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Las enfermedades mentales en el rock y el metal.

Tan malo es permitir que las personas con enfermedades mentales vivan en un tabú social, la incomprensión y la discriminación, como frivolizar sobre ellas afirmando «padecer» algún tipo de trastorno para ser «moderno» o «distinto» y destacar en el mundo del arte. Y esto último (parece) habitual últimamente en el pop y la música mainstream, donde cada vez más artistas jóvenes exponen sin tapujos sus (supuestas) enfermedades. En cierto modo me alegro de que cada vez más se nos visibilice, aunque mantengo mis dudas si no será más que una cuestión de marketing para arrastrar a esos jóvenes (cada vez más) aislados y estigmatizados emocionalmente al consumo de un producto.

De todos modos, las personalidades con tendencia a padecer algún tipo de enfermedad mental y aquellas que han reconocido padecerla abundan en la ya larga Historia del rock y el metal. Se han creado obras magníficas e imprescindibles que en ocasiones abordaban directamente el problema, como The Kinks en Soap opera (trastorno de personalidad), lo utilizaban de transfondo para desarrollar una narración, como Pink Floyd en The wall (trastorno esquizotípico de personalidad) o, simplemente, sus protagonistas presentaban algún tipo de enfermedad, como Jim y Caroline en el álbum Berlin de Lou Reed. Echadle un ojo a este enlace para más detalles.

Así, hoy, nos hemos dedicado a seleccionar algunas canciones de lo más diverso cuya temática versa sobre alguna enfermedad mental o alguna persona que lo padezca. Hay muchísimas. Y si añadimos las que hablan del tema de manera indirecta o «parece» que hablan de otra cosa, vas a sorprenderte.

Como siempre, dale al play.

Mago de Oz – Los renglones torcidos de Dios

En su álbum Finisterra (2000) incluyeron esta canción, cuyo título e inspiración cogen de una obra literaria de Torcuato Luca de Tena. La letra describe en primera persona el sufrimiento del «loco» que vive encerrado y su imposibilidad para salir de su situación: «Ahogar la locura es como intentar/tapar y ocultar con un dedo el sol/parir pensamientos es como vaciar/solo con mis manos el mar».

Green Day – Basket case

«Sometimes my mind plays tricks on me» canta Billy Joe Amstrong en este single que catapultó a la banda a la fama mundial. Amstrong, diagnosticado de trastorno de pánico, escribió la letra contando sus ataques de ansiedad y las dudas sobre su propia vida que le producían «Am I just paranoid?/Or am I just stoned?». Del álbum Dookie (1994). El vídeo, por cierto, está ambientado en un centro psiquiátrico.

Fear of Missing Out – Empty

Vamos con algo muy especial. El álbum Disorders (2019), de la mano de Carlos Morales, está compuesto por siete canciones de corte progresivo con letras escritas por pacientes que padecen uno de los siete trastornos que se tratan. Una iniciativa cuyos beneficios van destinados a FEAFES Galicia y puedes saber más sobre este y otros proyectos que relacionan arte y enfermedad mental y contribuir en este enlace. Nosotros elegimos el corte dedicado a la anorexia, con la voz de Xela Rivera (Sweet Death).

Alice Cooper – Quiet room

Hablar de «enfermedad mental» y «Alice Cooper» es todo uno. Porque ha introducido personajes perturbados y enfermos en sus canciones y porque la propia persona tras el personaje (Vincent Furnier) ha padecido trastornos depresivos, adictivos y alimentarios a lo largo de su vida. Dedicó (al menos) dos discos enteros, con un trasfondo conceptual, a las enfermedades mentales. En 1975, Welcome to my nightmare relata los sueños y las visiones de un niño, Steven, en una infancia traumática. En 1978, From the inside narra los efectos de las paranoias y las adicciones del propio Cooper y su paso por un centro psiquiátrico en Nueva York. De este, elegimos el recuerdo de su «cuarto almohadillado».

Nirvana – Lithium

Las sales de litio se utilizan para el tratamiento de la manía, la depresión y la bipolaridad. Kurt Cobain dedicó esta canción a configurar una escena de paranoia en la que el protagonista amanece feliz «Because today I found my friends/They’re in my head» y «I’m so excited, I can’t wait to meet you there». Cobain padeció depresión y su fuerte adicción a la heroína pudo desencadenar todas estas imágenes. Parte del ya mítico Nevermind (1991).

The Doors – People are strange

Cuando un artista fallece y se convierte en un mito es complicado hablar de él. Y Morrison, seguramente, sufría algún tipo de trastorno depresivo o, quizá, un trastorno de personalidad. Por esto, u otras razones, sus experiencias con las drogas son ya míticas, igual que sus improvisaciones en el escenario o sus reyertas policiales. En el álbum Strange days (1967) la banda The Doors grabó esta canción en la que Jim habla de su alineación y la soledad que sentía.

Nine Inch Nails – Hurt

«I hurt myself today/to see if I still feel». Trent Reznor habla de las autolesiones y las mutilaciones autoinfringidas, acto relativamente frecuente en personas con depresión severa, trastornos de la personalidad y tendencias suicidas. El propio Reznor sufrió de depresión aguda, ansiedad y desórdenes de personalidad, asociados, también, al consumo de múltiples sustancias. Lo grabó en 1995 para The downward spiral. Johny Cash hizo una versión de este tema para su American IV (2002).

