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12 canciones sobre coches

Quizá sea un tema demasiado obvio, o no, el de la carretera, los coches, las motos en el glosario de roquero. Hay músicos que, además, compiten en sus ratos libres; otros se aficionan a coleccionarlos; muchos añoran poder comprarse ese fantástico carro de sus sueños. Infinidad de canciones tratan el tema de manera más o menos directa y nosotros hemos querido hacer una pequeña selección de aquellas canciones dedicadas a los coches (y a su buen y mal uso).

Dale al play…

Steve Miller Band – Mercury blues

«Had my money, I tell you what I’d do/I would go downtown, Buy a Mercury or two/Cause I’m crazy ‘bout a Mercury». Steve Miller clama su devoción por «los Mercury» hasta el punto de robar uno (según la canción). Coches de capricho desde 1938 hasta 2011 que sobreviven en los sueños clásicos de algunos fanáticos.  Cover de una composición de KC Douglas y Robert Geddins grabada por pimera vez en 1948, aparece, en la voz de Miller, en un documental (Revolution) de 1967.

Bruque – Velocidad

Corría el año 1988 cuando Pedro Bruque grabó esta canción con la voz de Domingo Gallardo y la flauta de Jose Carlos Molina (Ñu). «No sabes como acabarás/tampoco a qué lugar llegarás/te ciega la velocidad» y tanto correr acaba en un accidente donde «la gente observa con horror/después te contarán tu accidente/sin saber qué sucedió». Una llamada de atención a los excesos de confianza al volante hace más de treinta años. Parte del álbum En mitad del camino.

Metallica – Fuel

Y con la misma temática se marcaron Metallica este corte en Reload (1997): «Oh, no I burn,/Fuel is pumping engines,/Burning hard, loose and clean». La adicción es un tema clave en las letras de Hetfield; en esta ocasión la necesidad de pisar el acelerador a fondo hasta quemarse, literalmente.

Chuck Berry – Maybellene

El rey negro del rock mezcla motor, velocidad y flirteo en una persecución hot-rod de un hombre con su ocho cilindros tras una chica a bordo de un Cadillac. ¿Acoso en la autopista? Elvis Presley se marcó una versión de este tema. Berry lo editó como single en 1958.

Barricada – Písale

«Los barri» tienen prisa por llegar a casa : «nervio en la carretera, corre, corre/cómete las señales, pisa más, corre/estamos llegando a mi barrio, corre, corre». Uno los imagina llegando a las tantas después de un concierto («la ciudad dormida tiene algo especial»). Corto pero intenso, lo escuchamos en el No hay tregua de 1986.

Lonnie Mack – Me and my car

Un tipo curioso. Tras saborear cierto éxito comercial en los sesenta, desapareció casi veinte años hasta que a mitad de los ochenta reanudó su discografía animado, entre otros, por Steve Ray Vaughan. El segundo de esta segunda época, titulado con acierto Second sight (1987), comenzaba con esta oda a su amor siempre fiel por su coche: nada puede interponerse entre ellos.

Pearl Jam – MFC

Eddie Vedder (cantante) realizó una escapada vital por Europa durante, más o menos, un año hasta acabar viviendo en Roma. De sus viajes en un pequeño coche por Italia surgió la melodía y la idea de este tema, cuyo título significa Mini Fast Car. La protagonista huye en un coche dejando atrás una vida que ya no quiere mantener, buscando el horizonte. La historia acabó formando parte del álbum Yield de 1998. «This wheel will be turning right, then straight/Off in the sunset she’ll ride».

Obús – Autopista

«Voy quemando gasolina/la autopista me pone a cien». Las autopistas como símbolo del (mal) progreso, de las prisas, de la necesidad de recorrer kilómetros en coche «a toda velocidad», cayendo en «su trampa» hasta que «me domina la autopista». Del álbum de 1984 El que más.

Quiet Riot – Slick black Cadillac

Cuando aún no habían saltado a la fama metalera y dormían en pisos de amigos o en apartamentos okupados, Kevin DuBrow (cantante) y Randy Rhoads (guitarrista) compusieron esta oda a uno de sus mayores deseos: un precioso Cadillac negro «you know I got a fully-equipped rock ‘n’ roll machine/at speeds that take me high, high, high» con el que «I’m gonna drive all night/spin my wheels all night». Abría el álbum Quiet Riot II (1979). La regrabaron para el multiplatino Metal health cuatro años después.

