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Invitando a Sebastian Bach: sus mejores colaboraciones.

Es inevitable en ocasiones: abandonas la empresa en la que te hiciste grande buscando un futuro mejor y la pifias una vez tras otra. Que sí, que tú eras el que iba por delante, el de las ideas brillantes, el de la cara bonita, el de los contratos fetén. Pero no hay manera. Y, al final, estás deseando que te llamen para volver a tu antiguo puesto, que, al fin y al cabo, tampoco les ha ido bien a ellos desde que te fuiste. Y esa, más o menos, podría ser la historia de Sebastian Bach desde que (le echaron) abandonó Skid Row hasta nuestros días. Muchos proyectos, muchos jardines, pero cosechas más bien flojas. Aunque hay que reconocerlo: sus discos con Frontiers no suenan mal.

El bueno de Seb, además, ha participado en programas de televisión diversos y algunas series. Un par de realitis musicales: en SuperGroup se juntó con Ted Nugent, Scott Ian y Jason Bonham para formar una banda (Damnocracy) y grabar un álbum en doce días; en Gone Contry compitió por ser el mejor cantante country del grupo. Genial su papel de «músico-viejo» que forma parte de una banda de jóvenes en las Chicas Gilmore.

A pesar de muchos sinsabores, a Bach no le faltaron los amigos y las ofertas. Además de hacer coros en discos diversos, apareció como invitado, incluso como telonero, en varias giras, con especial mención a Axl Rose y su «Democracia China». Hoy queremos recoger algunas de sus mejores colaboraciones en estudio, casi todas en discos tributo, a veces con enormes músicos a su lado. Algunas curiosidades hay.

Trouble

Antes de abandonar Skid Row, su colega Duff McKagan (Guns N’Roses) le invitó a cantar uno de los cortes de su álbum en solitario Believe in me (1993).

Rock bottom

Fue asiduo de numerosos álbumes de versiones y homenajes diversos. En 1996 participó en Spacewalk: a salute to Ace Frehley cantanto Rock bottom junto a John Alderete (Racer X) y Scott Travis (Judas Priest).

Working man

También con músicos conocidos cantó esta y Jacobs’s ladder en el homenaje coral Working man. A tribute to Rush (1995). Le acompañan Billy Sheehan, Mike Portnoy y Jake E. Lee. Nada mal.

Crazy train

A Randy Rhoads le rindió homenaje en dos álbumes, uno en el año 2000 (Randy Rhoads Tribute) y otro en el 2015 (Randy Rhoads Remembered). De entre todas, elegimos esta especial lectura de un clasicazo de Ozzy Osbourne.

T.N.T.

Menea el culo como nadie cuando se mete en el papel de Bon Scott en Thunderbolt: a tribute to AC/DC (1998). Cambia ligeramente el registro para llevarse el tema a su terreno.

Another nail

Más agresivo pone voz a este corte de la banda de metal cristiano Libery N’Justice, que contaba con numerosos e ilustres cantantes en todos sus discos. La participación de Bach fue en Soundtrack of a soul (2006).

I don’t live today

Michael Schenker le reclutó para su (¿adivinas?) álbum de versiones Heavy hitters (2008). La batería la machaca Eric Singer, el bajo lo toca Tony Franklin y Bob Kulick acompaña en la guitarra. La original es autoría de Jimmi Hendrix.

Alone again

Una de las últimas y más curiosa. En 2011 se formó la banda T&N, con Jeff Pilson, George Lynch y Mick Brown (Dokken casi al completo, vaya). Grabaron el álbum Slave to the Empire un año después y contaron con Sebastian para versionar este viejo single de Dokken.

Children of the Damned

Y cerramos con otra cover. De las más contundentes. Bach se mete en la piel de Bruce Dickinson en el disco homenaje Slave to the Power: the Iron Maiden tribute (2000). Caña.

