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Canciones para el recuerdo: los que se han ido.

Estos últimos meses muchos hemos sufrido pérdidas y llorado amargamente. El dolor, la distancia, la impotencia. Siempre la muerte es un clavo que se pega en lo más sensible de nosotros. Y sangramos. A veces toda la vida. Hoy hemos querido recoger algunas canciones que rememoran esa pérdida, el momento del adiós, la necesidad del reencuentro o, simplemente, traen un trozo de pena y lo comparten con los demás.

Excelentes canciones tristes. Como siempre, dale al play.

Dream Theater – Take away my pain

John Petrucci, guitarrista de la banda, compuso esta canción en memoria de su padre: «You can take away my heroes/Can you take away my pain/Take away my pain/Leave the cold outside». Las horas de espera junto a la cama, el desenlace lento e inevitable, las últimas palabras. Aparece en Falling into infinity (1999).

Duff McKagan’s Loaded – Mother’s day

Sobre otra muerte repentina, Duff habla en esta canción: «Monday, I saw you smile/And then Tuesday/We talked awhile/By Wednesday something’s wrong/By weekend, you were gone». Tiene un rollo muy Lou Reed, por cierto. Aparece en Sick (2009).

Iron Maiden – Blood brothers

Una reflexión de Steve Harris sobre el recuerdo de su padre y lo que significa en su vida: «And in the river reflections of me/Just for a second a glimpse of my father I see/And in a movement he beckons to me/And in a moment the memories are all that remain/And all the wounds are reopening again». La influencia de nuestros antecesores en nuestro mundo, incluso cuando ya no están. Una de las mejores canciones del Brave new world del año 2000.

Metallica – Mama said

Pero no siempre esos recuerdos son buenos. James Hetfield, cantante y guitarrista, comparte la difícil relación con su madre, quien murió cuando él tenía 16 años, y el arrepentimiento años después. Se marchó de casa joven, huyendo «Never I ask of you/But never I gave/But you gave me your emptiness/that I’ll take to my grave». Confiesa, ya adulto, «I need your arms to welcome me/But, a cold stone’s all I see». Single del álbum Load (1996).

John Lennon – Mother

John Lennon compuso varias canciones sobre la relación con su madre, fallecida tras un atropello cuando él aún tenía 17 años. En esta, lamenta «Mother, you had me/but I never had you/I wanted you/You didn’t want me». La tristeza, la soledad y la desesperación: «Mamma, don’t go/ Daddy come home». Formó parte del álbum Joh Lennon/Plastic Ono Band (1970).

Bob Dylan – Roll on John

Y la pena de un amigo cantando a otro amigo: Dylan compuso en memoria de John Lennon esta canción «He turned around and he slowly walked away/They shot him in the back and down he went». El dolor de la pérdida repentina » you’re about to breathe your last/Lord, you know how hard that it can be» y de la larga recuperación «You burned so bright/Roll on, John». Lo curioso es, a pesar del dolor, que no fueron amigos al uso; apenas se vieron en vida y la canción se grabó y editó treinta años después de la muerte de Lennon, para el álbum Tempest (2012)

Poison – Something to believe in

La amistad, a veces, crea lazos tan profundos que no pueden romperse tras la muerte. Bret Michaels, cantante, desahoga su pena por la pérdida de una amigo y compañero de trabajo, que se quitó la vida «My best friend died a lonely man/In some Palm Springs hotel room». Aunque no logra entenderlo («You take the high road/And I’ll take the low road») y siente la soledad, en el fondo tiene un mensaje de esperanza, porque el sacrificio le da algo en lo que creer para seguir. Preciosa balada del Flesh & blood de 1990.

Pearl Jam – Light years

Eddie Vedder, cantante, y Mike McCready, guitarrista, compusieron esta canción de queja y, en cierto modo, súplica por el fallecimiento de una amiga común de manera inesperada: «I’ve understood feelings/And I’ve understood words/But how could you be taken away». Porque «We were but stones/Your light made us stars». Parte de Binaural (2000).

