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Producido por Roger Glover

Más allá de su existencia musical al lado de Ritchie Blackmore, bien en Deep Purple, bien en Rainbow, Roger Glover desarrolló una labor como productor a lo largo de docenas de álbumes y singles. Ganó fama a los mandos tras «abandonar» en el verano de 1973 Deep Purple; entre ese momento y hasta su regreso al lado de Blackmore en la primavera de 1979, para producir y tocar en Down to earth, se encargó de una fantástica colección de canciones que hoy vamos a repasar.

Antes aún, mientras era uno de los tipos que tocaban en una de las bandas más grandes del Universo roquero, se encargó del debut de Rupert Hine, Pick up the bone (1971), y su continuación, Unfinished picture (1973) para el sello discográfico creado por los mánager de Deep Purple y que, con poca originalidad, llamaron Purple Records. En 1972 produjo el debut de Elf, banda en la que cantaba Ronald Padavona, quien poco después se haría famoso con el nombre artísitico Ronnie James Dio. Glover colaboró también en los dos siguientes (Carolina County Ball, 1974, y Trying to burn the sun, 1975). Poco después Dio se enroló en los Rainbow de Ritchie Blackmore, comenzando su ascenso a los cielos.

En el verano de 1973 Roger Glover fue «despedido» de su banda amada: junto a Ian Gillan, cantante, recibió una patada de su adorado Blackmore. En el último concierto de aquella gira el guitarrista le dijo: «no es nada personal, tan solo son negocios». Este «nada personal» despido no impidió que, años después, los dos retomaran su relación profesional. Aquellos (casi) seis años de travesía los aprovechó Roger para hacerse con los mandos de numerosos proyectos, propios y ajenos.

Uno de sus grandes clientes fueron los escoceses Nazareth. Tras dos álbumes con poco éxito y muchas ganas de ser famosos, recurrieron a nuestro protagonista en las postrimerías de 1972 para grabar Razamanaz (1973), donde comenzaron a formar su sonido característico con temas determinantes como Woke up this morning, la propia Razamanaz o Broken down angel. Repitieron fórmula en Loud’n’proud (1973) y Rampant (1974).

Curiosamente, otro de sus clientes importantes fue David Coverdale, quien entrara en Deep Purple según salió Roger. Tras la muerte del guitarrista Tommy Bolin, el grupo desapareció y Coverdale recurrió a Glover para arrancar su carrera en solitario. Produjo el debut White Snake (1977) y su continuación Northwinds (1978); él mismo toca los teclados y la mandolina y recurrió a Dio para los coros. Micky Moody tocaba las guitarras con un feeling bestial, gracias, mucho, a la magia técnica de Roger, quien, oh, sorpresa, se encargó su disco con Bob Young (The Young & Moody Band, 1977). Como la «vida púrpura» es pequeña, dos excompañeros, el teclista Jon Lord y el batería Ian Paice, acabaron formando con David la banda Whitesnake, haciendo, de nuevo, historia.

Entre el 76 y el 77 alcanzó un pico de popularidad. Tuvo ocasión de colaborar con su colega expulsado Ian Gillan en el álbum de este titulado Child in time (1976) bajo el paraguas The Ian Gillan Band. En septiembre de ese mismo año se metió al estudio con otra bestia de las seis cuerdas, Rory Gallagher, para registrar Calling card (1977). Quizá Rory quiso retomar el pulso roquero con la adición de Roger o, simplemente, lograr un sonido final distinto, pero lo cierto es que el álbum está entre los mejores de su carrera. También grabó en los Rampton Studios con unos aún desconocidos Judas Priest, resultando una de sus primeras gemas, Sin after sin (1977), con canciones como Sinner o Diamonds and rust.