Ahora que se rumorea una especie de reunión de los Skid Row originales, no está demás revisar la colección de canciones que Sebastian Bach ha ido dejando a lo largo de estos casi treinta años de aventura en solitario.

…dale al play!

La grungificación del rock y el metal en los 90

Todas las épocas tienen su sonido rompedor, un músico, una banda o un grupo de bandas que hacen temblar lo establecido en la música popular y dan un giro de volante al mercado. En ocasiones de manera definitoria y permanente, como hicieran Cream y un tal Jimi Hendrix a finales de los sesenta o The Sex Pistols y compañía a finales de los setenta. En otras, se convierte en una moda pasajera. A comienzos de los noventa un movimiento musical (o comercial) surgió desde Seattle para copar las listas de ventas de Estados Unidos y el mundo. Un movimiento que se llamó grunge y cuyo nacimiento repasamos en este post. En 1991 coincidieron en los estantes Nevermind (Nirvana), Badmotorfinger (Soundgarden), Ten (Pearl Jam) y Facelift (Alice in Chains). Entre los cuatro juntan más de treinta millones de discos vendidos. Ese mismo año ocurrió otro hecho significativo: Metallica publicó su álbum homónimo, el black album, y se comió el mercado metalero. La transición del thrash casi underground a ser la banda superventas fue un mazazo para el género. A comienzos de 1992 Pantera publicaba Vulgar display of power para poner una nueva forma de hacer metal en los hogares de millones de chavales, lo que se denominó groove metal.

Las bandas de rock y metal que habían reinado a finales de los ochenta comenzaron a tener problemas de mercado. Los fans habían girado sus orejas a estos nuevos rebeldes llenos de ira y poder sónico, mientras que las «viejas» formas se consideraban trasnochadas. Como en tantas otras ocasiones, la «industria» se frotaba las manos; puso su dinero en cualquier banda que sonara a grunge, a groove, a metal «moderno» arrebatándolo de las producciones y la promoción de los sonidos «eighties». El hair metal, el rock arena, el thrash y el heavy de armonías guitarreras estaba muerto.

     

Las estrellas de aquellos años lo pasaron mal. Dee Snider dijo «fue una disociación de todo lo que se hacía en aquella era: la ropa, el pelo, el sonido, la puesta en escena». Hasta una mega estrella curtida como Sammy Hagar afirma que se sentía inseguro y confiesa: «decía a los chicos: pongamos a esas bandas en el maldito cartel; así los fans sabrán lo buenos que somos; pero era miedo a quedarnos solos lo que nos llevó a esa decisión en realidad».

Algunas bandas mantuvieron el tipo, su estilo, con mayor o menor suerte, a veces con cambios drásticos en sus filas, y a ellas les dedicaremos otro post en el futuro. Hoy nos centramos en bandas veteranas y noveles que aún albergaban la esperanza de triunfar y no dudaron en girar sus voces y sus guitarras a los nuevos sonidos. En unas ocasiones contratando a los productores de las nuevas estrellas; en otras incluyendo a nuevos miembros que dieran con esa tecla moderna; a veces, simplemente, imitando de la mejor manera posible. A eso le hemos llamado grungificación. Aquí seleccionamos ocho discos de esos grupos que, con mejor o peor suerte, intentaron capear el temporal que había hundido su barco del tesoro en aquellos primeros noventa. Algunos, incluso, fueron más brillantes.

Como siempre… dale al play.

Mötley Crüe – Mötley Crüe – 1994

El cambio radical de uno de los estandartes del hair metal y la superficialidad de la década anterior. Jon Corabi sustituía a Vince Neil, aportando otra voz y una segunda guitarra, pero, sobre todo, un modo de componer que Nikki Sixx aprovechó para intentar ser la banda más cool del momento. Volvieron a contar con la producción de Bob Rock, el tipo que había llevado a Metallica a lo más alto, para sonar duros, oscuros. El disco no vendió bien, las giras se cancelaron, comenzaron a tocar en locales pequeños y la historia de Corabi acabó abruptamente pocos años después con el regreso de Vince Neil y un engendro titulado Generation swine (1997).

