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Rock y resaca: canciones sobre el día después.

El día después, el despertar de boca seca, cabeza martilleante y cuerpo gomoso, la luz que molesta, cualquier ruido parece un taladro en la oreja, arrastrarse al sofá. Nunca más, se dice, esto no lo vuelvo a repetir. Así somos… Mañanita de resaca. Como dijeron Los Suaves en su tema Siempre igual: «agua fría, alka-seltzer, café negro» y a aguantar.

Nuestra pequeña selección de resacas a cargo de algunos de nuestros artistas favoritos. Seguro que no volvieron a repetir…

Black Sabbath – Thrased

Para un álbum que Ian Gillan es invitado a cantar con Black Sabbath en un día de resaca casi acaba con el conche de Bill Ward en una piscina camino del estudio de grabación. No se le había pasado.

M-Clan – Domingo de mayo

Carlos Tarque no recuerda cómo llegó a casa, «la boca seca, que más me da. No hay nada de que lamentarse ni nada que celebrar». No es más que una «mañana de domingo» y en su cabeza «resuena toda la noche de ayer».

Van Halen – Take your whiskey home

A David Lee Roth la resaca le dura más que la chica de anoche. «Ella no me quiere cerca, está cansada de verme caer». Es que el alcohol por las noches deja lagunas mentales y físicas.

Los Zigarros – Resaca

Los reyes del boogie también saben lo que es sufrir el día después. «¡Anoche era un tigre y hoy soy un ratón!». En el fondo, más parece que esté enfermo que otra cosa. «Creo que me estoy muriendo y tengo inseguridad».

Supersuckers – Hungover together

El lado romántico de beber juntos. Eddie Spaghetti y Kelley Deal deciden montárselo juntos para tener una resaca privada. Pero a la mañana siguiente nadie recuerda nada. ¿Qué hicimos anoche?

The Who – Who are you?

Tras una fiesta con los Sex Pistols esta fue la pregunta que se hizo Pete Townshend a la mañana siguiete. ¿Quién eres tú? Las compañías, siempre las malas compañías tienen la culpa. Acabó en comisaría, por cierto.

Konsumo Respeto – Un par de alas

A veces las resacas son malas compañeras del corazón. «Mírame, hoy la resaca a mí me puede también», no he dormido, me encuentro fatal, y «ya no quise luchar». El desánimo y el llanto el día después, el bajonazo.

Def Leppard – Me and my wine

«Todo lo que puedo decir es que estoy bien solo y con mi vino» el día después de una noche ¿memorable? Los chicos quisieron salir a beber y no recuerdo nada de la noche anterior. Cuidadito con continuar bebiendo…

Forraje – Dueña de mis resacas

La noche y el amor. Ella es la verdadera propietaria de mis fiestas, mis excesos y, claro, de mis resacas: «jugando a lanzarme me he vuelto a caer/qué duro es el suelo al anochecer». Con Kutxi Romero.

Chuck Berry – Downbound train

Cuando el protagonista de la canción bebe tanto que no puede beber más se queda dormido en el suelo. A la mañana siguiente es un charco de sudor y dolor. Para pensárselo de nuevo.

Obús – Cualquier noche sale el sol

Y cuanto mayor es uno, peores son las resacas. A Fortu se le fue la mano: «hoy desayuné tortilla de actrón» porque fue «cerrando garitos hasta que llegó el amanecer del día después/mañana infernal, resaca total».

Peter Frampton – Do you feel like we do

A quién no le ha pasado. Te despiertas por la mañana con una botella en la mano y te preguntas. ¿De quién es? ¿Qué es? ¿Dónde? ¿Qué hice anoche? Historias reales por personas reales. ¿Sientes como que lo hicimos?

Arias – No estoy hoy para nadie

Qué duro el día después cuando suena el teléfono y te dicen «ayer me dejaste tirada» y no recuerdas a quién. Manolo Arias compone con Julio Dávila a la voz una canción de resaca «todo me da vueltas» pero «quizá una cerveza me ayude a despertar». Está todo al revés…

¿Qué canción de resaca nos hemos dejado olvidada?

