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Versioneando: las mejores versiones de David Bowie

Ya tardaba en aparecer por esta sección el amigo Bowie. Y lo hace con una colección de canciones muy de nuestro gusto, aquellas que consideramos sus mejores versiones. Mucho decir de un tipo que acumuló a lo largo de su carrera más de ochenta homenajes entre grabaciones de estudio y directos oficiales. Así que, repasa nuestra lista y dinos cuál nos hemos dejado fuera.

Dale al play…

Across the Universe – 1975

Rescató este tema de The Beatles para su álbum Young americans. La original, compuesta, cómo no, por Lennon y McCartney, la grabaron los de Liverpool en 1968.

Let’s spend the night together – 1973

En este caso se mete en la piel de Mick Jagger, co-autor, junto a Keith Richards, de esta canción. La original se editó como single en 1966 y la de Bowie formó parte del fantástico Aladdin Sane.

God only knows – 1984

Se atreve con The Beach Boys en su álbum Tonight, y nada menos que con un tema incluido en uno de sus mejores discos: Pet sounds (1966).

Pictures of Lily – 2001

Se mete en el papel del «mirón de fotos» que The Who retrató en 1967, para un recopilatorio homenaje a los británicos de título Substitute: the songs of The Who.

I feel free – 1993

Estupenda lectura de un tema de Cream, compuesto por Jack Bruce y Pete Brown, y editado en 1966 dentro de su Fresh Cream. Bowie lo grabó para Black tie White noise.

Waterloo sunset – 2003

Encaja en esta canción de The Kinks a la perfección. Grabada en las sesiones de Reality, apareció como regalo en la edición especial de la gira. La original, compuesta por Ray Davis, la escuchamos por primera vez en 1965, como single y formando parte del Something else by The Kinks.

Friday on my mind – 1973

Dedicó un álbum de versiones al que tituló Pins up y dejó en el tintero el proyecto de un segundo disco. Rescatamos este corte original de The Easybeats y compuesto por George Young y Harry Vanda en 1966.

I’ve been waiting for you – 2002

Un grande suplantando la voz de otro grande. Neil Young la compuso en 1968 para su debut y Bowie la re-compuso para su Heathen.

Dancing in the street – 1985

No podía faltar. Cantada a medias con Mick Jagger, se editó como single de éxito mundial. Un tema con más de cien versiones grabada por primera vez en 1964 por Martha & The Vandellas.

Guerra de Décadas (2): The Rolling Stones

Rolling Stones

The Rolling Stones: los 60s contra los 70s

Una de las grandes bandas del rock, transgeneracional, transcultural, transfronteriza. The Rolling Stones, una auténtica multinacional de la música (y sus anexos). Crecieron en los sesenta hasta convertirse en grandes estrellas y continuaron su reinado en la siguiente década. La muerte de Brian Jones en 1969 (y sus últimos meses en la banda, cada vez más fuera que dentro) marca una barrera que nos atrevemos a traspasar hoy enfrentando sus años de gloria.

Desde su primer single en 1963 (Come on) hasta diciembre de 1969, cuando editaron Let it bleed, la banda publicó 11 álbumes y 35 sencillos, muchos de ellos número uno en ventas. Los setenta los inauguraron con un directo imprescindible (Get yer ya-ya’s Out!) y continuaron con 6 redondos en estudio (casi todos top de ventas) y 27 sencillos. Mucho donde elegir y mucho donde comparar.

Os animamos a decidir: ¿prefieres los Rolling de los sesenta o los de los setenta? ¿Cuál es tu canción favorita?

The Rolling Stones 60s

Honky Tonk woman

Paint it black

Let’s spend the night together

The Rolling Stones 70s

Brown sugar

Angie

Rocks off

Yo fui el camello de Keith Richards – Tony Sánchez – Editorial Contra

images Yo fui el camello de Keith Richards – Tony Sánchez – Editorial Contra

Siempre el morbo se apodera de uno cuando cae en sus manos un libro sobre los desmanes de una de las estrellas más famosas del  rock, Keith Richars, guitarrista de The Rolling Stones, Mr. Riff, el lado salvaje del lado salvaje de una de las bandas de rock más famosas del planeta. Y todo contado por Tony Sánchez en una obra de Editorial Contra que resulta agradable de leer, con buen acabado, todo muy cuidado.

¿Que quién es Tony Sánchez? Si hacemos caso al título del libro, el principal suministrador de droga de Mr. Richards. Una vez leído, queda claro que Sánchez ocupó un puesto destacado en la vida de Keith y su familia: desde finales de los sesenta y durante casi diez años no se separó de ellos. Claro, les conseguía droga (en Londres, en la costa Azul, en Suiza, en Nueva York) y se chutaba con ellos y viajaba a las grabaciones de los discos (impagable las anécdotas durante el Exile on Main Street: Richards cobrándoles a los demás miembros de la banda) y les hacía de fotógrafo más o menos oficial y cuidaba de sus hijos y les sacaba de cualquier lío. Su nombre aparece en la contraportada de Beggars Banquet, la del cuarto de baño: “Spanish Tony: where are you?).

