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El terror según Lovecraft: canciones rock y metal inspiradas en sus mitos.

Howard Philips Lovecraft desarrolló un universo literario fantástico, oscuro y cosmológico, lleno de referencias al mal que nos posee y a lo ineludible de nuestro destino. Creó personajes míticos, dioses caídos y hasta inventó obras ficticias que han trascendido sus propios relatos, como el Necronomicón.

Todas estas historias se han arrastrado a lo largo de los años de estante en estante, de alcantarilla en alcantarilla, de boca en boca, de pantalla en pantalla, impregnando de terror y reverencia las guitarras, las baterías, las voces de numerosos artistas de nuestro gusto. Cierto es que estos mitos de terror bizarro suelen ser homenajeadas por bandas de metal extremo, pero algunas canciones de otros pozos hemos seleccionado. Si quieres la colección completa, pincha en este enlace.

La mayoría hacen referencia directa a los mitos de Cthulhu, un dios descrito como la mezcla de un pulpo, un dragón y una criatura de forma humanoide que yace en la ciudad sumergida de R´lyeh encerrado por varios sellos mágicos. Algún día escapará con la ayuda de cultos y sectas para extender su poder sobre la Tierra. En otras se nos hablan de Nyarlathotep, el caos reptante, una masa poliposa, un dios que adopta diversas formas, o de Azathoth, el motor del caos, el que espera rugiendo en el centro del universo.

Como de costumbre, dale al play… si te atreves.

Rage – Great Old Ones

Los alemanes han dedicado varias canciones a lo largo de su carrera a los mitos y personajes creados por Lovecraft. En esta tonada del álbum Soundchaser (2003) nos cuentan los orígenes y la odisea de estos abyectos seres: «long before man was born/they came from somewhere out of space/shaped the young planet’s face».

Morbid Angel – The ancient ones

Cuya historia sigue recreándose en esta de Morbid Angel: estos personajes misteriosos y ocultos que reinaron sobre la Tierra en el pasado, malignos y llenos de poder, traerán a los viejos dioses de nuevo: «come forth Ancient Ones, Tiamat Kutulu/Rise, greet the cursed with your wrath». Del álbum Blessed are the sick (1991).

Blue Öyster Cult – The old gods return

Los BOC son grandes fans y han hecho referencia en numerosas canciones a personajes o hechos del universo lovecraftiano. Cerramos el círculo con este corte del álbum Curse of the hidden mirror del 2001 en el que se narra el ascenso de los viejos dioses: «now is the time the old gods return/exactly when the world is not expecting it/exactly when we’re sure of ourselves»

The Great Old Ones – Nyarlathotep

¿Una banda que se autodenomina como los lacayos de los antiguos dioses? Se visten con togas y hacen rituales como si lo fueran, además. Quién sabe. En el álbum Cosmicism (2019) aparece esta oda al dios Nyarlathotep.

Dream Theater – The dark eternal night

Los virtuosos Dream Theater se basaron en las historias del mismo Nyarlathotep para este tema del álbum Systematic chaos (2007). «I am the last/born of the blood of the pharaohs/the ultimate god of my creation/sent to unleash this curse». Uno de sus cortes más oscuros y agresivos.

Nile – Beneath eternal oceans of sand

El universo musical de Nile gira alrededor del Antiguo Egipto y no podía faltar una referencias a Nephren-Ka, el faraón corrupto adorador, precisamente, de Nyarlathotep: «now I ride with the undead/across the night-sky/and play by day/amongst the catacombs of Nephren-Ka». El álbum se publicó en 1998 con el título Amongs the catacombs of Nephren-Ka. Que la introducción acústica no te engañe.

Black Sabbath – Behind The Wall Of Sleep

En su debut, allá por 1970, los inspiradores del metal oscuro se apuntaron esta historia basada en el cuento Beyond the wall of sleep (Al otro lado de la barrera del sueño), donde se exploran las dimensiones oscuras del ser humano a través de la telepatía y del poder de los sueños. Las dos voces de Ozzy se solapan trayendo mensajes e imágenes del cosmos.

Opeth – Pyre

Basado en el mismo cuento, los suecos nos recuerdan «what you’ve been seeing/is not all what it seems» en referecia a las alucinaciones del protagonista, Joe Slater. Porque, siempre, «familiar voices speak behind the wall of sleep». El tono onírico de la música y la forma de cantar de Mikael Åkerfeldt hacen justicia al clima creado por la narración.