Journey – When I think of you

Steve Perry, cantante, compuso esta canción sobre la pérdida y el recuerdo, que vale igual para un hermano o una amiga o un viejo amor: «I try to forget the night that you left/It’s all so unreal, with you gone». Por un lado, quiero olvidar aquel día, pero, por otro, cada vez que pienso en ti vuelvo a sentirte cerca, a revivir los buenos momentos: «And I see your face/Young and so free, smiling at me/In your eyes I walk without fear/We’re together again». Aparece en Trial by fire (1996).

Steelheart – Mama don´t you cry

Michael Matijevic, cantante de la banda, se pregunta si será capaz de seguir adelante solo: «I fight the tears since you’ve been gone/And I stand in fear, can I make it on my own/Without your love to guide me through my life». Precioso piano, hermosa melodía. «Oh I tried so hard but I could never say goodbye/You’ll always be in my heart, oh Mama don’t you cry». Apareció en el álbum Tangled in rains (1992).

Manic Street Preachers – Ocean spray

A veces uno se aferra a un recuerdo, a un momento muy concreto: «Oh please stay awake/And then we can drink some Ocean Spray». Compuesta por James Dean Bradfield recordando las semanas en que su madre permaneció ingresada en el hospital hasta morir a consecuencia de un cáncer. Cada día le llevaba un zumo que se llamaba Ocena Spray. Fue single del álbum Know your enemy (2001).

Eric Clapton – Tears in heaven

Dicen que no hay una pérdida tan dolorosa como la de un hijo. Que lo natural es ver morir a tus mayores, no a tus menores. La desgraciada muerte de Connor, hijo de Eric Clapton, acabó inspirando esta sentida balada «Would you hold my hand/If I saw you in heaven?/Would you help me stand/If I saw you in heaven?». No hay mucha esperanza en las palabras de Clapton: «I must be strong and carry on/’Cause I know I don’t belong here in heaven». Apareció por primera vez como parte de la banda sonora de Rush en 1992.

Barclays James Harvest – Back to earth

Y es que, a veces, simplemente, no se puede o no se quiere «superar» la pérdida y uno espera, sin más, un (imposible) reencuentro: «I’ve been so sad since you went away/I’ve been so lost without you/I wanted to be there/I wanted to hold on and tell you/How much, how much I loved you». A veces, todo se resume en cosas muy simples: «I wanted to hold on and tell you/How much, how much I loved you». Del álbum Caught in the light (1993).

Nunca tendrían que desaparecer de nuestra vida las personas que nos aman…

Lo mejor de Neal Schon: más allá de Journey

Famoso por sus «años dorados» en Journey al lado del cantante Steve Perry, los que transcurrieron, más o menos, entre 1978 y 1987, donde vendieron algo así como 50 millones de discos (¡vaya!), Neal Schon, guitarrista, cantante, compositor, arreglista, productor, tiene una colección enorme de discos. Si hacemos caso a su página web, hablamos de ochenta en total. Nos hemos planteado, por qué no, hacer un viaje por esta colección rescatando los que, a nuestro entender, son los más interesantes. Desde aquellos inicios a principios de los setenta han pasado (casi) cincuenta años…

La aventura profesional de Neal comenzó al lado de Carlos Santana en 1971, a la edad de diecisiete años. Un tipo que marcó claramente el devenir artístico de nuestro protagonista. Con él grabó Santana III (que llegó al número 1) y al año siguiente Caravanserai. Poco después dejó la banda para formar Journey, tras un paso por el rock latino de Azteca. Nunca abandonó la influencia de esta experiencia primeriza. El mismo Santana le reclamó en 2016, junto a otros compañeros de época, para el álbum Santana IV. Esa mezcolanza de rock, jazz y ritmos latinos aparece y desaparece en la propia carrera en solitario de Schon, como en su Electric world (1997).

En esta aventura iniciática se forjó una larga relación con el cantante y teclista Gregg Rolie. Juntos formaron la primera encarnación de Journey, intercambiando composición y protagonismo vocal hasta que «descubrieron» a Steve Perry en 1978 y comenzó su historia de éxito comercial. Gregg dejó la banda en 1981, pero colaborarían juntos en los proyectos en solitario del teclista (Gregg Rolie, 1985) y del propio Neal. Como curiosidad, junto con los miembros de los primeros discos de Santana (Mike Carabello, Michael Shrieve) formaron, allá por 1997, el grupo Abraxas Pool; compusieron y grabaron un álbum homónimo.

