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Bad English. Una aventura de egos, dinero y música.

La historia del grupo de breve vida Bad English se puede contar de muchas maneras. A mí me gusta pensar en aquellos años como un cruce de caminos, un cruce de vivencias con sus músicos como principales protagonistas.

El primero de todos, y quizá el principal, fue el cantante John Waite. Tras la desbandada de su anterior grupo, The babys, comenzó su carrera en solitario en 1982 con Ignition y cierto éxito gracias al single Change (compuesto por Holly Knight). Logró, ahora sí, el número uno con el tema Missing you de su siguiente No brakes (1984); el álbum superó el millón y medio de copias en Estados Unidos. Se mantuvo en el candelero con el siguiente Mask of smiles (1985), apareció en la banda sonora de “¿Qué pasó anoche?” y con su cuarto Rover´s return (1987) la compañía decidió dar el golpe. En este disco incluye, entre otros, la participación de estos hitmakers: Desmond Child componiendo y produciendo el tema These times are hard for lovers; Diane Warren compone la popera Don´t lose any sleep; Charlie Midnight (nominado al Grammy por Living in America, de James Brown) aportando Sometimes. Waite acabó su contrato con EMI y firmó uno nuevo con Epic Records.

En esta tesitura, el propio John o su compañía o su A&R decidieron que era el momento de montar una banda de rock. Estamos en 1987 y las listas de éxito estaban plagadas de peludos y roqueros vendiendo toneladas de discos y haciendo de las peluquerías el negocio del siglo. A John se le ocurre llamar a su colega Jonathan Cain. Y aquí tenemos el primer cruce de caminos. Porque no se le ocurrió recurrir por casualidad a Cain. Ambos habían trabajado juntos en The Babys y Cain era teclista y compositor de algunos de los mejores discos de Journey.

Guitarrista, teclista, cantante y compositor, Cain se unió a The Babys tras su tercer álbum, en 1979. La banda estaba consolidada como un grupo con cierto éxito a ambos lados del Atlántico, haciendo giras por recintos medianos y teloneando a las estrellas de la época. Cain participó en los últimos dos discos de la banda, Union Jacks y On the Edge, ambos editados en 1980. El grupo se rompió y Cain se enroló en Journey. La banda dio el salto definitivo al Olimpo del Rock, en el que ya tenía metido medio cuerpo metido, con sus dos álbumes de estudio más vendidos: Escape (1981) y Frontiers (1983). El último disco de la banda en los ochenta se tituló Raised on radio (1986) alcanzó el puesto número 4 y despachó rápido 2 millones de copias. La banda se tomó un descanso tras la gira, dejando a Cain a finales de 1987 sin una banda y colaborando con diversos músicos: The Hunger (Michael Bolton) y Freight train heart (Jimmy Barnes). Y ahí es donde recibe la llamada de su colega Waite para colaborar. De hecho, el propio Waite afirma que, en realidad, Cain fue el verdadero fundador de Bad English.

John Waite dibujado por Lewis Depalma https://www.facebook.com/luis.depalma.988

Y de la mano de Cain se enroló en ese proyecto su amigo Neil Schon, al que ya dedicamos un extenso post que puedes leer en este enlace. Poco después se añadieron Ricky Phillips al bajo, colega de The Babys, y Deen Castronovo a la batería, sangre fresca que se ganó el puesto en una única audición.

Con (casi) un cheque en blanco por parte de la compañía de discos, que debía de estar frotándose las manos, comenzaron a componer. Aunque la mayoría de los cortes los firman Cain y Waite, con la colaboración de Schon, aparecen invitados: Mark Spiro , Martin Page, Todd Cerney y dos canciones externas, la archiconocida balada firmada por Diane Warren (When I see you smile) y la elegante Don’t walk away de Andy Hill, Peter Sinfield. La elección del productor no debió de ser fácil. Waite siempre ha tenido buenos productores en sus aventuras: en The Babys contó con Bon Ezrin, Ron Nevison o Keith Olsen; en solitario, con Neil Giraldo (Pat Benatar) o Frank Filipetti (Foreigner, Survivor). Y ellos mismos estaban curtidos y tenían experiencia. Pero decidieron poner a los mandos a Richie Zito. Zito acompañó a Neil Sedaka y Elton John como músico, participó en la primera mitad de los ochenta en numerosas bandas sonoras (Scarface, Flashdance, Detective en Hollywood, Águilas de acero) y, como productor, había firmado, entre otros, discos con Berlin, Joe Cocker, Eddie Money o Cheap Trick. Después, se fraguó cierta carrera en el hard rock: White Lion (Mane attraction), Heart (Brigade), Cher (Love hurts), The Cult (Ceremony), Ratt (Ratt) o Poison (Native tongue).

