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Producido por Roger Glover

Más allá de su existencia musical al lado de Ritchie Blackmore, bien en Deep Purple, bien en Rainbow, Roger Glover desarrolló una labor como productor a lo largo de docenas de álbumes y singles. Ganó fama a los mandos tras «abandonar» en el verano de 1973 Deep Purple; entre ese momento y hasta su regreso al lado de Blackmore en la primavera de 1979, para producir y tocar en Down to earth, se encargó de una fantástica colección de canciones que hoy vamos a repasar.

Antes aún, mientras era uno de los tipos que tocaban en una de las bandas más grandes del Universo roquero, se encargó del debut de Rupert Hine, Pick up the bone (1971), y su continuación, Unfinished picture (1973) para el sello discográfico creado por los mánager de Deep Purple y que, con poca originalidad, llamaron Purple Records. En 1972 produjo el debut de Elf, banda en la que cantaba Ronald Padavona, quien poco después se haría famoso con el nombre artísitico Ronnie James Dio. Glover colaboró también en los dos siguientes (Carolina County Ball, 1974, y Trying to burn the sun, 1975). Poco después Dio se enroló en los Rainbow de Ritchie Blackmore, comenzando su ascenso a los cielos.

En el verano de 1973 Roger Glover fue «despedido» de su banda amada: junto a Ian Gillan, cantante, recibió una patada de su adorado Blackmore. En el último concierto de aquella gira el guitarrista le dijo: «no es nada personal, tan solo son negocios». Este «nada personal» despido no impidió que, años después, los dos retomaran su relación profesional. Aquellos (casi) seis años de travesía los aprovechó Roger para hacerse con los mandos de numerosos proyectos, propios y ajenos.

Uno de sus grandes clientes fueron los escoceses Nazareth. Tras dos álbumes con poco éxito y muchas ganas de ser famosos, recurrieron a nuestro protagonista en las postrimerías de 1972 para grabar Razamanaz (1973), donde comenzaron a formar su sonido característico con temas determinantes como Woke up this morning, la propia Razamanaz o Broken down angel. Repitieron fórmula en Loud’n’proud (1973) y Rampant (1974).

Curiosamente, otro de sus clientes importantes fue David Coverdale, quien entrara en Deep Purple según salió Roger. Tras la muerte del guitarrista Tommy Bolin, el grupo desapareció y Coverdale recurrió a Glover para arrancar su carrera en solitario. Produjo el debut White Snake (1977) y su continuación Northwinds (1978); él mismo toca los teclados y la mandolina y recurrió a Dio para los coros. Micky Moody tocaba las guitarras con un feeling bestial, gracias, mucho, a la magia técnica de Roger, quien, oh, sorpresa, se encargó su disco con Bob Young (The Young & Moody Band, 1977). Como la «vida púrpura» es pequeña, dos excompañeros, el teclista Jon Lord y el batería Ian Paice, acabaron formando con David la banda Whitesnake, haciendo, de nuevo, historia.

Entre el 76 y el 77 alcanzó un pico de popularidad. Tuvo ocasión de colaborar con su colega expulsado Ian Gillan en el álbum de este titulado Child in time (1976) bajo el paraguas The Ian Gillan Band. En septiembre de ese mismo año se metió al estudio con otra bestia de las seis cuerdas, Rory Gallagher, para registrar Calling card (1977). Quizá Rory quiso retomar el pulso roquero con la adición de Roger o, simplemente, lograr un sonido final distinto, pero lo cierto es que el álbum está entre los mejores de su carrera. También grabó en los Rampton Studios con unos aún desconocidos Judas Priest, resultando una de sus primeras gemas, Sin after sin (1977), con canciones como Sinner o Diamonds and rust.

Tuvo tiempo de grabar un single con Status Quo (Wild side of life, 76) y meter mano a numerosos artistas, más o menos desconocidos: Strapps, Eddie Hardin, Grand Theft, entre otros. Grabó dos discos en solitario. El primero, The butterfly ball and the grasshopper´s feast (1974), un álbum conceptual basado en el poema infantil del mismo título, contó con una colección impresionante de colaboradores; como ejemplo, cantaron David Coverdale, Gelenn Hughes, John Lawton, Eddie Hardin o Ronnie James Dio, quien dio voz al single Love is all. Para su segundo largo también intentó otro salto mortal, incluyendo a la orquesta filarmónica de Munich: canciones dedicadas a los cuatro elementos y un pequeño final, composiciones progresivas llenas de sintes, cambios y atmósferas distintas. Elements (1978) se tituló.