Tuvo tiempo de grabar un single con Status Quo (Wild side of life, 76) y meter mano a numerosos artistas, más o menos desconocidos: Strapps, Eddie Hardin, Grand Theft, entre otros. Grabó dos discos en solitario. El primero, The butterfly ball and the grasshopper´s feast (1974), un álbum conceptual basado en el poema infantil del mismo título, contó con una colección impresionante de colaboradores; como ejemplo, cantaron David Coverdale, Gelenn Hughes, John Lawton, Eddie Hardin o Ronnie James Dio, quien dio voz al single Love is all. Para su segundo largo también intentó otro salto mortal, incluyendo a la orquesta filarmónica de Munich: canciones dedicadas a los cuatro elementos y un pequeño final, composiciones progresivas llenas de sintes, cambios y atmósferas distintas. Elements (1978) se tituló.

Con todo esto, alcanzamos la primavera de 1979, cuando su ex-compañero Blackmore le reclama para producir el que sería cuarto trabajo de Rainbow. De inicio, la labor de Glover no iba a ir más allá, pero el baile de músicos en aquellos meses hizo que tuviera que grabar la mayor parte de las líneas de bajo y hacerse cargo de las letras y las melodías vocales durante la composición. Así, apoyado por Cozzy Powell (batería) y Don Airey (teclista) acabó siendo miembro permanente de la banda y responsable, al final, de la producción no solo de Down to Earth (1979), si no también de los siguientes cuatro largos del grupo: Difficult to cure, 81, Straight between the eyes, 82, y Bent out of shape, 83. Cuando en 1984 decidieron retomar el trabajo con Deep Purple junto a Ian Gillan, Ian Paice y Jon Lord, volvió a encargarse de la producción; no dejó los controles en los siguientes seis álbumes, cuando ya fue «sustituido» por Michael Bradford, primero, y Bob Ezrin, después.

En medio, se permitió pocas licencias. En 1980 acudió en ayuda de Michael Schenker para su debut como The Michael Schenker Group y diez años después se lo hizo con Pretty Maids y su extraordinario Jump the gun.

Un tipo de inquietudes musicales, como demuestran sus obras en solitario, que fabricó un estilo tras los mandos que ha dejado una excelente discografía, digan de pasar una buena tarde con las orejas atentas.

11 canciones sobre doctores del amor y sus medicinas.

¿Sientes fiebre repentina al caer la noche? ¿Abandono? ¿Un hueco en tu alma que no te imagespuede rellenar otra persona? O, por el contrario, tienes tú el remedio para el mal ajeno… Seas de los que sufren por amor o un sabio con un ungüento casero, puedes encontrarte en esta pequeña selección de canciones sobre doctores, curanderos, medicamentos y remedios de todo tipo para las fiebres del corazón. Porque el rock y el metal todo lo solucionan.

Dale al play…

Whitesnake – Medicine man (1979)

Lo tiene claro David Coverdale, nena «Now don’t you ever worry/
If you feel the fever rise/(…)/I’m the medicine man/Your doctor of love». No explica si atiende a domicilio pero supongo que así será. De guardia 24 horas en su álbum Lovehunter.

John Mayall & The Bluesbreakers (1965)

Compuesto y cantado por John Mayall, producido por Jimmy Page y con la guitarra de Eric Clapton. Casi nada. Single caliente donde Mayall se ofrece como curandero (o brujo): «Gonna teach you love at the midnight hour/Gonna feel you burning like a passion flower». El trío calabera.

KISS – Calling Doctor Love (1976)

No podía faltar Gene Simmons repartiendo su medicina. En este tema del Rock and roll over se autoproclama experto, así que, nena, «so if you please get on your knees/there are no bills, there are no fees/baby, I know what your problem is/the first step of the cure is a kiss». Por lo menos no te va a cobrar…

George Thorogood & The Destroyers – Love Doctor (2006)

¿Quién necesita estudiar para tener un título por aquí? Porque Thorogood aclara que «I never went to doctor school/I’m a love doctor/(…)/If you need love, I’d love to operate on you». A pecho descubierto y sin anestesia, vaya. Escuchada en el álbum The hard stuff.

Jackyl – She loves my cock (1992)

¿Y si yo soy la medicina? Eso creía Jesse Dupree en el debut de Jackyl, pues ella ha intentado curarse, ha ido al médico, pero no tiene remedio porque «she loves my cock». Censurada en la edición original «limpia» y cerrando la edición «sucia». ¿De qué hablo? Pincha aquí.

