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El heavy poppy de los años ochenta.

Aquellos años en los que las bandas de cualquier tipo comenzaron a parecerse sospechosamente: una fotografía llena de cardados, unas cuantas baladas («los heavies, las mejores baladas»), un montón de tipos medio vestidos, o medio desnudos, con una mezcla de cuero y encajes, el sonido a caja y lata en las baterías, las guitarras por debajo de los platillos, los coros infinitos y edulcorados, el reverb a tope y muchos teclados y sintetizadores. Esa es la imagen que los no aficionados al género se han quedado de los años ochenta, injustamente quizá.

Esta imposición del mercado, sobre todo yanqui, afectó a bandas de todo origen, creándose una cantidad de discos curiosos a cargo de músicos más o menos consagrados y más o menos originarios del heavy metal. Algunos aceptaron los sintetizadores y dieron protagonismo a los teclados. Otros directamente se gastaron un pastón en peluquería, cambiaron de productor, de país, de gustos sexuales y hasta de barra de labios. Otros aceptaron compositores externos que edulcoraran sus letras y sus escalas. Otros iban tan drogados que les daba igual. Algunos lo hicieron una vez y se arrepintieron. Otros se cebaron en el drama. Y los hay que aprovecharon la ausencia del líder para pastar en otros estilos.

Es difícil determinar cuándo comenzó este cruce de sonidos. La influencia del éxito del AOR, la explosión disco y la irrupción de la new wave puso de moda los sonidos sintetizados a finales de los setenta y comienzo de los ochenta. El auge del videoclip dio cada vez más importancia a la imagen. Las mejoras técnicas, con mesas de grabación más complejas y el acceso a secuenciadores y efectos cada vez más diversos, tuvieron mucho que ver también, así como el hecho de que grupos con trayectoria hard rock como Rainbow o Rush se atrevieran a experimentar con éxito sintetizadores, teclados y coros comerciales animó a las compañías a invertir en sus viejas nuevas glorias.

Sin embargo, lejos de despreciar esta colección de discos, venimos a defenderlos. Algunos están entre nuestros favoritos. Y son mejores que otros muy aclamados, más heavies, más aguerridos, más virtuosos. Azúcar metalero, heavy poppy. Allá vamos con nuestra pequeña selección de discos de bandas hard&heavy (más o menos) metidos en el sintetizador, la sobreproducción o, directamente, en el bote de laca.

Rush – Moving pictures – 1981

Quizá uno de los primeros en lograr un éxito viniendo del hard rock en este nuevo mundo del sinth-metal. Los canadienses, que ya habían comenzado la década simplificando su propuesta en Permanent waves, ahondaron más aún en este casi perfecto álbum. Los teclados, la percusión y ese sonido característico destacan en Tom Sawyer, The camera eye o Limelight, por ejemplo. El éxito de ventas (más de cuatro millones de copias en Estados Unidos) animó a la banda a continuar experimentando esta senda y a las majors del negocio a intentar emularles.

Z Z Top – Eliminator – 1983

A estos se les fue la mano con los sintetizadores, las piernas largas y la sobreproducción de estudio. Claro, que consiguieron vender más de diez millones de copias y, así, cualquiera no repite. Y dos años después se plagiaron, con menos fortuna y menos calidad, en Afterburner. Cinco singles, con Gimme all your lovin quedando como himno de época, o ese vídeo sonrojante para promocionar Legs. Los barbudos dieron lo mejor de sí, a pesar de ellos, y salieron victoriosos. Cuidado con I need you tonight, synthblues eighties.

Saxon – Destiny – 1988

Lo de Saxon comenzó, principalmente, con el cambio de compañía discográfica. Ya desde Innocent is no excuse (1985) dieron muestras de «debilidad» aunque mantuvieron la tensión (un poco) en Rock the nation (1986). Y se lanzaron al vacío. Destiny está lleno de azúcar, desde la versión de Christopher Cross (Ride like the wind), el protagonismo de los teclados en Song for Emma y Calm before the storm o la melodísima I can’t wait anymore. Adiós motos británicas, hola descapotables de California.

Ozzy Osbourne – The ultimate sin – 1986

Al Madman se le fue la mano con la laca y aparece en fotos y vídeos de disco y gira a guisa de ama de casa fumada. La producción de Ron Nevison resultó clave para el sonido final junto con esa mezcla un tanto plana donde destacaba la voz (demasiado melódica) de Ozzy. El mayor éxito, Shot in the dark, lo proporcionó un «externo» del que hablamos ya por aquí, Phil Soussan. Sin su contribución esto hubiera vendido bien poco. La guitarra de Jake E. Lee no vuela, está encorsetada y la esconden tras los teclados y la batería en ocasiones. Canciones como Killer of giants, la propia The ultimate sin o Thank God for the bomb sirvan de ejemplo.

Dio – Sacred heart – 1985

Quizá de los mejores de esta selección, Dio pasó de esconder a su teclista a un lado del escenario a darle protagonismo, de roncar himnos míticos a melodear historias para todos los públicos. Consiguió cierto equilibrio con sus obras anteriores en truenos enmascarados con el sonido moderno: Rock’n’roll children o Hungry for heaven, incluso la misma Sacred heart; pero la fórmula no da más de sí en Shoot shoot o Like a beat of a heart. Una pena que el último álbum con Vivian Campbell no le dejara brillar como en anteriores entregas.