Winger – Pull – 1993

La banda de Kip Winger y Reb Beach había alcanzado la popularidad multiventas con sus dos primeras obras (Winger en 1988, In the heart of the young en 1990). Llenaron sus composiciones de texturas metaleras, dieron más importancia a la percusión y los cambios de ritmo y oscurecieron su propuesta de manera voluntaria, cambiando la orientación de muchas letras hacia asuntos sociales y políticos. El disco, excelente, no consiguió competir en el nuevo mundo y la banda desapareció una larga temporada.

Dangerous Toys – The Rtist 4merly known as Dangerous Toys – 1995

Fueron divertidos hasta el final. Abrazaron las sonoridades grunge y algo de metal al estilo Alice in Chains pero no perdieron la sonrisa. Incluso el libreto imita al de Facelift (1990). La portada y el título ya son una burla hacia Prince, su cambio de nombre y la portada de Lovesexy (1988), falo incluido. Como a otros, acabó siendo su canto del cisne, pero muy recomendable escucha también. Murieron con estilo.

KISS –  Carnival of souls – 1997

Una historia también curiosa la de este álbum. Paul Stanley y Gene Simmons intentaron (una vez más) subirse al carro de moda para mantener el flujo de dinero. Contrataron a Toby Wright, quien había trabajado con Soul Asylum y Alice in Chains, para oscurecer el sonido. Bruce Kulick compone la mayoría de cortes y es la voz solista por primera vez en uno de ellos. El disco, grabado a finales de 1995, se aparcó ante la inminente reunión del line-up clásico de la banda. Pero los bootlegs comenzaron a distribuirse entre los fans y la compañía discográfica decidió editarlo de manera oficial con el título de The carnival of souls: the final sessions en 1997.

Skid Row – Subhuman race – 1995

Otra vez aparece Bob Rock por aquí. La banda decidió endurecerse de manera definitiva metiendo sonidos metaleros, un poco de groove y un toque modernete, con una producción oscura y algo claustrofóbica por momentos. Aunque demostraron adaptarse bien a la época, la compañía Atlantic les dio la patada y Sebastian Bach y Rob Affuso acabaron fuera del grupo. No volvieron a levantar cabeza.

Ozzy Osbourne – Ozzmosis – 1995

Este caso resulta bien curioso. Ozzy se metió en el estudio a principios de 1994 con el productor Michael Wagener y la idea de hacer un disco con Steve Vai. El asunto no funcionó. Vai abandonó el proyecto. Hicieron la preproducción con Wagener, pero la compañía no quería repetir los sonidos «antiguos». Contrataron a Michael Beinhorn, productor de Red Hot Chili Peppers (Mother’s milk, 1989), Soul Asylum (Grave dancers union, 1992) y Soundgarden (Superunknown, 1994), para lograr canciones más «de mercado». Músicos clásicos como Zakk Wylde, Geezer Butler o Rick Wakeman sonando a puro nineties. Les fue bien.

Slayer – Divine intervention – 1995

Las estrellas del thrash también pasaron su crisis. Los magníficos Slayer recurrieron a la mano de Toby Wright (Alice in Chains, Soul Asylum) para co-producir y mezclar este Divine intervention. Además, cambiaron su forma de componer, fueron más cercanos a los temas de su entorno en la forma de escribir las letras. La compañía cambió el estilo de la portada, en un intento de actualizar, también, la imagen. La ausencia de Dave Lombardo en la batería dejó a Paul Bostaph a los mandos del bombo, un todoterreno. La propia banda se quejó posteriormente del sonido final del disco, aunque vendió bien y mantuvo los auditorios llenos.