Deep Purple – Highway star

Qué más se puede decir: «I love it and I need it». Pasión verdadera por el propio coche, máquina para convertirse en el rey de la autopista. «It’s a killing machine/it’s got everything/like a driving power big fat tires». Tema veloz, con dos fantásticos solos de Richie Blackmore a la guitarra y Jon Lord a los teclados (ambos de inspiración clásica). Imprescindible y eterna canción del álbum Machine head (1972).

Banzai – Coche rápido en la noche

«Si se mosquean voy a acelerar» con mis veinte años mal tratados por la sociedad. El coche es la herramienta para distinguirse, para huir de la policía o para, simplemente, escapar de los tiempos «actuales». La escuchamos en el disco imprescindible Banzai de 1983.

Sangre Azul – Velocidad

Y la misma inspiración para esta canción de Sangre Azul, pero en esta ocasión desde un punto de vista más amoroso y festivo: «compartimos el placer de libertad/en la noche juntos recorriendo la ciudad». El coche como compañero de aventuras, su juego como símbolo de fuerza y libertad. Aparece en su debut Obsesión, allá por 1987.

Golden Earring – Radar love

Y para cerrar esta colección, una de las más famosas y, a la vez, curiosas. Escrita desde el punto de vista del conductor que viaja a casa de su novia, con la que tiene un sistema de comunicación único: el radar del amor. Cuando ella le llama, él acude: «I’ve been drivin’ all night, my hand’s wet on the wheel/there’s a voice in my head that drives my heel» para acabar al amanecer en su casa «No more speed, I’m almost there/(…)/last car to pass, here I go». Protagonista absoluto del álbum Moontan (1973)

Por supuesto, hay muchas más. ¿Cuál de tus favoritas hemos dejado fuera?

Canciones para dejar a tu pareja

Podría ser que leyeras esto buscando una canción, una rola, un temita, que insinúe una intención: quieres dejar a tu pareja y no sabes cómo hacerlo, por dónde empezar.  Ya no os aguantáis, murió la pasión, le huelen los pies, ronca como un mamut o has encontrado a alguien. Da igual el motivo. Como tú, algunos de nuestros héroes musicales han pasado por ese lance y han compuesto y compartido con nosotros sus problemas y sus soluciones. Quizá no debas ser tan agresivo/a como alguno de ellos.

Una pequeña selección de canciones para invitar a tu pareja a pirarse bien lejos.

Como siempre… ¡dale al play!

Skid Row – Get the fuck out

En su álbum Slave to the grind (1991) metieron esta punkarra canción bárbara que deja bien claro su mensaje: deja de hablar como un televisor y trágate mi semen. El título puede traducirse como «vete de aquí, hostias» o «vete a tomar por culo», a gusto de cada uno. Arquetipo de la canción de mal gusto para echar a la pareja: «the party is over so get the fuck out»

Ramoncín – Déjame!

«Me encadenaste a tus desdichas» por eso ¡déjame! que «nadie recuerda conocerme» porque hasta «el color de mis camisas» has cambiado. Todo comenzó en la calle y en la calle vas a acabar. Ya no oigo tus reproches. Rocanrol del bueno en la imprescindible versión del Al límite, vivo y salvaje (1990).

Mötley Crüe – Don’t go away mad (just go away)

Parece una balada romántica más, no te dejes engañar. Los macarras por excelencia de los años ochenta se marcan una canción muy amable para una pareja que no quería entender. Vale, éramos dos enamorados buscando nuestro camino, pero los chicos han llamado y van a jugar al billar toda la noche. Así que, literalmente, no te vuelvas loca y pírate. Parte de Dr. Feelgood (1989).

Thin Lizzy – Get out of here

El enorme Phil Lynnot también tuvo sus desengaños. En esta canción incluída en Black rose – A rock legend (1979) dice a su pareja «haz las maletas, he tenido bastante, lo dejo». Y por si no ha quedado claro añade «no hope there’s no hope for you». A por una segunda oportunidad.

Platero y Tú – Si tú te vas

Un jovencísimo Fito, allá por 1990, cantaba a su (ya no) amada algo muy sencillo. Me harté de ti, coge las cosas que te regalé porque «yo ya no sigo tu juego, un caramelo un castigo». Además, he encontrado a otra mujer: «si tú te vas, nena no imaginas lo bien que lo voy a pasar». Aparece en Voy a acabar borracho (1991).

Bob Dylan – It’s all over now, Baby Blue

Dylan tiene varias canciones para dar la espantada a tu pareja. Nos quedamos con esta favorita del Bring it all back home (1965). Tienes que largarte, dice, coge lo que necesites: «you think will last but whatever you wish to keep, you better grab it fast». Aunque en algún momento muestra cierta duda triste, al final no hay más remedio. Se terminó, Baby Blue.