Pearl Jam – Bugs

Eddie Vedder compuso esta sencilla y estridente canción con un acordeón y sin doble intención. Narra un episodio de alucinación en el que cientos de bichos van ocupando la habitación, la piel y los orificios del cantante. «I got bugs on my skin/Tickle my nausea/I let it happen again/They’re always takin’ over/I see they surround me, I see…». El tema fue incluido en el álbum Vitalogy de 1994.

Pink Floyd – Brain damage

«There’s someone in my head but it’s not me». Otra banda que sabe de enfermedades mentales y que ocasionalmente habló en sus letras directamente sobre ello. En The dark side of the moon (1973) incluyeron esta clara referencia a la esquizofrenia: «The lunatic is in my head/you raise the blade, you make the change»..

The Who – Happy Jack

Pocas bandas han sacado tanto rédito artístico y comercial a las historias sobre personas con trastornos mentales y enfermedades «extrañas». Tommy (1969), quizá el primer disco conceptual en tener un éxito verdadero entre el gran público, está protagonizada por un niño, Tommy, ciego, sordo y mudo tras un trauma (ver a tu padre muerto y a tu madre cometer un asesinato no tiene que ser fácil de digerir). En 1973 volvieron con Quadrophenia, una retorcida mezcla de las personalidades de los cuatro miembros de la banda a través de la cabeza de un adolescente inestable enfrentado al mundo que le rodea. Sin embargo, elegimos esta tonada algo menos seria titulada Happy Jack (A quick one, 1966) en las que se recrea a un (supuesto) enfermo mental que conoció Townshend en su infancia.

Anathema – Lost control

La depresión y sus múltiples consecuencias se abordan en varias canciones de la banda, algunas incluidas en Alternative 4 (1998). La letra es impactante: «And it’s left me with a chemical dependency for sanity/yes, I am falling/How much longer ‘til I hit the ground?/I can’t tell you why I’m breaking down/do you wonder why I prefer to be alone?».

Sea esta una pequeña contribución a recordar y poner luz sobre las personas que sufren trastornos mentales de diverso tipo. Es imprescindible eliminar el miedo, la oscuridad, la vergüenza y el aislamiento que muchas veces padecen: no ser normal te convierte en un bicho, aún en el siglo XXI. Hagamos, con nuestro esfuerzo personal, que puedan vivir una vida lo más cercana a la felicidad posible.

Canciones para el recuerdo: los que se han ido.

Estos últimos meses muchos hemos sufrido pérdidas y llorado amargamente. El dolor, la distancia, la impotencia. Siempre la muerte es un clavo que se pega en lo más sensible de nosotros. Y sangramos. A veces toda la vida. Hoy hemos querido recoger algunas canciones que rememoran esa pérdida, el momento del adiós, la necesidad del reencuentro o, simplemente, traen un trozo de pena y lo comparten con los demás.

Excelentes canciones tristes. Como siempre, dale al play.

Dream Theater – Take away my pain

John Petrucci, guitarrista de la banda, compuso esta canción en memoria de su padre: «You can take away my heroes/Can you take away my pain/Take away my pain/Leave the cold outside». Las horas de espera junto a la cama, el desenlace lento e inevitable, las últimas palabras. Aparece en Falling into infinity (1999).

Duff McKagan’s Loaded – Mother’s day

Sobre otra muerte repentina, Duff habla en esta canción: «Monday, I saw you smile/And then Tuesday/We talked awhile/By Wednesday something’s wrong/By weekend, you were gone». Tiene un rollo muy Lou Reed, por cierto. Aparece en Sick (2009).

Iron Maiden – Blood brothers

Una reflexión de Steve Harris sobre el recuerdo de su padre y lo que significa en su vida: «And in the river reflections of me/Just for a second a glimpse of my father I see/And in a movement he beckons to me/And in a moment the memories are all that remain/And all the wounds are reopening again». La influencia de nuestros antecesores en nuestro mundo, incluso cuando ya no están. Una de las mejores canciones del Brave new world del año 2000.

Metallica – Mama said

Pero no siempre esos recuerdos son buenos. James Hetfield, cantante y guitarrista, comparte la difícil relación con su madre, quien murió cuando él tenía 16 años, y el arrepentimiento años después. Se marchó de casa joven, huyendo «Never I ask of you/But never I gave/But you gave me your emptiness/that I’ll take to my grave». Confiesa, ya adulto, «I need your arms to welcome me/But, a cold stone’s all I see». Single del álbum Load (1996).

John Lennon – Mother

John Lennon compuso varias canciones sobre la relación con su madre, fallecida tras un atropello cuando él aún tenía 17 años. En esta, lamenta «Mother, you had me/but I never had you/I wanted you/You didn’t want me». La tristeza, la soledad y la desesperación: «Mamma, don’t go/ Daddy come home». Formó parte del álbum Joh Lennon/Plastic Ono Band (1970).