Anthrax – Sound of white noise – 1993

Ya dedicamos un post a los años con Jon Bush a la voz, que comienza, precisamente, con este álbum. Los neoyorquinos contaron en la producción con Dave Jerden, el tipo tras el éxito de Alice in Chains (Facelift en 1990 y Dirt en 1992) y que había trabajado con Social Distortion y Jane’s Adiction, entre otros. Letras más serias, un sonido más metalero, quizá algo oscuro por momentos, con un gran trabajo rítmico. Lo curioso es que vendió más que en su época dorada.

KISS en diez versiones.

O los amas o los odias. Pocas bandas son capaces de polarizar el sentimiento roquero con tanta baba como los neoyorquinos KISS: te empapas de su parafernalia, su pirotecnia, las plataformas y el merchandaisin o les expulsas del Olimpo musical por su (supuesta) poca calidad musical. Por aquí adoramos sus contoneos y su rocanrol all nite (and party everyday, ya sabes) y hemos decidido dedicarles un homenaje a través de los artistas y músicos que han perdido su tiempo haciendo una versión de sus (malas) canciones. Ahí os dejamos esta pequeña selección de diez cortes diversos y divertidos.

Racer X – Detroit Rock City

Paul Gilbert a la guitarra y Scott Travis a la batería, ¿qué puede salir mal? Se marcaron esta contundente versión en su directo Extreme volume II (1992). La original, una de las más conocidas e interpretadas por la banda, abría el álbum Destroyer (1976), uno de los más aclamados de toda su discografía. Ojo al solo.

Bathory – Deuce

Y si de contundencia hablamos, Bathory se llevan la palma al llevar a Kiss a su terreno. Cerraban con Deuce su álbum de 1995 titulado Octagon. La original formó parte del debut en 1974 de los «carapintada».

Dimebag Durrel & Vinnie Paul (Pantera) – Fractured mirror

Con sus modestas dotes técnicas y su fantástico feeling, Ace Frehley enganchó a muchos guitarristas de diversos estilos. El brutal Dimebag Darrel (Pantera) le rinde homenaje en este instrumental con la ayuda de su hermano Vinnie Paul a la batería. Apareció en el álbum Spacewalk: a salute to Ace Frehley (1996). La original sonó en el álbum Kiss/Ace Frehley de 1978.

Axel Rudi Pell – Love gun

Ya que estamos con virtuosos de la guitarra, rescatamos la transformación total que hizo Axel Rudi Pell para su álbum de versiones Diamonds unlocked (2007). Fabrican una balada que va creciendo en la voz de Johnny Gioeli. Un tal Mark Terrana se encarga de la percusión. La original, uno de los himnos de la banda, abría la cara B del álbum Love gun (1977).

Cher – A world without heroes

Otra personalísima versión realizó Cher, con la producción y las guitarras de Steve Lukather y la colaboración de Michael Landau y David Paich (Toto), en su Love hurts (1991), de su etapa más hard roquera. La original, en cuya composición colaboró Lou Reed, apareció en el Music from «The Elder» de 1981.

Girlschool- Do you love me?

Seguimos con mujeres roqueras. Las británicas Girlschool patean un par de culos con esta versión, pegajosa, ochentera y llena de encanto y personalidad. La grabaron para su quinto disco titulado Runnig wild (1985). El corte original cerraba Destroyer (1976). Una canción de amor desesperado, en el fondo.

Skid Row – C’mon and love me

Otra historia de amor (más o menos) por otros tipos malos. Sebastian Bach pone su poderosa voz al servicio de uno de los más veloces temas de los primeros años de la banda. El original pertenece al Dressed to kill (1975) y la versión completó el single Slave to the grind (1991) del álbum de igual título.

Anthrax – Parasite

Y otra extraña pasión: la que Scott Ian (guitarrista) y sus colegas de Anthrax tienen por Kiss. Han colado versiones siempre que han podido, las adoran. Esta, que les pega más que ninguna, con ese fabuloso riff de Mr. Frehley, la grabaron durante las sesiones de State of Euphoria (1988) y la editaron en su EP del siguiente año Penikufesin. Kiss la metieron en su segundo largo titulado Hotter than hell (1974).