Tequila – Ring ring

En su tercer largo ¡Viva Tequila! (1980) lo dejaban bien claro: «Si pasas por casa, piensa que me he ido/pues cuanto más me llamas/yo de ti más me olvido» y, por supuesto, «Vamos vamos, olvídalo todo/hemos terminado y es así de cualquier modo».

Pat Benatar – You better run

La canción del momento difícil. Te quiero, pero eres un mentiroso, has estado usándome, así que «you better run, you better hide, you better leave from my side». Que te pires, que te difumines, que desaparezcas de mi vista y rápido. Era el año 1980 y el álbum Crimes of passion.

Sangre Azul – No eres nadie

Muy clarito lo tienen también estos madrileños. Calla y escúchame, dicen, «me cansé detrás de ti y ya no puedo seguir persiguiéndote y buscándote». Y nunca vuelvas porque «es tarde ya». En su segundo largo, Cuerpo a cuerpo (1988)

Guns N’Roses – Back off, bitch

Estos tampoco se andan por las ramas. «Mantente fuera de mi cabeza, si ésto es amarte prefiero morirme. Aléjate, puta, al fondo del charco, muérete en una zanja». Excelente riff de Slash y el lado más misógino de Axl dándolo todo. Forma parte del Use your illusion de 1991.

Los Suaves – Nena, te voy a dejar

Así de claro y directo: «nena, te voy a dejar/mientras la musica suena» y aunque «me muera de pena». Yosi decide dejar a su pareja sin más explicaciones. Del álbum de 1989 Ese piensa en mí.

¡Cuidado si vas a dejar a alguien! No vale cualquier forma.

Sexo en el Rock (17): caliente como un volcán

 En ocasiones nos sentimos excitados, nerviosos, inquietos, emocionados, insatisfechos. Nos sube la temperatura desde algún sitio interior ocupando todos los pensamientos. Lujuria, fuego, carne. Nos sentimos calientes. Muy calientes. Como un volcán a punto de estallar. Fiebre ardiente.

Y rebuscando canciones sobre el tema he descubierto que los años ochenta debieron ser muy «calurosos» y «febriles». La selección de hoy se centra exclusivamente en el mal de amores de esa década. Así que acomódate en tu sitio y descubre qué artistas se ponen verriondos, tórridos, flamígeros.

Van Halen – Hot for teacher

El primero no podía ser otro que el más provocador y gigoló de toda la década de los ochenta. David Lee Roth se siente atraído por su nueva profesora, se pregunta porqué perdió tantas clases. Ahora quiere clases extras: «I brought my pencil/Gimme something to write on». Está calentito y preparado para su lección… Del archifamoso 1984 del mismo año.

Burning – Una noche sin tí

Hasta los hombres más viriles tienen sus momentos de soledad y deseo.  «No puedo hablar con nadie y que se yo, si estoy tan solo, necesito tu amor». Ni siquiera la música consigue traer el sueño. Del álbum Noches de rock&roll de 1984 (qué casualidad).

Bruce Springsteen – I’m on fire

Incluso el Boss sufre de calenturas hasta el punto de empapar sus sábanas blancas. «At night I wake up with the sheets soaking wet/(…)/only you can cool my desire/I’m on fire». Corría el año 1984 (¿otra vez?) y el disco se titulaba Born in the U.S.A.

Foreigner – Urgent

Esta vez viajamos a 1981 (vaya con los ochenta) para escuchar del álbum 4 su primer single en estado emergencia: «I’m not looking for a love that will last/ I know what I need and I need it fast». Si de calor y necesidad se trata, no hay nadie como Lou Gramm.

Sangre Azul – Sediento de sangre

Estos no se cortan. «Salvaje (salvaje) en la noche (en la noche)/Sediento (de sangre) Buscaré…/Mi víctima en la noche, un cuerpo de mujer».  Si hay fiebre, hay que buscar la medicina. Parte de su debut, Obsesión, allá por 1987.

Judas Priest – Fever

Ni los más duros se escapan. El Metal God está solo en su cuarto, nervioso, porque siente un calor que no aplaca la noche. «Fever. You set my soul on fire/Fever. You fill me with desire». Una fiebre llena de deseo y necesidad. Parte del álbum de 1982 Screaming for vengeance.

Mudhoney – Touch me I’m sick

La banda inspiradora de la generación grunge también pasó sus necesidades: «Wow! I won’t live long/And I’m full of rot/I’m gonna give you, girl/Everything I got». Pasean con su calentura por el año 1988 en el primer single que grabaron para SubPop.