Van Halen – Somebody get me a doctor (1979)

El bueno de David Lee Roth se siente enfermo y necesita urgentemente una cura. No creo que se refiera a ninguno de los doctores anteriores, pero sería curioso si en medio de sus fiebres aparece un melenudo Coverdale o Simmons con su remedio de arrodillarse. De su segundo álbum Van Halen II.

J. J. Cale – Call me a doctor (1972)

En su álbum Naturally también reclama la ayuda de un profesional, porque una dama «took all my bread/ravished my body, lord/and messed with my head». Una semana lleva así el tipo y ya no puede más.

Bon Jovi – Bad medicine (1988)

Y si Roth y Cale andaba buscando un médico, Jon Bon Jovi se resigna a su enfermedad crónica: «I ain’t got a fever, got a permanent disease/And it’ll take more than a doctor to prescribe a remedy». Y es que no hay ningún médico que le pueda curar porque «your kisses is the drug». Del multiplatino New Jersey.

UFO – Doctor Doctor (1974)

Quién iba a imaginar en aquel debut de Michael Schenker con UFO que los dolores y las fiebres de Phil Mogg iban a ser tan legendarios. Un clásico que reclama al médico de guardia porque «she walked up to me/and really stole my heart», vamos que según se arrimó destrozó mi cuerpo y mi alma.

B. B. King – Bad case of love (1961)

Y la cosa sigue empeorando. Un hombre sabio como King decide ir al médico porque se siente enfermo. El doctor en cuestión le diagnostica su mal de amor, pero le advierte «Son, I know just how you feel/you love your baby and you always will/but your wind is short, your pulse is weak/it won’t be long before you’re six feet deep». Un caso incurable.

Robert Plant – Bad case of loving you (1979)

Y el mismo mal padece Robert Palmer, así que insiste a su médico: «Doctor Doctor, gimme the news/I got a bad case of lovin’ you/no pill’s gonna cure my ill/I’ve got a bad case of lovin’ you». Pero Robert no se va a morir como King y pone remedio a su enfemedad «Shake my fist, knock on wood/I’ve got it bad, and I got it good». Un caballero.

 

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Canciones que amo y vosotr@s odiáis.

puto-gato

Esto es una especie de cara B. Después del éxito de la entrada anterior, aquellas Canciones que odio y vosotr@s amáis, compartiendo mis temas repudiados, aquellas famosas y populares que me han hartado y aburrido, traigo una versión espejo: las canciones que habéis propuesto en este mismo blog o en las redes sociales. El título lleva un poco a engaño, pues no todas son amadas. Pero la mayoría siguen siendo importantes y caen de vez en cuando en mis orejas. En fin, aquí dejo algunas canciones que vosotr@s odiáis y yo (aún) amo. Si no me quedo sin lectores después de esto…

Bruce Springsteen – Born in the U.S.A.

Metallica – Nothing else matters

Extreme – More than words

The Rolling Stones – (I can’t get no) satisfaction

Boston – More than a feeling

AC/DC – Thunderstruck

Kansas – Dust in the wind

Whitesnake – Is this love

Led Zeppelin – Starway to heaven

Iron Maiden – Run to the hills

Lo mejor de Neil Murray

Neil Murray

Lo mejor de Neil Murray

La historia musical de Neil Murray incluye nombres tan famosos como Whitesnake, Black Sabbath, Brian May o Gary Moore. Su currículum es tan largo como interesante y, por extraño que parezca, tiene nexos de amistad por todos lados. En sus primeros años como bajista (antes fue batería) formó parte del primer grupo de Cozy Powell (batería) llamado Hammer, allá por 1974. Además de con el famoso batería, coincidió con Don Airey (teclista) y Bernie Marsden (guitarrista). Al deshacerse el combo, siguió a Don a formar Colosseum II, junto con Gary Moore (guitarrista). Aquí ya hemos juntado a los cuatro tipos que contaron con nuestro protagonista a lo largo de toda su carrera.