Helloween – I stole your love

Andaban en eso de la reconversión los germanos Helloween después de perder al fundador y guitarrista Kai Hansen, al batería Ingo Schwintenberg y al cantante Michael Kiske. Con Andy Deris a la voz grabaron este pedazo de cover en las sesiones del Master of the rings (1994). Se editó como parte del single Sole survivor. La original abría el álbum Love gun (1977). Si quieres más caña, escucha esta de Lost Society.

White Zombie – God of thunder

Otro que no oculta su pasión por Kiss es Rob Zombie, polifacético del siglo XXI. Antes de ser famoso, allá por 1989, grabó esta rotunda versión para un EP de igual título. No se imaginaban los compositores originales cuando la metieron en Destroyer (1976) que llegarían a escuchar esto.

Y de regalo dejo por aquí esta versión a violines del single más vendido de la banda, I was made for lovin’ you, del álbum Dynasty (1979), a cargo del cuarteto ruso Silenzium.

Canciones para dejar a tu pareja

Podría ser que leyeras esto buscando una canción, una rola, un temita, que insinúe una intención: quieres dejar a tu pareja y no sabes cómo hacerlo, por dónde empezar.  Ya no os aguantáis, murió la pasión, le huelen los pies, ronca como un mamut o has encontrado a alguien. Da igual el motivo. Como tú, algunos de nuestros héroes musicales han pasado por ese lance y han compuesto y compartido con nosotros sus problemas y sus soluciones. Quizá no debas ser tan agresivo/a como alguno de ellos.

Una pequeña selección de canciones para invitar a tu pareja a pirarse bien lejos.

Como siempre… ¡dale al play!

Skid Row – Get the fuck out

En su álbum Slave to the grind (1991) metieron esta punkarra canción bárbara que deja bien claro su mensaje: deja de hablar como un televisor y trágate mi semen. El título puede traducirse como «vete de aquí, hostias» o «vete a tomar por culo», a gusto de cada uno. Arquetipo de la canción de mal gusto para echar a la pareja: «the party is over so get the fuck out»

Ramoncín – Déjame!

«Me encadenaste a tus desdichas» por eso ¡déjame! que «nadie recuerda conocerme» porque hasta «el color de mis camisas» has cambiado. Todo comenzó en la calle y en la calle vas a acabar. Ya no oigo tus reproches. Rocanrol del bueno en la imprescindible versión del Al límite, vivo y salvaje (1990).

Mötley Crüe – Don’t go away mad (just go away)

Parece una balada romántica más, no te dejes engañar. Los macarras por excelencia de los años ochenta se marcan una canción muy amable para una pareja que no quería entender. Vale, éramos dos enamorados buscando nuestro camino, pero los chicos han llamado y van a jugar al billar toda la noche. Así que, literalmente, no te vuelvas loca y pírate. Parte de Dr. Feelgood (1989).

Thin Lizzy – Get out of here

El enorme Phil Lynnot también tuvo sus desengaños. En esta canción incluída en Black rose – A rock legend (1979) dice a su pareja «haz las maletas, he tenido bastante, lo dejo». Y por si no ha quedado claro añade «no hope there’s no hope for you». A por una segunda oportunidad.

Platero y Tú – Si tú te vas

Un jovencísimo Fito, allá por 1990, cantaba a su (ya no) amada algo muy sencillo. Me harté de ti, coge las cosas que te regalé porque «yo ya no sigo tu juego, un caramelo un castigo». Además, he encontrado a otra mujer: «si tú te vas, nena no imaginas lo bien que lo voy a pasar». Aparece en Voy a acabar borracho (1991).