Bob Dylan – Roll on John

Y la pena de un amigo cantando a otro amigo: Dylan compuso en memoria de John Lennon esta canción «He turned around and he slowly walked away/They shot him in the back and down he went». El dolor de la pérdida repentina » you’re about to breathe your last/Lord, you know how hard that it can be» y de la larga recuperación «You burned so bright/Roll on, John». Lo curioso es, a pesar del dolor, que no fueron amigos al uso; apenas se vieron en vida y la canción se grabó y editó treinta años después de la muerte de Lennon, para el álbum Tempest (2012)

Poison – Something to believe in

La amistad, a veces, crea lazos tan profundos que no pueden romperse tras la muerte. Bret Michaels, cantante, desahoga su pena por la pérdida de una amigo y compañero de trabajo, que se quitó la vida «My best friend died a lonely man/In some Palm Springs hotel room». Aunque no logra entenderlo («You take the high road/And I’ll take the low road») y siente la soledad, en el fondo tiene un mensaje de esperanza, porque el sacrificio le da algo en lo que creer para seguir. Preciosa balada del Flesh & blood de 1990.

Pearl Jam – Light years

Eddie Vedder, cantante, y Mike McCready, guitarrista, compusieron esta canción de queja y, en cierto modo, súplica por el fallecimiento de una amiga común de manera inesperada: «I’ve understood feelings/And I’ve understood words/But how could you be taken away». Porque «We were but stones/Your light made us stars». Parte de Binaural (2000).

Journey – When I think of you

Steve Perry, cantante, compuso esta canción sobre la pérdida y el recuerdo, que vale igual para un hermano o una amiga o un viejo amor: «I try to forget the night that you left/It’s all so unreal, with you gone». Por un lado, quiero olvidar aquel día, pero, por otro, cada vez que pienso en ti vuelvo a sentirte cerca, a revivir los buenos momentos: «And I see your face/Young and so free, smiling at me/In your eyes I walk without fear/We’re together again». Aparece en Trial by fire (1996).

Steelheart – Mama don´t you cry

Michael Matijevic, cantante de la banda, se pregunta si será capaz de seguir adelante solo: «I fight the tears since you’ve been gone/And I stand in fear, can I make it on my own/Without your love to guide me through my life». Precioso piano, hermosa melodía. «Oh I tried so hard but I could never say goodbye/You’ll always be in my heart, oh Mama don’t you cry». Apareció en el álbum Tangled in rains (1992).

Manic Street Preachers – Ocean spray

A veces uno se aferra a un recuerdo, a un momento muy concreto: «Oh please stay awake/And then we can drink some Ocean Spray». Compuesta por James Dean Bradfield recordando las semanas en que su madre permaneció ingresada en el hospital hasta morir a consecuencia de un cáncer. Cada día le llevaba un zumo que se llamaba Ocena Spray. Fue single del álbum Know your enemy (2001).

Eric Clapton – Tears in heaven

Dicen que no hay una pérdida tan dolorosa como la de un hijo. Que lo natural es ver morir a tus mayores, no a tus menores. La desgraciada muerte de Connor, hijo de Eric Clapton, acabó inspirando esta sentida balada «Would you hold my hand/If I saw you in heaven?/Would you help me stand/If I saw you in heaven?». No hay mucha esperanza en las palabras de Clapton: «I must be strong and carry on/’Cause I know I don’t belong here in heaven». Apareció por primera vez como parte de la banda sonora de Rush en 1992.

Barclays James Harvest – Back to earth

Y es que, a veces, simplemente, no se puede o no se quiere «superar» la pérdida y uno espera, sin más, un (imposible) reencuentro: «I’ve been so sad since you went away/I’ve been so lost without you/I wanted to be there/I wanted to hold on and tell you/How much, how much I loved you». A veces, todo se resume en cosas muy simples: «I wanted to hold on and tell you/How much, how much I loved you». Del álbum Caught in the light (1993).

Nunca tendrían que desaparecer de nuestra vida las personas que nos aman…

12 canciones sobre coches

Quizá sea un tema demasiado obvio, o no, el de la carretera, los coches, las motos en el glosario de roquero. Hay músicos que, además, compiten en sus ratos libres; otros se aficionan a coleccionarlos; muchos añoran poder comprarse ese fantástico carro de sus sueños. Infinidad de canciones tratan el tema de manera más o menos directa y nosotros hemos querido hacer una pequeña selección de aquellas canciones dedicadas a los coches (y a su buen y mal uso).

Dale al play…

Steve Miller Band – Mercury blues

«Had my money, I tell you what I’d do/I would go downtown, Buy a Mercury or two/Cause I’m crazy ‘bout a Mercury». Steve Miller clama su devoción por «los Mercury» hasta el punto de robar uno (según la canción). Coches de capricho desde 1938 hasta 2011 que sobreviven en los sueños clásicos de algunos fanáticos.  Cover de una composición de KC Douglas y Robert Geddins grabada por pimera vez en 1948, aparece, en la voz de Miller, en un documental (Revolution) de 1967.

Bruque – Velocidad

Corría el año 1988 cuando Pedro Bruque grabó esta canción con la voz de Domingo Gallardo y la flauta de Jose Carlos Molina (Ñu). «No sabes como acabarás/tampoco a qué lugar llegarás/te ciega la velocidad» y tanto correr acaba en un accidente donde «la gente observa con horror/después te contarán tu accidente/sin saber qué sucedió». Una llamada de atención a los excesos de confianza al volante hace más de treinta años. Parte del álbum En mitad del camino.