Tras varios años de dar vueltas, recibió la llamada de Bernie Marsden para unirse a unos incipientes Whitesnake, junto a David Coverdale (cantante), Jon Lord (teclista) y, poco después, Ian Paice (batería).  Murray formó parte del combo desde 1978 hasta 1986, con ausencias puntuales, aupando al grupo a lo más alto del mainstream roquero. Se le oye en álbumes imprescindibles como Lovehunter (1979), Ready and willing (1980) o el megaéxito Whitesnake (1987). Durante la grabación de este fue despedido por última vez.

Whitesnake – Fool for your loving

Su amigo Gary Moore le llamó para grabar Corridors of power (1982) junto con Ian Paice, y poco después, en uno de sus «despidos» de Whitesnake, formó como miembro oficial para la grabación y gira del Victims of the future (1983).

 Gary Moore – Murder in the sky

Tras un par de años de dar vueltas, otro amigo, Cozy Powell, le reclamó para formar parte de Black Sabbath tras la grabación de Headless cross (1989). Hizo la gira posterior, grabó en Tyr (1990) y se calzó la siguiente gira. Dejó el grupo con su amigo Powell un año después cuando Tommy Iommi decidió reformar la banda trayendo de vuelta a Dio, Appice y Butler. Volvería a grabar otro disco con Black Sabbath, en 1994 bajo el título Forbidden.

Black Sabbath – The sabbath stones

¿Qué hizo Neil cuando volvieron a despedirle? Tocar todos los palos que pudo hasta que de nuevo Cozy Powell tiró de él para grabar junto a Brian May (con el que había coincidido en los conciertos de la Expo 92) el excelente Back to the light (1992) y los dos años de gira posterior. Con May también tocó en el Another world (1998).

Brian May – Driven by you

Desde entonces no ha dejado de currar pero sin tanto relumbrón. Formó Company of snakes para girar con otros ex-miembros de Whitesnake repasando en directo el catálogo de la banda, despachó su técnica en el musical de Queen-We will rock you,  se coló en la gira de Queen+Paul Rodgers y se enroló temporalmente en la MSG con Michael Schenker.

Un buen currículum para un bajista excelente y un tipo ejemplar. Al menos, así lo piensan los amigos que han ido buscando a este escocés.

¿Y si… David Coverdale se hubiera unido a Michael Schenker?

Coverdale Schenker Group

The Coverdale Schenker Group

La historia ocurrió, más o menos, del siguiente modo. En enero de 1982 David Coverdale se reunió con Michael Schenker y varios músicos amigos, entre ellos quien hizo de celestina de este encuentro, el batería Cozy Powell. Juntos estuvieron tocando algunos temas, probando con canciones de uno y otro, realizando una pequeña jam, barajando ideas. Ambos músicos tenían por entonces el mismo manager. La historia parecía interesante.

Whitesnake con su Come and get it había conseguido bastante éxito en Europa, pero no se comía un colín en Estados Unidos, el gran mercado de los ochenta; además, dentro de la banda había mucha tirantez. El rubio quería dar una vuelta de tuerca al estilo hard rock blues y comenzó a buscar un guitarrista que le diera ese empujón que necesitaba. Michael Schenker había realizado una gira exitosa por Estados Unidos unos meses antes, pero pensaba que para llegar más arriba necesitaba un cantante distinto a Gary Barden, un tipo con más carisma, con más rock, con más pelotas. Ambos se encontraban en una encrucijada.

La reunión no volvió a repetirse. Coverdale decidió continuar con sus Whitesnake y seguir buscando. Un año después remodeló la banda. Al final encontró a John Sykes y consiguió despelotar el mercado musical yanqui en 1987. Michael Schenker contrató a Graham Bonnet para su siguiente álbum, pero la experiencia le salió rana, a pesar de fabricar un soberbio Assault Attack. También en 1987, Michael se unió al cantante Robin McAuley para asaltar el mercado americano con su Perfect timing en lo que se llamó McAuley Schenker Group.

Dos tipos geniales que pudieron haber unido sus designios aquel 1982. ¿Qué habría sido de este grupo? The Coverdale Schenker Group hubiera contado con David Coverdale a la voz, Michael Schenker a la guitarra, Cozy Powell a la batería, Neil Murray al bajo y Jon Lord a las teclas. Con la producción del entonces invencible Martin Birch ¿qué nos habrían regalado?