Therion – Call of Dagon

Estos pesos pesados del metal sinfónico y las canciones épicas dedicaron un tema al dios del mar en la mitología de Lovecraft, Dagón, dios de los Profundos, basándose en The shadow over Innsmouth (La sombra sobre Innsmouth): «Call of Dagon!/The Deep One is calling you/Call of Dagon!/Hear the night sky sing». Del álbum Sirius B (2004).

Mercyful Fate – The Mad Arab/Kutulu (The Mad Arab, part II)

El escritor del libro maldito, el Necronomicón, el árabe loco Abdul Alhazred, protagoniza The Mad Arab (part I), del álbum Time (1994): «the son of a shepherd, Abdul Alhazred / traveling in the mountains, the mountains to the east». La música emula una melodía árabe que se oscurece con la voz de King Diamond. En el siguiente disco, Into the unknown (1996), grabaron Kutulu (The Mad Arab, part II) siguiendo la misma inspiración.

Y, cómo no, Cthulu, Ktulu, Cthulhu o Kutulu.

Caravan – C’Thlu Thlu

En 1973 una banda tan alejada del oscurantismo como Caravan se marcaron esta canción de terror: «even the trees seemed to fear/there was something unreal/couldn’t see very far/and the sky had gone dark». ¿Podrán escapar? Del álbum For girls who grow plump in the night.

Snakeyes – The Evil Dead

Los gaditanos lo explican muy claro: The Evil Dead es un homenaje a la película del mismo título de Sam Raimi (Posesión infernal) y al universo creado por H.P. Lovecraft. Todo el álbum Evil must die (2020) gira alrededor del mal en sus diferentes versiones, reales e irreales, con personajes malignos por doquier. «You can’t kill what’s already dead/you can’t kill what cannot die» y nuestro señor Cthulu rondando por ahí.

Angelus Apatrida – The rising!

Y una de las bandas que mejor thrash metal está haciendo este siglo recrea el ascenso del maligno: «it has escaped, it has heard The Call/it knows no one is free from its eternal greed/look at those terrible jaws, it’s rising!». Ha roto los sellos que le mantenían prisionero, ha oído La Llamada y la profecía se ha cumplido tal como estaba predicha. Del genial The Call (2012).

Cradle Of Filth – Cthulu Dawn

Estos salvajes del metal extremo también dedicaron en su Midian (2000) unos versos al resurgir del nuevo dios: «promulgating the birth/of another Hell on Earth». No hay escapatoria posible, arrodillaos porque «when the Sun goes out our powers/will extend throughout Heaven like Asphodel».

Iced Earth – Cthulhu

No somos más que peones de un plan maestro: «dark soul of the elder gods/spawning evil from the ocean’s floor/shape shifter fools all mankind/to manipulate this world». Del álbum Plagues of Babylon editado a comienzos del 2014.

A toda esta colección pueden añadirse un par de instrumentales famosos: The call of Ktulu de Metallica o Dweller of the threshold de Joe Satriani. Y de regalo esta irreverente y magnífica canción de nuestros Gigatrón con todo el Universo Lovecraft en pleno verano caluroso. Ojo al cthulhu piscinas… ¡y, por supuesto, lee al HP de Lovecraft!

Las historias hay que tomárselas como son, creaciones de una mente privilegiada o enferma que pueden asustarnos, divertirnos o repugnarnos. Yo, por si acaso, me aprendería de memoria las palabras que pueden salvarte si algún día gobierna sobre la Tierra nuestro buen Kutulu: «Cthulhu R’lyeh Ph’nglui mglw’nafh wgah’nagl fhtagn».

Canciones sobre el Antiguo Egipto

La magia y el misterio que aún hoy en día emanan las historias, las leyendas, los mitos del Antiguo Egipto resulta asombroso. Quizá sea la civilización cuya imagen más se ha difundido en el mundo occidental, con sus pirámides, sus faraones, sus dioses, sus jeroglíficos.

Esta magia, este misterio, ha inspirado a multitud de artistas a lo largo de los siglos. Y nuestros músicos no iban a ser menos, claro. En esta selección que aquí traemos aparece el faraón, el esclavo, la misma maldición personificada, el renacido, el condenado, el que huye.

Una maravillosa colección de canciones sobre el Antiguo Egipto y sus mitos.

Gamma Ray – Valley of the Kings

El dios que resurge de su tumba en el Valle de los Reyes para conquistar el mundo. Aparece en el EP de 1997 del mismo título.

Iceberg – Himno al sol

Los barceloneses Iceberg debutaron en 1975 con un álbum conceptual sobre el Antiguo Egipto con el nombre del faraón Tutankhamon. La obra utiliza las vivencias y miserias históricas para asociarlas a las vivencias de la suya, y aunque podríamos destacar cualquier tema, nos quedamos con este Himno al sol.