Con todo esto, alcanzamos la primavera de 1979, cuando su ex-compañero Blackmore le reclama para producir el que sería cuarto trabajo de Rainbow. De inicio, la labor de Glover no iba a ir más allá, pero el baile de músicos en aquellos meses hizo que tuviera que grabar la mayor parte de las líneas de bajo y hacerse cargo de las letras y las melodías vocales durante la composición. Así, apoyado por Cozzy Powell (batería) y Don Airey (teclista) acabó siendo miembro permanente de la banda y responsable, al final, de la producción no solo de Down to Earth (1979), si no también de los siguientes cuatro largos del grupo: Difficult to cure, 81, Straight between the eyes, 82, y Bent out of shape, 83. Cuando en 1984 decidieron retomar el trabajo con Deep Purple junto a Ian Gillan, Ian Paice y Jon Lord, volvió a encargarse de la producción; no dejó los controles en los siguientes seis álbumes, cuando ya fue «sustituido» por Michael Bradford, primero, y Bob Ezrin, después.

En medio, se permitió pocas licencias. En 1980 acudió en ayuda de Michael Schenker para su debut como The Michael Schenker Group y diez años después se lo hizo con Pretty Maids y su extraordinario Jump the gun.

Un tipo de inquietudes musicales, como demuestran sus obras en solitario, que fabricó un estilo tras los mandos que ha dejado una excelente discografía, digan de pasar una buena tarde con las orejas atentas.

Nazareth – Hair of the dog – 1975

Tras siete años de trabajo desde sus primeros conciertos, tras editar cinco discos en cuatro años, tres de ellos con Roger Glover de productor, tras patearse los escenarios de ambos lados del Atlántico, los escoceses Nazareth lograron el Santo Grial comercial gracias a su versión de Love hurts: alcanzó el número 8 en ventas en los Estados Unidos. El single contaba en una cara con la balada y en la otra con el sucio Hair of the dog. Mientras la primera conquistaba los corazones radiofónicos de la clase media yanqui, la segunda fue un éxito en las radios universitarias. Fuera de la censura de las radiofórmulas se hizo popular por su letra: en primera persona, un macarra advierte a una mala mujer («red hot mama, down light charmer») que ahora está jugando con un auténtico hijo de puta («now you are messin’ with a son of a bitch»). Ese rollo de lanzar juramentos y blasfemar a voz en grito debió gustarles a los jóvenes universitarios. Con las dos caras del sencillo dando vueltas, el álbum escaló hasta un más que digno puesto 17 en ventas. Hicieron una gira de varios meses que incluyó Canadá de punta a punta, lo que acabó convirtiéndoles en el grupo más importante de la época y facturaron mucho dinero allí también. Hoy en día lleva despachados más de dos millones de copias.

El cuarteto lo formaban Manuel «Manny» Charlton a la guitarra y los sintetizadores, Pete Agnew al bajo, Darrell Sweet a la batería y Dann McCafferty a la voz. Grabaron en los estudios Kent y AIR de Londres con el propio Charlton en la producción. Por cierto, Charlton es andaluz; nació en Almería. Tiene una anécdota curiosa: a finales de los ochenta fue reclamado por Axl Rose para grabar el debut de su banda, unos tal Guns N’Roses, pero tras unas primeras grabaciones el bueno de Manny tuvo que volver a sus compromisos con Nazareth dejando el trabajo a medias. Lo terminó Mike Clink y el resto es Historia.

El disco abría, precisamente, con la batería característica de Hair of the dog seguido de su riff repetitivo que se corta en el estribillo para volver a dejarle todo el protagonismo a la voz y la batería. Tras dos vueltas suena la característica parte instrumental con el talk box (a cargo de McCafferty) y vuelta al estribillo hasta el fade final. El macarrismo y el hard rock sencillo, pero no simple, hecho arte. Con una guitarra que el mismo Tony Iommi podría haber grabado, Miss Misery habla de una mujer endiablada o una adicción química (voto por esto), algo de lo que uno no puede separarse, eso que hace las noches angustiosas y los días largos: «everyday is filled with shame/my nights are filled with anger». Excelente solo de Charlton. Contrasta con el inicio slide suave de Guilty, con su aroma a porche con vistas al atardecer del desierto, el canto amargo y sincero de despedida: «I got some whiskey/from a bottle/I got some cocaine/from a friend» y tengo que estar «en movimiento» hasta que vuelva a tus brazos. Incluye piano, coro femenino y arreglo gospel para dramatizar y adornar este sorprendente y fantástico tema. Como curiosidad, fue compuesto por Randy Newman (editado un año antes en el álbum Good old boys), famoso, entre otras cosas, por sus bandas sonoras para películas Disney (Toy Story, Cars, etc.). Y tras estas confesiones de abuso, el hard rock vuelve a atronar con Changin’ times. El ritmo cortante y la mezcla del riff de guitarra y los platos a tope con el puente-estribillo me tienen enganchado. Amarga queja a una mujer que le tiene a uno trastornado con sus cambios de humor: «since I met you don’t know right from wrong/somebody tell me just wht’s goin’ on». El guitarreo es bárbaro, con varias líneas intercalándose en el solo y sosteniéndose unas a otras, hablando entre ellas,  mientras el tempo se acelera. Este tema podría alargarse diez minutos. 