El disco debut y homónimo de Bad English despachó hasta siete singles, tres de ellos en el top 40: When I see you smile (Diana Warren) alcanzó el número 1, Price of love, se metió en el top 10, y Possession. El primer single, Forget me not, trepó hasta el 45. Editaron, además, Heaven is a 4 letter word, Don’t walk away (solo en UK) y Best of what I got (para el circuito de “radio rock” y sonó en la película Tango&Cash). Junto a estas, Tough times don’t last, en una honda a los primeros FM, ese rollo de hard rock elegante con melodías pegadizas, Ghost in your heart, un medio tiempo con excelente teclado y arreglo de guitarra, la balada Price of love, la cañera Ready when your are, con una buena introducción de batería y un rollo Bad Company sabroso y ese riff cortado fantásico, Lay down, una vacilada con aroma a los Aerosmith ochenteros, The restless ones, con uno de los mejores estribillos del disco y Rockin’ horse, un riff que adoraría Billy Duffy, con un rollo muy inglés y, de nuevo, aroma a Free/Bad Company.

Tras una gira no muy extensa, volvieron al estudio. Aunque la idea era repetir con Richie Zito en la producción, no pudieron o no quisieron esperar a que terminara su trabajo con White Lion. Eligieron a Ron Nevison. Por lo visto la experiencia en el estudio no fue divertida; tuvieron que parar, tomarse unas semanas de descanso y volver con canciones “mejores” y otros ánimos, obligados por el exigente Ron. Desde que entraron en el estudio hasta que entregaron el máster pasaron casi seis meses. La composición fue problemática, la elección de las canciones también y la producción se alargó más de lo que los protagonistas hubieran deseado. Ellos querían grabar rápido y volver a la carretera. El álbum se tituló Backlash (1991) y cuenta como principales compositores a John Waite y Jonathan Cain junto a varios invitados. Repite, cómo no, Diane Warren en una balada y reclutan a Russ Ballard, Mark Spiro y Jesse Harms. Schon firma en tres canciones nada más. Destacan la inicial So this is Eden, con un fantástico Waite; Straight yo your heart, con uno de los mejores momentos Schon; el buen medio tiempo Time stood still; el momento endurecido de Dancing off the Edge of the world seguido del AOR fantástico de Rebel say a prayer. En general, encontramos poca chicha ruidosa y mucha melodía decorada con melaza, pero no por ello es menos disfrutable. El medio tiempo Savage blue, con otra gran línea de bajo y genial Schon, la balada de manual Make love last, con su inicio lento, un pequeño crescendo, otro solazo, bien acabada, y el cierre con algo de garra de Life at the top.

Pero la historia no dio para más. Waite se encargó de hacer promoción del disco. En una entrevista afirmó abiertamente, a pregunta del periodista, que la banda se había tomado un respiro para acometer otros proyectos: “creo que todo esto debería ocuparnos las Navidades y entonces deberíamos juntarnos y hacer algunos conciertos. Si esto no sucede, entonces sería el final de la banda”. Y añadió: “Todo el mundo está nervioso y necesita un tiempo por su cuenta. Ha sido un periodo largo trabajando en el estudio y ahora es momento de retirarse un poco. Si alguien impone su propio interés, entonces no es Bad English”. Y, respecto al disco, pensaba: “el nuevo disco es genial, el trabajo en el ha sido bestial y un reto. He disfrutado en esta banda, de lo contrario no promocionaría el disco”. Pero lo cierto es que el propio Neal Schon había afirmado antes siquiera de aparecer oficialmente Backlash que no habría continuidad. Sobre esto, Waite, quien al parecer tenía especial interés en continuar con Bad English, comentó “Conozco a Neal, es un tipo de carácter emocional; tan rápido como se va de una banda vuelve a ella”. En entrevistas recientes, Waite afirmó “todo el mundo era muy profesional, viajábamos por separado y realmente no hablábamos entre nosotros. Todo el mundo hacía lo suyo y se iba a casa”. Sobre su “amigo” Cain afirmó también: “siempre se iba temprano y llegaba tarde; entonces era una persona difícil de tratar”.

Caminos separados. Schon se llevó a Castronovo a grabar el debut de Hardline. Waite volvió a su carrera en solitario (Temple bar, 1995). Ricky Phillips grabó la colaboración de Coverdale con Page. Cain lo intentó en solitario hasta que volvió a juntarse con Schon en la nueva encarnación de Journey, en 1995, a la que pronto se uniría Castronovo.

Una breve aventura que nos dejó dos discos excelentes y una historia que contar.

Lo mejor de Neal Schon: más allá de Journey

Famoso por sus «años dorados» en Journey al lado del cantante Steve Perry, los que transcurrieron, más o menos, entre 1978 y 1987, donde vendieron algo así como 50 millones de discos (¡vaya!), Neal Schon, guitarrista, cantante, compositor, arreglista, productor, tiene una colección enorme de discos. Si hacemos caso a su página web, hablamos de ochenta en total. Nos hemos planteado, por qué no, hacer un viaje por esta colección rescatando los que, a nuestro entender, son los más interesantes. Desde aquellos inicios a principios de los setenta han pasado (casi) cincuenta años…

La aventura profesional de Neal comenzó al lado de Carlos Santana en 1971, a la edad de diecisiete años. Un tipo que marcó claramente el devenir artístico de nuestro protagonista. Con él grabó Santana III (que llegó al número 1) y al año siguiente Caravanserai. Poco después dejó la banda para formar Journey, tras un paso por el rock latino de Azteca. Nunca abandonó la influencia de esta experiencia primeriza. El mismo Santana le reclamó en 2016, junto a otros compañeros de época, para el álbum Santana IV. Esa mezcolanza de rock, jazz y ritmos latinos aparece y desaparece en la propia carrera en solitario de Schon, como en su Electric world (1997).