Judas Priest – Turbo – 1986

Después del éxito de Defenders of the faith (1984) se enmarcaron en el megaproyecto: un álbum doble con teclados, baterías sintéticas y guitarras sonando juntas sobre historias de amor, sexo y corazones solitarios. La compañía les cortó las alas y editó uno de sus discos más vendidos y aclamados, a pesar del cambio de look, no solo musical, si no también estético. La portada, las fotos de promoción. La dimensión del cambio se aprecia desde la inicial Turbo lover, la comercial Private property, con su riff y su coro de estadio, el hard rock previsible de Rock you all around the world o la cama de teclados de Out in the cold. Quedan momentos de antaño como la rabia de Reckless.

Iron Maiden – Somewhere in time – 1986

La fiebre alcanzó a una banda llena-estadios como Iron Maiden en mitad de los ochenta. El líder supremo, Steve Harris, entendió que necesitaban otro estilo, otro aire, y arrimó los sintetizadores y los trucos sonoros de estudio a sus huestes. El resultado, algo desigual, nos regaló momentos casi bíblicos, como Heaven can wait, Sea of madness o Wasted years, junto a otros algo más duros. La banda, a pesar del cambio, supo mantener la esencia, el estilo, además de adornarse con una imagen futurista que justificaba, en cierto modo, el cambio (ese Eddie cyborg). Los sintetizadores acabaron quedándose en el siguiente Seventh son of a seventh son (1988).

Van Halen – 5150 –  1986

Ya hablamos de este álbum por aquí. Eddie llevaba unos años dirigiendo su propuesta musical hacia sonidos más «comerciales», con grupos como Foreigner o Journey en su ideario. Los teclados y las melodías cobraban cada vez más protagonismo y el éxito de Jump con sus teclados míticos le acabó de convencer. La fuga de David Lee Roth fue la consecuencia o la razón para acabar produciendo un álbum como 5150. Baladas poderosas (Why can’t this be love, Love walks in), mucho teclado y armonía amable (Dreams) y alguna licencia roquera (Best of both worlds). El tercer álbum más vendido de Van Halen (casi ocho milloncejos despachados).

Y&T – Down for the count – 1985

Después de intentarlo con diferentes productores de éxito en el metal y el hard rock, como Chris Tsangarides (Mean streak) y Tom Allom (In rock we trust), los de Meniketti se dejaron invadir por la producción fácil, los sintetizadores, las letras tontas y los coros overdubs. Esta vez tampoco tuvieron suerte. Incluso tiraron de versiones, todos quería ser Quiet Riot: All american boy y You’re mama don’t dance como gancho de un disco que apenas alcanzó a vender lo que sus hermanos anteriores. El productor elegido, Kevin Beamish, hizo multiplatino a REO Speedwagon y fue un habitual de este sonido (Saxon, MSG, Keel). Curiosamente la balada Hands of time resulta excelente en el ideario de Y&T, como la inicial In the name of rock o (salvemos la letra) Don’t tell me what to wear. Lo dicen ellos mismos: Anything for money.

Blue Öyster Cult – The revölution by night – 1983

Otro dinosaurio que logró su éxito a mitad de los años setenta acabó cayendo del lado del poppy sintetizado. Sin perder su buen hacer compositivo, los chicos de la Östra Azul ficharon a la por entonces joven promesa Bruce Fairbairn para hacerse cargo de la producción, buscando, conscientemente, ampliar sus registros, digamos, radiables. No faltan grandes temas con buenos riffs, como Take me away, Veins o Feel the thunder, pero la mayoría de las canciones dan protagonismo a los arreglos de sintetizador y suenan baterías electrónicas. El álbum funciona en su conjunto y suena muy bien (si te gusta el estilo) en Eyes on fire, Dragon Lady o Shadow of California.

Uriah Heep – Head first – 1983

Tras más de diez años de dar guerra por los escenarios y las orejas de medio mundo, a comienzos de los años 80 Uriah Heep se encontraban en una encrucijada. Sin cantante, el teclista y compositor principal Ken Hensley se largaba junto al carismático bajista Trevor Bolder. Reclutaron al cantante Peter Goalby, al teclista John Sinclair y al bajista Bob Daisley. Con la producción de Ashley Howe, la banda se monta una colección de canciones donde se mezcla el AOR de radiofórmula predominante en la época (Journey, Foreigner) con buenos riffs metaleros y estribillos polifónicos. A destacar: The other side of midnight, Love is blind, Red lights y Weekend warriors. Curiosa la versión del joven Bryan Adams Lonely nights.

Sirva esta pequeña selección de muestra. Hay más. Se extendió a lo largo de toda la década. Podríamos nombrar a Accept (Eat the heat) aunque fuera solo por esa portada hiperlaqueada, a Blackfoot y su Vertical smile, Alice Cooper con su retorno mainstream de la mano de Desmond Child en Thrash, o la conversión de KISS desde el heavy de Lick it up hasta el azúcar de Crazy nights. Al final, fueron las bandas jóvenes, nacidas al calor del heavy de principios de década mezclado con los sonidos más sintetizados y las letras hedonistas, las que se hicieron la segunda mitad de década con la MTV y el mercado: Mötley Crüe, Ratt, Bon Jovi, Poison, Cinderella, Warrant y tantos otros.

Una gozada. Un infierno. Tú decides.

Sexo en el Rock (17): caliente como un volcán

 En ocasiones nos sentimos excitados, nerviosos, inquietos, emocionados, insatisfechos. Nos sube la temperatura desde algún sitio interior ocupando todos los pensamientos. Lujuria, fuego, carne. Nos sentimos calientes. Muy calientes. Como un volcán a punto de estallar. Fiebre ardiente.