Soñar es gratuito, pero yo no puedo dejar de imaginar…….

Los estudios Ridge Farm

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Los Ridge Farm Studios

En una zona perdida de la campiña inglesa, allá por Rusper, a un habilidoso hombre de negocios llamado Frank Andrews se le ocurrió alquilar una vieja villa del siglo XVII a amigos del negocio musical. La idea inicial para hacer dinero era atraer a grupos que necesitaran espacio y tiempo para componer o ensayar. Se habilitó un ala del palacete para poder acoger a un grupo de rock. Algunas bandas comenzaron a llevar unidades móviles para recoger su trabajo, que muchas veces fue editado tal cual.

El abispado Andrews se puso de acuerdo con un ingeniero de sonido, Keith Slaughter, para insonorizar un salón grande y equiparlo con lo mejorcito en sistemas de grabación. Así, a partir de 1978 nacieron los Ridge Farm Studios y perduraron, con diferentes actualizaciones, hasta el año 2002. Hoy en día puedes celebrar una boda o un evento de empresa, pero siguen conservando parte de las instalaciones de audio: además de disfrutar con una visita temática puedes escuchar la música que allí se grabó en uno de los equipos originales.

Muchos grupos han dejado su buen hacer entre estas paredes, atraídos por el silencio y la vida de lujo (incluida en el precio). Quizá el que más fama le dio fue Ozzy Osbourne, quien grabó sus tres primeros largos a las órdenes de Max Norman. Los increíbles Blizzard of Ozz, Diary of a Madman y Bark at the moon.

Ozzy Osbourne – Diary of a Madman

Muchos otros locos de nuestro rollo se lanzaron a usar este paraíso: David Coverdale con sus Whitesnake grabó Ready’n’Willing, Michael Schenker su Built to destroy, Y&T el fenomenal Black Tiger… Y una lista tan larga que no nos cabe en esta entrada (pero puedes consultarla en este enlace).

Yo, como recuerdo, dejo algunos temas que me encantan y que disfruto gracias al señor Andrews y su amor a la música… y al dinero.

Michael Schenker Group – Captain Nemo

Whitesnake – Fool for your lovin’

Pearl Jam – Alive

Y&T – Forever

Coverdale & Page – 1993

Coverdale Page

Coverdale Page – 1993

En la cumbre de su éxito comercial con Whitesnake, David Coverdale se permitió el lujo de grabar con uno de los grandes guitarristas de la Historia del Hard Rock, Jimmy Page. Mano a mano, entre las playas de Barbados y los estudios de Vancouver, Londres, Miami y Nevada, con la ayuda técnica en la producción y las mezclas de Mike Fraser, nos reglaron once fabulosas canciones y una pequeña gira. Dos grandes en un momento de inspiración.

Coverdale Page – Waiting on you

Hay temas más rocosos, baladas, un montón de buen blues rock (escucha Absolution blues) y un estilo sonoro que funciona de principio a fin. El comienzo con dos pelotazos como Shake my tree (basado en un lick que Page guardaba desde los setenta) y Waiting on you lo deja muy, muy clarito: riffs, arreglos, línea melódica, estribillo, solo de guitarra, armonías, todo funciona, todo cuadra. Del mismo modo, Pride and joy nos trae al mejor Coverdale, con sus agudos pero sin perder el tufazo a blues de los primeros ochenta, y las manos de Page marcan otro fabuloso colchón de guitarras; tremenda batería de Denny Carmassi.

La temperatura sube al máximo en Feeling hot, donde los chicos se van de marcha en busca de dos o tres féminas que quieran satisfacer sus contoneos, puro Coverdale multiventas. Y el cierre con Whisper a prayer for the dying, tremendo.