Twisted Sister – I’m so hot for you

No hace falta disimular, quererte igual no, pero te voy a dar todo lo que tengo: «Say I’m in love, babe, it’s much too soon/But you know I’d give you everything that I have». Dee Snider no puede aguantar sus ganas, no te resistas, nena «I got to have you, girl, you know you’re driving me mad». Del último coletazo de la banda, Love is for suckers, de 1987.

Barricada – Tan fácil

Abriendo su Pasión por el ruido de 1989, «El Drogas» confiesa su necesidad calenturienta tras una noche de consumos excesivos: «Echo en falta llegar detrás/agarrar tus tetas sin avisar/notar ese culo junto a mí/dejar caer mi lengua por tu espalda/¡Cómo me enseñaste a amar el vicio!». A quién no le ha pasado.

Blue Oyster Cult – Burning for you

Aunque a veces las canciones admiten muchos significados, para mí es claro el de esta tonada del Fire of unknown origin de 1981, me quemo por tu culpa: «I’m burning for you(…)/Burn out the day/Burn out the night/I can’t see no reason to put up a fight/I’m living for giving the devil his due».

Y aún hay más. De esta década y de cualquier época. Porque el rock es lo que tiene: a veces se gana, a veces se pierde. Pero siempre se cuenta (o se canta más bien). ¿Alguna sugerencia?

Por cierto, quizá estas fiebres se curen con estos doctores del amor y sus medicinas.

Sangre Azul – Cuerpo a cuerpo – 1988

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Sangre Azul – Cuerpo a cuerpo – 1988

La banda madrileña Sangre Azul grabó este álbum en los estudios Mediterráneo de Ibiza en Marzo de 1988, a las órdenes de Steve Taylor y Dennis Herman, clave en el excelente sonido y la mezcla «made in usa». Porque, al fin y al cabo, la compañía Hispavox quiso fabricar con Cuerpo a cuerpo una copia del sonido (y la imagen) Bon Jovi/Whitesnake que arrasaba por entonces en las listas de ventas de este país (y de medio mundo). Y lo lograron, desde luego. Contaban con buenas composiciones, con un cantante, Tony, más que solvente y con dos guitarristas, el mismísimo Carlos Raya y J.A. Martín, inspirados, elegantes y técnicos. Le pones una buena base rítmica, con Luis Santurde a la batería y Julio Díaz al bajo, y lo completas con un teclista de primera, Miguel Ángel Collado, y es difícil que el producto final no sea bueno. Bien es cierto que hay canciones mejores que otras, aunque, como siempre, eso es cuestión de gustos.

La pareja que abre el álbum, No eres nadie y Cuerpo a cuerpo, son dos trallazos complementarios. El primero, sobre el abandono de la chica mentirosa que no nos corresponde; el segundo, canción libertina sobre el ligue de bar. En Cuerpo a cuerpo domina el riff de guitarras y la labor de Tony, entregado al papel de ligón. También el riff inicial de Nacido para ganar, que se repite en la parte central, es lo mejor de la canción. Dueño y señor, una de mis favoritas por su letra lamentando la pérdida del que nunca tuvo nada, juega con ese teclado en todo el estribillo, fácil de recordar y sencillo, y un solo a dos guitarras cortito y trabajado. En un segundo nivel, ojito, pero nivelazo, se pega Si tú te vas, con una base buena pero un puente/estribillo algo previsibles.

La antigua cara B comenzaba con otra de las joyas de este disco, Mil y una noches, tremenda construcción, hard rock melódico de manual, interpretación, arreglos y melodía, qué más pedir. En Noche de acción tenemos una canción del cantante que va de concierto en concierto («otra noche, otra ciudad») burlando la ley y el destino para tener una noche de acción; estribillo molón y buen solo. Síguelo es muy simple, con un coro que marca y dirige el tema y una letra ensalzando las vivencias del rocanrol: surgiendo de algún lugar escuchas su voz tan especial; puente y estribillo para cantar a toda voz, con cierto tufillo Dokken. Y, cómo no, en Dame tu amor tenemos al rompecorazones, con toques Whitesnake, en la que se pide a la mujer deseada que nos dé una noche, no más, que «no soy hombre de una mujer». Cierra el álbum Alejandría, un instrumental, un temazo.

Supongo que si andas por este blog ya has escuchado antes este álbum, y  te animo a retomarlo. Si aún no has posado tus orejas en él,  ya estás tardando. Un clásico en su género.