Metallica – Fuel

Y con la misma temática se marcaron Metallica este corte en Reload (1997): «Oh, no I burn,/Fuel is pumping engines,/Burning hard, loose and clean». La adicción es un tema clave en las letras de Hetfield; en esta ocasión la necesidad de pisar el acelerador a fondo hasta quemarse, literalmente.

Chuck Berry – Maybellene

El rey negro del rock mezcla motor, velocidad y flirteo en una persecución hot-rod de un hombre con su ocho cilindros tras una chica a bordo de un Cadillac. ¿Acoso en la autopista? Elvis Presley se marcó una versión de este tema. Berry lo editó como single en 1958.

Barricada – Písale

«Los barri» tienen prisa por llegar a casa : «nervio en la carretera, corre, corre/cómete las señales, pisa más, corre/estamos llegando a mi barrio, corre, corre». Uno los imagina llegando a las tantas después de un concierto («la ciudad dormida tiene algo especial»). Corto pero intenso, lo escuchamos en el No hay tregua de 1986.

Lonnie Mack – Me and my car

Un tipo curioso. Tras saborear cierto éxito comercial en los sesenta, desapareció casi veinte años hasta que a mitad de los ochenta reanudó su discografía animado, entre otros, por Steve Ray Vaughan. El segundo de esta segunda época, titulado con acierto Second sight (1987), comenzaba con esta oda a su amor siempre fiel por su coche: nada puede interponerse entre ellos.

Pearl Jam – MFC

Eddie Vedder (cantante) realizó una escapada vital por Europa durante, más o menos, un año hasta acabar viviendo en Roma. De sus viajes en un pequeño coche por Italia surgió la melodía y la idea de este tema, cuyo título significa Mini Fast Car. La protagonista huye en un coche dejando atrás una vida que ya no quiere mantener, buscando el horizonte. La historia acabó formando parte del álbum Yield de 1998. «This wheel will be turning right, then straight/Off in the sunset she’ll ride».

Obús – Autopista

«Voy quemando gasolina/la autopista me pone a cien». Las autopistas como símbolo del (mal) progreso, de las prisas, de la necesidad de recorrer kilómetros en coche «a toda velocidad», cayendo en «su trampa» hasta que «me domina la autopista». Del álbum de 1984 El que más.

Quiet Riot – Slick black Cadillac

Cuando aún no habían saltado a la fama metalera y dormían en pisos de amigos o en apartamentos okupados, Kevin DuBrow (cantante) y Randy Rhoads (guitarrista) compusieron esta oda a uno de sus mayores deseos: un precioso Cadillac negro «you know I got a fully-equipped rock ‘n’ roll machine/at speeds that take me high, high, high» con el que «I’m gonna drive all night/spin my wheels all night». Abría el álbum Quiet Riot II (1979). La regrabaron para el multiplatino Metal health cuatro años después.

Deep Purple – Highway star

Qué más se puede decir: «I love it and I need it». Pasión verdadera por el propio coche, máquina para convertirse en el rey de la autopista. «It’s a killing machine/it’s got everything/like a driving power big fat tires». Tema veloz, con dos fantásticos solos de Richie Blackmore a la guitarra y Jon Lord a los teclados (ambos de inspiración clásica). Imprescindible y eterna canción del álbum Machine head (1972).

Banzai – Coche rápido en la noche

«Si se mosquean voy a acelerar» con mis veinte años mal tratados por la sociedad. El coche es la herramienta para distinguirse, para huir de la policía o para, simplemente, escapar de los tiempos «actuales». La escuchamos en el disco imprescindible Banzai de 1983.

Sangre Azul – Velocidad

Y la misma inspiración para esta canción de Sangre Azul, pero en esta ocasión desde un punto de vista más amoroso y festivo: «compartimos el placer de libertad/en la noche juntos recorriendo la ciudad». El coche como compañero de aventuras, su juego como símbolo de fuerza y libertad. Aparece en su debut Obsesión, allá por 1987.

Golden Earring – Radar love

Y para cerrar esta colección, una de las más famosas y, a la vez, curiosas. Escrita desde el punto de vista del conductor que viaja a casa de su novia, con la que tiene un sistema de comunicación único: el radar del amor. Cuando ella le llama, él acude: «I’ve been drivin’ all night, my hand’s wet on the wheel/there’s a voice in my head that drives my heel» para acabar al amanecer en su casa «No more speed, I’m almost there/(…)/last car to pass, here I go». Protagonista absoluto del álbum Moontan (1973)

Por supuesto, hay muchas más. ¿Cuál de tus favoritas hemos dejado fuera?

Canciones rock y metal sobre el suicidio.

Siembra la polémica y muchas veces, incluso, resulta un tema tabú. Quitarse la vida. Por soledad, por una enfermedad incurable, por depresión, por desesperación. El dolor del que se queda, preguntando si pudo hacer algo. El sufrimiento del que está a punto de saltar por una ventana, de dispararse en la sien.