Nightwish – Sahara

La ira del faraón y una huída a través del desierto. Del álbum de 2007 Dark passion play.

Tierra Santa – La momia

En su Tierra de leyenda (2000) incluyeron la historia del faraón muerto que, convertido en momia, no se pudo salvar y está condenado a permanecer en su tumba para siempre.

Mercyful Fate – Curse of the pharaohs

King Diamond advirtiendo: «no rompas los sellos ni disturbes su paz» o te caerá la maldición de los faraones. La escuchamos en el álbum Melissa de 1983.

Zar – Cry of the Nile

En esta aventura que John Lawton se marcó en 1990 bajo el nombre de Zar y titulada Live your life, incluyeron un homenaje a los esclavos que levantaron las pirámides: «Ten thousand gave their blood/to realize a dream/enslaved with a broken will/to build the palace of the king». Una joyita.

Metallica – Creeping death

La décima plaga de Egipto hecha música. James Hetfield es la muerte que se arrastra para acabar con los primogénitos del faraón. Single editado en 1984 que forma parte del álbum Ride the lightning.

Therion – In the deser of Set

Un canto al dios del desierto, del caos, de la sequía: «in the deser of Set/the seeds of Pandemonium lie/the darkened paradise/under the sand/await to rise». Parte del discazo Theli de 1996. El propio Seth aparece en la portada (fea) del disco.

Iron Maiden – Powerslave

El tema que da título al disco de 1984 nos cuenta en primera persona la impotencia y el lamento del faraón en el momento de su muerte, cómo se resiste a ser un esclavo del poder de la muerte y amenaza con esperar el paso de los siglos para emerger de nuevo de su tumba.

Dio – Egypt (the chains are on)

Del mismo año, 1984, también otro lamento, pero esta vez del esclavo que vive con las cadenas puestas y solo desea que su día se acabe. Pertenece al álbum The last in line.

Nile – Those whom the gods detest

Una banda de death metal que dedica toda su música a narrar historias ambientadas en el Antiguo Egipto. Y con asombrosos resultados. Este tema que traemos, del álbum de igual título, editado en 2009, pone voz al impenitente, al blasfemo, al que ofende a los dioses.

Perseveranth – Pirámide

Una canción de 2017 por una banda de Álava en su disco debut Creador. El nacimiento de un nuevo dios, inmortal, que resucita de su pirámide para combatir a sus enemigos.

Barclays James Harvest – Ra

En el álbum de 1976 titulado Octoberon escuchamos esta oda al nacimiento del dios Ra: «God of old now broken and defaced/punish all who’ve fallen from your grace».

Blue Murder – Valley of the Kings

«In a distant place in time a pharaoh wandered/In his mind he could see a kingdom with this king». En su debut, los muchachos de John Sykes nos cuentan cómo fue construido el Valle de los Reyes con el esfuerzo y la sangre de los esclavos: «It was built with flesh and blood/It wasn’t built by any God/Feel the kiss on the wind/And the blood on the sand». Se editó como single del álbum homónimo de 1989.

Mercyful Fate – Melissa – 1983

Los muchachos que formaban Mercyful Fate durante la grabación de este álbum en los estudios Easy Sound de Copenhague (Dinamarca) no eran conscientes del verdadero alcance de su obra. Seguro que ni en sus sueños más ambiciosos visionaban la trascendencia de su música. En 1983, cuando se publicó, no llamó la atención más allá de los países escandinavos; de hecho, giraron unos cuantos meses, principalmente por Dinamarca, hasta meterse de nuevo en el estudio. Sin embargo, Melissa se ha convertido con los años en un álbum fundamental para entender la evolución del metal desde entonces, quizá a la altura de otros debús publicados por entonces: el Black metal de Venom, el Kill’em all de Metallica, el primero de Bathory o el Show no mercy de Slayer.

La mezcla del lirismo satánico y las referencias constantes a prácticas ocultistas y a la muerte se enredan con unas composiciones musicales muy basadas en el hard rock de finales de los setenta y el emergente heavy metal de principios de los ochenta. Escuchamos dobles guitarras armonizadas, riffs cortantes, solos melódicos y un esfuerzo por apoyar las historias en la interpretación vocal única, a medio camino entre un Rob Halford subido de tono y un Bruce Dickinso cabreado.

La banda que grabó este icono del metal la comandaban King Diamond a la voz y escribiendo los textos y Hank Shermann a la guitarra y componiendo la música. Junto a ellos, Michael Denner se encarga también de las guitarras, Timi Hansen del bajo y Kim Ruzz de la batería.