Y rebuscando canciones sobre el tema he descubierto que los años ochenta debieron ser muy «calurosos» y «febriles». La selección de hoy se centra exclusivamente en el mal de amores de esa década. Así que acomódate en tu sitio y descubre qué artistas se ponen verriondos, tórridos, flamígeros.

Van Halen – Hot for teacher

El primero no podía ser otro que el más provocador y gigoló de toda la década de los ochenta. David Lee Roth se siente atraído por su nueva profesora, se pregunta porqué perdió tantas clases. Ahora quiere clases extras: «I brought my pencil/Gimme something to write on». Está calentito y preparado para su lección… Del archifamoso 1984 del mismo año.

Burning – Una noche sin tí

Hasta los hombres más viriles tienen sus momentos de soledad y deseo.  «No puedo hablar con nadie y que se yo, si estoy tan solo, necesito tu amor». Ni siquiera la música consigue traer el sueño. Del álbum Noches de rock&roll de 1984 (qué casualidad).

Bruce Springsteen – I’m on fire

Incluso el Boss sufre de calenturas hasta el punto de empapar sus sábanas blancas. «At night I wake up with the sheets soaking wet/(…)/only you can cool my desire/I’m on fire». Corría el año 1984 (¿otra vez?) y el disco se titulaba Born in the U.S.A.

Foreigner – Urgent

Esta vez viajamos a 1981 (vaya con los ochenta) para escuchar del álbum 4 su primer single en estado emergencia: «I’m not looking for a love that will last/ I know what I need and I need it fast». Si de calor y necesidad se trata, no hay nadie como Lou Gramm.

Sangre Azul – Sediento de sangre

Estos no se cortan. «Salvaje (salvaje) en la noche (en la noche)/Sediento (de sangre) Buscaré…/Mi víctima en la noche, un cuerpo de mujer».  Si hay fiebre, hay que buscar la medicina. Parte de su debut, Obsesión, allá por 1987.

Judas Priest – Fever

Ni los más duros se escapan. El Metal God está solo en su cuarto, nervioso, porque siente un calor que no aplaca la noche. «Fever. You set my soul on fire/Fever. You fill me with desire». Una fiebre llena de deseo y necesidad. Parte del álbum de 1982 Screaming for vengeance.

Mudhoney – Touch me I’m sick

La banda inspiradora de la generación grunge también pasó sus necesidades: «Wow! I won’t live long/And I’m full of rot/I’m gonna give you, girl/Everything I got». Pasean con su calentura por el año 1988 en el primer single que grabaron para SubPop.

Twisted Sister – I’m so hot for you

No hace falta disimular, quererte igual no, pero te voy a dar todo lo que tengo: «Say I’m in love, babe, it’s much too soon/But you know I’d give you everything that I have». Dee Snider no puede aguantar sus ganas, no te resistas, nena «I got to have you, girl, you know you’re driving me mad». Del último coletazo de la banda, Love is for suckers, de 1987.

Barricada – Tan fácil

Abriendo su Pasión por el ruido de 1989, «El Drogas» confiesa su necesidad calenturienta tras una noche de consumos excesivos: «Echo en falta llegar detrás/agarrar tus tetas sin avisar/notar ese culo junto a mí/dejar caer mi lengua por tu espalda/¡Cómo me enseñaste a amar el vicio!». A quién no le ha pasado.

Blue Oyster Cult – Burning for you

Aunque a veces las canciones admiten muchos significados, para mí es claro el de esta tonada del Fire of unknown origin de 1981, me quemo por tu culpa: «I’m burning for you(…)/Burn out the day/Burn out the night/I can’t see no reason to put up a fight/I’m living for giving the devil his due».

Y aún hay más. De esta década y de cualquier época. Porque el rock es lo que tiene: a veces se gana, a veces se pierde. Pero siempre se cuenta (o se canta más bien). ¿Alguna sugerencia?

Por cierto, quizá estas fiebres se curen con estos doctores del amor y sus medicinas.

11 canciones sobre doctores del amor y sus medicinas.

¿Sientes fiebre repentina al caer la noche? ¿Abandono? ¿Un hueco en tu alma que no te imagespuede rellenar otra persona? O, por el contrario, tienes tú el remedio para el mal ajeno… Seas de los que sufren por amor o un sabio con un ungüento casero, puedes encontrarte en esta pequeña selección de canciones sobre doctores, curanderos, medicamentos y remedios de todo tipo para las fiebres del corazón. Porque el rock y el metal todo lo solucionan.

Dale al play…

Whitesnake – Medicine man (1979)

Lo tiene claro David Coverdale, nena «Now don’t you ever worry/
If you feel the fever rise/(…)/I’m the medicine man/Your doctor of love». No explica si atiende a domicilio pero supongo que así será. De guardia 24 horas en su álbum Lovehunter.

John Mayall & The Bluesbreakers (1965)

Compuesto y cantado por John Mayall, producido por Jimmy Page y con la guitarra de Eric Clapton. Casi nada. Single caliente donde Mayall se ofrece como curandero (o brujo): «Gonna teach you love at the midnight hour/Gonna feel you burning like a passion flower». El trío calabera.