Pero el álbum también nos regala varios temas tranquilos, baladas y tempos lentos. Over now tiene una clara inspiración Zeppelin tanto en la guitarra como en la línea vocal, igual que Easy does it, con esas acústicas bailando en las orejas. Una de mis favoritas, Take me for a little while, ahonda en el pasado blues de ambos, y bien podría haber formado parte de los Whitesnake de los primeros ochenta: sencilla, explota en el estribillo como una noche tranquila en unos fuegos artificiales. Otra ganadora en su sencillez melódica (pero qué interpretación, joder) se titula Take a look at yourself: preciosa y precisa letra, armonías bíblicas y un combo rítimico perfecto junto con Carmassi a la batería, Jorge Casas al bajo); súmale otro trabajo mágico de Page y disfruta.

Coverdale Page – Take a look at yourself

El álbum le dio a David otro millón de copias vendidas y le convenció para dejar de lado sus largos años al frente de Whitesnake y volar con su propio nombre (aunque casi siempre apareciera el nombre de su banda junto al suyo en las portadas de los discos). Un clásico, no lo dudes.

Coverdale Page 2

Sexo en el rock (1): esto está chupado (sexo oral y rock)

Sexo

Sexo oral y rock: felaciones a ritmo de rock and roll

Leyendo una entrevista a Zakk Wylde me choqué con una frase del guitarrista que me llegó al alma. Le preguntaban porqué metía partes acústicas o canciones al piano durante sus conciertos cuando sus fans le pedían caña bruta, y el tipo respondió tan fresco: a mí me encanta una felación, pero después de cincuenta minutos ya no puedo más.

Y una cosa llevó a la otra y me puse a escuchar canciones sobre el tema del sexo oral y ¡vaya! he encontrado algunos temazos. Agárrate bien fuerte, sube el volumen, abre los ojos y disfruta de unas cuantas felaciones a ritmo de rocanrol.

Aerosmith – Love in an elevator

Goin’ down? Así comienza este tema y sigue con insinuaciones a cerca de tener sexo no legal en un ascensor… aunque el ascensor es más bien la señora que se agencia Mr. Tyler.

Bryan Adams – Summer of 69

Yo también pensaba en una inocente canción sobre un amor de verano hasta que escuché la letra pensando mal… y acerté. Fue el verano del sexo oral del canadiense.

Kiss – Lick it up

Aquí hay poco que rascar. Paul Stanley pidiendo a gritos que alguien pase la lengua por donde a él le apetezca. Explícito.

Judas Priest – Eat me alive

Otra sin posibles errores de interpretación. En medio de una escena caliente Halford pide que se lo coman vivo. Ahí lo deja.

Whitesnake – Love an’ affection

En mitad de su imprescindible Saints & sinners de 1982, Coverdale nos habla directamente de sexo oral (I can see the honey juice dripping off your lips) con mucho ritmo y uno de los mejores solos de Jon Lord. Dame amor…

Gotthard – She goes down

Lo menos a lo que aspira una groupie de todo grupo de rock. «Ella sabe qué me gusta».

Alice Cooper – Feed my Frankenstein

No sé si hace falta explicar algo más. Cómete al monstruo… Está hambriento de amor.

 

Si te ha gustado, tenemos más sexo y más rock. Pincha y no te lo pierdas.

Los mejores temas de Whitesnake

Whitesnake

Los mejores temas de Whitesnake

La historia de Whitesnake comienza en 1976, después del cierre de Deep Purple, y continúa en la actualidad. Podría dividirse la carrera de Coverdale/Whitesnake en cinco etapas. Una primera inicial que llega hasta la publicación en 1979 del fenomenal Love hunter. La banda se va conformando y buscando su estilo. La segunda sería su etapa inglesa, basada en el blues-rock, que comienza con Ready’n’willing y tiene su punto de inflexión en 1983, tras el Saint’n’sinners y el cambio de orientación del grupo. Incluye su directo memorable Live… in the heart of the city.

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La tercera y más exitosa, la etapa americana, donde Coverdale cambia el sonido hacia un hard rock más comercial y sobrecargado y que terminaría tras la gira del Slip of the tongue; incluye su megaéxito 1987. La cuarta etapa, la más larga, sería la etapa de David Coverdale en solitario, aunque a veces siguiera usando el nombre de Whitesnake; álbum con Page (extraordinario) y búsqueda de otros sonidos, como en Into the light.