Hemos seleccionado un puñado de canciones sobre el suicidio, sus consecuencias y algunas pequeñas reflexiones de algunos de nuestros músicos favoritos. Por cierto, tema no ajeno a nuestros músicos y a los que dedicamos ya un post que puedes leer en este enlace.

Dale al play…

Metallica – Fade to black

Una de sus mejores canciones incluida en Ride the lightning (1984). Narrada en primera persona por un suicida: «I have lost the will to live/Simply nothing more to give». Sin esperanza, solo, decide que no merece la pena «Death greets me warm/Now I will just say goodbye».

Pearl Jam – Jeremy

Para su debut (Ten, 1991) Eddie Vedder compuso esta letra impresionado por una historia real, la de Jeremy, el niño que se suicidó delante de sus compañeros de instituto. La forma en que Vedder interpreta el tema y canta el estribillo dota de cierto dolor mórbido a la música.

Ramoncín – Putney Bridge

El suicidio del «último punk» desde Putney Bridge: «su cuero negro lleva el nombre de los Clash/se ha tirado sin mirar atrás». Porque si muere el punk y vuelve el pop «es que algo anda mal». Del iniciático e imprescindible Arañando la ciudad (1980).

Uriah Heep – Suicidal man

La reflexión de un hombre asomado a la ventana, pensando qué hacer con su vida, preguntando «Why won’t you help me/Or give me hand/’cause I’m close to becoming». Una canción entre la esperanza de una oportunidad, de alguien que acuda a evitar el suicidio y la pena por haber llegado hasta ahí. Formó parte del álbum de 1974 titulado Wonderworld.

Manic Street Preachers – 3 ways to see despair

Parte del álbum Rewind the film (2013), una canción sobre la desesperación y la falta de oportunidades, la incapacidad para enfrentarse con el dolor: «There are three ways to see despair/I’ve seen them all, I’m scared to say/…/The fourth way is coming, so prepare for the fall». ¿Puedes salvar este alma oscura de las profundidades? Sería tan bello…

Gritando en Silencio – Con dos copas de más

Los sevillanos cantan en su debut Contratiempo (2009) al amigo muerto el día de su funeral: «el corazón, es lo único que se ha roto/y has dejado caras tristes/observando un pie de foto». Las penas se llevan de otra manera con dos copas de más…

The White Buffalo & The Forest Rangers – Come join the murder

Un pájaro negro al otro lado de la ventana llamando a unirse a la muerte. «Come join the murder/Come fly with black/We’ll give you freedom/From the human trap». La liberación en sus alas para eliminar el sufrimiento. Formó parte de la banda sonora de la serie Sons of Anarchy, adornando la escena final del último capítulo.

La Polla Records – El suicida

Con su irónica manera de contar la realidad, Evaristo y los suyos presentan al suicida como espectáculo, un rato de telediario directamente al salón de muestra casa: «en el suelo quedan restos sangre seca y el olvido». Una forma de afrontar la indiferencia en la que vivimos. Incluida en el disco de 1990 Ellos dicen mierda nosotros amén.

Slipknot – Everything ends

«What the hell am I doing?/…/Where the hell am I going?/Do I even need a reason to hide?/I am only betrayed/I am only conditioned to die» clama Corey Taylor desesperado. Parte de Iowa (2001), la solución de la no solución y la perspectiva de la muerte como esperanza para acabar con la soledad.

Ozzy Osbourne – Suicide solution

Un clásico. Ozzy Osbourne denunciado por que un chaval se pegó un tiro en la cabeza, supuestamente, por esta canción. Ozzy, siempre tan atento, lo primero que respondió al enterarse fue:  “¿Cree que quiero que mis fans se suiciden?¿Y cómo coño cree que voy a seguir vendiendo discos?”. La canción en sí, parte de su debut Blizzard of Oz de 1980, habla de beber hasta morir; la «solución suicida» a los problemas es beber sin límite y la canción, irónicamente, trata de prevenir contra ello. Viniendo de Ozzy resulta un tanto hipócrita.

The Answer – Why’d you change your mind

La letra está inspirada en la historia de un amigo del guitarrista Paul Mahon, una reflexión intentando entender qué pasa por la cabeza de una persona que se quita la vida: «Honey can you tell me, why’d you change your mind?/So you walked the other way/I saw you walk the other way/Now you’ll never tell me». Grabada para su segundo álbum Everyday demons (2009).

Bullet for My Valentine – Ten years gone

Siguiendo el hilo del tema anterior, escuchamos el tremendo recuerdo de Matthew Tuck a un amigo que se suicidó diez años atrás: «Ten years ago/I got a call that nearly killed me/Repeat yourself, my hands are shakin». El dolor, la duda, las preguntas, aún entre nosotros a pesar del tiempo pasado. ¿Por qué no pude ayudarte? Del álbum The poison (2005).

Queen – Don’t try suicide

«You need help/Look at yourself, you need help/You need life/So don’t hang yourself». Freddy Mercury suplica a alguien que no intente suicidarse, que no lo haga ni para llamar la atención ni para solucionar sus problemas, que él se encargará de estar ahí. Un canto que escuchamos en The game (1980).