En esta aventura iniciática se forjó una larga relación con el cantante y teclista Gregg Rolie. Juntos formaron la primera encarnación de Journey, intercambiando composición y protagonismo vocal hasta que «descubrieron» a Steve Perry en 1978 y comenzó su historia de éxito comercial. Gregg dejó la banda en 1981, pero colaborarían juntos en los proyectos en solitario del teclista (Gregg Rolie, 1985) y del propio Neal. Como curiosidad, junto con los miembros de los primeros discos de Santana (Mike Carabello, Michael Shrieve) formaron, allá por 1997, el grupo Abraxas Pool; compusieron y grabaron un álbum homónimo.

Otro buen amigo en sus aventuras se llamó Jonathan Cain, quien sustituyó en los teclados a Rolie en Journey. Estos dos personajes se volvieron inseparables desde entonces. Cuando la banda madre se desbandó a finales de los ochenta formaron Bad English. Dos discos, Bad english (1989) y Backlash (1991), duró la aventura, con una onda AOR/hard rock melódico fantástica. Cain colaboró con la carrera en solitario de Neil numerosas veces, como en Beyond the thunder (1995), donde compone, produce y toca, o Piranha blues (1999), y juntos metieron mano a algunas placas buenas, como el Freight train heart (1987) de Jimmy Barnes.

El tercer amigo que encontramos en esta historia se llama Sammy Hagar. Tras una primera colaboración en el álbum Danger zone (1980) del rubio cantante se juntaron con el bajista Kenny Aaronson (Rick Derringer, Blue Oyser Cult) y el batería Michael Shrieve (otra vez por aquí) para componer y grabar un álbum que acabó llamándose Through the fire (1984); el grupo se denominó HSAS (Hagar Schon Aaronson Shrieve). No dio para más. En diversas ocasiones estuvieron tentados de comenzar una aventura musical juntos, que casi cuaja en el 2004 cuando formaron Planet US; grabaron varias canciones con Deen Castronovo a la batería y Michael Anthony al bajo. Sin embargo la reunión de Van Halen aquel mismo año llevó al cajón de los imposibles aquella aventura. No fue hasta 2008 cuando por fin volvieron a juntarse en otro disco en solitario de Sammy, titulado Cosmic universal fashion: recuperaron dos canciones de aquel proyecto, Pshyco vertigo y Peephole.

Otro amiguete con el que pasó buenos ratos fue Paul Rodgers. En 1993 grabó las guitarras en dos cortes de Muddy Waters Blues (homenaje de Rodgers al famoso músico) y produjo y tocó en The Hendrix set (homenaje, obviamente, al famoso guitarrista). Su relación volvió a retomarse en el álbum Now (1997). Y si seguimos recordando cantantes con los que colaboró de un modo u otro, aumentamos la lista con Joe Cocker (Cocker, 1986), Eric Martin (Eric Martin, 1985; Mr Rock vocalist, 2012) o Michael Bolton: compuso y prestó su guitarra en The hunger (1987).

Pero no solo de amigos se nutre la aventura musical de Neal. A principios de los noventa endureció su propuesta sonora (un poco) al formar Hardline con sus «cuñados», los hermanos Gioeli: Johnny (cantante) y Joey (guitarrista). Reclutó a Deen Castronovo (compañero en Bad English que acabaría tocando la batería en Journey) y a Todd Jensen (bajista de David Lee Roth y Ozzy Osbourne, entre otros). Al artefacto lo llamaron Double eclipse (1991) y se convirtió en una referencia en el hard rock melódico. En su apuesta por formar un grupo consistente (lo intentó con Bad English o con Hardline) montó Soul SirkUS; rebotado del fiasco de Planet Us conoció a Jeff Scot Soto en un clinic y se le encendió la bombilla. Con Soto a la voz (vaya colección de cantantes buenos) y su inseparable Castronovo a la batería hicieron World play (2004).

Y si todo este arte no fuera suficiente, podríamos añadir alguno más de sus nueve discos en solitario; sus dos álbumes con Jan Hammer (Untold pasion, 1981; Here to stay, 1982); el excelente All one people (1997) de Just if I junto al cantante de Loverboy, Mike Reno; o una de sus treinta y cinco colaboraciones (según su página web). No ha dejado de buscar dinero, fama y arte melódico, ya sea con amigos, con discos instrumentales, bajándose al jazz o al latin rock, regalando solos preciosistas o como músico de estudio.

Larga vida a Neal Schon.