La cara B abría con la doble Beggars day/Rose in the heather, la primera una versión incluida en el debut de The Crazy Horse. Esta primera parte roquera contrasta con la segunda más melódica e instrumental, con una sección de violines en plena forma. Hay que reconocer el enorme mérito de la banda para conseguir pasar de la crudeza a la emotividad con tan buen gusto. El aroma de la taberna se asoma desde Whiskey drinkin’ woman, con sus voces armonizadas y mucho eco, otra elaborada línea de guitarra y varios pasajes solistas de cierto tufo southern. La letra no tiene desperdicio: ayúdame, porque «I love that woman/she’s the best one that I had/but she’s got this habit now/and it sure is gettin’ bad». Cuando no es él, es ella, pero siempre hay mucho consumo alrededor de estas canciones. De hecho, la banda tenía fama de grandes bebedores, fama que en diversas ocasiones han intentado desmentir los propios miembros. Por las letras, nadie podría darles la razón. Casi cerrando el disco nos espera otra enormidad de Nazareth, nueve minutos de ofrenda al hard rock seventies titulados Don’t Judas me. Lento comienza, incluso con cierta laxitud, como un mantra que pasea por tu cabeza, con el tambor golpeado con las manos, con un pequeño redoble que va aumentando de intensidad, con una colección de instrumentos que van y vienen jugando con los ecos y la distorsión, una tabla, una guitarra, un sinte, el tema va creciendo en complejidad y adornos, manteniendo el tempo y aumentando la carga sónica hasta el largo fade out final. «Please, don’t Judas me/treatme as you like to be treated/please, don’t blacklist me/leave me as you’d wish to find me». La versión USA/Canadá del álbum incluía la famosa cover de Love hurts; no formó parte de la edición europea de Hair of the dog. Cosas de las compañías de discos: como era costumbre, editaron la canción como single-reclamo fuera del álbum completo, y la reedición transatlántica la incluyó debido al éxito del tema por allí. La cover de Nazareth se basó más en los arreglos de Gram Parsons (Grievous angel, 1974) que en la famosa de The Everly Brothers. Mantiene el patrón rítmico y la acústica marca la melodía que tan bien interpreta McCafferty, con sentimiento y un excelente equilibrio entre su raspada garganta y la emotiva letra: «love is like a flame/it burns you when it’s hot/love hurts». No solo se convirtió en tema de éxito en la América anglófona; en los países nórdicos se volvieron locos con ella, aguantando 60 semanas en las listas de éxito noruegas, por ejemplo. 

Nazareth conquistó la gloria comercial a mitad de los setenta con arte, suerte y trabajo. Mantuvo su buena estrella los años siguientes, hasta hoy, de manera casi continua. Quizá una carrera tan larga deja muchas lagunas, pero qué duda cabe que este, y otros discos de la época, merecen estar en el Olimpo del rocanrol. A pincharlo.

J. J. Cale – Cocaine – 1976

 

JJ Cale CocaineLa letra de Cocaine siempre ha tenido su polémica. ¿Una canción alabando el consumo de drogas y el escapismo? ¿Una canción anti-droga? No deja de ser ambigua: “if you got bad news, you want to kick them blues, cocaine/when your day is done and you got to run, cocaine/ she don’t lie, she don’t lie, she don’t lie, cocaine”. Ambas interpretaciones son posibles. Si atendemos al propio autor, la canción intenta poner el dedo en la facilidad con la que el adicto se justifica, volviendo una y otra vez a la droga. Ante cualquier problema, cuando las cosas van bien, cuando no hay nada que hacer, siempre hay cocaína.

