana – Soul sacrifice

El debut de Carlos Santana allá por 1969 se cerraba con esta barbaridad de canción. El trabajo percusivo de Mike Shrive y Dave Brown es alucinante, destacando la intro y ese solo que comienza en 1:30.

Cactus – Feel so good

Los años pioneros del hard rock, como se muestra en esta lista, daban para grabar sin prejuicios. Una banda fantástica y poco valorada como Cactus cerró su debut de 1970 con este tema que incluía un solo de Carmine Appice a partir del minuto 2. Grande el tipo, le dedicamos un artículo que puedes leer en este enlace.

Asia – Wildest dream

Otro máquina del instrumento, Carl Palmer, se marca un trabajazo en el debut de Asia (1982). Esta canción abría la cara B del disco y me parece de lo mejor de Palmer en la banda, con un pequeño solo incluido en el minuto 4.

Vamp – All night

Buen solo se marca Dicki Fliszar en el recomendable The rich don’t rock (1989) de los germanos Vamp.

Queen – Dragon attack

Nunca se valora lo suficiente el trabajo tras los parches de Roger Taylor. Demuestra su magia en este corte del álbum The Game (1980) donde marca la canción de principio a fin, haciendo un pequeño solo en el 1:40.

Cream – Toad

No podía faltar otro magnífico pionero del rock endurecido, Ginger Baker. Compuso este instrumental, básicamente un solo de batería con arreglos de guitarra, para lucirse en Fresh Cream (1966). Una barbaridad que extendía más de diez minutos en directo.

The Who – My generation

Otro favorito por estas pantallas, Keith Moon, ya hacía de las suyas en los inicios de The Who. En 1965 alcanzaron el segundo puesto en ventas con My generation, una canción muy percusiva (incluso en su patrón de guitarra y en la voz) que incluía una sección final donde Moon se marca un solo explosivo (2:20) que continúa en la coda final.

Iron Butterfly – In-a-gadda-da-vida

Esta canción lo tiene todo y en exceso. Icono de la experimentación de los primeros años del rock duro, con ese tufazo psicodélico, los más de diecisiete minutos de esta canción dan para todo. La parte vocal se escucha al principio y al final (se editó una versión más corta como single), y el resto es un largo instrumental donde Ron Bushy graba un potente solo (a partir del 6:30).

Deep Purple – The mule

Imposible no incluir a Ian Paice. De todas sus estelares aportaciones, me quedo, oh, sorpresa, con esta barbaridad que sonaba en Fireball (1971) y cuya versión en directo en Made in Japan (1972) es de obligatoria escucha para cualquier aficionado.

¿Alguna sugerencia?

Iron Butterfly – In-a-gadda-da-vida – 1968

IronButterfly portada In-a-gadda-da-vida

Iron Butterfly – In-a-gadda-da-vida – 1968

Muchos ponen la etiqueta de primer grupo heavy a Iron Butterfly. Quizá no sea descabellado (no en vano su primer álbum se tituló Heavy), aunque gente como Blue Cheer, Steppenwolf o los mismos Led Zeppelin quizá se apuntarían el tanto. Otros lo califican de acid rock, y tampoco estaría de más recordar la época en la que se grabó. En cualquier caso, In-a-gadda-da-vida, segundo intento del grupo, contiene pasajes radicales para su época, basados tanto en el sonido de órgano como en largos desarrollos melódicos. Las líneas de bajo de Lee Dorman dan un punto rudo a la más clásica construcción de Doug Ingle (teclista), manteniendo Ron Bushy (batería) y Erick Brann (guitarra) un punto de equilibrio con los sonidos de la época: psicodelia, blues, rock y un toque de clasicismo.

Iron Butterfly – In-a-gadda-da-vida

El álbum en sí se ve aupado por el tema que le da título, enorme construcción de diecisiete minutos que ocupaba toda la cara B del vinilo original. Una letra sencilla y un desarrollo instrumental complejo en el que destaca un increíble riff de guitarra y un solo de batería tremendo, quizá ambos de los más recordados del rock. Se mantiene a lo largo de casi todo el tema el riff de bajo, sobre el que los diferentes músicos hacen sus desarrollos y solos (a partir del minuto 5 hay un increíble solo de guitarra y en el minuto  seis y medio encontramos el de batería).

Ante todo, este álbum pertenece a Doug Ingle, principal compositor y arreglista. Doug aprendió a tocar el órgano en una iglesia (donde su padre era organista) y a partir de ahí empezó a desarrollar un estilo único que mezcla las composiciones litúrgicas con el rock y el pop de los sesenta, con especial recuerdo a Ray Manzarek y The Doors. En la intro y la construcción de la melodía de My Mirage observamos claramente esa influencia.

Iron Butterfly – My mirage

El primer tema del disco también es de órdago. En Most anything you want disfrutamos de una línea de bajo y guitarra sobre la que las armonías vocales y el teclado dibujan una filigrana compleja de sorprendente resultado. Se pega, te hace mover el culo y canturrear sin darte cuenta. Otro temazo, cortísimo, se titula Termination: la fiesta ácida condensada en poco menos de tres minutos y todo lo bueno de estos cuatro tipejos; nuevas armonías alucinantes, el enésimo trabajo de guitarra y bajo lujurioso y el teclado a juego nos entregan un acabado orgánico y pleno de matices.

Iron Butterfly – Termination

El álbum llegó al número 4 de ventas y permitió a la banda ponerse en la primera línea del rock ácido y de la vanguardia roquera.

IronButterfly banda