La quinta y actual etapa comenzaría con el retorno ya en el siglo XXI al concepto de banda que tenía Whitesnake en los primeros ochenta y la publicación de otro directo Live… in the shadow of the blues, más dos regalazos como Good to be bad y Forevermore.

Estamos hablando de una carrera larga de nada más y nada menos que treinta y pico años y diecisiete álbumes oficiales. ¡Elegir diez canciones resulta una tarea titánica! Pero here I go

10. Now you are gone

Ni  David Coverdale ni Steve Vai, quien se hizo cargo de todas las guitarras, tienen buen recuerdo del álbum Slip of the tongue, pero nos dejaron temazos como Sailing ships, Wings of the storm o éste Now you are gone.

9. Love ain’t no stranger

Tras un cambio de músicos, David reorienta su carrera y asalta el mercado yanqui. Primero con Slide it in en 1984, donde encontramos este Love ain’t no stranger, prototipo de canción rompecorazones que mezcla extraordinariamente los registros blues de David con el rock de guitarras. Le dió su primer disco de oro en Estados Unidos.

 

8. Blindman

Precioso tema hard blues con una progresión que se haría característica de muchos temas posteriores de Whitesnake. En origen se publicó en 1977 en el álbum David Coverdale’s Whitesnake y fue retomada por la formación clásica de 1980 para el Ready and willing. Aquí la versión remasterizada del treinta aniversario.

 

7. Don’t break my heart again

No cabe duda que Coverdale siempre se ha rodeado de grandes músicos. Escuchar juntos a Lord, Murray, Masden, Moody y Paice en esta canción resulta, cuando menos, devastador. Tema recogido en Come and get it.

 

6. Ready and willing

Uno de los mejores años de Whitesnake fue sin duda 1980 con la publicación del disco de estudio  Ready and willing y el directo Live… in the heart of the city. Este tema aparece en ambos y aquí escuchamos la versión del directo.

 

5. Crying in the rain

Apareció en el Saint and sinners de 1982 junto con Victim of love, Here I go again o Young blood. David lo retomó para el álbum 1987. Cualquiera de las dos versiones es bestial. Aquí os dejo una actuación en directo de 1983 con Lord, Mel, Cozy y compañía.

 

4. Walking in the shadows of the blues

Mi adoración por este tema y el disco de 1979 titulado Love hunter. Un clásico que contiene Medicine man  o Love hunter. .

 

3. Still of the night

Destacar un solo tema del 1987 es dañino para la reputación de cualquiera que escriba sobre música. Crying in the rain, Straight for the heart, Is this love, Give me all your love o este Still of the night podrían caber aquí. Yo, hoy, prefiero esta. Por cierto, la modelo del vídeo se convirtió en la esposa de Mr. Coverdale.

 

2. Fool for your loving

Otro de mis álbumes preferidos, Ready and willing, contiene la primera versión de Fool for your loving. La canción se retomó para Slip of the tongue nueve años más tarde. Prefiero la versión antigua, llena del ritmo, la melodía y la portentosa voz de Coverdale sobre un riff y una base rítmica geniales. Y Jon Lord. Un rompecaderas.

 

1. Here I go again

Hay dos versiones en estudio tremendas, la de 1982 en Saint and sinners y la del 1987 con Jon Sykes repartiendo. La versión en directo que os dejo aquí aparece en el Live… in the still of the night de 2005 y recoge lo mejor de ambas épocas. Y Coverdale muestra el gran showman que lleva dentro. Señoras y señores, no se dejen engañar: esto es cultura.

 

Misión cumplida: diez temas. Como despedida, y a modo de regalo, no puedo dejar de recordar una de las mejores interpretaciones vocales de David Coverdale, en este caso junto a Adrian Vandenverg y en acústico.