Sexo en el rock (13): dominación, dolor y placer (BDSM songs)

Sexo en el rock: dominación, dolor y placer

El mundo sadomasoquista habita entre nuestros roqueros. La mezcla de dolor y placer, de dominación y sexo, se ha convertido en un clásico de la censura, la oscuridad de nuestros deseos y por culpa de la ola neo-masoquista de novelas y taquillazos de pantalla en una perversión de moda. Pero esto de la dominación no es tema para flojos ni peleles. Si lo tuyo es el bondage o cualquier variante que practiques aquí tienes tu banda sonora. Y si no, bueno, también resulta interesante conocer los flirteos con el dolor y la humillación de nuestras estrellas.

Guns N’Roses – Pretty tide up

En su aclamado Use your illusion de 1991 la banda más gamberra colocó este pequeño cuento sobre una señorita de Melrose que «no se satisfacía sin un poco de dolor». Una historia real de Izzy Stradlin.

Pearl Jam – Satan’s bed

Para el imprescindible Vitalogy (1994) el guitarrista Stone Gossard escribió esta copla junto a Eddie Vedder sobre el dolor y el placer y el uso de agujas.

Parálisis Permanente – Vamos a jugar

Su imagen bondage y las letras de sus canciones los convierten en adalides del sadomaso patrio. En Vamos a jugar cantan «es tan fácil convencerte (…) Siento mucho hacerte daño, solo así aprenderás». Del debut de 1982 El acto.

Gabinete Caligari – Golpes

En su primera versión, este tema formó parte de un single con los anteriores sujetos de esta lista, allá por 1982. En esta versión, regrabada once años más tarde para el recopilatorio Grandes éxitos, Urrutia sigue preguntando «dónde están tus golpes, o sí, corazón, dónde está mi dolor»

Green Day – Dominated love slave

Cuando aún eran unos completos desconocidos, en el álbum Kerplunk (1991) introdujeron este tema con letra de Tré Cool, batería, quien además canta y toca la guitarra, donde pide «puedes azotarme si no me porto bien».

Reincidentes – Sadomasoquista

En el álbum de 1991 Ni un paso atrás encontramos otra historia en la que el protagonista reconoce «cuánto disfruto haciendo el animal y escuchando tus gemidos». Aunque originalmente no tenía una lectura sexual resulta bastante explícito y adecuado. Si Tré era el pasivo, Fernando se hará cargo…

Helloween – Mr Torture

En su tono jocoso habitual, la banda de la calabaza propone una letra sobre el «Señor Tortura» dando placer violento a una amiga. Lo curioso es que la compuso también el batería del grupo. ¿Irá con el gremio? Del álbum The dark ride (2000)

Depeche Mode – Master and servant

Los jefes musicales del BDSM nos invitan a jugar un poco: «There’s a new game we like to play you see/a game with added reality/you treat me like a dog/get me down on my knees». ¿Quieres ser el maestro o el esclavo? Del álbum de 1984 titulado Some great reward.

Iron Maiden – Hooks in you

¿Qué clase de mujer puede estar esperando tras la puerta verde?, se pregunta Bruce Dickinson al principio de esta canción. Pues una que pondrá «ganchos en ti, ganchos en mi, ganchos en el techo». Directo, al grano, formó parte de No prayer for the dying (1990).

Rammstein – Ich tu dir weh

Los maestros alemanes de la provocación sexual (vaya, de la provocación) también acompañaron esta canción (literalmente significa «te hiero») con un vídeo explícito. Del álbum Lieber ist für alle da (2009)

The Stooges – I wanna be your dog

Pocas canciones tan sumisas: «me tumbaré en mi sitio favorito, quiero ser tu perro». Del álbum debut de la banda allá por 1969.

Joan Jett & the Blackherats – Fetish

Y aquí tiene Iggy Pop a su dominatix: Joan quiere dominarte, hacerte su esclavo… latigazos incluidos. Del álbum Sinner del 2006.

Ñu – Marisoka

Y Jose Carlos Molina, al frente de Ñu, no lo tiene claro, porque su amada se mantiene callada mientras hacen el amor. Pero un día se harta y clama «Te voy a acostumbrar a que me seas sincera/Si no me obedeces te daré mucha cera/Si vas de masoquista dímelo por la cara/Y dejaré mi látigo a los pies de la cama». Aparece en el álbum Dos años de destierro de 1990.

The Rolling Stones – Under my thumb

Y si aún quieres un poco más de dominación, Mike Jagger te propone ser su «gato siamés (…) es la mascota más dulce del mundo» siempre bajo su pulgar. Un clásico de 1966 para el álbum Aftermath basado en hechos reales. Si lo que no hayan probado estos…

KISS – Sweet pain

No podía faltar el vicioso más avaricioso del rock. En Destroyer (1976) Gene Simmons canta «te enseñaré a amar de modo diferente, te enseñaré a amar mi dulce dolor, me amarás de cualquier forma que yo diga».

¿Dónde está tu látigo?

El nacimiento del grunge: antes del éxito de Nirvana.

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El grunge antes del grunge: 30 años del éxito de Nirvana.