KISS – Calling Doctor Love (1976)

No podía faltar Gene Simmons repartiendo su medicina. En este tema del Rock and roll over se autoproclama experto, así que, nena, «so if you please get on your knees/there are no bills, there are no fees/baby, I know what your problem is/the first step of the cure is a kiss». Por lo menos no te va a cobrar…

George Thorogood & The Destroyers – Love Doctor (2006)

¿Quién necesita estudiar para tener un título por aquí? Porque Thorogood aclara que «I never went to doctor school/I’m a love doctor/(…)/If you need love, I’d love to operate on you». A pecho descubierto y sin anestesia, vaya. Escuchada en el álbum The hard stuff.

Jackyl – She loves my cock (1992)

¿Y si yo soy la medicina? Eso creía Jesse Dupree en el debut de Jackyl, pues ella ha intentado curarse, ha ido al médico, pero no tiene remedio porque «she loves my cock». Censurada en la edición original «limpia» y cerrando la edición «sucia». ¿De qué hablo? Pincha aquí.

Van Halen – Somebody get me a doctor (1979)

El bueno de David Lee Roth se siente enfermo y necesita urgentemente una cura. No creo que se refiera a ninguno de los doctores anteriores, pero sería curioso si en medio de sus fiebres aparece un melenudo Coverdale o Simmons con su remedio de arrodillarse. De su segundo álbum Van Halen II.

J. J. Cale – Call me a doctor (1972)

En su álbum Naturally también reclama la ayuda de un profesional, porque una dama «took all my bread/ravished my body, lord/and messed with my head». Una semana lleva así el tipo y ya no puede más.

Bon Jovi – Bad medicine (1988)

Y si Roth y Cale andaba buscando un médico, Jon Bon Jovi se resigna a su enfermedad crónica: «I ain’t got a fever, got a permanent disease/And it’ll take more than a doctor to prescribe a remedy». Y es que no hay ningún médico que le pueda curar porque «your kisses is the drug». Del multiplatino New Jersey.

UFO – Doctor Doctor (1974)

Quién iba a imaginar en aquel debut de Michael Schenker con UFO que los dolores y las fiebres de Phil Mogg iban a ser tan legendarios. Un clásico que reclama al médico de guardia porque «she walked up to me/and really stole my heart», vamos que según se arrimó destrozó mi cuerpo y mi alma.

B. B. King – Bad case of love (1961)

Y la cosa sigue empeorando. Un hombre sabio como King decide ir al médico porque se siente enfermo. El doctor en cuestión le diagnostica su mal de amor, pero le advierte «Son, I know just how you feel/you love your baby and you always will/but your wind is short, your pulse is weak/it won’t be long before you’re six feet deep». Un caso incurable.

Robert Plant – Bad case of loving you (1979)

Y el mismo mal padece Robert Palmer, así que insiste a su médico: «Doctor Doctor, gimme the news/I got a bad case of lovin’ you/no pill’s gonna cure my ill/I’ve got a bad case of lovin’ you». Pero Robert no se va a morir como King y pone remedio a su enfemedad «Shake my fist, knock on wood/I’ve got it bad, and I got it good». Un caballero.

 

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Rock y resaca: canciones sobre el día después.

El día después, el despertar de boca seca, cabeza martilleante y cuerpo gomoso, la luz que molesta, cualquier ruido parece un taladro en la oreja, arrastrarse al sofá. Nunca más, se dice, esto no lo vuelvo a repetir. Así somos… Mañanita de resaca. Como dijeron Los Suaves en su tema Siempre igual: «agua fría, alka-seltzer, café negro» y a aguantar.

Nuestra pequeña selección de resacas a cargo de algunos de nuestros artistas favoritos. Seguro que no volvieron a repetir…

Black Sabbath – Thrased

Para un álbum que Ian Gillan es invitado a cantar con Black Sabbath en un día de resaca casi acaba con el conche de Bill Ward en una piscina camino del estudio de grabación. No se le había pasado.

M-Clan – Domingo de mayo

Carlos Tarque no recuerda cómo llegó a casa, «la boca seca, que más me da. No hay nada de que lamentarse ni nada que celebrar». No es más que una «mañana de domingo» y en su cabeza «resuena toda la noche de ayer».

Van Halen – Take your whiskey home

A David Lee Roth la resaca le dura más que la chica de anoche. «Ella no me quiere cerca, está cansada de verme caer». Es que el alcohol por las noches deja lagunas mentales y físicas.

Los Zigarros – Resaca

Los reyes del boogie también saben lo que es sufrir el día después. «¡Anoche era un tigre y hoy soy un ratón!». En el fondo, más parece que esté enfermo que otra cosa. «Creo que me estoy muriendo y tengo inseguridad».

Supersuckers – Hungover together

El lado romántico de beber juntos. Eddie Spaghetti y Kelley Deal deciden montárselo juntos para tener una resaca privada. Pero a la mañana siguiente nadie recuerda nada. ¿Qué hicimos anoche?

The Who – Who are you?

Tras una fiesta con los Sex Pistols esta fue la pregunta que se hizo Pete Townshend a la mañana siguiete. ¿Quién eres tú? Las compañías, siempre las malas compañías tienen la culpa. Acabó en comisaría, por cierto.

Konsumo Respeto – Un par de alas

A veces las resacas son malas compañeras del corazón. «Mírame, hoy la resaca a mí me puede también», no he dormido, me encuentro fatal, y «ya no quise luchar». El desánimo y el llanto el día después, el bajonazo.