Bob Dylan – It’s all over now, Baby Blue

Dylan tiene varias canciones para dar la espantada a tu pareja. Nos quedamos con esta favorita del Bring it all back home (1965). Tienes que largarte, dice, coge lo que necesites: «you think will last but whatever you wish to keep, you better grab it fast». Aunque en algún momento muestra cierta duda triste, al final no hay más remedio. Se terminó, Baby Blue.

Tequila – Ring ring

En su tercer largo ¡Viva Tequila! (1980) lo dejaban bien claro: «Si pasas por casa, piensa que me he ido/pues cuanto más me llamas/yo de ti más me olvido» y, por supuesto, «Vamos vamos, olvídalo todo/hemos terminado y es así de cualquier modo».

Pat Benatar – You better run

La canción del momento difícil. Te quiero, pero eres un mentiroso, has estado usándome, así que «you better run, you better hide, you better leave from my side». Que te pires, que te difumines, que desaparezcas de mi vista y rápido. Era el año 1980 y el álbum Crimes of passion.

Sangre Azul – No eres nadie

Muy clarito lo tienen también estos madrileños. Calla y escúchame, dicen, «me cansé detrás de ti y ya no puedo seguir persiguiéndote y buscándote». Y nunca vuelvas porque «es tarde ya». En su segundo largo, Cuerpo a cuerpo (1988)

Guns N’Roses – Back off, bitch

Estos tampoco se andan por las ramas. «Mantente fuera de mi cabeza, si ésto es amarte prefiero morirme. Aléjate, puta, al fondo del charco, muérete en una zanja». Excelente riff de Slash y el lado más misógino de Axl dándolo todo. Forma parte del Use your illusion de 1991.

Los Suaves – Nena, te voy a dejar

Así de claro y directo: «nena, te voy a dejar/mientras la musica suena» y aunque «me muera de pena». Yosi decide dejar a su pareja sin más explicaciones. Del álbum de 1989 Ese piensa en mí.

¡Cuidado si vas a dejar a alguien! No vale cualquier forma.

Skid Row – New World Rebellion, chapter One

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Skid Row – United World Rebellion, Chapter One

Hoy en día en que el formato «disco» tal como lo hemos conocido durante tantos años comienza a no tener valor comercial los grupos de rock se adaptan como pueden. Una buena forma es poner al alcance de los fans EPs, como hace Skid Row, o como ya hiciera Down, por ejemplo. Este United World Rebellion (chapter one) contiene cinco buenas canciones como ¿adelanto? a un álbum completo o simplemente otra razón para salir de gira.

De cualquier manera, he de reconocer que este Chapter One tiene tralla de la buena. En mi opinión, lo mejorcito de la era postBach. Johnny Solinger hace un trabajo tremendo, muy personal, aunque manteniendo cierto deje al rubio en ocasiones. Pero, sin duda, quienes se llevan el primer premio son Snake Sabo y Scotti Hill, especialmente en Let’s go. Tremendo conjunto de riffs y punteos en menos de tres minutos.

Skid Row – Let’s go

La obra comienza con King of Demonition de manera tremenda. Rachel Bolan (bajista) y Rob Hammersmith (batera) demuestran una pegada tremenda. Sobre ellos la pareja de guitarras y Solinger redondean un tema de hard rock con incrustaciones Slave to the grind.

Skid Row – Kings of Demonition

No falta la balada, de título It’s killing me, que, si bien no trae ninguna sorpresa, mezcla con acierto acústicas y eléctricas y deja un buen hueco al lucimiento de Solinger, quizá su interpretación más personal. Siguen otras dos rudezas. La primera, Get up, tiene un ritmo y un sonido más moderno y basa su mérito en el combo rítmico y en un estribillo muy simple. El EP se cierra con Stitches y una vuelta a sonidos añejos. Buen rocanrol, bien estructurado, todo correcto pero quizá falta de un poco de enganche.

Skid Row – Stitches

Una vuelta agradable de esta pandilla de roqueros. Quizá merezca la pena revisarlos en directo.