Cocaine fue compuesta y grabada en 1976 por J. J. Cale para su álbum Troubador y se editó unos meses después en un single junto al tema Hey baby, su último pequeño éxito al alcanzar el puesto 96 de singles en Estados Unidos. La primera versión tenía una base jazz con toques swing, pero el productor le sugirió que simplificara el tema en un tono rock. Cale deshizo el trabajo en una tarde y acabó dando forma al tema que finalmente se editó. Un sencillo ejercicio de guitarra con un overdub a tres cuerdas en el riff. El propio artista grabó el bajo y dejó al músico de sesión Reggie Young que metiera el solo de guitarra. La batería, por cierto, la tocó Kenny Buttrey. La construcción es sencilla como el riff: tres grupos de estrofas de tres versos dodecasílabos terminados todos en la palabra “cocaine”, repitiendo en las tres estrofas el último verso. El solo se introduce tras la segunda estrofa y la canción acaba pasados poco más de dos minutos.

En realidad, la canción ha pasado a la Historia de la música gracias a la versión de Eric eric-clapton-cocaine-rso-4.jpgClapton. Apenas unos meses después, en 1977, cambió el tono de la canción, agregó un solo más elaborado, adornó las estrofas y dejó una obra maestra en su álbum Slowhand. Tras el éxito de Eric, Cale recibió mucha atención y comenzó a llenar sus conciertos. Un éxito efímero, él nada tenía que ver con el estilo de Clapton. De todos modos, nunca llevó bien estar de gira o tener un calendario de grabaciones. Lo suyo fue más el underground, la vida tranquila.

Respecto a la elección de Clapton, él sabía mucho de drogas: había estado a punto de morir años antes a causa de la heroína y cuando por fin salió fue para caer en el alcohol y ¡sorpresa! la cocaína. En 1977 Clapton consumía a diario grandes cantidades de ambas: con esta canción intentaba fortalecer su creencia de que podía dejar el vicio cuando quisiera, jugando con la hipocresía y el autoengaño. En cualquier caso, no cabe duda que la canción adquiere un marcado tono triste en la interpretación de J. J. Cale, menos acentuado en la de Eric. En este enlace de la página amiga Riffstory podéis recrearos con el riff de Cocaine.

Además de esta archifamosa cover, recomendamos otras dos versiones. Los escoceses Nazareth la recuperaron en 1980 para su álbum The fool circle con un cambio de ritmo y tono espectacular y Puddle of Mudd la recrearon a su grueso estilo para el single digital de 2011 Re(disc)overed. Por aquí os dejamos los vídeos.

Versioneando: las mejores versiones de Nazareth

Nazareth

Las mejores versiones de Nazareth

Nazareth es una de las bandas más longevas de la historia del rock duro: no han parado de girar o sacar álbumes desde 1968, eso sí, con sus más y sus menos y sus cambios de protagonistas. Con Dan McCafferty (vocalista desde los inicios hasta hace unos meses), Pete Agnew (bajista y único miembro original aún en activo), Manny Charlton a la guitarra y Darrell Sweet a la batería mantuvieron el tipo en sus años de gloria, mitad de los setenta, en especial con la canción que inicia esta pequeña selección de covers, su mega-éxito Love hurts. Disfrutadlos.

Love hurts (1974)

Su onehit, su pelotazo. Alcanzó el número 8 en Estados Unidos, permitiéndoles dar el salto a hacer las Américas. La grabaron The Everly Brothers en 1960. Nazareth lo editó como single en noviembre de 1974 y lo coló en su álbum Hair of the dog.

 

Vigilante man (1973)

Un año antes hicieron esta versión del tema que Woodie Guthrie grabara en 1940 para el álbum Razamanaz, con todo su toque personal. Suena de muerte.

 

I don’t want to go on without you (1976)

Las versiones han sido una herramienta del grupo para llenar sus obras, siempre con ese toque que las encajaba dentro de la creación propia. Esta aparece en su octavo disco de título Play ‘n’ the game. La original apareció en 1964 en la voz de The Drifters.

 

Busted (1977)

Un temazo en un álbum grande como Expect no mercy. Blues rock de leyenda que grabó por primera vez Burl Ives en 1962.

 

Cocaine (1980)

En el álbum The fool circle regalaron una versión en directo de este tema que JJ Cale compuso y editó en Troubador cuatro años antes y que popularizó Eric Clapton.

 

Piece of my heart (1989)

Famosa en la voz de Janis Joplin, fue Erma Franklin quien la grabó por primera vez en 1967. La recogieron Nazareth para su álbum Snakes’n’ladders.