Def Leppard – Me and my wine

«Todo lo que puedo decir es que estoy bien solo y con mi vino» el día después de una noche ¿memorable? Los chicos quisieron salir a beber y no recuerdo nada de la noche anterior. Cuidadito con continuar bebiendo…

Forraje – Dueña de mis resacas

La noche y el amor. Ella es la verdadera propietaria de mis fiestas, mis excesos y, claro, de mis resacas: «jugando a lanzarme me he vuelto a caer/qué duro es el suelo al anochecer». Con Kutxi Romero.

Chuck Berry – Downbound train

Cuando el protagonista de la canción bebe tanto que no puede beber más se queda dormido en el suelo. A la mañana siguiente es un charco de sudor y dolor. Para pensárselo de nuevo.

Obús – Cualquier noche sale el sol

Y cuanto mayor es uno, peores son las resacas. A Fortu se le fue la mano: «hoy desayuné tortilla de actrón» porque fue «cerrando garitos hasta que llegó el amanecer del día después/mañana infernal, resaca total».

Peter Frampton – Do you feel like we do

A quién no le ha pasado. Te despiertas por la mañana con una botella en la mano y te preguntas. ¿De quién es? ¿Qué es? ¿Dónde? ¿Qué hice anoche? Historias reales por personas reales. ¿Sientes como que lo hicimos?

Arias – No estoy hoy para nadie

Qué duro el día después cuando suena el teléfono y te dicen «ayer me dejaste tirada» y no recuerdas a quién. Manolo Arias compone con Julio Dávila a la voz una canción de resaca «todo me da vueltas» pero «quizá una cerveza me ayude a despertar». Está todo al revés…

¿Qué canción de resaca nos hemos dejado olvidada?

Sexo en el rock (14): porno y cintas de música

Sexo en el rock: la pornografía en la música rock.

No podía faltar un poco de pornografía en una sección musical dedicada al sexo explícito. Y vaya por delante que no hacemos un alegato de ello, cada cual, como siempre, que haga lo que quiera con su tiempo y con su cuerpo. Pero nuestros artistas se han decantado más de una vez por el género épico del sexo a raudales. La verdad, no imagináis cuántas canciones hay dedicadas al tema de manera directa o indirecta. Aquí seleccionamos unas cuantas de lo más variadito. Pero hay más… ¿Cuál nos falta?

Dale al play…

Van Halen – Dirty movies

Una verdadera canción rock porno y la inspiradora de esta compilación. La guitarra de Eddie Van Halen y la voz de David Lee Roth contando las aventuras de una actriz porno. De su álbum de 1981 Fair warning.

Eldorado – Porno Star

Con una estupenda producción de Richard Chycki la banda Eldorado se marcó un impresionante trabajo en 2009 donde incluían esta fantástica canción «te mueves en reclamo animal/te elevas dentro de un nuevo disfraz/anestesiado caigo en tu red/no puedo parar no puedo apagar mi sed».

U2 – Babyface

Las canciones quedan (casi) siempre abiertas a la interpretación y para mí es clara la lectura de este tema de U2: «Vuelvo a casa por las noches para encenderte (…) tengo el slow motion de mi parte». Una sesión de porno en toda regla. El segundo corte de Zooropa.

System of a down – Violent pornography

De su impresionante Mesmerize de 2005: «It’s a violent pornography!/Choking chicks and sodomy!/The kinda shit you get on your TV!». La imitación salvaje del sexo moderno tal y como lo aprendes en la televisión.

La Polla Records – Porno en acción

Eran unos primates en esto de la música cuando grabaron para Oihuka este corte de poco más de un minuto allá por 1984. «La estrella del porno/bella mujer a su disposición/en números excitantes». Un clásico de por aquí.

NOFX – Vanilla Sex

En su disco S&M airlines proponen un alegato a favor de la pornografía: «no me quitéis la pornografía (…) tengo el derecho a decidir qué ver y leer». Yo con mi tiempo y mi sexo hago lo que quiero (solo, solito, solo).

Buda – Porno

Los argentinos Buda grabaron en 2004 un álbum muy explícito de título Porno dedicado por entero a los hábitos sexuales de sus protagonistas. Una delicatessen para paladares… intrépidos.

The Cure – Pornography

Directa y sin tapujos la letra de Robert Smith para su álbum de 1982 del mismo título, un disco de letras impactantes sobre la soledad, la inmoralidad y la violencia fácil. «In books And films/And in life And in heaven/The sound of slaughter/As your body turns».

Lujuria – Estrella del porno

No podían faltar Lujuria. En su debut nos regalan esta canción sobre la vocación de un niño que quiere ser estrella del porno en su vida adulta. Quizá sea la solución a la crisis económica… o sexual. De su debut allá por 1995.

Ozzy Osbourne – No bone movies

Aunque abierta a interpretaciones, si entiendes la letra literalmente Mr. Osbourne se hace una homenaje a las películas de carne y sudor con las que «el demonio que vive en mi cabeza» gusta disfrutar: «can’t kick the habit, obsession of smut/Voyeur straining, in love with his hand/A poison passion, a pulsating gland».

Sexo en el rock (7): quedarse a medias (finish what ya started)

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Sexo en el rock (7): quedarse a medias y la frustración sexual

La frustración sexual preocupa también a nuestras estrellas del rock. Nada más machista que unas cuantas canciones de machos que se quedaron a medias, bien porque su amada les dio puerta, bien porque las circunstancias impidieron el acontecimiento. He buscado incansablemente canciones protagonizadas por mujeres, pero sin éxito. Así que, una pequeña selección de las frustradas experiencias sexuales de nuestros roqueros.