Si eres fan de los Rolling Stones no estoy seguro de recomendarte este libro. Sobre todo si aún crees que la vida de una rock star como Keith Richards está rodeada de glamour y merece la pena ser envidiada. Porque este libro destrozará cualquier imagen idílica que aún tengas de Richards, Jagger y compañía: Tony Sánchez se dedica a narrar todas las aventuras escabrosas que recuerda desde que conoció a Brian Jones a mitad de los sesenta, justo cuando la banda ocupaba los primeros puestos de ventas en el Reino Unido y se hacían cada vez más famosos. El libro se editó por primera vez en 1979.

La historia arranca en la relación de amistad y fiesta con Brian, los cuelgues juntos (alucinantes fotos de tripi), las orgías del músico y su tendencia autodestructiva. Tony  le acompañó más o menos hasta que desapareció del universo Rolling, unos meses antes de su muerte. También se dedica a detallar la forma en que Keith y Mick le robaron el protagonismo relegándole a un mero comparsa. Tony afirma que “Mick destrozó emocionalmente a Brian (…) consume a la gente, se apodera de su alma (…). Arrebató a Brian su amor propio, la confianza en su música.”

Pronto Tony decide arrimarse a Richards, quien le pone a sueldo como asistente personal. Y vivimos en primera persona la caída del guitarrista en picado, a través de la coca y el alcohol, hacia la heroína: quién le pasó el primer chute, cómo le afectaba su dependencia, la manera en que esa vida de fama y dinero le devoró hasta aislarle del mundo y, sobre todo, su perversidad con todo aquel que no le fuera útil.

Dedica buena parte de la historia a las mujeres de los Stones, en especial a Anita Pallenberg: hasta acabar con Richards pasó de Brian a Jagger y de vuelta a Brian y, en fin, fue rebotando de uno a otro pasando por el propio Tony hasta acabar hundiéndose en la heroína con Keith. También detalla el infierno de Marianne Faithfull al lado de Mick. Y uno de los capítulos más jugosos describe la boda del cantante con Bianca; tal se lio que la madre de Jagger alcanzó a decir “espero que mi otro hijo no se convierta en una superestrella”.

En el fondo, la historia del libro narra la decadencia del propio autor, su hundimiento vital a través del torbellino de fama y droga que la vida al lado de un millonario joven, egocéntrico y sin límites le proporcionó. Y cómo acabó arruinado, solo y enganchado a la heroína. Una pena que Tony Sánchez no tenga más dotes literarias, o que no le hubieran puesto un ayudante mejor, porque podría haber escrito un fabuloso libro de autodestrucción yonqui. Estoy seguro de que se inventa diálogos, confunde fechas y altera el orden de las historias sin sentido a veces. Pero el morbo de las escabrosas escenas que presenció está ahí.

Me encantaría destripar el libro y soltar los pintorescos y jugosos hechos. Algunos, simplemente, increíbles. Tendrás que leerlo.

Cuernos y cornudos del Rock (1)

Algunos tardaron largos años en buscar fuera del grupo de toda la vida otra cosa, ese gusanillo perdido, o, simplemente, decidieron hacer una escapadita. A otros les pilló por sorpresa, ellos no querían, pero les obligaron. En fin, que de todo hay en el cuernamundo del rock. Aquí os presentamos algunos ejemplos de infidelidad manifiesta… más o menos.

Mick Jagger: She’s the boss (1985)

Tras un largo matrimonio, Jagger se decide a echar una cana al aire con este álbum. A Keith Richards no le gustó.

Jon Bon Jovi: Blaze of glory (1990)

Aprovechando un descuido de sus colegas, Jon se metió con Aldo Nova en la banda sonora de la película Blaze of glory. El resultado, el primer álbum bajo su propio nombre. Vendió muy bien y desató los rumores de separación.

Bruce Dickinson: Tattoed millonaire (1990)

El mismo año, Bruce se decidió, por fin, a darse un paseo sin la Doncella por el mundo del hard rock y los sonidos setenteros junto a Janick Gers, quien, por aquello de los recuernos, acabaría en Iron Maiden conformando un trío (de guitarras).

Fito: A puerta cerrada (1999)

Entre concierto y concierto de Platero y Tú, Fito se dedicaba a exhibirse por los garitos de Bilbao con otras canciones. El asunto llegó a mayores y editó su primer disco en solitario. Los cuernos ayudaron a acabar con los Platero, lanzando un par de años después a Fito y Fitipaldis a lo más alto de las listas.

Freddie Mercury: Mr. Bad guy (1985)

Otro que tal: un largo periplo en familia tras el que decide desenfundar el fular y lanzarse a los placeres prohibidos. El primero en solitario de Mercury nos mostró el genio que era aún sin sus compañeros de Queen.