La década de los noventa nos trajo una «re-volución» sónica que se denominó grunge. Por poner una fecha, digamos 1991: Nevermind de Nirvana, Badmotorfinger de Soundgarden, Facelift de Alice in Chains o Ten de Pearl Jam se editaron ese año. Entre los cuatro juntan más de treinta millones de discos vendidos. Pero unos meses antes casi nadie sabía nada de estos muchachos. Salvo la banda de Chris Cornell, ninguna había apenas salido de Seattle, caldo de cultivo del movimiento musical que, pocos meses después, se comió el mercado musical y convirtió en moda las camisas de leñador, los pantalones rotos y los looks desaliñados.

Pero antes de que el grunge fuera realmente conocido, antes de que la MTV convirtiera en canción de moda a Smells like teen spirit, antes de que a estos tipos nos los pusieran de paladín de lo vendible y lo comprable, hube un montón de bandas haciendo sus pinitos, editando discos y pegándose la paliza a conciertos y fiestas salvajes. Mucha droga, muchas ilusiones y algunos grandes álbumes de aquellos pioneros del movimiento. Si no eres asiduo, además de los famosos ya citados, da una escucha a Temple of the Dog o a Mother Love Bone.

He aquí nuestra pequeña selección de la música (mal llamada grunge) que fabricaban en Seattle antes del éxito comercial y la catarsis de estadios.

Green River – Rehab doll – 1987

Soundgarden – Louder than love – 1989

Mother Love Bone – Apple – 1990

Mudhoney – Mudhoney – 1989

Screaming Trees  –  Buzz factory – 1989

Alice in Chains – Facelift – 1990

Temple of the dog – Temple of the dog – 1990

Sonic Youth – Goo – 1990

TAD – God’s ball – 1989

Nirvana – Bleach – 1989

Y como curiosidad, por si no lo sabías, esto es el teen spirit que inspiró la canción de Nirvana

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Eddie Vedder – Into the wild – 2007

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Eddie Vedder – Into the wild – 2007

Un puñado de canciones acústicas, con dejes folk y regalos con aroma a Dylan por doquier construyó en apenas unos días Eddie Vedder tras visionar parte de la película que narra la historia de Christopher McCandless, un tipo que cogió su mochila, lo dejó todo y se escondió en medio de la naturaleza (Alaska, sin ir más cerca) para morir allí poco después. La historia había conmovido a Vedder años antes, de modo que Sean Penn no tuvo que insistir mucho para que el cantante y compositor de Pearl Jam le fabricara una banda sonora emotiva y jugosa que se llevó su correspondiente nominación a los Globos de Oro.

Vedder lo produjo y mezcló junto a Adam Kasper, productor de Pearl Jam por entonces, y metió todos los instrumentos, con la ayuda puntual de Jerry Hannan a las guitarras. Se editó en el 2007 y el primer single, con un toque roquero, una cover titulada Hard sun, llegó al número 11 y le dio cierto protagonismo. Buenas letras también, por ejemplo en Society o Long nights (genial canción) donde Eddie trata sobre pérdidas y libertad, sobre su manera de entender el compromiso social. Guaranteed, No ceiling o The Wolf para una tarde tranquila y bien acompañado.

En resumen, banda sonora correcta, quizá algo falta de variedad, que gana en conjunto, pues no hay ningún tema especialmente destacado, que vive más allá de las imágenes de la película que acompaña, donde dejarse llevar por las ambientaciones y la delicadeza de uno de los mejores cantantes del mundo rock.

Eddie Vedder – Hard sun

 

Eddie Vedder – Society

 

Este artículo se publicó originalmente en el blog Zeppelin Rock Sabbath.

 

 

 

Todd McFarlane: portadas y vídeos en el rock.

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Todd McFarlane: portadas y vídeos en el mundo del rock.

El genio creativo de Todd McFarlane (Calgary, Canadá, 1961) explotó en la década de los noventa con uno de los mejores cómic de la época: Spawn. A partir de este éxito, popularizó cada vez más su arte gráfico hasta conseguir rentabilizarlo como pocos dibujantes: su línea de juguetes (McFarlane Toys) factura millones de dólares por todo el mundo y se ha convertido en una referencia en el mundo de la música.

Además de esta evidente conexión, McFarlane se ha arrimado a los músicos mediante portadas y videoclips. Aquí os presentamos una pequeña selección de esos trabajos.

Las portadas que McFarlane ha realizado no carecen de su sello, rememorando al personaje que le hizo famoso en alguna ocasión. Así, las portadas para Disturbed, con la colaboración de su fiel Greg Capullo, tienen clarísimas reminiscencias; lo encontramos en Ten thousand fists (2005) e Indestructible (2008). Unos años antes, en 1996, Iced Earth utilizaron una ilustración del cómic Spawn para la portada de The dark saga, inspirada, directamente, en la iconografía del dibujante. Otro conocido trabajo de la pareja McFarlane/Capullo la encontramos en el álbum de Korn titulado Follow the leader (1998).

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Con su productora audiovisual se metió en la realización de videoclips antes de darse cuenta de que lo suyo era el merchandising y forrarse. Nos ha dejado los vídeos de Do the evolution de Pearl Jam, Freak on a leash de Korn y Land of confussion de Disturbed. Aquí os los pincho.