Van Halen – Finnish what ya started – 1988

Sammy Haggar (cantante) se queda «incompleto» y le pide a su chica «termina lo que empezaste». Aun con tanta súplica me parece a mí que se quedó con las ganas. La canción fue single del álbum OU812.

Georgia Satellites – Keep your hands to yourself – 1986

No hay manera. Cada vez que Dan Baird (cantante) llama a su chica cuando está «jing-a-ling-a-ling» ella le dice «ni mimos ni besos hasta que tenga un anillo» y le remata con «no me pongas las manos encima» y, vamos, que se apañe solito. Tema que abrió el debut de Georgia Satellites y se encaramó hasta el número 2 de singles.

The Stooges – Not right – 1969

Se las prometía muy felices Iggy Pop (cantante) cuando ligó con aquella rubia. Pero está en «esos días» del mes y aunque Iggy quiere algo ella «no puede ayudar porque no está bien». Abrió la cara B del debut de The Stooges. Impagable historia.

Quique González – Jukebox – 2001

Lo tiene claro Quique González, «mejor que quedarse a medias» es acabar con cualquiera. Si tú no quieres tendré que buscarme la vida porque así yo no me quedo. Poesía erecta. Formó parte del álbum Salitre 48.

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The Beatles – Please, please me – 1963

John Lennon le dice a su chica «sé que nunca lo intentaste» pero «por favor, compláceme». No quiere que parezca una queja, pero es «tan difícil razonar contigo». Para mí que se quedó con las ganas. Segundo single de los de Liverpool, dio título a su debut.

Grinderman – No pussy blues – 2007

Nick Cave (cantante) no se corta al hablar de su frustación sexual en la canción «sin conejitos». Aunque él se esfuerza, le lleva flores y le lava los cacharros sucios, se queda con las ganas. Un vídeo muy explícito, por cierto. Segundo single del debut de este poderoso cuarteto.

The Rolling Stones – (I can’t get no) satisfaction

Pues aunque parezca increíble, Jagger también se quedó con las ganas más de una vez. En este tema le fallan varias damas. Volvió al mismo lamento en Let’s spend the night together. Pero vamos, que le quiten lo «bailao». Editado como single de gran éxito, acabó en el cuarto largo de la banda, Out of our heads, y convertido en tremendo clásico.

 

Sexo en el rock (6): solo lo hago en mi moto (sexo sobre ruedas)

Sexo sobre ruedas 1

Sexo y rock (6) – Sexo sobre ruedas

Es otro de los clásicos postadolescentes. Bueno, y de apretones a cualquier edad. Tener sexo en el asiento de atrás del coche. O tener sexo indiscreto mientras conduces. O, ¿por qué no subido en tu moto? De camiones no he encontrado ninguna pero seguro que alguien por aquí sugiere una.

Nuestra pequeña selección de las experiencias que nuestras estrellas roqueras han tenido dentro (o encima) de sus vehículos.

Obús – Solo lo hago en mi moto

El inspirador por excelencia del sexo sobre ruedas, el gran Fortu (cantante de Obús), se lo hace en su moto y asegura que te va a gustar. Rodando fuera de control, teniendo sexo sobre ruedas. Tentador.

Van Halen – Panama

Al vicioso de David Lee Roth (cantante de Van Halen) le dijeron en una entrevista que en sus canciones solo hablaba de chicas o coches. Se picó y decidió hacer una canción sobre ambos temas. Panama se dedicó a hablar con la entrepierna de David mientras él intentaba llevarla a casa.

Nickelback – Animals

Quizá inspirado por la anterior tonadilla, Chad Kroeger canta una inspirada relación al volante de su coche: las manos de su acompañante entre sus piernas mientras él maneja el volante.

Bruce Springsteen – Fire

El bueno de Bruce conduce su coche y, un poco macho-man, le dice a la chica que es imposible que se resista. Tú dices que no me amas pero cuando me beses… Fire!

Bob Seger – Night moves

En el asiento trasero de su Chevy,  Bob comparte misterios en el dulce y tórrido verano. Las películas al «aire libre» son otra cosa con un coche y buena compañía.

Meatloaf – Paradise by the dashboard light

Una historia con final… ¿feliz? Mr. Meatloaf tuvo que prometer a su compañera amarla hasta el fin de los días para poder «pasar a mayores». Y ahora se lamenta esperando que ese «final» llegue pronto…

 Poison – Talk dirty to me

Fíjate el vicioso de Bret Michaels (cantante de Poison). Se lleva a la chica al rinconcito de atrás y le pide que le diga cositas sucias al oído. Pillín.

Loquillo y Los Trogloditas – Cadillac solitario

A un viejo Cadillac segunda mano Loquillo sube a sus conquistas. Pero, cuando se queda solo, sentado en su coche, fumando, echa de menos a una chica en concreto, parado en una curva, al amanecer… La mejor para su asiento de atrás.

Si te ha gustado, echa un ojo y dos orejas a nuestra sección de SEXO EN EL ROCK

¿Y si… Eddie Van Halen se hubiera unido a KISS?