El comienzo con Evil no puede ser mejor. Una canción con un riff bestial y un trabajo melódico ejemplo del género. Un disco que comienza diciendo «nací en un cementerio bajo el signo de la Luna, levantado de mi tumba por los muertos» no puede dejar indiferente. Se introducen en el mundo del Egipto Antiguo con uno de los temas más NWOBHM del conjunto, pues Curse of the Pharaons comienza con una intro muy hard&heavy y sigue un patrón similar, con varios solos intercalados entre las estrofas-estribillo. Into the coven empieza con una imitación de clavicordio, aires medievales, para meternos en un convento; el riff y la primera parte recuerdan un poco al Fight fire with fire de Metallica. Tema de construcción trabajada, varios cambios, ritmo más lento y bastante tenebroso. Su blasfemia le hizo aparecer en las canciones más despreciables de la Historia (por aquí lo podéis comprobar).

At the sound of the demon bell quizá pincha en comparación con las otras o es que repite el esquema y ya no sorprende tanto. Sin embargo, esa interpretación tortuosa de Diamond sigue poniendo los pelos de punta. Black funeral, el más corto de Melissa, posee otra letra sin desperdicio: «traed la caja negra al altar, ahora alzad vuestras manos y haced el signo, todos alabad a Satán, sí, alabad a Satán». Continúa la más larga y, quizá, mi favorita. Satan’s fall pasa de un solo a otro, de un pasaje oscuro a otro con absoluta maestría, un collage de guitarra, bajo y batería enorme. La forma en que King Diamond cambia de voz para llamar al Demonio anticipa lo que será su personaje a lo largo de los siguientes años de la década. Y para cerrar otra joya, la que da el título, Melissa, con su larga intro melódica, paz al final del viaje, para continuar con esa voz que desgarra y canta «Melissa, eras la reina de mis noches, Melissa, tú eras mi luz. Juro vengarme del sacerdote, él debe morir en el nombre del Infierno». La cosa se pone turbia y los graves se apoderan de los altavoces, llenando la habitación con la horrible muerte.

En total, cuarenta minutos dura el viaje. Viaje que hay que tomarse como un entretenimiento, un juego de provocación lleno de inspirados pasajes musicales y, en su conjunto, uno de los referentes en su género. A rescatar.

 

 

 

 

 

 

 

Mercyful Fate – Don’t break the oath – 1984

 Mercyful Fate

Mercyful Fate – Don’t break the oath – 1984

El segundo álbum de Mercyful Fate se publicó en septiembre de 1984 después de un frenético trabajo de grabación en los Easy Sound Studios de Copenague (Dinamarca). Producido por Herik Lund, consigue empaquetar la magia negra y macabra de las letras de King Diamond y su imposiblemente aguda voz en falseto con unas composiciones jevis, de tintes black metal, con cambios de ritmo y arreglos melódicos cercanos al progresivo, excelentes líneas de guitarra a cargo de Hank Sherman y Michael Denner y una base rítmica rápida y sólida, tanto el bajista Timi Hansen (tremendo) como el batería Kim Ruzz.

Un buen solo de inicio da paso a A dangerous meeting, un tema con varios cambios de ritmo y un solo de Denner genial; King nos cuenta cómo invocar al maligno y nos advierte a no jugar con los poderes del Infierno y posee uno de los mejores estribillos. En la siguiente, Nightmare, Kim Ruzz hace un gran trabajo, rápido y seguro, manteniendo los cambios de los personajes que interpreta Diamond, con juegos constantes de voz, hasta un final ciertamente aterrador. Y si por algo se caracteriza este álbum es por las terribles letras de Diamond. En Desecration of souls unos profanadores de tumbas hacen de las suyas: intercambio fabuloso de solos entre los dos guitarristas y el mejor desarrollo de Hansen, con la voz de King más grave del álbum.

Mercyful Fate – A dangerous meeting

Polémica a parte con las letras, la música siempre ha sido la protagonista en la música de Mercyful Fate, más allá del puro teatro. Night of the unborn nos da otro ejemplo de virtuosismo por parte de los cuatro instrumentistas, están perfectos: melódicos, rápidos, vivaces en los cambios, pero sobre todo la parte instrumental del final, con la química de Michael y Hank expuesta con gusto. Resulta curioso el toque casi comercial (y operístico a la vez) del estribillo. The oath resulta sorprendente de nuevo por esa ejecución técnica, lo ajustado de los arreglos y los cambios y la conjugación entre voz y música, como en un diálogo constante en el que no sabes si King va a llegar más alto que las guitarras.