Pearl Jam – Do the evolution 

Korn – Freak on a leash 

Disturbed – Land of confussion

En este blog disfrutamos de la mezcla de arte visual y música rock. Échale un ojo a nuestros artículos sobre Arte-Rock:

Las portadas de Judas Priest

Pacific Eye&Ear: fabricantes de portadas míticas.

Storm Thorgerson, creador de portadas.

Los estudios Ridge Farm

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Los Ridge Farm Studios

En una zona perdida de la campiña inglesa, allá por Rusper, a un habilidoso hombre de negocios llamado Frank Andrews se le ocurrió alquilar una vieja villa del siglo XVII a amigos del negocio musical. La idea inicial para hacer dinero era atraer a grupos que necesitaran espacio y tiempo para componer o ensayar. Se habilitó un ala del palacete para poder acoger a un grupo de rock. Algunas bandas comenzaron a llevar unidades móviles para recoger su trabajo, que muchas veces fue editado tal cual.

El abispado Andrews se puso de acuerdo con un ingeniero de sonido, Keith Slaughter, para insonorizar un salón grande y equiparlo con lo mejorcito en sistemas de grabación. Así, a partir de 1978 nacieron los Ridge Farm Studios y perduraron, con diferentes actualizaciones, hasta el año 2002. Hoy en día puedes celebrar una boda o un evento de empresa, pero siguen conservando parte de las instalaciones de audio: además de disfrutar con una visita temática puedes escuchar la música que allí se grabó en uno de los equipos originales.

Muchos grupos han dejado su buen hacer entre estas paredes, atraídos por el silencio y la vida de lujo (incluida en el precio). Quizá el que más fama le dio fue Ozzy Osbourne, quien grabó sus tres primeros largos a las órdenes de Max Norman. Los increíbles Blizzard of Ozz, Diary of a Madman y Bark at the moon.

Ozzy Osbourne – Diary of a Madman

Muchos otros locos de nuestro rollo se lanzaron a usar este paraíso: David Coverdale con sus Whitesnake grabó Ready’n’Willing, Michael Schenker su Built to destroy, Y&T el fenomenal Black Tiger… Y una lista tan larga que no nos cabe en esta entrada (pero puedes consultarla en este enlace).

Yo, como recuerdo, dejo algunos temas que me encantan y que disfruto gracias al señor Andrews y su amor a la música… y al dinero.

Michael Schenker Group – Captain Nemo

Whitesnake – Fool for your lovin’

Pearl Jam – Alive

Y&T – Forever

Temple of the dog – Temple of the dog – 1991

Temple of the dog

Temple of the dog – Temple of the dog – 1991

Este álbum fue un homenaje al fallecido Andrew Wood por parte de sus amigos de Soungarden, Chris Cornell y Matt Cameron, y de Pearl Jam, Stone Gossard y Jeff Ament. Andrew compartió piso con Matt y Chris mientras tocaba con Jeff y Stone en Mother Love Bone. Aquellos años pre-éxito de lo que se llamó grunge era normal compartir música, fiestas, espacios, ayudarse. Y en esa amistad se basa este disco, grabado en los estudios London Bridge de Sattle los fines de semana libres de noviembre y diciembre de 1990 con la colaboración en los mandos de Rick Parashar. Junto a Jeff, bajista, Stone, guitarra, Chris, voz, y Matt, batería, participan los colegas de Pearl Jam: Mike McCready a las guitarras y Eddie Vedder a las voces (coros y solista en Hunger Strike).

Temple of the dog – Say hello to heaven

La aventura surgió tras la composición por parte de Cornell de dos temas en memoria de su amigo. Pidió a los demás que se acercaran al estudio para grabar y editarlos como single, pero, una vez juntos, comenzaron a recordar tiempos en común, a jugar con las canciones de Andrew, a improvisar, y decidieron recoger esas sesiones y convertirlas en diez canciones llenas de experimentación, espontaneidad y maravillosas interpretaciones.

Encontramos algunas canciones elaboradas y con desarrollos complejos como Reach down, un lujo de once minutos donde McCready demuestra lo gran guitarrista que ya era por entonces y Matt y Jeff dan una lección de ritmo. La inicial Say hello 2 heaven, que comenzó todo, cuenta con una línea melódica sencilla pero muy conseguida y está muy bien arreglada; en especial, destaca la interpretación de Chris.

Temple of the dog – Reach down

Vedder canta a pachas con Cornell una delicia titulada Hunger strike, con esa guitarra recurrente y esa forma tan particular de cantar de estos dos fenómenos. En Pushin forward back se nota la mano de Ament en la composición: ritmo complejo con protagonismo de bajo y batería. La mayoría de las canciones las firma Cornell y se acercan al estilo de Soundgarden, aunque Gossard se sale con sus aportaciones en Times of trouble (que regrabaría Pearl Jam como Footsteps) y Four walled world. El álbum lo cierra una inolvidable All night thing, alejada de los clásicos sonidos duros de las bandas madre.

Un lujo de álbum que pasó desapercibido en ventas y público hasta el pelotazo que consiguieron poco después Pearl Jam con Ten y Soundgarden con Badmotorfinger. Entonces, sí, la compañía lo reeditó y llegó al millón de copias vendidas. En cualquier caso, una rareza nacida de la amistad y el buen rollo de un puñado de músicos (aún) jóvenes.

Temple of the dog band