Kiss_rumors

The KISS Halen Band

Ocurrió de algún modo en los primeros días de 1982, con diferentes versiones según cada uno de los protagonistas. Si hacemos caso a la versión de Gene Simmons (cantante y bajista de KISS), Eddie Van Halen (¿necesita presentación?) se acercó al estudio donde estaban grabando su siguiente álbum los Carapintada, el que llevaría por título Creatures of the night, coincidiendo con el guitarrista Vinnie Vincent. Por entonces KISS era un despelote: Paul Stanley (cantante y guitarrista) y Gene apenas se hablaban; Ace Frehley (guitarrista) llevaba meses sin dar señales de vida; grababan cada día con un guitarrista distinto: Bob Kulick, Robben Ford, el propio Vinnie, Steve Ferris. Eddie intentó un par de solos (dicen que parte de la guitarra del tema I still love you es suya), trasteó por aquí y por allá, les tocó la base de lo que sería el megaéxito Jump y luego fue a cenar con Simmons. En esa cena le contó que estaba cansado de las continuas peleas con David Lee Roth (cantante de Van Halen), que necesitaba un cambio, que sabía de la necesidad de KISS por un nuevo guitarrista y que estaba dispuesto a enrolarse en la banda. Según Gene Simmons, él mismo le animó a perseverar con Van Halen y le negó el acceso al grupo.

Si hacemos caso a la versión de Paul Stanley, eso nunca sucedió… O, al menos, a él nadie le contó nada. Teniendo en cuenta que no coincidía con su colega en el estudio y que solo hablaban por teléfono, resulta de dudosa fiabilidad. Sin embargo, si hacemos caso a el propio Eddie Van Halen… no se acuerda… Aunque dice que de haber ocurrido se acordaría.

La relación de Gene Simmons y Eddie Van Halen comienza muchos años antes, en 1976, cuando en una de sus estancias en genesimmons_edLos Ángeles el bajista recluta a los hermanos Van Halen (Eddie a la guitarra y Alex a la batería) para grabar una maqueta de tres canciones: Christine Sixteen y Got love for sale acabarían en el siguiente largo de KISS (Love gun) y Tunnel of love en el disco en solitario de Simmons el año siguiente. Gene financió la primera maqueta del grupo, con David Lee Roth en la banda. Vamos, que Simmons siempre adoró al pequeño Eddie.

Cualquier parecido con la realidad será coincidencia, pero hubiera sido un pelotazo haber mezclado a Paul Stanley, Gene Simmons y Eddie Van Halen (quizá con su hermano Alex a la batería) en un grupo: The KISS Halen Band. Lo siguiente de Kiss se tituló Lick it up y lo de Van Halen fue el megaéxito 1984. Imaginar a Paul cantando en Jump o a Simmons en Hot for teacher, a Eddie metiendo teclas y uno de sus solos en Lick it up En fin, a ambos les fue muy bien en los ochenta (millones de dólares en ventas de discos y entradas de conciertos), pero la mezcla quizá hubiera dado un álbum histórico…

Quién sabe. Quizá solo son rumores…

Os dejo un enlace a la maqueta de 1976 de Van Halen con Gene Simmons a los mandos y un curiosa (y horrible) versión del tema Rock and roll all nite de KISS a cargo de unos iniciáticos Van Halen.

 

Las canciones más inmundas del rock

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Las canciones más inmundas del rock

Esta etiqueta, que aún hoy puede verse en la carátula de muchos formatos físicos de música, se hizo indispensable a partir de 1985, advirtiendo a padres y madres que ese artefacto sonoro contenía lenguaje o imágenes que dañaban la integridad de sus hijos e hijas. La culpa de esta advertencia la tienen cuatro damas ricas de Washington, esposas de poderosos miembros del gobierno (entre ellas la esposa de Al Gore, años más tarde vicepresidente), que no tenían otra cosa que hacer que pelar la pava en contra el contenido de la música para adolescentes. Formaron un grupo llamado PMRC.

Una de las medidas que tomaron para presionar a la industria musical fue crear una lista de las quince canciones más inmundas (Filthy Fifteen) y, efectivamente, el rock y el heavy se llevan la palma. En este enlace puedes encontrar la lista completa, aquí vamos a disfrutar de algunas de ellas… ¡cuidado, que son explícitas!

Judas Priest – Eat me alive

Esta letra no tiene desperdicio. Según las damas del PMRC hablaba de felación. Como si el bueno de Rob tuviera malas intenciones… «Sus vibraciones salvajes me sacuden desde la cadera ¡cómeme en vivo! » Total…

AC/DC – Let me put my love into you

A Brian se le ocurrió cantar «demostrar el hombre que hay en mí, destrozando reputaciones, a cualquier hora, déjame poner mi amor en ti, nena». ¡Si está clarísimo que es amor castúo!

Def Leppard – High’n’ dry (saturday night)

La incluyeron por incitar a la bebida y al fornicio… ¿Qué dice la canción? «He estado bebiendo todo el día, tengo mi güisqui, tengo mi vino, tengo a mi mujer, las luces se apagarán.»

Mercyful Fate – Into the coven

Ocultismo, ocultismo. Total, por un aquelarre.

Se puso en marcha un proceso público para decidir qué hacer con este asunto. Una comisión estudió el caso y llamó a declarar a numerosas personalidades de dentro y fuera de la música, entre ellos Dee Sneider (Twisted Sister), Frank Zappa o Jon Denver. Como pruebas en contra de los contenidos audiovisuales, se expusieron estos dos vídeos, el primero por su contenido sexual y el segundo por su incitación a la violencia y la rebelión.