Los Zigarros – A todo que sí – 2016

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Los Zigarros – A todo que sí – 2016

¿Qué hay más importante en el rocanrol que ser feliz escuchándolo? ¿Bailando? ¿Saltando? ¿Follando al ritmo de tu canción favorita? La música de Los Zigarros me lleva directamente a ese estado emocional, al de querer ser feliz moviendo cada parte de mi cuerpo. Y no es fácil, que soy un tipo con muchas horas de rock. Es un mérito, máximo, cuando hablamos de un álbum de sonido perfecto, bien ensamblado y lleno de referencias (que no refritos) a clásicos que adoro: Status Quo, The Faces, Los Rodríguez, The Ramones, Burning y hasta los AC/DC primigenios. La producción de Carlos Raya les ha sentado muy bien, aunque a veces le arrime a alguna banda conocida por aquí.

En la interpretación, Ovidio Tormo a la voz y la guitarra, labor que comparte con Álvaro Tormo, el hacha principal. Junto a la pareja, la batería de Adrián Ribes y el bajo de Nacho Tamarit. Buena gente, seguro, con una buena colección de vinilos, seguro.

Hay un grupo de canciones que elogian la vida de desenfreno sexual. A todo que sí, la inicial, viene con un riff vacilón, marcado, una entrada in crescendo, un tono malote, un pequeño abuso de testosterona («gastarme todo mi dinero en  un vestido y arrancártelo esta noche al salir») y un estribillo repetitivo. De lo mejor, Dentro de la ley, la historia de uniformes, buenos, malos, sexo delincuente y «no te lo tomes a broma cuando tu chica tiene una porra de goma»; qué boogie macarra, qué guitarreo, qué ritmazo, qué piano guapo. Y, cómo no, «muérdeme, justo aquí, vamos a hacerlo» Contra la pared, rompedor rock de sexo prohibido y wah-wah por detrás. En Qué demonios hago yo aquí la rockstar se queda con las ganas de probar la fruta prohibida, «si yo quiero estar junto a ti», quizá donde más me recuerdan el rollo Raya, pero, qué leches, ese ritmo… Y la más Stone (o Burning, lo que quieras), de título Tenías que haberla visto bailar, la «reina de las espinas» que siempre «está lista para hacerme temblar», cómo no caer a esos encantos. Creo que Richards y Jagger la firmarían.

La fiesta y la vida rocanrol, para bien y para mal, se cuela sin reservas en Baila conmigo, otro genial remedo de rock sencillo (que no simple) con un tufo a «vieja guardia» que alucina, sobre todo el modo en que las guitarras se acoplan. Buen rock clásico, con ritmo sincopado y un riff desértico para confesar lo mal que se pasa de Resaca («anoche era un tigre y hoy soy un ratón»)… hasta que vuelven a llamarte para volver a salir («digo que sí, no se si es lo mejor para mí»). La eterna historia de amor a nuestro rollo con un aire Green Day en una fiesta sureña en Suena rock & roll, molón, descoyuntante interpretación.

¿Y qué nos queda? Un cambio de tono para Ya me olvidé de ti, con recuerdo crooner, «te digo nunca más, ya está, ya me olvidé de ti», aunque nunca es verdad… delicada, atmosférica incluso. En Tenía que probar bajan al infierno para arrepentirse: pero había que hacerlo. Buena construcción y, según cómo lo interpretes, puedes encontrar una canción de drogas o una canción de reflexión vital. A mí me gusta la primera lectura. Y qué decir de una jodida maravilla como Odiar me gusta.

Apenas supera los cuarenta minutos, pero, qué necesitas para bailar, follar, chillar y ser feliz con una obra de auténtico rock visceral bien elaborado. Parece sencillo, pero solo lo han logrado Los Zigarros.