Aunque Gipsy resulta algo más floja, que no mala, Welcome princess of Hell devuelve al brutal advenimiento de los servidores del Mal, a su princesa deseada, con una interpretación sentida, muy teatralizada, de Diamond, con diferentes voces que se intercalan; los músicos, más comedidos, van de menos a más, y esperan a la siguiente pareja, la instrumental To one far away y Come to the sabbath para regalarnos otro de los mejores momentos del disco, un cierre perfecto que mantiene la temática satánica y la pirotecnia musical (ciertas influencias de Judas Priest me parecen muy claras en esta composición).

Mercyful Fate – Come to the sabbath

En definitiva, este disco está en el epicentro del metal, entendido como quieras: heavy, black, gothic, doom, da igual. Marcó un punto en la historia de la música extrema, tanto por la calidad de sus composiciones, su interpretación, sus letras y el producto final. King Diamond, con su maquillaje, su puesta en escena, su micrófono de huesos, se convirtió en el irreverente del metal, el más maligno. Un icono de acero hirviente.

Mercyful Fate band

Las canciones más inmundas del rock

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Las canciones más inmundas del rock

Esta etiqueta, que aún hoy puede verse en la carátula de muchos formatos físicos de música, se hizo indispensable a partir de 1985, advirtiendo a padres y madres que ese artefacto sonoro contenía lenguaje o imágenes que dañaban la integridad de sus hijos e hijas. La culpa de esta advertencia la tienen cuatro damas ricas de Washington, esposas de poderosos miembros del gobierno (entre ellas la esposa de Al Gore, años más tarde vicepresidente), que no tenían otra cosa que hacer que pelar la pava en contra el contenido de la música para adolescentes. Formaron un grupo llamado PMRC.

Una de las medidas que tomaron para presionar a la industria musical fue crear una lista de las quince canciones más inmundas (Filthy Fifteen) y, efectivamente, el rock y el heavy se llevan la palma. En este enlace puedes encontrar la lista completa, aquí vamos a disfrutar de algunas de ellas… ¡cuidado, que son explícitas!

Judas Priest – Eat me alive

Esta letra no tiene desperdicio. Según las damas del PMRC hablaba de felación. Como si el bueno de Rob tuviera malas intenciones… «Sus vibraciones salvajes me sacuden desde la cadera ¡cómeme en vivo! » Total…

AC/DC – Let me put my love into you

A Brian se le ocurrió cantar «demostrar el hombre que hay en mí, destrozando reputaciones, a cualquier hora, déjame poner mi amor en ti, nena». ¡Si está clarísimo que es amor castúo!

Def Leppard – High’n’ dry (saturday night)

La incluyeron por incitar a la bebida y al fornicio… ¿Qué dice la canción? «He estado bebiendo todo el día, tengo mi güisqui, tengo mi vino, tengo a mi mujer, las luces se apagarán.»

Mercyful Fate – Into the coven

Ocultismo, ocultismo. Total, por un aquelarre.

Se puso en marcha un proceso público para decidir qué hacer con este asunto. Una comisión estudió el caso y llamó a declarar a numerosas personalidades de dentro y fuera de la música, entre ellos Dee Sneider (Twisted Sister), Frank Zappa o Jon Denver. Como pruebas en contra de los contenidos audiovisuales, se expusieron estos dos vídeos, el primero por su contenido sexual y el segundo por su incitación a la violencia y la rebelión.

Van Halen – Hot for the teacher

Twisted Sister – We’re not gonna take it

Antes incluso de finalizar este proceso, las grandes compañías discográficas aceptaron poner la advertencia, pero, al menos, consiguieron que apareciera en forma de pegatina de pequeño tamaño. Tuvo consecuencias serias para muchos artistas, pues grandes superficies (entre ellos los famosos Wall-Mart) se negaron a vender los productos con la pegatina y otro tanto ocurrió con los vídeos en la MTV o con la radio. Durante los siguientes años, los músicos intentaron protestar, a pesar de las propias compañías que les pagaban, y nos dejaron unas cuantas canciones para recordarlo.

Judas Priest – Parental guidance

Danzig – Mother

En cierto modo, la pegatina consiguió lo que este grupito quería: censurar. Hasta tal punto llegó el asunto que muchas productoras obligaban a los músicos a hacer versiones «limpias» de las canciones para poderlas colocar en estas grandes superficies y conseguir más ventas.

Recuerda: si alguna vez abres este blog y en la esquina de tu pantalla aparece la pegatina, nosotros no hemos sido.

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