Van Halen – Hot for the teacher

Twisted Sister – We’re not gonna take it

Antes incluso de finalizar este proceso, las grandes compañías discográficas aceptaron poner la advertencia, pero, al menos, consiguieron que apareciera en forma de pegatina de pequeño tamaño. Tuvo consecuencias serias para muchos artistas, pues grandes superficies (entre ellos los famosos Wall-Mart) se negaron a vender los productos con la pegatina y otro tanto ocurrió con los vídeos en la MTV o con la radio. Durante los siguientes años, los músicos intentaron protestar, a pesar de las propias compañías que les pagaban, y nos dejaron unas cuantas canciones para recordarlo.

Judas Priest – Parental guidance

Danzig – Mother

En cierto modo, la pegatina consiguió lo que este grupito quería: censurar. Hasta tal punto llegó el asunto que muchas productoras obligaban a los músicos a hacer versiones «limpias» de las canciones para poderlas colocar en estas grandes superficies y conseguir más ventas.

Recuerda: si alguna vez abres este blog y en la esquina de tu pantalla aparece la pegatina, nosotros no hemos sido.

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Van Halen – 5150 – 1986

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Van Halen – 5150 – 1986

Tras el mega-éxito que supuso el álbum 1984 y la fuga (¿despido?) del cantante David Lee Roth, Eddie Van Halen fichó para la banda a Sammy Hagar en una apuesta arriesgada. Sin entrar en la divina polémica de qué etapa gusta más o menos, cabe decir que Sammy poseía unas cualidades melódicas más amplias que las de David y resultó un cantante más versátil, pero, por contra, carecía del carisma y el poder de un tipo tan especial como Mr. Roth. El cambio también se notó en las letras, pues aunque se seguía hablando de sexo y chicas se apartó un poco lo explícito o el sentido del humor macarra y comenzó a hablarse de sentimientos y compromiso.VanHalen5150Banda

Pero no fue la única novedad. La banda cambió de productor: abandonó a Ted Templeman (las malas lenguas dicen que por colaborar con DLR) y juntaron a Mick Jones, líder de Foreigner, y a Donn Landee, quien había trabajado como ingeniero en su anterior trabajo. Junto con la propia banda, viraron el sonido general del álbum hacia texturas más melódicas dejando de lado (un poco) cierta rabia y espontaneidad. La guitarra de Eddie pasa a un segundo plano y aumenta el uso de sintetizadores. Las voces y las melodías cobran preferencia sobre el lucimiento y la técnica del virtuoso guitarrista. Mick Jones hizo un excelente trabajo con las voces y las melodías, desde luego.

En cualquier caso, 5150 contiene un puñado de buenas canciones. De echo, aunque no siempre resulte significativo, se editaron cinco singles. El más exitoso de ellos fue Why can’t this be love?, una de las perlas de esta nueva andadura musical de la banda. Protagonismo absoluto para las teclas, siguiendo la estela de Jump, sobre la que Sammy hace una de sus mejores interpretaciones. El puente y el estribillo, soberbios.

Van Halen – Why can’t this be love?

 

Otro tema basado en la melodía y el teclado, una balada de nivel, lo compusieron a última hora y lo titularon Love walks in. En este caso Eddie le mete un solo corto pero de calidad, muy en relación con la melodía y el devenir del tema. Esta es otra de las constantes de 5150, los solos se van entrelazando con el resto del tema y en pocas ocasiones tienen un protagonismo especial. Best of both worlds  triunfa por su ritmo enérgico donde Alex y Michael mandan. Sobre ellos, ahora sí, Eddie se marca una fabulosa línea de guitarra, pasa de teclas y lo adorna todo con un buen solo. Estribillo pegajoso y efectivo.

Van Halen – Best of both worlds

 

Como en la anterior, Summer nights se basa en un trabajo precioso de la guitarra. Con esta canción Hagar se ganó el puesto:  Eddie le enseñó el lick principal y sobre él tuvo que improvisar el pelirrojo una melodía y una letra. Al final, la canción se metió por méritos propios en 5150. Un tema que mantiene ciertas similitudes con la etapa DLR. Otro gran solo (¡qué corto!) del maestro.

Van Halen – Summer Nights

 

Intentando no romper de manera traumática con el sonido de los años anteriores algunos temas se quedaron en un limbo particular. Querían emular lo que hubiera sido tener aún a DLR en la banda pero no dieron encajan. Sammy tiene sus virtudes pero no cuela como gigoló. Así, Inside, que cierra el disco, y Good enough, que lo abre, mantienen cierta esencia gamberra y algunos clichés pero desentonan en el conjunto, especialmente Inside. Sin embargo, en Get up o la propia 5150 contamos con buenos trabajos de guitarra herederas de Fair warning (por poner un ejemplo). Get up es rápido, desbocado y contiene la mejor interpretación de la pareja rítmica. 5150, más comedido, contiene un excelente riff de Eddie que desarrolla su dinamismo alrededor de una letra muy acertada de Sammy y se adorna con uno de los grandes estribillos del disco.

Otro single que permitió mantener el estatus de ventas a Van Halen también estaba lleno de teclados. Dreams pasa por ser empalagosa y simplona, pero cuando la escuchas detenidamente resulta un buen tema con todo lo que Eddie buscaba en aquella época. Buenos arreglos, melodía cercana al AOR, estribillo y su guitarra.

El álbum llegó a vender seis millones de copias, el tercero más vendido de Van Halen tras su debut y, cómo no, 1984. No dejes de escucharlo, con David o con Sammy, Van Halen es una de las bandas más grandes de la historia de nuestra música.

Van Halen – Dreams

Van Halen – 5150