Otro buen amigo en sus aventuras se llamó Jonathan Cain, quien sustituyó en los teclados a Rolie en Journey. Estos dos personajes se volvieron inseparables desde entonces. Cuando la banda madre se desbandó a finales de los ochenta formaron Bad English. Dos discos, Bad english (1989) y Backlash (1991), duró la aventura, con una onda AOR/hard rock melódico fantástica. Cain colaboró con la carrera en solitario de Neil numerosas veces, como en Beyond the thunder (1995), donde compone, produce y toca, o Piranha blues (1999), y juntos metieron mano a algunas placas buenas, como el Freight train heart (1987) de Jimmy Barnes.

El tercer amigo que encontramos en esta historia se llama Sammy Hagar. Tras una primera colaboración en el álbum Danger zone (1980) del rubio cantante se juntaron con el bajista Kenny Aaronson (Rick Derringer, Blue Oyser Cult) y el batería Michael Shrieve (otra vez por aquí) para componer y grabar un álbum que acabó llamándose Through the fire (1984); el grupo se denominó HSAS (Hagar Schon Aaronson Shrieve). No dio para más. En diversas ocasiones estuvieron tentados de comenzar una aventura musical juntos, que casi cuaja en el 2004 cuando formaron Planet US; grabaron varias canciones con Deen Castronovo a la batería y Michael Anthony al bajo. Sin embargo la reunión de Van Halen aquel mismo año llevó al cajón de los imposibles aquella aventura. No fue hasta 2008 cuando por fin volvieron a juntarse en otro disco en solitario de Sammy, titulado Cosmic universal fashion: recuperaron dos canciones de aquel proyecto, Pshyco vertigo y Peephole.

Otro amiguete con el que pasó buenos ratos fue Paul Rodgers. En 1993 grabó las guitarras en dos cortes de Muddy Waters Blues (homenaje de Rodgers al famoso músico) y produjo y tocó en The Hendrix set (homenaje, obviamente, al famoso guitarrista). Su relación volvió a retomarse en el álbum Now (1997). Y si seguimos recordando cantantes con los que colaboró de un modo u otro, aumentamos la lista con Joe Cocker (Cocker, 1986), Eric Martin (Eric Martin, 1985; Mr Rock vocalist, 2012) o Michael Bolton: compuso y prestó su guitarra en The hunger (1987).

Pero no solo de amigos se nutre la aventura musical de Neal. A principios de los noventa endureció su propuesta sonora (un poco) al formar Hardline con sus «cuñados», los hermanos Gioeli: Johnny (cantante) y Joey (guitarrista). Reclutó a Deen Castronovo (compañero en Bad English que acabaría tocando la batería en Journey) y a Todd Jensen (bajista de David Lee Roth y Ozzy Osbourne, entre otros). Al artefacto lo llamaron Double eclipse (1991) y se convirtió en una referencia en el hard rock melódico. En su apuesta por formar un grupo consistente (lo intentó con Bad English o con Hardline) montó Soul SirkUS; rebotado del fiasco de Planet Us conoció a Jeff Scot Soto en un clinic y se le encendió la bombilla. Con Soto a la voz (vaya colección de cantantes buenos) y su inseparable Castronovo a la batería hicieron World play (2004).

Y si todo este arte no fuera suficiente, podríamos añadir alguno más de sus nueve discos en solitario; sus dos álbumes con Jan Hammer (Untold pasion, 1981; Here to stay, 1982); el excelente All one people (1997) de Just if I junto al cantante de Loverboy, Mike Reno; o una de sus treinta y cinco colaboraciones (según su página web). No ha dejado de buscar dinero, fama y arte melódico, ya sea con amigos, con discos instrumentales, bajándose al jazz o al latin rock, regalando solos preciosistas o como músico de estudio.

Larga vida a Neal Schon.