Whitesnake – Saints & sinners – 1982

Whitesnake Saint

Whitesnake – Saints & sinners – 1982

En octubre de 1982, justo unas semanas antes de la edición del álbum que nos ocupa, David Coverdale escribió una carta dirigida a sus fans en la que narraba algunas de las peripecias sufridas el último año. Reconoce que la grabación y la publicación de Saints & Sinners estuvo llena de problemas con la banda, con su manager y consigo mismo. Cuando David juntó a sus músicos a finales de 1981 para grabar de nuevo el ambiente no era idóneo. La relación con Bernie Marsden y Neil Murray se había estropeado y las cosas no funcionaban.

Se movieron de estudio en estudio pero no había química. En mitad de todo esto, Coverdale comenzó una crisis personal por culpa de su primer divorcio y de una grave enfermedad de su hija. Durante meses dejó la música de lado para centrarse en reconducir su vida personal. Cuando por fin volvió, las cosas habían cambiado.

Whitesnake – Crying in the rain

 

Desilusionado con su carrera musical y con su vida personal, a mitad de 1982 rompe con todo y decide recomenzar. Cambia de manager, cambia de compañía, cambia de músicos y cambia de productor (vuelve a Martin Birch). Mira hacia delante orgulloso como es. En cierto modo, Saint & Sinners es el final de una etapa y el comienza de otra, a la postre más exitosa.

Total, que David Coverdale metió las voces, Ian Pace las baterías, Jon Lord los teclados, Micky Moody y Bernie Marsden las guitarras y Neil Murray los bajos, pero cuando el álbum llegó al público, la banda contaba con Mell Galley en vez de Bernie, Cozy Powell en lugar de Pace y Colin Hodgkinson como bajista.

Young blood abre el disco con un pelotazo de hard rock donde se luce Coverdale y la banda al completo nos rompe las pelotas con su ritmo y el fabuloso solo de Marsden. Las letras provocadoras que tanto bien le han hecho a las ventas de Whitesnake aparecen en Rough an’ ready (women better lift up your skirts and run ‘cos I aim to shoot my pistol). El tercer tema, un blues rock animado titulado Bloody luxury nos regala un extraordinario trabajo de Jon Lord y un solo doble de Marsden y Moody.

Whitesnake – Victim of love

 

En Victim of love tenemos una canción típica Coverdale, con una estructura basada en el ritmo cortante y la línea de guitarra, buenos arreglos y una armonización pegajosa. El estribillo lo remata. Lo curioso es que tras tres canciones optimistas y llenas de «mala» intención, comienza a hablar de la pérdida y la culpa y el dolor del amor.

La temática continua con Crying in the rain, una de las más grandes de la banda, donde explica de manera muy obvia el dolor del divorcio y el alejamiento de su familia (nobody sees the tears when you’re crying in the rain). La canción se retomó con Sykes para el 1987; aquí tenemos una canción menos heavy, más dependiente del ritmo de bajo y batería, con un arreglo coral estupendo y un crescendo imprescindible

La tercera confesión se titula Here I go again. Escrita en la reflexión del que decide tirar para adelante y reconocer que tiene alma de vagabundo. También retomada para 1987, esta versión mantiene el tufo blues que su creador siempre adoró. Jon Lord lo borda, como Marsden en el solo. Buen final.

Whitesnake – Here I go again

 

Después de tres canciones de fiesta y tres de reflexión emocional, Coverdale nos habla directamente en Love an’ affection de sexo oral (I can see the honey juice dripping off your lips) con mucho ritmo y uno de los mejores solos de Lord. Dame amor… Sin salirse del tema, las dos siguientes canciones hablan de algunas de las mujeres que se encuentran en la carretera del rock. En Rock’n’roll angels habla de las chicas que siguen a los grupos y se meten en sus camerinos, mientras que en Dancing girls se acuerda de lo contrario, aquellas mujeres que los músicos van a visitar a locales (don’t need a doctor, no need a priest, for my release). Ambas forman un fabuloso homenaje al rock and roll setentero.

Y se cierra el disco con Saints & sinners, una canción repleta de menciones bíblicas donde Coverdale se justifica y somete al juicio de todos su reputación como mujeriego. Una buena forma de decir, vale, yo lo he hecho, pero mostrarme a alguien que no caiga en la tentación. Por cierto, de lo mejor del álbum y un clásico olvidado del propio Coverdale.